Garzón escoge al fiscal franquista Jiménez Villarejo para buscar las fosas franquistas
Redacción | Publicado el 20 Octubre, 2008 | Esta noticia tiene 30 Comentarios
Carlos Jiménez Villarejo es uno de los expertos nombrados por el juez Garzón para colaborar en las exhumaciones de muertos buenos. No dudamos de la condición de experto de Jiménez Villarejo: fue fiscal desde 1962, es decir, se ganó la vida pidiendo a los tribunales que aplicasen la legislación del franquismo. Un ejemplo de ‘hipogresía’.
No hay como ser de izquierdas para convertirse en impune. Baltasar Garzón puede haber apoyado la negociación de Rodríguez con ETA, tener el juzgado desordenado y no haber encontrado al soplón del bar Faisán, pero le basta pedir el certificado de defunción del Generalísimo Franco para que los progres caigan en éxtasis y vuelvan a pedir para él el premio Nobel de la Paz.
Otro igual de hipócrita que él es Carlos Jiménez Villarejo, el que fuera fiscal anticorrupción nombrado por Felipe González y que descubriera grandes casos de corrupción gracias a la prensa. Garzón ha nombrado a Jiménez Villarejo, funcionario andaluz convertido en defensor del nuevo Estatuto catalán, experto para ayudarle en la ímproba tarea de escarbar en las fosas de la guerra y la posguerra.
Jiménez Villarejo, vinculado al PSUC hasta que el partido se hundió, es un ejemplo de funcionario franquista que ahora trata de ocultar sus hechos y lavar su mala conciencia con actos como la petición de nulidad de los juicios a los criminales de la guerra. Para él, el franquismo fue un régimen genocida. Como tanto justiciero de izquierdas, Jiménez Villarejo sirvió y medró en ese régimen diabólico.
Según su biografía, Carlos Jiménez Villarejo, tío de la socialista Trinidad Jiménez, ingresó en la carrera fiscal el 1 de abril de 1962 y fue destinado a la Fiscalía de Barcelona. Es decir, a los 27 años empezó a pedir a los jueces y magistrados la aplicación de las leyes penales genocidas del franquismo genocida a unos ciudadanos ‘genocidados’. ¿Y él dice que no colaboró con el genocidio, cuando fue una pieza del engranaje represivo?
¿UN MEDIO PARA SALIR DE ANDALUCÍA?
¿Por qué quiso ser funcionario del régimen que había derrocado la II República? ¿Por qué juró cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del franquismo? Podía haberse ganado la vida como abogado, pero quizás la vida era más cómoda como funcionario leal y obediente al franquismo. Su primer destino fue la singar y magnífica Barcelona. Así pudo dejar su Málaga natal y su Granada universitaria. De haberse colegiado como abogado la vida habría sido más insegura y más aburrida, ¿verdad?
Don Carlos, aunque usted consiga la nulidad de los juicios del franquismo no nos vamos a olvidar de que usted ingresó voluntariamente en el aparato represivo del franquismo y que la pensión que cobra proviene de esos años en que tan cómodo estuvo a las órdenes del régimen.
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30 Comentarios a “Garzón escoge al fiscal franquista Jiménez Villarejo para buscar las fosas franquistas”
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¡A lo mejor es que las pensiones del franquismo no le dan para cambiar de peluca — je, je, je!
Que bonico!!!
El ex-Socialista Garzón ha conseguido lo que quería su amigo ZP, desviar la atención pública de la crisis para que no se vea la incompetencia del gobierno ante la situación actual.
Por cierto, si Garzón pretende juzgar a falangistas, por que no juzga a Felipe González, que fue falangista??
Garzón se quiere seguir haciendo multimillonario con sus extravagancias en España y sobretodo en Hispanoamérica, vendiendo libros.
Como si en España la Justicia no tuviese trabajo acumulado para trabajar sin parar, por el bien de los españoles que estamos vivos.
Seguro que cuenta con el apoyo de la farándula de siempre que están de contínua gira por el mundo abriendo nuevas canteras.
Por cierto, ¿Cuando va a investigar el soplo de la policía a ETA, que dió lugar a que se escapara un etarra?. El sumario lo tenía que investigar él, y lleva año y medio de retraso.
¿Y el magistrado Martín Pallín…?
Hay que reconocer que lo tienen todo muy bien organizado. Pero, aunque consigan, por relajamiento de la sociedad, la anulación de los tribunales franquistas de guerra, tendrán que admitir consecuentemente la ilegitimidad del Código de Justicia Militar de 1890, de donde proceden los procedimientos sumarísimos.
Unos magistrados con prestigio, del Supremo y fiscales generales ¿podrán llegar tan lejos…? Todo es posible merced al fanatismo que ha generado eso de la Memoria Histórica; que gracias al auto de Garzón ya sabemos lo que buscaba en realidad (particularmente simpre lo pensé): la condena de Franco a nivel judicial.
