Más de 27.000 personas se encuentran en el corredor de la muerte en diferentes países del mundo
Redacción | Publicado el 10 Octubre, 2008
Amnistía Internacional (AI) insta a todos los países del mundo a aprovechar el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos para apoyar una nueva resolución en Naciones Unidas que impulse definitivamente una moratoria universal de las ejecuciones, como paso decisivo hacia la abolición de la pena de muerte en todo el mundo.
La organización ha lanzado un comunicado con motivo del Día Mundial contra la Pena de Muerte, y recuerda que la pena de muerte constituye una violación del derecho a la vida y del derecho que tiene toda persona a no ser sometida a tratos crueles, inhumanos o degradantes, ambos reconocidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, entre otros instrumentos del Derecho Internacional.
En la actualidad, 92 países han eliminado la pena de muerte para todos los delitos, aunque existe un grupo de 35 estados a los que se considera “abolicionistas en la práctica”, al no haber llevado a cabo ejecuciones en los últimos diez años. Sin embargo, hay constancia de ejecuciones durante 2007 en 24 países, subraya AI.
Los casos más recientes de países que han abolido la pena de muerte de sus legislaciones son Uzbekistán, donde se eliminó para todos los delitos a partir del pasado 1 de enero, y Argentina, último país en abolir la pena de muerte en todas sus leyes al suprimirla del Código Militar.
AI detalla que entre 18.311 y 27.562 personas continúan presas en corredores de la muerte en todo el mundo. En Irán se han producido al menos 227 ejecuciones este año, de las cuales seis se aplicaron a menores de edad. La organización añade que el año pasado fueron ejecutadas al menos 1.252 personas en todo el mundo, y que el 88% de las ejecuciones conocidas en 2007 se concentra en Arabia Saudí, Estados Unidos, China, Irán y Pakistán.
Españoles en el corredor de la muerte
En el Día Mundial Contra la Pena de Muerte AI ha lanzado a través de una página web una acción para apoyar a Pablo Ibar, español condenado a muerte en Estados Unidos, y para pedir a las autoridades de Florida que promuevan la moratoria de las ejecuciones como un primer paso hacia la abolición total de la pena de muerte en este Estado norteamericano.
Pablo Ibar fue acusado en 1994 del asesinato de tres personas durante el robo de una vivienda en Florida, aunque en un primer momento el jurado no alcanzó un veredicto unánime y en 1998 el juez declaró nulo su juicio. Sin embargo, en el año 2000 fue condenado por el triple asesinato a raíz de su supuesta aparición en las imágenes de un vídeo del sistema de seguridad de la casa, un hecho puesto en duda por la actual defensa de Ibar.
El veredicto ha sido apelado ante el tribunal, y la vista de esta apelación, que en caso de prosperar supondría la anulación del juicio y reinicio del proceso, está prevista para finales de 2008 o principios de 2009, añade AI.
Además de Pablo Ibar, otro ciudadano español de origen sirio, Nabil Manakli, sigue condenado a muerte en Yemen pero espera su traslado a España. Manakli fue detenido en 1997 y condenado junto a otras 27 personas que, según los informes que se presentaron, fueron torturadas para obligarlas a confesar. En la actualidad se espera que Manakli pueda ser trasladado a territorio español, lo que supondría en la práctica la conmutación automática de su pena de muerte.
Envía esta noticia a un amigo o a la Red social
Visita otras noticias relacionadas:

Envía tus comentarios a la noticia
9 Comentarios a “Más de 27.000 personas se encuentran en el corredor de la muerte en diferentes países del mundo”
Enviar un comentario

a todo el mundo (humano) se le debe dar una segunda oportunidad por si redime “sus pecados”. Aún asi, me parece exagerado matar a nadie según el grado de sus delitos.
Los carotas estos de A.I. sólo se manifiestan en EE.UU. cuando el 95% de los ejecutados pertenecen a los países que enumera el artículo.
coño, ya es mala suerte que pablo ibar siempre esté metido por medio.- me da qué pensar…….. si ha matado a tres persons para robar, bien aplicada está la pena de muerte.- que se ejecute ya.
