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El Grupo Árabe Socialista logra que el PSOE quiera condeder el voto a los inmigrantes

Redacción | Publicado el 8 Julio, 2008 |

Mohammed Azahaf hació en Madrid hace 32 años, hijo de marroquíes. Pedro Zerolo nació en Caracas en 1960 mientras sus padres se encontraban allí exiliados. Azahaf dirige el Grupo Árabe Socialista del PSOE, y Zerolo es Secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG del mismo partido, además de ser un destacado miembro del Movimiento de Liberación Gay, Lesbiana y Transexual. Ambos han sido los principlaes impulsores del voto inmigrante para las próximas elecciones municipales .

“Han sido cuatro años de intenso debate interno, pero ha llegado bien encarrilado al Congreso Federal”, se jacta Azahaf.  Y es que el mes pasado, los congresos regionals del PSOE de Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia, Euskadi y Cantabria dieron su respaldo a la iniciativa impulsada desde el Grupo Árabe Socialista. También apoyaron esta idea las Juventudes Socialistas, la agrupación europea y las regionales de Mallorca, Sevilla, Jaén y A Coruña.

Para lograr difundir su mensaje, el Grupo Árabe Socialista se ha valido de la secretaría de Movimientos Sociales de Zerolo, que hace de puente entre los grupos Latino, Europeo del Este, Realidad Negra y Árabes del PSOE..

Ante estos hechos, cabe preguntarse si al PSOE no les sobra la E de Español.

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  • 24 Comentarios a “El Grupo Árabe Socialista logra que el PSOE quiera condeder el voto a los inmigrantes”

    1. Gonzalo 8th Julio, 2008 2:40

      ¡Cabe preguntarse y cabe concluir! Al final ha acabado entre Marrajos y Zerotes!

    2. Dámaso 8th Julio, 2008 8:34

      Según parece también contarán con el apoyo de Gallardón, que ya les ha regalado las Escuelas Aguirres, después de un millonario gasto para arreglarlas.

      Si esto sigue así no lo arreglará ni el Guerrero del Antifaz.

    3. Bilquis 8th Julio, 2008 9:59

      Pues a mi me parece que si una persona, sea de donde sea, vive en un lugar legalmente, tiene derecho a expresarse en las urnas sobre quien tiene que gobernarle. Creo que es su derecho. por tanto, apoyo la iniciativa.

    4. J 8th Julio, 2008 11:18

      Es curioso: Apoyan congresos regionales del PSOE de Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia… Precisamente a donde el PSOE ha expedido más inmigrantes desde Canarias y otros puntos de España dominados por los socialistas, y precisamente donde el PP está fuertemente consolidado. El PSOE es capaz de permitir que se generen grupos nacionalistas de inmigrantes extranjeros con tal de que no gane el PP. De lo que no se está dando cuenta es de que, esas nacionalidades pueden acabar formando grupos de presión nacionalista que no hagan sino exigir y exigir a cambio de apoyo en votos - ¿nos suena de algo esto en Galicia o Cataluña? - hasta que llegue el día que tengan fuerza suficiente para chantajear a los partidos españoles y condicionar nuestra vida política, y lo más grave, nuestra política económica, social, etc. ¿Acaso se creen que los musulmanes, cuando tengan fuerza suficiente, van a votar al laicista y progresista PSOE?. La verdad es que los españoles se lo merecen…

    5. Blanca 8th Julio, 2008 11:30

      ¿pueden los españoles votar en Ecuador o en Marruecos?

