Dignidad y Justicia estudia denunciar a la Policía vasca
Publicado el 31 Diciembre, 2007 Publicado en la sección Actualidad |
La asociación Dignidad y Justicia ha presentado un requerimiento oficial a la Ertzaintza
para que impida las manifestaciones previstas para hoy a favor de los presos de ETA y que han sido prohibidas por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. En el escrito, la agrupación no descarta denunciar a la Policía vasca ante el magistrado, ya que otra serie de manifestaciones convocadas para el día 28 y prohibidas por los Juzgados centrales se celebraron sin que la Ertzaintza las suspendiera.
El juez Baltasar Garzón dictó el pasado 28 de diciembre un auto en el que consideraba ilegales las manifestaciones en las que hubiera constancia de que «ETA, Segi, Ekin, Gestoras, Askatasuna o Batasuna» fueran los convocantes, por lo que los agentes vascos debían «adoptar las medidas necesarias para impedir la celebración de aquellas marchas» en las que aparecieran «logos o carteles de las organizaciones citadas».
El magistrado ordenó a la Policía autónoma que tomara todas las medidas necesarias para que se llevara a la práctica su resolución y que «requiera a los convocantes para que se abstengan de instar a las citadas movilizaciones».
Según Dignidad y Justicia, uno de los organismos que apoya las marchas a favor de los presos es la ilegal Segi. El mismo día 28 se celebraron en distintas localidades vascas actos por los reclusos, a los que se sumaron sindicatos como LAB o ELA, y está previsto que hoy tenga lugar otra convocatoria en Algorta.
También centenares de familiares de presos de ETA, convocados por Etxerat, se manifestaron ayer desde el Juzgado de San Sebastián hasta la cárcel de Martutene para reclamar el respeto a los derechos de los reclusos de la banda armada y reiterar su compromiso de que seguirán trabajando por este colectivo hasta lograr la amnistía. A su llegada al penal, un portavoz de Etxerat reiteró la denuncia de la situación de los terroristas recluidos por la «imposición» del Estado. A pesar de ello, aseguró que seguirán trabajando hasta lograr la amnistía, «que le ofrezca a este pueblo otro futuro».
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4 Comentarios a “Dignidad y Justicia estudia denunciar a la Policía vasca”
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A veces pienso que a las provincias vascas le faltan unos años de guerra abierta, como en el caso de Irlanda del Norte, para que empiecen a comprender, los nacionalistas, que necesitan dialogar de verdad, no de pega. Para que se den cuenta de que en España hay vascos y no vascos, que ellos no son mejores, sino indiferentes. Que su complejo de superioridad refleja su inferioridad.
La “gente de pazzz” con el puño en alto, que parece que se agarran un cuerno cuando desfilan, debían gobernar en el País Vasco con mayoría absoluta una legislatura.
Esta sería la única penitencia que le pondría a los hipócritas meapilas del PNV. Se enterarían de lo que es bueno y se arrepentirían rápido de todas las ayudas que les han dado a la ETA para que sobreviva.
Lo primero que harían sería desempolvar el testamento ológrafo de Sabino Arana, que tan oculto lo tienen ahora, y cumplirlo formando el PARTIDO ESPAÑOLISTA y ayudando al gobierno de España. Claro, que esto lo harían desde el exilio pues en las Vascongadas los perseguirían como a conejos. AMEN
¿Qué “dispertsion”?…
Aquí las únicas acciones de dispersión (sin “t” y con acento en la “o”) fueron las que llevaron a efecto los diferentes comandos terroristas de la banda ETA a fin de perpetrar sus asesinatos. (¡Nunca olvidemos a las víctimas!)
En España, o en cualquier otro país, el Estado tiene pleno derecho a destinar a los culpables de delitos graves a cumplir su condena donde el Estado lo considere aconsejable/necesario.
Resaltar únicamente que, mientras el gobierno en pleno con todos sus adláteres mediáticos carga sin piedad por una celebración de la Iglesia realizada con todos los permisos y autorizaciones pertinentes, obvia, sin embargo, estas otras del mundo terrorista, que, pese a ser ilegales, consideran, según parece más “democráticas y tolerantes”, por utilizar sus propias expresiones.
Y lo realmente triste, como he podido comprobar hablando con compañeros de trabajo, es que mucha gente les apoya.
Empiezo a pensar que mis ideas sobre el estado de derecho y la libertad cada vez son menos frecuentes y van dejando paso al “pensamiento único”.