Refutando las mentiras progres de Amnistía Internacional:http://grancomboclub.blogspot.com/2006/08/salva-vidas-la-pena-de-muerte.html
Los abogados como Quiroga y Avendaño suelen argüir que no disuade, pero nunca dan argumentos y citan estudios para apoyarse sin precisar nombres, mientras que los economistas son mucho más claros al respecto. Economistas destacados como Gary Becker (Premio Nobel de Economía), Gordon Tullock (U. George Mason, candidato varias veces al Nobel de Economía, padre de la escuela del Public Choice junto al también Nobel de Economía James Buchanan) e Isaac Ehrlich (U. de Buffalo) han demostrado que el crimen siempre tiene cierta racionalidad y que las penas duras sí disuaden. Y mientras más severas, más disuaden. Ehrlich llegó empíricamente (1973) a la conclusión de que por cada ejecutado se salvaban siete vidas (hay quienes elevan esa cifra a 50 vidas), dado que otros tantos abandonaban la idea de cometer el mismo crimen. Y Tullock abordó a fondo el tema criminal y su disuasión en su seminal Does punishment deter crime? (1974). Es más, estoy convencido de que si se ejecutaba con debido proceso a varios terroristas a comienzos de los 80, no hubiéramos tenido miles de muertos posteriormente. En fin, hay mejores argumentos que el fascismo de cocina de Lourdes Alcorta de que mato porque tengo rabia y me da la gana.
Por su enorme interés y para refutar las tonterías del grupo de abogados laboralistas de extrema izquierda también conocido como amnistía internacional adjunto este texto del premio Nobel de 1992 Gary Becker(http://www.project-La moralidad de la pena capital
by Gary S. Becker
Gary S. Becker A menudo se critica a los Estados Unidos por negarse a abolir la pena capital. Muchos afirman actualmente que la abolición de la pena capital es precondición de un sistema jurídico penal civilizado. El Premio Nóbel Gary Becker no está de acuerdo.
Los gobiernos europeos se oponen firmemente a la pena capital –la Unión Europea la prohíbe por completo– y algunos europeos consideran que su uso en los Estados Unidos es cruel. En efecto, muchos intelectuales europeos sostienen que no sólo la pena capital sino los castigos en general no disuaden a los criminales.
Pero mientras que los europeos, con tasas de criminalidad muy por debajo de las estadounidenses durante el último medio siglo, podían darse el lujo de ser relativamente “blandos” con la mayoría de los delitos, han visto un brusco aumento de sus tasas de criminalidad en los últimos veinte años. En cambio, las tasas estadounidenses han decrecido, debido en parte a un mayor uso de los castigos.
Esto incluye la pena capital. Yo apoyo la ejecución de algunas personas condenadas por homicidio porque –y sólo porque– creo que evita otros asesinatos. Si yo no creyera eso me opondría a la pena capital, porque la venganza y otros posibles motivos no deben ser la base de las políticas públicas.
Los estudios empíricos serios sobre la pena capital en los EU empezaron con un estudio pionero de Isaac Ehrlich publicado en 1975 en la American Economic Review. Algunos estudios posteriores han encontrado un efecto disuasivo mucho más débil, mientras que otros han constatado uno mucho más fuerte. Sin embargo, los datos disponibles son bastante limitados, de forma que no se debe basar ninguna conclusión exclusivamente en las evidencias econométricas.
Naturalmente las políticas públicas en lo que se refiere a cualquier castigo no pueden esperar hasta que las evidencias sean perfectas. Pero, aun con las evidencias cuantitativas limitadas disponibles, hay motivos para creer que la pena capital disuade.
La mayoría de las personas, y los asesinos en particular, temen a la muerte, sobre todo cuando llega con prontitud y una certidumbre considerable después de que se comete un asesinato. Como dijo David Hume al hablar sobre el suicidio, “nadie desechó su vida mientras valía la pena vivirla. Tal es nuestro terror natural a la muerte…” De igual forma, Schopenhauer opinaba que “en cuanto los terrores de la vida llegan al punto en que son superiores a los terrores de la muerte, un hombre pondrá fin a su vida. Pero los terrores de la muerte ofrecen una resistencia considerable…”
Quienes se oponen a la pena capital afirman con frecuencia que el Estado no tiene el derecho moral de quitarle la vida a nadie, incluyendo al peor de los asesinos. No obstante esa es una conclusión totalmente equivocada para quien crea que la pena capital disuade.