    6. Democracia: El gobierno de los “mas” peores « NUEVA EUROPA- Nueva Eurabia 8th Julio, 2008 12:58

      […] Mohammed Azahaf nació en Madrid hace 32 años, hijo de marroquíes. Pedro Zerolo nació en Caracas en 1960 mientras sus padres se encontraban allí exiliados. Azahaf dirige el Grupo Árabe Socialista del PSOE, y Zerolo es Secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG del mismo partido, además de ser un destacado miembro del Movimiento de Liberación Gay, Lesbiana y Transexual. Ambos han sido los principlaes impulsores del voto inmigrante para las próximas elecciones municipales . […]

    7. harto del pellejo de la vice 8th Julio, 2008 15:52

      Te equivocas, bilquis. Las únicas personas que pueden votar en un país son los ciudadanos de ese país, no los extranjeros. Los extranjeros son extranjeros y ciudadanos de sus respectivos países, en los cuales votan, aunque sea a distancia. Ésta es norma de derecho común que nadie niega, aunque excepcionalmente en este tinglado extraño que es la Unión Europea se permite votar en las municipales a los ciudadanos comunitarios. Nada más. Pretender la concesión del derecho de voto a los inmigrantes es contrario a lo establecido en la constitución, pero valiente respeto le tiene esta chusma a ésta o a cualquier constitución.

    8. rulo 8th Julio, 2008 16:33

      Blanca, la has clavao,Yo viví 18 años en sudamerica,y nunca pude votar.
      Mis padres 50 años de residencia,jamás pudierón votar.
      Mis hermanos 35 años de residencia,igual.
      Eramos y somos extranjeros,con el correspondiente
      carnet de extranjería.
      Y aquí esto es un asco.España se va a la mier..

    9. J 8th Julio, 2008 17:12

      INFORME
      Concesión de voto a los inmigrantes: Posibles consecuencias.

      Los extranjeros: ¿ árbitros de la política española ?

      Según la nota de prensa emitida por el Instituto Nacional de Estadística el 25 de julio de 2006, relativa al Padrón Municipal – cuyos datos son, no obstante, provisionales – el número de extranjeros empadronados alcanza la cifra de 3,88 millones, lo que supone nada más y nada menos que el 8’7 % de la población española, sin contar a los no empadronados que, sin duda, elevarían la cifra de manera ostensible.
      De estos extranjeros empadronados, el 23’58 % son ciudadanos de la Unión Europea –entre los que se contaría a los ciudadanos polacos, 1’17 % del total de extranjeros –.
      El resto, el 76,42 %, proviene de países extra–comunitarios como Marruecos que, con un 13’77 % se encuentra a la cabeza de los países emisores, seguido de Ecuador con un 10’29 % y Rumanía con un 9’83 %.

      Por Comunidades Autónomas, el área levantina es, en líneas generales, la zona que absorve más población extranjera, estándo encabezada la lista por las Islas Baleares, cuya población extranjera supone un 15,6 % de la población total, la Comunidad Valenciana – un 13,4 % respecto de la población total – y Murcia con un 13,3 %.
      En cifras absolutas, en Cataluña habría algo más de 866 mil extranjeros empadronados, seguida por Madrid con más de 695 mil, – sin contar los polémicos 50 mil supuestamente no contabilizados por el INE –, la Comunidad Valenciana y Andalucía.
      Es interesante notar que, aunque Andalucía cuenta con 462.700 extranjeros empadronados y las Islas Baleares con sólo 153.700, el porcentaje respecto a la población total es de 15’6 % y 5’8 % respectivamente.

      Así mismo, aunque en Castilla-La Mancha hay 126 mil extranjeros empadronados y en la Comunidad Foral de Navarra sólo 54 mil, el porcentaje de extranjeros empadronados respecto a la población total es de 6,6 % y de 9,1 % respectivamente.

      Como último ejemplo, en Cantabria hay 22.800 extranjeros empadronados que suponen un 4 % de la población, mientras que en Asturias hay 29.700 extranjeros empadronados que supondrían sólo un 2’8 %.

      No pretendemos hacer aquí un análisis exhaustivo de los datos ofrecidos por el INE, sino poner de relieve el peso alcanzado en España, a todos los niveles, por la población extranjera, algo que no ha pasado desapercibido a los partidos políticos dominantes: La inmigración supone una bolsa de votos por explotar y todos han considerado la posibilidad de conceder el derecho a voto a los extranjeros.

