Severiano Ballesteros, a diferencia de los socialistas, no se avergüenza de su padre, soldado de Franco
El famoso campeón de golf ha escrito sus memorias. En ellas no oculta que su padre era franquista. Un
comportamiento digno de elogio cuanto tantos socialistas se olvidan de sus familiares franquistas y falangistas.
En MinutoDigital hemos recordado los antecedentes franquistas de muchos altos cargos socialistas, comunistas y nacionalistas: Alfredo Pérez Rubalcaba, Martín Pallín, Juan Luis Cebrián, María Teresa Fernández de la Vega, los Moscoso, Sonsoles Espinosa, Borja de Riquer, Josep Vilarasau, los Godó, Mariano Fernández Bermejo…
Nadie es responsable de lo que haya hecho su padre… salvo cuando pretende que los demás se avergüencen de sus progenitores o usa el pasado para dividir a los españoles. Los socialistas de Rodríguez emplean la memoria histórica para marcar una línea entre los españoles buenos-progresistas-antifranquistas y los españoles malos-carcas-franquistas. Sin embargo, muchos de ellos ocultan que gozaron de privilegios y prebendas gracias a que sus padres o ellos mismos sirvieron al caudillo.
En estos tiempos, la mentira y la cobardía son los modelos de comportamiento recomendados para triunfar
en el nuevo régimen. Por eso, nos alegramos cuando alguien no da importancia a lo que, a fin de cuentas, es pasado.
El campeón de golf Severiano Ballesteros ha publicado su autobiografía en la editorial Tutor. En ella tiene la honradez, tan escasa hoy, de no ocultar el pasado de su padre.
Baldomero Espartero Presmanes vivía en la provincia de Santander, ahora Cantabria, cuando se reanudó la guerra civil en 1936. La provincia quedó controlada por el Frente Popular. Baldomero no quiso servir en el Ejército Rojo, por lo que, cuando se le llamó a filas, en 1937, se pegó un tiro en una mano. La autolesión podía haberle costado la ejecución en el paredón, pero tuvo suerte… o las tropas nacionales estaban muy cerca de Santander. El caso es que el tribunal militar se limitó a condenarle a 20 años de cárcel. Baldomero no se limitó a esperar a que llegasen los requetés, los legionarios y los italianos, que entraron en la ciudad de Santander a finales de agosto de ese año. Se escapó del hospital, atravesó las líneas del frente y se presentó voluntario en el bando rebelde.
Ballesteros tampoco recurre al disimulo, tan frecuente entre gente como Manuel Fraga, que afirma que él luchó contra el franquismo desde dentro. El famoso campeón de golf sostiene que su padre estaba convencido de que Franco “era el hombre adecuado para regir los destinos de España”.
La sinceridad de Ballesteros es tan escasa en esta España nuestra que cuando la encontramos nos asombra.