Para ver por qué, supongamos que por cada asesino ejecutado (en lugar de condenado a prisión perpetua, por ejemplo) el número de asesinatos se reduce por tres, que es una cifra muy inferior a las de Ehrlich y otros cálculos del efecto disuasivo. Esto implica que por cada asesino no ejecutado morirían tres víctimas inocentes. De hecho, el gobierno estaría contribuyendo indirectamente a “quitar” muchas vidas si no usara la pena capital.
Salvar tres vidas inocentes por cada persona ejecutada parece ser una buena compensación, e incluso dos vidas salvadas por ejecución parece ser una tasa convincente de costo-beneficio para la pena capital. Sin embargo, es cierto que los argumentos en favor de la pena capital se hacen menos claros a medida que el número de vidas salvadas por ejecución disminuye. Pero, aun si sólo se salvara una vida por ejecución, la opción podría seguir siendo deseable si la vida salvada es mucho mejor que la vida quitada, que generalmente sería el caso.
Muchas personas se oponen a comparar la calidad de la vida salvada y la vida quitada. Sin embargo, no veo cómo evitar tal comparación. Consideremos a un delincuente de carrera que roba y mata a una víctima que llevaba una vida decente y que deja varios hijos y una esposa. Supongamos que fuera posible salvar la vida de una víctima inocente al ejecutar a ese delincuente. Para mí es obvio que salvar la vida de la víctima debe valer más que quitarle la vida al delincuente. Evidentemente, no todos los casos son tan claros, pero la comparación de las calidades de las vidas individuales debe formar parte de cualquier política social razonable.
Esto ayuda a explicar por qué la pena capital sólo se debe usar en casos de asesinato y no de delitos menores. Cuando se trata de optar por quitar vidas y, digamos, reducir los robos, los argumentos en favor de castigos menos severos son mucho más sólidos. Aunque las agresiones severas, incluyendo algunas violaciones terribles, pueden acercarse a la severidad de ciertos asesinatos y podrían justificar la pena capital, yo no apoyo su uso en esos casos.
Un argumento poderoso en favor de reservar la pena capital para los asesinos es la “disuasión marginal”. Si las agresiones se castigaran con la ejecución, los delincuentes tendrían un incentivo para matar a sus víctimas a fin de evitar que los descubrieran (lo que constituye una razón importante por la que la severidad de los castigos debe ser proporcional en general a la severidad de los delitos).
Una complicación es que la pena capital puede hacer que el asesino luche con mayor fuerza para evitar su captura, lo que podría conducir a más muertes. Pero, si bien la disuasión marginal es importante, creo que la resistencia de los asesinos a ser capturados, posiblemente a costa de sus propias vidas, es en verdad una prueba de que los delincuentes temen a la pena capital.
Por supuesto me preocupa el riesgo de ejecutar a un inocente. Mi apoyo a la pena capital se debilitaría considerablemente si la tasa de ejecuciones de inocentes fuera tan alta como muchos afirman. Sin embargo, creo que el proceso de apelación en los EU ofrece una enorme protección, no tanto contra las condenas erróneas sino contra las ejecuciones indebidas, de manera que hay muy pocos casos documentados, si es que hay alguno, de personas inocentes que hayan sido ejecutadas. Y este proceso se ha reforzado mucho con el desarrollo de la identificación basada en el DNA.
Soy el mismo comentarista de antes pero creo que este texto que adjunto muestra a las claras las mentiras progres sobre la pena capital:http://www.correoperu.com.pe/lima_columnistas.php?id=34902&p=39&ed=14Pena capital sí es disuasiva
El doctor Isaac Erhlich es un reputadísimo investigador en temas de ley y economía, crimen y justicia, publicidad, longevidad, fertilidad, capital humano y salud, entre otros. Es uno de los 100 economistas más citados del planeta.
Correo: ¿La pena de muerte es disuasiva? Tenemos un gran debate aquí porque el gobierno quiere reimplantarla y los opositores aducen que es vana, que no disuade.
Isaac Erhlich: Mire, mi posición es la de un científico. Soy neutral al analizar la data. No estoy a favor ni en contra al aproximarme al tema, sino sólo un científico que acopia números, los sistematiza, los analiza y llega a conclusiones. Bueno, sí he llegado a la conclusión, remarco que, sobre sólida estadística, la pena de muerte es efectivamente disuasiva. Quisiera hacer notar que hallo que la mayoría de opiniones de los abolicionistas es ideológica, emotiva, no basada en data analizada de manera rigurosa. Tampoco mucha de esa postura está actualizada y muchos de sus estudios se quedaron en los 60. Yo ya desde mediados de los 70 he probado, con números, que sí es disuasiva. Y de manera científica, no porque sea partidario u opositor. No es por ideología como trabajo, quiero resaltar, por favor.
