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Aznar y Rajoy escenifican la división del Partido Popular

Redacción | Publicado el 23 Junio, 2008 |

La intervención de Aznar y la contrarréplica de Rajoy no dejan lugar a dudas de las diferencias que separan actualmente a los dos líderes del PP y que vienen a escenificar la división real que existe en el PP sobre la estrategia a seguir y el giro ideológico que se ha de imprimir al partido. Una división a la que el resultado del Congreso de Valencia dudamos mucho que ponga fin, por mucho que Rajoy haya obtenido el 88,24% de los votos de los compromisarios y el “respaldo responsable” de Aznar.

Estrategias diferentes

El “no ganaremos si pensamos que podemos ignorar a los que ya nos votan”, con que Aznar respondía al mensaje de Rajoy de “tenemos que ser mas” si el PP quiere gobernar, advertía sobre el serio riesgo de fuga de votos al que el PP se enfrenta, si por querer ganar votantes por el centro-izquierda y el nacionalismo moderado, los pierde por la derecha, su cantera natural, que puede cansarse del voto útil. ¿Por qué hay que convencer a unos a costa de la confianza de otros?

“No queremos un partido que se recree en la contemplación de sus principios sino que sea capaz de convencer con ellos a una mayoría de españoles”, dice Rajoy.  ¿Pero cuáles son esos principios? Forzosamente para convencer a muchos y tan diferentes tienen que ser pocos. Y señaló que “los valores del PP, que no son otros que los reflejados en el Artículo I de la Constitución española: “libertad, justicia, igualdad y pluralismo político”. Ya, pero resulta que esos son también los mismos valores del PSOE ¿no? Y el de la mayoría de partidos del arco parlamentario. Así que el señor Rajoy no nos aclara mucho sobre cuáles son esos valores del PP que a su juicio lo diferencian de otros partidos.

Lo que sí nos ha quedado claro es que Rajoy no quiere embarcarse en ninguna cruzada de transformación de la sociedad, la acepta tal y como es y se adapta a ella. Por ello nos dice que “no arrastramos doctrinas ni orejeras. Que no tenemos ideas preconcebidas sobre las cosas. Que huimos de cualquier radicalismo. Y que entendemos la acción política desde la moderación, el diálogo y la convivencia”. Diálogo, mejor comunicación y “ensanchar el abanico de nuestra oferta” es la receta que propone Rajoy para sumar. “Ni somos monotemáticos ni podemos permitirnos parecerlo. No nos van a faltar asuntos de los que ocuparnos (…), la principal preocupación de los españoles es la estrechez derivada de la crisis económica, y el empleo, y la vivienda. Tenemos muchos problemas como la inmigración, la seguridad ciudadana, el agua…”.

Frente a la indefinición de una línea ideológica rectora global y la ausencia de un horizonte final  que de sentido a la gestión fragmentada de todos esos problemas reales, Aznar abogó por el compromiso “con un proyecto político con objetivos comunes y ambición nacional”. Por eso Aznar se preguntó: “¿Qué sentido tendría renunciar a un proyecto de éxito y solvente como el nuestro?”.

Claudicación frente al cerco de la izquierda

“No quiero que se manipule nuestra imagen. No quiero que se diga que somos ajenos al sentir de algunas partes de España”, afirmaba vehemente Rajoy. “Nosotros defendemos a todos los españoles y a todos por igual. Por eso tenemos que cambiar para defender mejor nuestras ideas, para llegar a más gente, para ser más próximos, para ser más comprensibles, para ser más eficaces. En definitiva, para servir mejor a España”. Una afirmación que viene a reconocer el triunfo de la táctica empleada por el PSOE en compañía de los nacionalistas la pasada legislatura para aislar al PP.

