Balza pide voluntarios en la Ertzaintza
El Departamento de Interior del Gobierno Vasco intentará cubrir con voluntarios las necesidades de personal de la comisaría de la localidad vizcaína de Ondarroa, arrasada por una bomba de ETA el pasado 21 de septiembre y cuya actividad diaria ha sido trasladada provisionalmente hasta la base de Iurreta, en Durango.
La petición de voluntarios se comunicó dentro de la Policía vasca el viernes pasado y supone una excepción, ya que hasta ahora este tipo de ofertas se habían realizado, de manera preferente, para cubrir puestos de mandos o para agentes dedicados a la lucha antiterrorista.
La solicitud está abierta a toda la Policía autónoma, incluidos los miembros de la XX promoción -que salió a la calle en julio del año pasado y que se encuentran en periodo de prácticas-. Sólo han quedado excluidos los agentes asignados a los servicios de ‘acompañamientos’ -escoltas de cargos amenazados-.
Según las fuentes consultadas, a la hora de poner en marcha esta convocatoria, Interior ha tenido en cuenta las necesidades operativas de la zona, así como las medidas de seguridad de los agentes.
Otras fuentes, sin embargo, han señalado que en la reclamación de voluntarios también han influido las bajas registradas en varios de los grupos que trabajaban en la comisaría destruida, que, en algunos casos, alcanzan al 70% de los agentes asignados al servicio.
Las citadas fuentes creen que no habrá problemas para cubrir los puestos, ya que para muchos agentes vizcaínos con plaza en Guipúzcoa, este tipo de comisiones es la forma más segura de acercarse a sus domicilios.
En la actualidad, la Ertzaintza atiende la zona de Ondarroa desde la base de Iurreta, situada a 30 kilómetros. Tras la destrucción de la comisaría se barajó la posibilidad de atender a los ciudadanos desde la cercana localidad de Lekeitio, donde el Cuerpo dispone de una subcomisaría. Este local, sin embargo, ha sido atacado en numerosas ocasiones por los grupos radicales que practican la violencia callejera y cuenta con insuficientes medidas de protección. Interior decidió finalmente llevar a los agentes a Iurreta hasta que finalicen las obras de reparación del edificio de Ondarroa. El inmueble, mientras tanto, será custodiado por vigilantes jurados.