¿Gobernará EEUU un presidente negro?
La organización de Hillary ha dejado de convocar mítines para el resto de la semana, enviando a casa a los
equipos desplegados en las más disputadas jurisdicciones electorales de cara a las generales de noviembre. Además de haberse solicitado a toda su plantilla de activistas que, antes de que acabe esta misma semana, presenten todas las cuentas de gastos pendientes a la administración de la campaña que en los últimos meses ha acumulado abultados número rojos.
Aunque los resultados de las últimas primarias del Partido Demócrata no se esperaban ayer hasta después de la cuatro de la madrugada (hora española), las proyecciones de voto en Dakota del Sur y Montana combinadas con un goteo constante de «superdelegados» pusieron anoche a Barack Obama por encima del listón de 2.118 delegados necesarios para convertirse en el primer candidato presidencial negro de una de las dos grandes formaciones políticas que dominan la vida pública de Estados Unidos.
La ansiedad, los nervios, las especulaciones contradictorias y, más que nada, la gran dificultad de reconocer un punto y final a la era Clinton en la primera fila de la política de Estados Unidos han terminado por dominar el complicado pero necesario epílogo para una multimillonaria, abierta y competitiva odisea electoral. Con dudas sobre si la inevitable rendición de Hillary Clinton vendrá acompañada con la posibilidad de competir en noviembre a la vicepresidencia del país. Deseo supuestamente expresado ayer por la ex primera dama de EStados Unidos a unos congresistas neoyorquinos.
Entre los indicios que han sido interpretados como el último capítulo de la campaña presidencial de Hillary Clinton, se ha comentado el hecho de que la senadora haya elegido su base política de Nueva York para ofrecer el último discurso de un intenso maratón de primarias en el que hace cinco meses ella partió como favorita. De forma inusual, la campaña de la ex primera dama también habría invitado a todos sus principales donantes y aliados políticos a atender ese multitudinario discurso organizado en un campus universitario de Manhattan.
Con evidente simbolismo sobre sus deseos de empezar cuanto antes a hacer campaña directamente contra el candidato republicano John McCain, Barack Obama tenía previsto celebrar anoche su histórica victoria en la ciudad de Saint Paul, Minnesota, con una masiva convocatoria en el «Xcel Energy Center». La misma arena deportiva donde el Partido Republicano celebrará en la primera semana septiembre su convención nacional. En las últimas horas, Obama no ha ahorrado respetuosos elogios a favor de Hillary Clinton, indicando que ambos se reunirán en breve.
Durante la tensa jornada de ayer, la favorable acumulación de respaldos entre la cúpula del Partido Demócrata fue iniciada por el diputado James Clyburn, de Carolina del Sur. El influyente político afroamericano, el «número tres» en la Cámara de Representantes, indicaba al anunciar su decisión que el proceso termina hoy», animando a que otros «superdelegados» cierren rápidamente filas en torno al senador por Illinois. Aún así, la campaña de Obama ha insistido en cruzar la meta con ayuda de delegados electos.