      Aunque resultaría muy interesante contar con un estudio sociológico profundo y completo sobre la población inmigrante que, entre otras cosas, tuviera en cuenta los contextos sociológicos, históricos y culturales del país de origen, así como los valores, concepciones y prejuicios de los inmigrantes, a fin de conocer mejor las posibles inclinaciones políticas de dicha población, sólo diremos que el inmigrante viene con un bagage ideológico y político concreto configurado o condicionado por sus experiencias históricas, colectivas o individuales, por su cultura, etc. que puede inclinar al inmigrante hacia una u otra tendencia ideológica o partidista en España, de manera que no está, necesariamente, “todo el pescado vendido”, como quizás algunos analistas y estrategas políticos anhelan.

      No obstante, si en su país de origen el inmigrante puede sentirse inclinado hacia una u otra tendencia, o puede estar interesado por la política con vistas a mejorar el futuro de su país, en España es probable que no se sienta tan obligado a votar por aquella opción que considere mejor para el país receptor como tal, sino en tanto en cuanto es inmigrante: Es decir, que no votará pensando tanto en qué puede ser mejor para los ciudadanos españoles, sino en qué es lo mejor para él como ciudadano o trabajador extranjero.

      Es por esto que el campo está abonado para la demagogia: Los partidos ya no competirán tanto por conseguir mejoras para los ciudadanos españoles, cuyo voto está ya decidido y condicionado por diversas experiencias, prejucios y concepciones pre–establecidas – algo que tiene mucho que ver con el dramático envejecimiento de la población –, sino que competirán por dar más privilegios y derechos a los inmigrantes, al constituirse en protagonista, incluso árbitro de las contiendas electorales, máxime si atendemos al elevado porcentaje de extranjeros presentes en nuestros municipios, Comunidades Autónomas y Estado, en general.

      ¿ Más derechos y privilegios para los inmigrantes en detrimento de los españoles ?

      Efectivamente, los sectores que tradicionalmente habían centrado la atención y la estrategia electoral de los partidos políticos, – por constituir sustanciosas y nuevas bolsas de votantes–clientes por exprimir –, tales como las mujeres o los jóvenes, se verán cada vez más marginados y ninguneados por esta nueva fuerza electoral que constituyen los inmigrantes. Dado que el ciudadano extranjero no votará tanto en función a sus ideas políticas, como en función a lo que pueda obtener del gobierno del país receptor, los partidos políticos ampliarán y profundizarán cada vez más en las cesiones al colectivo inmigrante, generalmente, en detrimento del ciudadano español: Prioridad en la concesión de plazas en guarderías y colegios, en la adjudicación de pisos de protección oficial, ampliación de prestaciones sociales o de voto a los ilegales, ampliación del voto para Congreso y Senado, laxa concesión de ciudadanía, exenciones fiscales a los empresarios que contraten a inmigrantes o a mujeres inmigrantes, mayores ayudas a los inmigrantes emprendedores…

      En definitiva, mientras que los inmigrantes serán objeto de las mayores atenciones por parte de los partidos políticos, ansiosos de hacerse con su decisivo voto, los españoles dejarán de ser los protagonistas de la política, ya no tendrán apenas peso para los partidos políticos a la hora de diseñar sus estrategias electorales, serán más un complemento que el objeto de la acción política, lo que indudablemente habrá de repercutir en sus derechos sociales, laborales, etc.
      El envejecimiento de la población española contribuye decisivamente a este proceso: Los jóvenes son los activistas políticos y los que tienen todo un futuro por delante del que preocuparse por despejar amenazas a su supervivencia, además que, como trabajadores en activo, no se encuentran condicionados (amenazados) por el fantasma del impago de pensiones… El hecho de que gran parte del electorado español supere los sesenta años limita las posibilidades de movilización y organización cívica y política en defensa de los derechos sociales y laborales de los ciudadanos españoles.

      A un nivel jurídico, el concepto de ciudadanía, se relativizará y banalizará tanto que perderá su sentido. La ciudadanía, tal y como la entendían griegos y romanos, se parecerá cada vez más al modelo de los bárbaros germanos o hunos, un simple aglutinamiento de clientes basado en la adhesión a uno u otro líder tribal, en este caso, a uno u otro jefe de partido, a cambio de asegurar botín.
      Ni siquiera la ampliación de ciudadanía a todos los habitantes del Imperio Romano ejecutada por Caracalla?? tiene parangón con el proceso de relativización del concepto de ciudadanía española o europea, dado que, al menos, los dirigentes romanos tenían claras las raíces y valores que definían la identidad Roma y la excelencia de la Civilización romana.