Otro problema que hallo es la falta de sistematización en los estudios abolicionistas. Cogen la data y la acomodan a sus creencias. Eso no es científico. Y además dan argumentos totalmente subjetivos, como que pareciese que se esté ejecutando en la calle. No. Se hace en sitios acondicionados y cerrados y se trata de que sea lo menos dolorosa posible. Justo la editorial Edward Elgar Publishing Ltda. acaba de publicar en EEUU y el Reino Unido los tres tomos de mi obra The Economics of Crime. En el último tomo usted podrá hallar toda la sustentación científica de por qué la pena de muerte efectivamente prueba ser disuasiva. Como todo en economía, el individuo responde a determinados estímulos y desincentivos, aun los criminales, que pueden ser algo distintos al resto, pero no ajenos al género humano. No quiero sonar pedante, pero creo que no tengo ninguna falla en mis estudios. Sí, disuade. También pueden ver por internet mis publicaciones al respecto en American Economic Review (www.aeaweb.org y en el Journal of Political Economy (www.journals.uchicago.edu Recomiendo especialmente The Deterrent Effect of Capital Punishment–A Question of Life and Death (American Economic Review. Junio,1975) y Capital Punishment and Deterrence: Some Further Thoughts and Additional Evidence (Journal of Political Economy. Agosto, 1977).
Gary Becker:
Sólo para asesinato premeditado
Gary Becker fue contactado por correo electrónico (gbecker@uchicago.edu). Accedió por ese medio a contestarnos, pero advirtió que lo haría de manera muy breve por estar muy atareado.
Correo: ¿Por qué está Ud. a favor de la pena de muerte?
Gary Becker: Porque, y sólo porque, creo que sí puede detener algunos crímenes.
C: ¿La pena de muerte es disuasiva? ¿Existe la suficiente data estadística para probarlo?
GB: La evidencia está allí pero no es completamente sólida, porque es complicado encontrar la suficiente variación en el uso de la pena capital. Incluso en EEUU es usada en poca cantidad. (N: Pareciese que el Premio Nobel se refiriese a la pena capital más que a la data al decir lo último).
C: ¿Los probables errores judiciales no le hacen dudar de su posición?
GB: Por supuesto que ese es un punto, pero se toman tantas precauciones en EEUU que es difícil que se ejecute a alguien que no es culpable. De hecho, no existe un solo caso bien documentado de ejecución errónea en los años recientes, a pesar de que existen casos erróneos de condenas con la pena capital como el castigo declarado. Pero existen innumerables apelaciones que eliminan los errores.
C: El gobierno peruano está debatiendo, con mucha aprobación en las encuestas, reintroducir la pena de muerte para violación y muerte de infantes. ¿Cree que sería correcto que el Perú adopte la pena capital como castigo?
GB: Sí, pero sólo para asesinato premeditado.
¿Quién es Gary Becker?
Se justificó la entrega del Premio Nobel de Economía 1992 a Gary Becker (U. de Chicago) por extender la microeconomía al comportamiento humano y su interactuación. Su tesis principal es que los agentes (individuos, familias, empresas) actúan racionalmente, es decir, buscan maximizar alguna función objetiva (como riqueza o alguna ganancia).
Por eso se ha concentrado en capital humano (Educación), la familia (es célebre su argumentación sobre las bases económicas del divorcio y la fertilidad), crimen y castigo (el criminal reacciona a estímulos. Habrá menos crimen mientras más elevadas sean las posibilidades de ser capturado que por los castigos) y discriminación en los mercados. También ha estudiado sobre drogas, felicidad, loterías, valores, tabaquismo (ver home.uchicago.edu
La pena de muerte es algo horrendo en países sin garantías jurídicas como puede ser China o Irán. No obstante, en un país de bandera como es EEUU con un sistema democrático y un Estado de Derecho totalmente sano la pena capital para violadores y asesinos me parece perfecta.
Solo a Dios le toca decidir quien vive o quien muere, instaurando la cadena perpetua es de sobra suficiente condena.
OJO POR OJO Y DIENTE POR DIENTE….LEY DIVINA