Los nuevos nombramientos y la nueva línea quieren servir para cerrar la boca al PSOE y sus terminales mediáticos, que ya no podrán presentar al PP como un partido centralista, crispante y retrogrado. ¿Va a dar la ministra Aído una clase a Cospedal sobre las nuevas formas de familia? ¿Podrá tildar de machista a Sáenz de Santamaría la vicepresidenta De la Vega en alguno de sus enfrentamientos en el Congreso?, se preguntaba un periodista afín a la nueva línea del PP de Rajoy. Pero detrás de estas preguntas se esconden otras: ¿damos entonces por buenas las ideas que sobre la sociedad, la moral, la organización territorial y nuestro futuro tiene la izquierda?  ¿Se va a limitar el PP a ejercer una función de freno, correctora o moderadora,  pero no a representar alternativa alguna, porque se ve impotente ante las concepciones del progresismo?

“Ya sabemos que hemos sido víctimas de una campaña de aislamiento sin precedentes y la superamos”, ha afirmado Rajoy. ¿Está seguro de eso? A nosotros al final nos parece que ha sido el éxito de esa campaña el principal motivo de los cambios introducidos en el PP. Y cuando eres tú el que tienes que cambiar debido a las maniobras del enemigo, mal se puede hablar de superar. 

Por el contrario Aznar hablaba de que “No tenemos que ser el partido que le gustaría a nuestros adversarios”, que  “han buscado que nos avergonzáramos”. “Nuestro objetivo no es heredar a la izquierda. Nuestro objetivo es ganar a la izquierda en las urnas y hacer de la alternativa una realidad”. “No tenemos que avergonzarnos de nada; al contrario, y si lo hubiéramos hecho, echaríamos el cierre del PP definitivamente”.

La búsqueda del centro dialogante

Es en el centro, según Rajoy, donde está la mayoría social. Y el centro es la moderación y el diálogo. Y como consecuencia expresó su voluntad de consenso. Por el contrario Aznar matizó esa idea del consenso como bien en sí mismo: “Llegamos a acuerdos para hacer más fuerte a España no para debilitarla como hace el socialismo simpático”. Aznar también puntualizó lo del dialogo a toda costa, “primero ganamos las elecciones y después gobernamos con diálogo y acuerdo, por ese orden y que no se nos olvide”, una afirmación que chocaba frontalmente con “la primera habilidad de la política es el diálogo” de Rajoy.

Aun más clarificador ha sido el discurso de Mayor Oreja, el hoy sin duda referente del sector conservador del PP, aseguraba que mayor riesgo es “contagiarse de la nada” y “los proyectos Light”, porque “en ese terreno Zapatero será el campeón indiscutible”. “No hay que tener miedo a la soledad en determinados momentos, circunstancias o comunidades. Es mejor estar solo que mal acompañado”, ha proclamado Mayor, para quien a veces “la fortaleza de la soledad” es lo más importante.

A vueltas con los nacionalismos

Rajoy huyó del enfrentamiento con los nacionalismos y de cualquier iniciativa para superar su posición sobredimensionada en la política nacional, recortar su poder y contrarrestar su larga labor de zapa de la conciencia nacional en las regiones en que están presentes. Dijo que no quiere hablar con los nacionalistas sobre la unidad de España, ni sobre la soberanía nacional, ni sobre la igualdad de los españoles: “Son cosas en las que nunca nos vamos a poner de acuerdo y sobre las que no vamos a aceptar ninguna consideración porque ellos están tan obligados a respetarlas como nosotros”. ¿En qué, entonces, es posible el diálogo? En todo aquello que afecte “al bienestar de los españoles” y a combatir los efectos de la crisis.

Aznar no optó por suavizar las relaciones con los nacionalistas, advirtió de que “tenemos un grave problema” cuando se obliga a los españoles a elegir entre cohesión y pluralidad, entre paz y justicia, entre lengua común y el resto de lenguas. Según dijo, “son falsos dilemas. No podemos tener un proyecto político rehén de querellas territoriales”. En su opinión, “no hay nada más antiguo y más rancio que poner los territorios por delante de las personas”. En este sentido, señaló que “hemos culminado el modelo autonómico previsto en la constitución, más allá de eso ocurre lo que está ocurriendo ahora, y es que se discute y se niega lo común a todos los españoles. Y negar lo común a los españoles es el principal problema al que tiene que hacer frente el PP. Es la mayor irresponsabilidad de este gobierno. Y es la mayor responsabilidad que tiene por delante el PP”.

