Daniel Portero | ¡Vamos juntos, amigo!”
Redacción | Publicado el 14 Septiembre, 2008
Conocí a Iñaki Ezkerra durante el mes de octubre de 2002. Fue durante un fin de semana, pocos días
después de que mi hermano Luis y yo hubiésemos publicado un demoledor informe sobre todas las empresas españolas que se estaban publicitando en el diario pro etarra GARA. Después de hablar por primera vez con él telefónicamente supe que se trataba de una persona totalmente íntegra e involucrada en la lucha contra el terrorismo de ETA. También pude comprobar su alto aprecio y cariño hacia todas las víctimas del terrorismo ya que su sensibilidad hacia a mi familia era fuera de lo común y cuando hablabas con él se respiraba un aire de comprensión absoluta hacia el dolor que sentimos los que hemos sufrido el zarpazo del terrorismo. Ya en 2003 y 2004 nuestra amistad fue acrecentándose pues mi hermano Luis y yo tuvimos la gran oportunidad de liderar durante esos años la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Iñaki Ezkerra, fundador del Foro de Ermua, y no muchas personas más, tenía y tiene una estrecha relación con las víctimas del terrorismo. Hemos coincidido en actos reivindicativos de la lucha contra ETA, a favor de las víctimas, contra el nacionalismo excluyente, conferencias, ruedas de prensa y muchos más actos que han hecho que el movimiento asociativo adquiriera un significado muy importante en el fin de ETA. Su implicación es tal que es difícil imaginar cómo puede compatibilizar su trabajo de escritor con el de gran activista contra el terrorismo. Toda esta amistad me hizo pensar en muchísimas ocasiones lo importante que sería que una persona como él pudiera capitanear un colectivo como el Foro de Ermua. Y finalmente, ya en septiembre de 2007 fue elegido presidente de esta asociación, momento en el que pensé lo importante que sería su aportación de unidad a todo el movimiento asociativo.
Por todo eso que he comentado me ha producido verdadera tristeza ver lo que ha sucedido en esa Asociación durante el pasado mes de julio. Una cosa son las tensiones típicas del mundo asociativo, pero otra es la ingratitud y la falta de reconocimiento a quien jugó un papel fundamental en la creación del Foro Ermua y ha sabido estar en la sombra durante años, sin ningún afán de personalismo, trabajando, haciendo el discurso ideológico de la Asociación, que siempre conocíamos por adelantado gracias a sus lúcidos artículos, poniendo muchas veces su prestigio y su propia columna en la prensa al servicio del Foro. No es mi intención inmiscuirme en los problemas internos de un colectivo pero sí hacer público un reconocimiento que es de justicia y que sólo puede negar la ingorancia o la mala fe.
A Iñaki Ezkerra le ha tocado un período muy dificil para el Movimiento Cívico desde que fue nombrado presidente. Ya había pasado el tiempo aquel de las movilizaciones masivas y la nueva coyuntura –final de Legislatura, elecciones generales, presencia de dos nuevos partidos en el escenario político, rectificación de la política negociadora del Gobierno…- exigía una labor más sutil que la de sacar a la gente a la calle. Exigía firmeza en los principios pero también sustituir en muchos momentos la acción por el discurso ideológico. Eso es lo que ha hecho Iñaki Ezkerra durante su etapa de presidente y lo ha hecho inmejorablemente sin excluir actos brillantes como el del X Aniversario del Foro Ermua en la Puerta del Sol al que tuve el gran honor de asistir. Iñaki Ezkerra ha estado a la altura de esas nuevas circunstancias como lo estuvo en su etapa de vicepresidente y cuando tocaba lidiar con otros toros difíciles como el período de mentiras gubernamentales en torno a la negociación con ETA en el que se permitió que ANV y PCTV formaran parte de las instituciones públicas. A partir de mayo de 2007 y durante ese periodo los líderes de las asociaciones más importantes tuvieron una gran relevancia para bien y para mal. Iñaki desde la vicepresidencia del Foro dio la talla, como la dio también el día en que un nacionalista le propinó la patada a su compañero Antonio Aguirre en la Audiencia de Bilbao.
En ese 26 de marzo de 2007, Iñaki Ezkerra, Antonio Aguirre y yo sufrimos uno de los espectáculos más bochornosos vividos en el País Vasco. Pasamos de víctimas de unas agresiones y amenazas a ser presuntos autores de una falta penal de desórdenes públicos y alteración de masas. De hecho, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco nos acusó de ser los culpables de provocar una rebelión de cerca de 1000 personas simpatizantes al PNV el día en que pudimos sentar por primera vez en el banquillo de los acusados al Lehendakari Ibarretxe. Tanto Dignidad y Justicia como Foro de Ermua denunciamos la reunión ilegal que tuvo el Lehendakari junto con los miembros socialistas Patxi López, Rodolfo Ares con la ilegalizada Batasuna y, por ello, los jueces los acusaron de un delito de desobediencia. El gobierno vasco, en su afán de tergiversar la verdad, inventó una historia en la que se nos culpaba a los tres de haber provocado a las masas y daba se daba esa razón para justificar las agresiones, insultos y amenazas que sufrimos. El gobierno de Ibarretxe, manipulando los informes de la Ertzaintza a través de unos pelotas del poder ejecutivo, e inventando un atestado policial, le dió la vuelta a la tortilla, siempre con el interés de desacreditar la actuación judicial de las asociaciones que habían acusado al Lehendakari. Sin embargo, y después de tener que comparecer el próximo día 10 de septiembre en Bilbao como acusados, debemos sentirnos orgullosos y tranquilos. Además, yo voy junto a mi amigo Iñaki y tengo la certeza de que la dignidad y la justicia se impondrán ante tan penoso espectáculo y poderosa manipulación. Volveremos a gritar como aquel día en el que 7 personas nos encontramos a 1000 energúmenos: ¡Libertad, Libertad, Libertad! Siempre en la adversidad Iñaki, ¡vamos juntos, amigo!
Daniel Portero
Presidente de la Asociación Dignidad y Justicia
ABC, 9-9-2008
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