      Por su parte, más que “grupo de presión” inmigrante podemos llegar a una estrategia de presión muy similar a la llevada a cabo por los nacionalismos “clásicos”: Mientras que el “grupo de presión” tiende más a evitar un agravio, a establecer un equilibrio frente a otro grupo de presión contrario o a procurar cierta atención a un colectivo concreto, la estrategia nacionalista se ha caracterizado por agitar agravios reales o inventados, mantener una constante presión reivindicativa y ampliar cada vez más sus privilegios incluso hasta llegar a un desequilibrio brutal, – «asimetria» lo han venido a llamar –, en el que el supuesto o real agravio a enmendar no sólo ha sido reparado con creces, sino que se ha reparado a costa de agraviar o perjudicar a otros grupos o regiones.

      Todo apunta a que ésta estrategia de exigencia–cesión, a cambio de privilegios para los que piden y poder para los que dan, se repita en España con los inmigrantes, estrategia articulada por una izquierda que, por un lado, considera que va a ser masivamente apoyada por los extranjeros y que, por otro, es consciente del peso electoral que tiene la población inmigrante precisamente en las comunidades autónomas sólidamente gobernadas por el Partido Popular en las que, además, apenas han podido consolidarse partidos nacionalistas de izquierda con los que el PSOE pudiera pactar para desplazar al PP del poder, un Partido Popular que, por su parte, no ha querido quedarse atrás en la tarea de granjearse el apoyo de los trabajadores extranjeros.

      Dado que los grandes partidos de ámbito nacional, PSOE, PP e IU, están súmamente interesados en explotar ésta nueva bolsa de votantes, es muy probable que no dentro de demasiado, los extranjeros se conviertan en árbitros de la polítca española, especialmente a nivel local, e incluso a nivel de comunidad autónoma o estatal. Así, los partidos políticos estarán más preocupados por hacerse con el apoyo de éste jóven, dinámico y cada vez más numeroso colectivo inmigrante, de manera que es previsible que inicien una delirante carrera de concesiones de cada vez más y más derechos y privilegios a los extranjeros, en detrimento de los ciudadanos españoles que, como dijimos antes, ya no serán objeto prioritario ni del Estado de Bienestar ni de las propuestas de acción política y social diseñadas por los partidos políticos.

      Suecia y la concesión del voto a los inmigrantes

      Suecia se ha caracterizado caracterizdo siempre por su espíritu progresista y multi–cultural, así como por una generosa política de admisión de refugiados y de protección de los extranjeros. Respondiendo a éste espíritu, aunque también a una estrategia electoral, el gobierno social–demócrata concedió en 1976 a todos los extranjeros que hubieran residido en el país por lo menos tres años, el derecho a voto y a la candidatura en las elecciones municipales y provinciales, aunque el derecho de voto en las elecciones al Parlamento quedó reservado exclusivamente a los ciudadanos suecos. La estrategia electoral social–demócrata estuvo muy bien concebida, dado que poder estaba muy centralizado en Suecia y, en consecuencia, ni los municipios ni las regiones tenían apenas competencias o capacidad decisoria alguna. No obstante, la experiencia sueca puede servirnos de ejemplo a la hora de estudiar algunos de los efectos de la concesión del voto a los inmigrantes.

      No obstante, no debemos perder de vista que, “en el período de 1968 a 1970 vinieron a Suecia 166.000 ciudadanos extranjeros en total, de los que 100.000 fueron finlandeses” y que, todavía en 1996, “alrededor del 50% de todos los extranjeros en Suecia procedían de los demás países nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Islandia y Noruega)”, países que en 1954 habrían firmado un convenio de mercado común nórdico del trabajo. Tenemos, pues, que la llegada de trabajadores extranjeros a Suecia estaba regulada y que respondía a las complementarias necesidades de los distintos países, – Suecia necesitaba mano de obra para sus industrias y los países del entorno necesitan puestos de trabajo para sus ciudadanos –. Por su parte, ésta población inmigrante poseía un nivel de educación considerable, era más homogénea culturalmemte y, posiblemente, era más estacional que permanente. Sin embargo, el porcentaje de inmigrantes de países no pertenecientes al Consejo Nórdico o a la Unión Europea, se ha ido incrementando en los últimos años, lo que ha ido generando una serie de turbaciones, agravadas por el colapso del modelo de Estado social–demócrata.