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  • 9 Comentarios a “Aznar y Rajoy escenifican la división del Partido Popular”

    1. Gonzalo 23rd Junio, 2008 4:57

      La verdad es que comparado con Mariano, José-Mari es todo un hombre de Estado –¡hasta con greñas! ¡Lástima que hace cinco años prefiriese juntarse a Bush y Blair, en vez de a Schroeder y Chirac!

    2. Ja 23rd Junio, 2008 10:04

      No se que tiene Aznar que echarle en cara a Rajoy, al fin y al cabo lo que quiere este último es pactar con el PNV para poder gobernar, que es precisamente lo que hizo el primero en su día.

      Los mismos perros con otros collares.

    3. haggard 23rd Junio, 2008 13:12

      Con el PP de Rajoy, España se convierte en unico pais de Europa, donde la derecha social no tiene
      la representacion politica de un partido.
      En 23 de los 27 paises de la UE gobierna la derecha, mientras España se transforma en el Parque Jurasico del socialismo.

    4. Luis 23rd Junio, 2008 14:25

      Hay muchas razones para el cambio en el PP, una de ellas el aislamiento y acoso mediático y el pacto de todos contra el PP. Es el resultado de un pasado de incapacidad de crear una infraestructura mediática por parte del PP. Pero no es la única causa, enfrente no están solo los adversarios políticos, está en el fondo la UE a la que le interesa una política de “divide y vencerás” con un fomento de todo nacionalismo fragmentador, que debilite desde dentro las naciones actuales al tiempo que no pone en cuestión a Europa y permita su “gobernabilidad”; ver casos de Bélgica, Escocia y los nuestros por descontado, España es un modelo ideal de país en un sentido europeísta, sus regiones son fervientes europeístas y por sí mismas deshacen el lobby nacional, que durante la época de Aznar se ejercitó con firmeza si uds. se acuerdan.
      El PP quedó en la oposición tras los 200 muertos de Madrid, noqueado no solo por esos muertos, sino porque entendió el “mensaje” que se le enviaba desde diversos centros de poder.: ustedes no tienen enfrente al Psoe solamente y a sus nacionalistas, ustedes tienen enfrente muchos más enemigos. Es por eso que el PP no trabajó a fondo en lo del atentado, es por eso que muchos de sus conspicuos dejaron a un lado el tema, para escándalo de tantos, sabían que en el fondo la cuestión no era el atentado ni restablecer la justicia, sino que eran muertos al servicio del nuevo orden.
      Aznar iba contra la conveniencia europea, pero además primó en él un gesto de hidalguía española, que fue el “no seguiré” queriendo dejar con ella una herencia de altísima moral. Ciertamente se ha repetido el caso de Franco que creyó dejar su régimen “atado y bien atado”, y se ha repetido eso sí como farsa la transición: los herederos del movimiento no estaban por la labor de defender Numancia; un líder flemático, Rajoy, nuevo Suárez, que aparentaba mano de hierro en guante de seda, y que ha sido el mejor dirigente para desmontar la herencia Aznar, solo desde dentro se pueden hacer esas cosas. Un gran flemático, de ninguna manera mala persona objetivamente, ni mal gestor, ni mal parlamentario, pero sí un hombre que ve el orden que viene, el diseño que se ha realizado a gran escala, y que articula los nuevos tiempos; los políticos de raza y educados a un tiempo, llega un momento en que ya no se preguntan qué quieren personalmente, no saben ni quieren saber en realidad qué quieren personalmente y se convierten en fáciles encargados de territorio, ecos de Petain, por encima de cuyas cabezas operan los que marcan el “diktat”.
      Todo el sistema de Aznar en el PP se ha hundido, se ha hecho limpieza cuasi total por sus mismos correligionarios,de sus hombres y mujeres, tan firmes como él, tan de España, y por eso tan inadecuados para el nuevo rumbo. Realmente en un sistema como el nuestro, en una democracia, todo esto es una evolución por completo previsible, así funcionan las cosas más tarde o más temprano. O política o conciencia, y ésta como es siempre minoritaria tiene mal convivir entre mayorías.
      En el nuevo orden, no convienen los países fuertes, las naciones clásicas, son un estorbo para la unión global; todo lo que ocurre está siendo un proceso desgraciado de mala suerte para el perdedor y de buena suerte para el ganador. Unión europea es en el fondo un nombre sarcástico, el burlón proceso de destrucción “creativa” tan típico de los últimos dos siglos.
      El PP es un magnífico ejemplo experimental de cómo partidos de herencia nacional pueden “adaptarse” y de manera casi unánime al nuevo orden de cosas; sería ideal desde el nuevo sistema que los demás partidos de naciones europeas con sentido de nación clásica siguieran su ejemplo, aunque todavía sigan siendo un hueso duro de roer; partidos conservadores tradicionales, en Italia, Francia, Alemania e Inglaterra “deberían” seguir el modelo PP y promocionando al poder a sus respetivos petains, y hacer limpieza de los polícos de conciencia, sin cintura y sin olfato histórico. O eso o no habrá Unión europea como debe ser.

