Los nacionalistas logran usar las balanzas fiscales para atacar la cohesión nacional
A nadie en su sano juicio se le ocurriría acudir a un hospital exhibiendo su declaración de la renta
exigiendo una mejor atención médica porque paga más impuestos que los demás enfermos. Sin embargo esa es ni más ni menos la teoría de los nacionalistas. Acuden, como siempre quejosos, al Estado exhibiendo las balanzas fiscales para exigir más dinero para sus regiones con delirios de nacioncitas. Quien más paga debe recibir más, dicen, así pues al pobre se le debe prestar menos atención que al rico. Y no deja de ser sarcástico que sea este gobierno que va de rojo hipermegaprogre, quien haya dado pábulo a esta argumentación cediendo a la publicación de las balanzas fiscales, que usadas torticeramente por los nacionalistas, no puede ser más contraria a todos los iconos del pensamiento izquierdista, y lo que es más importante, al sentido común y al sentido de patria.
Naturalmente el cuento de las balanzas fiscales encierra en primer lugar un grave sinsentido. Los territorios no pagan impuestos, ni Cataluña, ni Madrid, ni Valencia pagan más o menos que Castilla, Extremadura o Andalucía, son las personas quienes nos rascamos el bolsillo, no la Cibeles, ni Monserrat, ni la Giralda. Los impuestos se pagan en proporción a la renta personal, y precisamente si en un territorio se recauda más que en otro es porque hay más población o se gana más dinero que en otras regiones, pero no porque contribuyan unos individuos más que otros al sostenimiento del Estado.
Dicho esto es muy fácil entender que las comunidades autónomas que disponen de un mayor número de personas con una mayor renta per cápita son las que tienen déficit fiscal, es decir, que obtienen de la caja estatal tributaria menos dinero del que pagan sus ciudadanos. Once comunidades autónomas reciben más de lo que dan al Estado mientras ocho ingresan menos de los que aportan. Entre estas últimas Galicia, infectada también por el virus nacionalista.
Pero al igual que sucede con los contribuyentes, porque por supuesto el individuo que más gana tiene también déficit fiscal, pues sin duda recibe menos dinero de la administración que el que no tributa o paga menos impuestos, los principios de solidaridad, redistribución de la riqueza y cohesión nacional entran en juego, sin que nadie pueda sentirse agraviado. Imagínense ustedes qué tendrían que decir los alemanes de la Unión Europea si fuesen tan cafres como los nacionalistas españoles, con todo el dinero que han aportado para países más desfavorecidos, entre ellos España. Y lo que es peor, lo que iba a durar esa Unión que tantos beneficios nos ha traído a todos, sin cundiese el ejemplo de semejante tropa cavernícola insolidaria que nos quiere hacer regresar a la fragmentación de la Europa feudal.
Lo que nos lleva también a recordar las balanzas comerciales, porque lo que se vende y compra en una región procedente de otras, tiene mucho que ver con lo que se paga en impuestos gracias a la riqueza que genera ese comercio, que evidentemente también presenta un déficit para algunas autonomías a favor de otras, que con el mismo argumento podían exigir que se corrigiese, pidiendo aranceles o más inversiones públicas para compensar.
En definitiva nos encontramos una vez más ante una maniobra de los nacionalismos para socavar la cohesión nacional y dividir a los españoles sembrando rencillas, inventando agravios y manipulando sentimientos primarios, que nos alejan del ideal moderno que acude a la idea de empresa común y solidaria como mejor fórmula de progreso para todos.