Lance Armstrong, regreso con morbo
El 18 de enero del 2009, día en que arranca el Tour Down Under (Australia), ha sido la fecha elegida por Lance Armstrong para regresar a la competición. Era un rumor que la propia organización de la carrera se había encargado de confirmar en la mañana de ayer y que el heptacampeón del Tour ratificó horas después en el congreso de la ‘Clinton Global Initiative’ celebrado en Nueva York. Aunque será hoy en Las Vegas cuando dé más detalles sobre su regreso.
La de Australia será la primera carrera en la que el ciclista de Texas compita después de que lograra su séptimo Tour de Francia en julio del 2005. Y se siente un privilegiado por poder hacerlo: “No es muy habitual que alguien que esté tres o cuatro años alejado de su trabajo vuelva y le diga a la gente que volverá a ser el mejor”. También el próximo año participará en la ’Grande Boucle’. Y lo hará bajo las órdenes de quien le llevó a subirse siete veces en lo más alto del cajón de los Campos Elíseos, Johan Bruyneel. Amstrong vuelve a la carretera y lo hará vistiendo la camiseta del Astana.
El jefe de filas del equipo kazajo se congratuló de volver a contar con el americano para su equipo. “En 1998, Lance me pidió que le dirigiera en el US Postal Service Team y ahora, diez años después, Lance me ha pedido que su regreso se produzca en el Astana”. También el vicepresidente de la Federación de Kazajistán, Nikolai Proskurin, estaba exultante por contar con el heptacampeón del Tour en el equipo y consideró que “se convertirá en un nuevo emblema deportivo para el país”.
Armstrong, por su parte, declaraba hace unos días que iría al Tour a ganar. Ayer, en cambio, su discurso era distinto. Su obsesión ha dejado de ser la de llegar de amarillo a la meta de París. Sus objetivos ahora son otros. “No puedo garantizar que lograré mi octavo Tour, pero sí que el mensaje de mi fundación tocará todos los aspectos de la sociedad”, declaró. Tampoco incrementar su palmarés parece que le preocupe en exceso al de Texas: “Entrenaré y competiré con la determinación con la que siempre lo he hecho, pero esta vez mi victoria se medirá según el progreso que hayamos hecho en la lucha contra el cáncer”. No obstante, es consciente de que “terminar lo más alto en Francia es la mejor forma de promocionar esta lucha en todo el mundo, de que la gente salga a la calle”.
Completamente involucrado en la lucha contra una enfermedad que él mismo padeció y que cambió su vida, Armstrong anunció la creación de la Campaña Global para la Concienciación del Cáncer, que celebrará su primer gran evento al término del próximo Tour. No en vano, todos esperan que la ronda gala sirva como reclamo para aumentar los activos de su fundación. “Millones de ojos estarán puestos sobre él durante el Tour, y ésta es nuestra gran oportunidad de captar audiencia”, inquirió el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. También solicitó la colaboración de los jefes de estados presentes en el auditorio, ofreciendo su imagen como contrapartida. “Nuestra campaña hará un llamamiento a todas las personas que sufren cáncer, así como a los líderes de sus países. Intentaremos visitar, entrenarnos y competir en todos los países que se sumen a nuestra causa”, indicó el texano.
Pero la lucha contra el cáncer no será la única batalla que libre Armstrong en su vuelta al ciclismo profesional. El americano, que se ha visto salpicado de sospechas de dopaje, se ha propuesto librar al ciclismo de este estigma. Para ello, el nuevo corredor de Astana anunció que había alcanzado una alianza con el doctor Don Catling, jefe del Laboratorio de Análisis Olímpico de UCLA y jefe del Instituto Científico Antidoping. El objetivo que ambos persiguen es el de cambiar la cultura de los controles antidopaje y hace que éstos no se vean como una forma de pillar al que hace trampa si no una oportunidad para que el corredor demuestre que está limpio. Además, “Catling será quien diga cómo de limpio está mi organismo en cada momento”, indicó Armstrong.