      Uno de los efectos del incremento de la inmigración, ha sido la aparición del fenómeno conocido como “white flight” o “huída de blancos” que ya sacude Holanda y Reino Unido: Muchos suecos han optado por abandonar barrios o ciudades conflictivas o por llevar a sus hijos a colegios con un procentaje menor o nulo de alumnado extranjero, en lo que la Fundación Blågula Frågor denomina “votar con los pies”, dado que una sociedad tan “políticamente correcta” como la sueca, no puede permitirse el lujo de mostrarse como insolidaria o xenófoba.

      Sin embargo, muchos ciudadanos suecos han decidido romper con las convenciones y las rígidas y extravagantes reglas de lo “políticamente correcto” y han manifestdo democrática y cívicamente su protesta: Por ejemplo, en 1988 se celebró en Sjöbo un referendum sobre la acogida de inmigrantes en la provincia, en el que el 76% votó no. Por su parte, en las últimas elecciones de septiembre de 2006, partidos que reivindican los derechos de los ciudadanos suecos y alertan sobre los efectos nocivos y los desequilibrios que puede causar una inmigración excesiva o descontrolada, aumentaron significativamente su porcentaje de apoyo.

      ¿Hasta qué punto la concesión del voto a los inmigrantes, a nivel municipal y provincial, ha podido favorecer políticas cada vez más exigentes de discriminación «positiva» en aquellos municipios o regiones con una notable presencia de población inmigrante?

      La huída de ciudadanos suecos de sus barrios o localidades, ¿es resultado de ésta política de discriminación «positiva» que les deja en una situación de exclusión y desventaja en favor de los inmigrantes, principales destinatarios del presupuesto municipal, de la inversión pública y de las prestaciones sociales?

      El ciudadano español medio debería preguntarse qué ha ocurrido cuando ciudadanos de sociedades tan abiertas y tolerantes como la sueca o la holandesa se han visto obligados a huir, a abandonar sus barrios, escuelas o municipios apabullados por la masiva presencia de extranjeros, y cuando incluso los ciudadanos de las avanzadas, progresistas y multiculturalistas sociedades holandesa y sueca, han decidido organizar y manifestar su protesta contra los efectos de la presión migratoria

