El morbo de Losantos contra Gallardón
No podía haberse elegido un momento más oportuno, en plena crisis del PP, para un cara a cara entre
Gallardón y Losantos. El periodista de la COPE es la bestia negra de Gallardón, sus continuas arengas contra el alcalde de Madrid han puesto contra él a buena parte de la militancia del PP, haciéndole harto difícil llevar adelante su carrera política y sus aspiraciones a liderar la derecha española. Y seguramente sea esto más que nada lo que Gallardón no le perdona.
Por ello, no es muy ejemplificante que Gallardón haya acudido a la querella para defenderse de los ataques de Losantos. Un político, con una proyección pública como la del alcalde de Madrid, debería soportar las críticas por duras que sean –mayores barbaridades se han dicho de Aznar sin que este haya llevado a nadie a los tribunales- y en su caso contestar a Losantos con la misma dureza y crudeza, criticando sus motivaciones igual que él a su vez ha criticado las suyas.
Gallardón ha explicado en el juicio que las acusaciones de Losantos son lo más “grave, injurioso y ofensivo” de todo lo que en su vida política se ha dicho contra él. “Me sentí profundamente ofendido y enjuriado”.”Traidor”, “bandido”, “farsante redomado” o “lacayo de la oposición”, son algunos de los calificativos que Losantos ha dedicado a Gallardón, pero lo que más le ha dolido es que le acusase de ”intentar tapar el 11-M”. Pero al fin y a la postre Losantos tiene razón cuando dice que “toda esta historia es política” y que, en su opinión, el regidor madrileño parecía estar más preocupado en captar “los votos del centro izquierda” que en las víctimas de la tragedia. Como bien ha dicho Pedro J. Ramírez es “perfectamente lícito” y “legal” poder decir que, “en términos políticos, Gallardón es un traidor” y opinar que “antepone su carrera política a la preocupación por las víctimas del 11-M”. Se esta expresando una opinión que entendemos ampara sin duda el derecho fundamental de libertad de expresión.
Por otro lado, haciendo honor a la verdad, también es cierto que a Losantos le pierde su manía de acudir a los descalificativos personales, -cuantas veces le hemos oído tildar de analfabetos a los que no opinan como él- que en nada hacen falta para criticar con toda la dureza que se quiera los comportamientos políticos de cualquiera. Y en este sentido Gallardón, recordó unas declaraciones suyas del 7 junio 2006, en las que defendió que “en un estado de derecho no se puede insultar a los jueces y fiscales”.
Pero lo que a nuestro entender es menos edificante de ambos personajes es que en su disputa política –ya personal- ante los tribunales hayan usado de coartada a las victimas del 11-M. Losantos alega que dijo lo que dijo contra Gallardón porque “buscaba justicia para las víctimas”, y Gallardón, en un efectista discurso que buscaba la emotividad, se justifico diciendo que vió “morir a muchas de las personas. Estuve con las familias en el tanatorio improvisado de IFEMA. La persona que me ha traído hoy vivió la angustia al pensar que su hermana estaba entre los muertos, y al final resultó estar”. “Apoyé la política de mi partido y defendí la investigación. Apoyé la investigación de los jueces y de los tribunales y me pregunto si eso es obviar los acontecimientos. A mí mismo me contesto que no”.