    5. carmen 23rd Junio, 2008 18:43

      Aznar qu no se hubiera ido. ahora que apoye a Rajoy

    6. jose 23rd Junio, 2008 18:48

      Asi que en el centro está el dialogo social…que buenos que sois y lo habéis descubierto después del 9m, que lástima no haberlo sabido antes de las elecciones, hubieráis arrasado con el centro y yo me hubiera ahorrado hacer cola para votar al pp centro reformista Gallardonita. A ver si pensáis las cosas antes y no hacéis perder el tiempo a la gente panda de ………………..

    7. Egoísmo de Rajoy « Blog de Jesús Salamanca 23rd Junio, 2008 20:38

      […] ‘aznaristas’ ha crecido, al igual que los seguidores de Aguirre se mantienen en sus trincheras. “Con Rajoy es imposible” y no solo es campaña. Hay un desierto que atravesar y no están las cosas como para dar un paso atrás. Aznar siempre […]

    8. jlsaturnino 29th Agosto, 2008 20:30

      Niningún paralelismo tiene el Gra. Franco con el ex Presidente Aznar. Todo intento de considerar a éste como continuador de aquél sólo es el objetivo mediático de la progresía inútil. Muchos de lo que estuvieron con Franco están ahora en el PSOE de todos los tiempos, que ya es decir!.
      No estoy conforme con la manifestación de Rajoy sobre Aznar. Una cosa es que Aznar no esté en la política activa, es decir, ocupando cargos públicos o en la estructura del partido y otra cosa es que lo considere un trasto inútil, que por haber renunciado a la tercera reeleción y presentar a Rajoy como el sucesor, y otra cosa que no sea, como se dice ahora, un “activo” del PP. Azanar es un hombre esencialmente político y por el temor de que vuelva, después del previsible nuevo fracaso del sucesor -más claro, el agua- y por eso “todos”, incluso Rajoy que estuvo en los los distintos Gobiernos de Aznae, pretendan desacreditarlo y seguir acusándolo de cuando imagina, como útil, el PSOE y los “titiriteros” de distinta calaña.
      En cuanto al Sr. Rajoy, que me explique ese giro de 180º en su política de oposición…y su viaje a Méjico.

    9. Asun 1st Septiembre, 2008 11:34

      Sr Rajoy : Ya se que estos comentarios usted no los lee. pero cuando lleguen unas elecciones - que bien autonómicas o generales las habrá- si que se enterará que ese millon de votos que busca tan desesperaadamente al precio que sea (es lo que más nos duele a muchos españoles que haya dejado en la cuneta ¡tantos ideales¡ de los que un dia fuimos sus votantes) y que no solo no los va a recuperar sino que va a perder muchos más aunque España se haga el arakiri y se quede en manos ¡toda la vida¡ de Zapatero

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