    10. J 8th Julio, 2008 17:12

      La asabiyya musulmana y la concesión del voto a los inmigrantes
      por Jorge Martín Quintana
      La intervención de poderes extranjeros en España a través de los emigrantes obedientes a los mismos.
      El 31 de agosto de 2007, un conocido diario digital recogía las declaraciones realizadas por Mohamed Chaib Akhim1, diputado musulmán del PSC en el Parlamento de Cataluña y presidente de la asociación socio-cultural Ibn Battuta, y en las que afirmaba que “no es normal que a estas alturas tres o cuatro millones de inmigrantes no tengan derecho al voto”, a la par que señalaba que los inmigrantes han de tener derecho a decidir “cómo quieren que sean sus ciudades y barrios”, advirtiendo que “en esto los musulmanes tenemos mucho que decir”.
      La presencia de centenares de miles de inmigrantes en España ha cambiado radicalmente el panorama social, cultural, económico y, en un proceso lógico, también el político, de nuestro país. Los inmigrantes constituyen un porcentaje de población cada vez más importante, con una media de edad bastante baja, generalmente muy dinámicos y flexibles, con una identidad y solidaridad grupal muy marcada y cuya importancia en la economía, - en la que ya no sólo participan como consumidores, sino también como emprendedores -, es cada vez mayor y más atractiva para diversos sectores empresariales.
      Dada su peso, tanto cuantitativo como cualitativo, y dado su marcado sentimiento de grupo, el colectivo inmigrante resulta ser un apetitoso pastel que no sólo las empresas se disputan, sino que los políticos empiezan a cortejar sin embozo, máxime en una España políticamente cada vez más polarizada y en la que el voto está básicamente fijado. Así, el colectivo inmigrante, supone un soplo de aire fresco, una tierra prometida, fértil y llena de posibilidades a conquistar, a fin de decantar la balanza de manera definitiva y contundente hacia uno u otro lado. Es, en ese contexto, es en el que empieza a aparecer en el horizonte una nueva campaña de agitación política, social y mediática que se basará en la concesión del voto a los extranjeros extracomunitarios residentes en España.
      Curiosamente, el colectivo extranjero más activo en esta tarea es precisamente el musulmán, lo cual responde quizás, entre otros factores, a la tradición política musulmana: Felipe Maillo, en su magnífico Vocabulario de historia árabe e islámica, nos habla de la asabbiya, concepto desarrollado por Ibn Jaldun y que estaría relacionado con la solidaridad socio-agnática. Para Ibn Jaldun, y siguiendo a Maillo, “el príncipe entonces, para mantenerse [en el poder], ha de crear un nuevo grupo de mercenarios esclavos y de elementos extratribales […]”; de manera que “[…] los extranjeros adquieren un papel cada vez más preponderante en el gobierno del Estado […]2”
      Lo cierto es que Chaib Akhim “apuntó la necesidad de un esfuerzo en el acercamiento a los imanes que imparten doctrina en España para convertirles en ‘interlocutores’, porque están presentes en las ciudades y los barrios”, de manera que los jefes de la umma, de la comunidad de creyentes, “adquieren un papel cada vez más preponderante en el gobierno del Estado”, al hacerlos interlocutores entre la comunidad de creyentes y los representantes de la soberanía nacional, con vistas a decidir en ‘sus’ barrios, ‘sus’ ciudades, ‘sus‘ comunidades autónomas…
      Y es que, según Maíllo, “la utilización de las fuerzas que procura la asabiyya de un determinado grupo es lo que le permite imponerse a los otros y apropiarse del poder; enseguida el juego de tensiones internas en la dinastía reinante, tendentes a destruir aquel espíritu de cuerpo, obliga al soberano a apoyarse en elementos mercenarios, o esclavos, o a establecer lazos de clientela para mantenerse”.
      Si la comunidad musulmana se hace lo suficientemente fuerte, será utilizada por el poder de turno para imponerse a los contrarios, lo cual se hará a cambio de alguna prerrogativa o privilegio: “La dinastía o el dinasta deberá sustraer bienes de los sujetos, a través de los impuestos, y redistribuirlos entre sus adeptos (la élite dirigente y los servidores de los aparatos del Estado), a fin de continuar gozando de la soberanía y el poder”, de manera que, para lograr el apoyo de la comunidad musulmana, el Estado se verá obligado a satisfacer sus demandas de tipo social, económico, cultural, religioso, político, etc. satisfacción que sólo será posible con cargo a los presupuestos y en detrimento de unos ciudadanos españoles a los que se habrá sustraído patrimonio a través de los impuestos, o bien, verán impotentes cómo las políticas sociales se centran en los inmigrantes y cómo prestaciones como sanidad, vivienda o educación son acaparadas por el dinámico y emergente grupo que sostiene a la facción correspondiente.
      Así, vemos en pleno S. XXI cómo nuestros nuevos dinastas se apresuran a apoyarse en extranjeros-esclavos y clientes-mercenarios para consolidar su poder, de la misma manera que harían los califas de Bagdad y los ayyubíes de Egipto con, respectivamente, los miserables seljuquíes y mamelucos que, venidos de la feraz estepa centroasiática y las agrestes montañas del Caúcaso como esclavos y clientes, acabaron haciéndose con el poder.
      •- •-• -••••••-•
      Jorge Martín Quintana
      Notas:
      1. Minuto Digital, 31 agosto 2007 Declaraciones hechas por Mohamed Chaib Akhim durante un seminario impartido por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
      2. Maíllo Salgado, Felipe Vocabulario de historia árabe e islámica Madrid 1999 Ed. Akal

    11. Gonzalo 8th Julio, 2008 17:58

      En un sistema democrático, votamos por aquellos [políticos] con quienes identificamos nuestros principios o nuestro provecho. Considerando que la tasa de criminalidad en España entre inmigrantes es muy superior a la de los ciudadanos, cabe deducir que los inmigrantes identificarían sus “principios” y su “provecho” con el político/partido más tolerante con las actividades delictivas/criminales.

