El Congreso del PSOE ratifica el deseo de Zapatero de recrear las dos Españas
El 37 Congreso Federal del PSOE parece que ha optado por explotar la división entre las dos Españas y
buscar la imposición de una sobre otra. El PSOE de Zapatero sigue por la senda del exceso, el sectarismo y la radicalidad que desprecia el sentir y el pensar de media España, que al parecer solo cuenta dentro de las previsiones socialistas para ser vencida y sometida a sus dictados. Las conclusiones de los “modernos” socialistas no pasan por buscar un consenso social sobre materias en las que existen opiniones tan antagónicas en el seno de la sociedad como la eutanasia, el aborto, la inmigración o las relaciones del poder civil con los católicos. No, su objetivo es hacer triunfar sus opiniones sobre las de los demás.
Aborto libre.
Pese a que el aborto es de hecho libre en España, ya que el sistema de indicaciones es utilizado fraudulentamente con total impunidad para practicar abortos con el único requisito del consentimiento de la madre, la Ponencia Marco del 37 Congreso Federal del PSOE propone en la reforma de la ley del aborto, pero en el sentido de encaminarse a una ley de plazos. La iniciativa dice textualmente que “apoyaremos la creación de un grupo de expertos y expertas que revisen el funcionamiento de esta ley y hagan una nueva propuesta para mejorar nuestra legislación, recogiendo las experiencias más innovadoras de las leyes europeas de indicaciones y plazos”. Por supuesto no se prevé consultar al pueblo al respecto, como también hacen otros países europeos con costumbres y prácticas más democráticas que el nuestro.
Según la enmienda aprobada en Comisión, los socialistas dicen que su objetivo es “garantizar el derecho a la salud sexual y reproductiva de toda la población y muy especialmente de las mujeres, incluyendo el derecho al control de la maternidad, a través de una adecuada información y uso universalizado de métodos anticonceptivos, con la finalidad de reducir el número de embarazos no deseados”. Por supuesto para el PSOE no existen los derechos del nasciturus, al que no mencionan en ningún momento, es decir no hay derecho a nacer. Eso sí, considera necesaria la revisión y actualización de la legislación sobre el aborto, tras 23 años de su entrada en vigor, por “los profundos cambios sociales y médico-científicos que han tenido lugar durante esta etapa y los avances logrados en materia de los derechos de las mujeres”.
Eutanasia.
Otro de los asuntos relevantes del conclave ha sido que los socialistas desean trasladar a la legislación el “derecho a la dignidad humana en el proceso de muerte”, una alusión a la eutanasia, siempre que sea para “determinadas enfermedades terminales o invalidantes”, según la propuesta.
Sobre este punto el secretario de Organización del PSOE (número dos), José Blanco, dijo que “la dignidad no se puede respetar sólo en vida”, aunque matizó que es preciso hacer “mucha pedagogía”, para evitar un debate “demagógico” con la oposición.
Laicismo decimonónico.
Nada mejor para hacer olvidar a la población la crisis económica siempre negada y nunca abordada con responsabilidad por Zapatero, que poner los focos de atención en una polémica estéril más propia de otros siglos. Del congreso PSOE ha salido el compromiso a apoyar la reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (LOLR 7/1980), ya saben, uno de los grandes problemas que quita el sueño a todos los españoles.
Pero el caso es que, mientras en el PP no se enteran de que las elecciones las gana más fácilmente quien logra imponer cultural y socialmente sus postulados, en el PSOE quieren dar una vuelta de tuerca más para eliminar cualquier influencia de los valores tradicionales en la sociedad. El disfraz para aupar sus valores relativistas, que tan bien calan en esta sociedad burguesa, deseosa de que le digan que puede hacer lo que le venga en gana sin cortapisa moral alguna, es equiparar religiones, para erradicar así la influencia de la religión católica.
Según el PSOE “es necesaria una nueva ley que contemple en toda su amplitud esa realidad plural para regular sin discriminaciones los derechos de la ciudadanía en el ejercicio de sus libertades de conciencia, de asociación, de expresión, etc. en lo que afecta a la pertenencia a comunidades religiosas”. Y eso significa que los católicos en España tendrán la misma relevancia que los musulmanes: “La Iglesia católica, cuya singularidad histórica, cultural y sociológica en España reconoce el Partido Socialista, debe ser consciente de que el inciso final del art. 16.3 de la Constitución Española no otorga prevalencia de derechos y no es razón para privilegios ni puede significar limitación alguna de la aconfesionalidad del Estado”. Esa reforma pasa por la desaparición progresiva de símbolos y liturgias religiosas en los espacios públicos y en los actos oficiales del Estado y por revisar la financiación de la Iglesia católica, que pese a ser la mayoritaria de los españoles deberá ser tratada exactamente igual que la religión musulmana. Lo cual significa que, por ejemplo, el crucifijo frente al que juran sus cargos los ministros desaparecerá. La resolución que recogía también que los funerales de Estado, realizados por el rito católico, serian civiles
Por la inmersión lingüística.
Esto sí es un problema que afecta a muchos ciudadanos en sus derechos individuales y repercute en la cohesión nacional, ya que está siendo usado por los nacionalistas como instrumento de construcción de sus nacioncitas. La lengua fue una de las cuestiones que más atención e interés despertó en el congreso socialista. El PSOE adoptó la tesis de lo que eufemísticamente llaman plurilingüismo, reafirmando el derecho y el deber de los poderes públicos de defender las lenguas que, junto con el castellano, son oficiales en algún territorio del Estado. Incluso, llegaron a sostener, en la enmienda transaccional, que sólo la enseñanza en catalán garantiza la igualdad. Se pone como ejemplo el modelo educativo catalán como “un modelo de cohesión social y no de segregación, que garantiza la igualdad de todos los ciudadanos”. “Los modelos lingüísticos que utilizan total o parcialmente el idioma autonómico como lengua vehicular responden a un deseo perfectamente explicable y socialmente estimable. Esto es, que todos los alumnos del sistema escolar conozcan y dominen al final del ciclo educativo las dos lenguas. Ese bilingüismo es el que garantiza la igualdad”.
Conviene recordar que en Cataluña, un lugar gobernado por los socialistas, no se puede trabajar en una institución pública sin saber catalán, hay padres que no pueden dar a sus hijos la educación en castellano que les gustaría tener e incluso comerciantes se han quejado porque han sido multados por sólo rotular sus letreros en castellano, la lengua oficial de España, o en Galicia tampoco se puede estudiar en español y es imposible encontrar documentación administrativa en español en los organismos dependientes de la Xunta, en el País Vasco se pretende obligar a las empresas a contratar personal que domine el vascuence, modelos que son reproducidos también en Baleares y en menor medida en Valencia.
Voto inmigrante.
Parece ser que lo único que se le ocurre al PSOE para solucionar el grave problema de la inmigración es dar el voto a los inmigrantes. Los nacionales de países extracomunitarios con más de dos años de residencia legal en España podrán votar en las elecciones municipales de 2011, siempre en función de criterios de reciprocidad. El modelo a seguir es el convenio ya vigente con Noruega, sin olvidar que se han firmado tratados con países tan importantes como Chile, Argentina, Colombia y Venezuela, todavía pendientes de ratificación por las Cortes Generales. Por tanto, no es ninguna novedad. Lo que sí es cierto es que, según los cálculos del PSOE, la medida podría afectar a más de 1.300.000 personas, que especialmente en Madrid podrían desequilibrar la balanza electoral a favor de los socialistas.