La campaña de John McCain y sus desafíos
Redacción | Publicado el 31 Agosto, 2008
Maribel Hastings | La Opinión
En diarios, internet, televisión y radio abundan analistas y expertos que comentan qué cosas debe hacer el
aspirante presidencial republicano, John McCain, para energizar su campaña y ganar las elecciones al demócrata Barack Obama en noviembre.
Recuerdan que para McCain la ruta no es sencilla porque pretende suceder a un presidente republicano como él, George W. Bush, con índices de popularidad de los más bajos de la historia política de Estados Unidos, en uno de los momentos más difíciles para la economía, y en medio de una guerra impopular en Irak.
McCain también representa a un Partido Republicano en serios aprietos como entidad y en el Congreso donde se anticipa perderá escaños. Peor aún, McCain favorece posturas impopulares de Bush y de su partido.
A eso le suman la edad de McCain, 71 años, y que el senador de Arizona no es conocido precisamente por sus dotes de oratoria. Mientras, contenderá contra Obama, un joven senador de 47 años, a quien ya muchos catalogan como uno de los mejores oradores de tiempos recientes.
McCain enfrenta además una campaña de Obama boyante en dinero, energizada, que explota medios como la internet para llegar a millones de personas, sobre todo jóvenes. Y Obama pinta a McCain como un aliado de Bush que sólo perpetuará “lo peor” de los pasados ocho años.
Sin embargo, la contienda McCain-Obama parece reñida a dos meses y medio de las elecciones.
El analista Larry Sabato, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Virginia, dijo a La Opinión: “Estamos en agosto y me parece que los sondeos no están demostrando totalmente lo que ocurrirá cuando los votantes indecisos comiencen a fijar sus posturas en octubre”.
“Además, es la primera vez que tendremos un candidato afroamericano nominado por uno de los principales partidos y es probable que haya algún factor racial. Hay algunos anglosajones que están indecisos sobre si votar por un candidato afroamericano. Es desafortunado, pero es la realidad”, agregó Sabato.
Recientemente el analista escribió que sería ingenuo pensar que el asunto no se retome y se amplíe en la elección general.
“Al final, el eternamente divisivo y usualmente disimulado asunto racial podría tornarse en la única mayor amenaza para la elección de Obama, y en una ventaja oculta y sustancial para el candidato republicano”, según Sabato.
McCain, como los demócratas durante las primarias, camina sobre una línea muy fina para evitar que sus ataques contra Obama se interpreten como raciales.
Pero sin ataques no hay contienda. El estratega Dick Morris escribió que para ganar, McCain, además de enfatizar su experiencia y años de servicio al país, tiene que atacar a Obama en dos frentes: economía y seguridad nacional.
“McCain necesita sembrar temores en torno a Obama y echar mano de los miedos de la gente sobre elegir a un hombre que no conocen y que sólo tiene pocos años de experiencia a nivel federal”, dijo Morris.
“Para bien o para mal, esta elección es sobre Obama. Es un referendo sobre el candidato demócrata y su agenda de cambio”. Por eso, agregó Morris, las opiniones de los votantes sobre Obama fluctúan. “McCain debe emplear el mes de agosto para tornar esas dudas sobre Obama en votos a su favor”.
Uno de los retos de McCain es enfocar su mensaje, declaró a La Opinión Vanessa Cárdenas, analista del Center for American Progress.
Según Cárdenas, la de McCain no se asemeja a campañas republicanas previas, cuando la maquinaria del candidato y del partido se centraban en un mensaje que promovían ordenada y exitosamente ante el electorado.
“McCain no ha encontrado su mensaje y no está contrarrestando efectivamente el mensaje de Obama”, dijo Cárdenas.
No es sólo atacar a Obama sino ofrecer un mensaje centrado con soluciones viables a las preocupaciones de los votantes.
Sabato, por otro lado, expresó que McCain debe explotar su fama de independiente para distanciarse de Bush.
“No le lastimaría recordar a la gente sutil, pero frecuentemente, que contendió contra Bush en 2000 y que predijo que Bush no sería un líder exitoso”, escribió Sabato.
A fin de cuentas, McCain sabe que no puede ganar sólo con el apoyo de los republicanos y cabe recordar que no todos lo apoyan precisamente por considerarlo como “moderado”.
Apartándose de Bush puede atraer una porción de demócratas conservadores y a independientes, posiblemente a mujeres, y aunque los sondeos no le son favorables, posiblemente a hispanos.
“McCain reconoce que no necesita a todos los votantes latinos sino una porción de los que se agrupan en ciertos estados”, dijo a La Opinión la analista María Teresa Petersen, directora ejecutiva de Voto Latino.
“Por ejemplo, le criticaron cuando fue a Colombia, pero en Florida hay casi 200 mil colombianos que son votantes, que si votan por él, con eso McCain gana Florida. En Nevada, Obama y McCain están empatados en el voto latino. A nivel nacional Obama está al frente [en el voto latino], pero McCain lo que quiere es ganar un segmento de ese voto en los estados que cuentan”, agregó.
Según sondeos, Obama también aventaja a McCain entre los votantes jóvenes de 18 a 34 años de edad.
Petersen dice que obviamente se debe a “un factor generacional”.
“Pero podría atraer a jóvenes hispanos con el tema de los militares: en las Fuerzas Armadas sirven 40 mil que no son ciudadanos. Son temas que resuenan, que son personales para el votante latino”, sostuvo Petersen.
Finalmente, estrategas republicanos, antes de la selección de Sarah Palin como su compañera de fórmula, opinaban que para contrarrestar el tema de la edad, McCain debía elegir un vicepresidente más joven, pero no al punto de que sólo intensificara la diferencia generacional.
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