      USA, el país con más millones de inmigrantes, no sólo no concede el derecho a voto –a ningún nivel, ya sea municipal, estatal o nacional—a NADIE que no esté en posesión de la ciudadanía norteamericana, ya sea natural o adquirida, sino que los alcaldes de sus ciudades más liberales están expresando en público su decepción y arrepentimiento por haber concedido santuario a muchos inmigrantes que, en vez de aprovechar la ocasión para intentar levantar cabeza, han optado por contravenir la Ley repetidamente.

    12. Aguilon 8th Julio, 2008 20:39

      Bastante tenemos con la cantidad de emigrantes que está en ESPAÑA,o lo que quede de ella,para encima de todo conceder el voto a los emigrantes.Dentro de poco seremos nosotros los que necesitaremos pasaporte para estar en nuestra nación.Y todo ello para ganar unos votos………¡¡ENFIN ESTO ES UN ASCO!

    13. mi nacionalidad va a ser solo norteamericana a este paso 8th Julio, 2008 21:05

      …no quiero ser de un pais que deja entrar escoria y les regala todo….

      Tengo doble nacionalidad Española y Estaounidense. Hasta que no obtuve la nacionalidad norte americana NO pude votar!

      En que pais se ha visto que dejen votar a extranjeros que no tienen la nacionalidad?España…claro

      Yo vivo en un pais en el que vine con un contracto de trabajo, no ilegal. Trabajo honradamente y no mato, no robo y no violo a nadie.

    14. Pedro 8th Julio, 2008 21:11

      por lo que se en EEUU no puedes obtener la nacionalidad hasta que hayas vivido 5 años. Ni aun casandote obtienes la nacionalidad, solo la residencia.
      Solo en este pais de tontos se hacen cosas asi, por eso entra lo que entra, MIERDA.

    15. Valero Eportal 8th Julio, 2008 21:27

      Estaba cantado que Zapatrolero y su orgásmico Zerolo actuarían como el Conde Don Julián en el año 711, primero ayudando y después aliándose con los invasores musulmanes. Para obtener los votos de éstos el Psoe traicionará su propia historia, si es necesario. Conceder el derecho al voto a los emigrantes musulmanes es legalizar la quinta columna que representa el Islam para España. Con una experiencia ya hemos tenido bastante, pero a lo que se ve, el Zapatero y el Psoe están dispuestos a repetir la traición del Conde Don Julián

    16. nohestao aqui 9th Julio, 2008 2:48

      Cuando un español pueda votar en sus paises se vera si pueden votar aqui ….. de chorradas creo que ya nos estamos hartando … y el pueblo español tiene un limite, muy tranquilo mientras las cosas no van mal del todo, pero en el momento que le tocan las narices ….. mas vale correr y eso esta demostrado a lo largo de su historia.

    17. nohestao aqui 9th Julio, 2008 2:48

      Cuando esten integrados!

    18. yon 9th Julio, 2008 14:18

      Entre el socialismo e islamismo hay buenas vibraciones.

