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Un Gallardón sin complejos al lado de Utrera Molina

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Dice mucho a favor de Alberto Ruiz Gallardón que se haya atrevido a presentar el libro de su suegro “Sin cambiar de bandera”, un “fascista” según los cánones del actual baremo político español. Por ello Utrera no quería que el alcalde de Madrid presentase su libro para que nadie pudiese ‘tergiversar las cosas’, al declararse él ‘un falangista metafísico’ seguro de no haber ‘traicionado a Franco’.

Gallardón ha dicho de Utrera que es un hombre ‘leal y de gran calidad humana’, enamorado de España, país por el que ha querido dar todo de la forma ‘más fiel a sus convicciones’. Ha destacado asimismo su capacidad para ver el ‘elemento positivo de sus adversarios’ y de aquellos que compartiendo su mismo ideario político le ‘abandonaron’ porque los tiempos que corrían exigían ser ‘menos comprometidos’. Gallardón ha sido valiente al arremeter contra los amigos de poner etiquetas y hacer valoraciones con base a prejuicios, incluso Gallardón, ha denunciado la injusticia que supone limitar la admiración sólo a quien comparte tu ideario.

Precisamente en estos momentos, cuando cualquiera puede fácilmente establecer un paralelismo entre dos momentos históricos, uno, el pasado, en el que la derecha franquista repudiaba a Franco para abrazar la democracia  y otro, el presente, en el que la derecha del PP, repudia a Aznar para abrazar el centrismo, es muy significativa esta complicidad entre quien siempre ha permanecido fiel a los principios del 18 de julio y de quien se dice traiciona a la derecha española.  ¿Quizás nos hemos equivocado y Gallardón, como su viejo suegro falangista, sólo repudia esa derecha reaccionaria ultraliberal, pero en modo alguno el patriotismo, ni la idea de una España intemporal?

El libro de Utrera Molina es imprescindible para  comprender la situación política actual. Hacemos nuestras las palabras de Agapito Maestre en Libertad Digital: “El descalabro del sistema político, o mejor, el hundimiento de la nación, España, que hoy vivimos, es, sin embargo, narrado por Utrera Molina desde sus inicios, el franquismo. Utrera Molina tiene la valentía intelectual y el coraje moral de mostrar que el cáncer de la vida política española tiene su origen en el propio franquismo”.

Desde luego es un libro indispensable para conocer donde nacen los complejos de la derecha española moderna, y los culpables de ese complejo. Pero también una historia de miserias humanas, ya que Utrera Molina retrata la hipocresía, la ambición, el egoísmo, la doblez, la mezquindad, el oportunismo y la cobardía de quienes ocupaban puestos clave en el régimen tardo franquista, que mientras juraban y perjuraban lealtad a Franco y a los principios Generales del Movimiento, para tomar posesión con deleite de todo tipo de cargos en el régimen del 18 de julio, no dudaban en conspirar, caído Carrero Blanco, para garantizarse, ante todo, su continuidad en el poder tras la muerte de Franco. Muerto el Caudillo no tuvieron, no ya la honestidad y la rectitud de mantener unos principios dentro del nuevo régimen democrático que estrenábamos,  ni la valentía de defender  la verdad histórica,  ni siquiera el agradecimiento de bien nacidos a la memoria de quien les había encumbrado. Sino algo tan elemental como el decoro o el buen gusto de irse a sus casas por haber servido a una dictadura que de pronto descubrían oprobiosa.

El mensaje del libro es además, más allá de bandos e ideológicas,  un claro alegato a favor de la defensa de principios, de la lealtad y de la camaradería. O de esa idea tan propia de la utopía falangista que profesa el inactual Utrera  -y tan extraña a los tiempos de hoy-, del servicio, el sacrificio, la palabra dada y la nobleza en el actuar. Es decir una ingenuidad política, que viendo el panorama  de nuestra España, produce en unos una amarga sonrisa y en otros un nudo en la garganta que amenaza con un sincero brote de lágrimas. 

Dice Utrera en el epilogo escrito para esta nueva edición de su libro “Sin cambiar de bandera” que debemos agradecer a otro “contumaz” falangista, Rafael Borras, y a Planeta, que “A veces la tragedia del político consiste en ser fiel a su conciencia porque dejar de serlo equivale a traicionar a los que vinieron detrás de nosotros  y quisieron imitar nuestra conducta”. 

Ello nos hace reflexionar que este viejo falangista, que no viejo chocho, nunca amigo de la adulación, ni del oportunismo, ni de la búsqueda de la ganancia personal, con una trayectoria impecable de amor a España, en las postrimerías de su vida, cuando nos dice  con “toda responsabilidad”, que “Gallardón es el espejo del hombre que necesita España en este momento”, nos expresa una convicción, que por ser prácticamente su testamento político, no sólo está llena de sinceridad, sino que además, está llena de razones.

Porque precisamente dicha afirmación viene de quien viene, un hombre incapaz de una traición a sus principios, estamos seguros de que si dudara por un momento de ese enorme amor a España que ha dicho profesa Gallardón, jamás le dedicaría un elogio político, por mucho que sea el padre de sus nietos.

El tiempo dirá si Gallardón pude ser el nuevo Sarkozy a la española, pero que nadie sea tan rastrero y miserable para despachar las valoraciones de Utrera Molina, un patriota ante todo, acudiendo a sus convicciones políticas, su edad o su parentesco con Gallardón.

Written by Redacción

junio 24th, 2008 at 11:54 pm

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