    19. gran capitan 10th Julio, 2008 12:07

      esto es inadmisible, que esta gente vote en un pais que no es el suyo y puedan influir directamente sobre el resto de ciudadanos el cual si es su pais es un escandalo. Aqui solo queda echarse al monte y formar una guerrilla para recuperar nuestro pais, nuestro orgullo, nuestra raza y nuestra forma de vida. Politicastros, lo acabareis consiguiendo, y solo digo una cosa, yo no quiero un pais como la españa actual, me da asco vivir en un pais asi, o sea, que cuando salte la revolucion me uno a ella sin mas

    20. español2 10th Julio, 2008 13:02

      Los rojos que no soportan a la iglesia católica que es de lo mas liberal, sin embargo abrazan a la musulmana que a sujetos como Zerolo los cuelgan en una grúa. Zerolo y sus acólitos se están cavando su propia fosa. Serán los primeros en experimentar lo que es colgarse de una grúa o morir lapidadas. Los rojos que son masoquistas puros y duros serán los primeros en ser eliminados como escoria. Pero por si acaso Zerolo y cia, no tienen memoles de disfrazarse de mahometanos.

    21. JRA 10th Julio, 2008 15:49

      Se repite el esquema del golpe contra el Sha de Persia, donde islamistas y la izquierda persa, fueron de la mano. En cuanto los clérigos islámicos se hicieron con el poder, decidieron que los izquierdistas “progres”, dejaron de serles útiles y no solo se deshicieron de ellos, sino el que no huyó deprisa, acabó colgado por el cuello por “impío” y “ateo”. El primer presidente de la república islámica tuvo que huir y esconderse en Francia.

      Hoy ya se pasó la línea de no retorno. Es imposible expulsar a más de dos millones de mulsumanes. Población que sigue subiendo, gracias a los visados Schëngen, que Francia sigue dando a marroquíes, argelinos y tunecinos para venir al paraíso zapaterista. No hay solución, solo marcharse los que buenamente puedan y mejor que lo hagan cuanto antes. Los que no podamos, pues a tratar se sobrevivir, como se pueda.

    22. fernando 10th Julio, 2008 19:18

      Lo mas triste es que la inmensa mayoria delos Españoles estamos hasta los huevos de todo esto,pero que coño podemos hacer?por que el traidor este de ZP toma estas decisiones tan importantes para el 100% delos Españoles por que a el le sale de los huevos?creo que como dice el compañero gran capitan,el pueblo tiene que despertar de una vez,tenemos que empezar a movilizarnos,esto es un genocidio.

    23. santiago 10th Julio, 2008 19:52

      JRA , de acuerdo , es imposible la expulsion ,ya que ademas del dineral que cuesta cada expulsion ,por cada uno que se echa , entran diez mil ,ademas se complica cada dia , ya que unos ya nacen aqui (El 15 % de nacimientos )otros adquiere la nacionalidad ,otros como dos de ellos que han llegado hoy en patera dice que son refujiados ,otros son comunitarios……!!Pobre España !!lo peor es que nunca se les podra pedir responsabilidad a los traidores que la estan vendiendo y destrozando porque detras de ellos hay 21 millones de españoles descerebrados que son los culpables.

    24. Encan na 10th Julio, 2008 22:08

      NO, NO, NO, Y NOOOOOOOOOOOO!!! no es de recibo que alguien “que viva legalmente” en un pais, vote, condicione la vida de los autóctonos. No dejan de ser unos “invitados” que nadie invitó, en mi casa las normas las pongo yo. Los españoles que tenemos desde tiempos inmemoriales nuestras raices aquí no debemos tolerarlo. Un recién venido, y menos estos depredadores de recursos no debería poder votar. Que voten en su pais, leñe!!
      ¿Se presentará a alcalde de Mataró el africano que ni siquiera sabe el idioma, y por eso no tiene el canet de conducir, según salió en La Vanguardia, aunque conduce desde hace 16 años?? En un pueblo con una población mayoritaria (que los hay) inmigrante, formarán una coalición, por supuesto antiespañola y una vez en el ayuntamiento barrerán para casa. Se autoconcederán subvenciones, o ayudarán a reunificaciones y seguro que encima gratuítas, pagando los españoles, claro. Y se concederán miles de chollos. Sólo hace falta vivir el día a día con esta gente inmigrante para ver el pie que calzan. Han venido sencillamente a esquilmar el pais. De aquí unos años parecerá que ha pasdo Atila.
      Habrá ya con urgencia plantearse militar en un partido marcadamente (dentro de la ley) antiesquilmación de nuestro pobre y vendido pais.

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