Sin embargo, por eso camisno trazado por Villarejo, Martín Pallín, etc,la culpa no será de Franco, sino de todos los políticos que, por acción u omisión, aprobaron y aceptaron el Código de Justicia Militar de 1890. Nombro algunos: Alfonso XIII, Manuel Azaña, Niceto Alcalá Zamora, Negrín, Casares Quiroga…
En el fondo, por ese camino tampoco podrán vencer a Franco. Saldrá de nuevo fortalecido.
como todos Fraga , Suarez y todos los peperos que decian que serian franquistas hasta la muerte ….pero la de Franco no la de ellos .
¿Porqué no ordena el señor Garzón exumar la fosa
común de Paragüellos?, ¿O es que los que mataron los otros no so asesinatos?
Valdría mas dejar descansar a los muertos tranquilos e intentar dar mejor vida a los vivos
La Crisis es lo que tienen que atender, al ciudadano!! ya lo dice la Leire Pajin cuando el intervencionismo apresurado les acecha jeje y que los violadores y terroristas se pudran en la cárcel!!! no a las memorias de un solo bando!
Los tribunales franquistas juzgaron a los CRIMINALES republicanos, y sus crímenes constan en los sumarios. No como hacían los criminales republicanos metiéndo a la gente en una checa y fusilándolos sin juicio, o lo que es peor, yéndolos a buscar a las casas de noche y “paseandolos” con un tiro en la nuca.
Los desaparecidos civiles que se echaron al monte armados adquirieron por este hecho la condición de combatientes, abandonando la inmunidad civil y por lo tanto convitiéndose en soldados, que en muchos casos murieron en enfrentamientos militares con el ejército o guardia civil y fueron enterrados in situ.
Nada que objetar en una guerra que se hizo para recuperar la legalidad subvertida por el gobierno revolucionario del Frente Popular, que accedió ilegalmente en unas elecciones falseadas de las que nunca se publicaron oficialmente el resultado en número de votos, ni se repitieron las elecciones en los colegios electorales en los que se expulsó a los interventores de la derecha a la hora del recuento, generalmente a punta de pistola.
¿Que narices reivindican estos asesinos?
Y de paso el fiscal este que el busque un novio a la Trini, que se le va a secar el mejillon.
Los militares franquistas (es decir los procesados por Grazón) en el tema de los guerrilleros aplicaron la Ley de la época: el Reglamento de Servicio de Campaña, de 1882, que establecía de modo expreso que los guerrilleros en tiempo de guerra serían tratados como bandidos y malhechores. Por ello,se les denominó bandoleros, a nivel oficial.
Curiosamente, el precepto mencionado viene contenido en el capítulo del Derecho de Gentes y Leyes y Usos de la guerra, materia de la que Garzón y Villarejo dicen ser unos expertos…
Que´Martín Pallín, Villarejo y su alevín Garzón no conozcan esta normativa clama al cielo. Aunque puede también que la conozcan (al fin y al cabo casi todos son magistrados muy relevantes) en cuyo caso nos hallaríamos ante un claro delito de prevaricación.
ese aparto represivo que el pp nunca ha condenado.. os referis a este aparato????
Se trata de la ley aplicable el 17 de julio de 1936: Reglamento del Ejército de Campaña, de 5 de enero de 1882. Aprobado por las Cortes y el rey Alfonso XII, que sustituyó al Libro VII de las Ordenanzas Militares de 1782. O sea que, antes que Franco y Cabanellas, han de ser procesados por su responsabilidad en la áprobación y aceptación de dichas normas de guerra las siguientes personalidades históricas: Carlos III, Alfonso XII, Alfonso XIII, General Primo de Rivera, Alcalá Zamora, Manuel Azaña,Sagasta, Cánovas y todos los hombres que accedieron a las Cortes hasta julio de 1936. Franco y sus generales aplicaron la Ley de entonces, no la crearon…
Y mientras tanto, Jiméz Villarejo (fiscal del Régimen franquista desde 1962) Martín Pallín( hijo de un jefe de Carabineros de La Coruña, por tanto, director represivo contra los marxistas de las zonas portuarias de la provincia coruñeña durante la Guerra de 1936) y sus aventajado alumno Baltasar Garzón parece ser que comunista en su juventud pero con una enoreme fortuna en la actualidad, nos quieren que comulgemos con ruedas de molino. En definitiva, unos angelitos…
Lo siento, pero yo prefiero a Carlos III, Cánovas o si me apuran a Alfonso XIII.
Garzón es un juez vago y maloliente que busca notoriedad y un cargo político (también es un pelotilla), pero nunca saca de su cajón el chivatazo a los delincuentes comunes criminales que estaban extorsionando a empresarios, que le pagan — como todos los españoles — su sueldo con los impuestos. ¿No deberían procesar a este tipo por incumplimiento profesional o por gastarse NUESTRO (no el suyo)dinero en abrir fosas? ¿No está prevaricando?.
Entre Bermejo y tipos como este “juez”, ¡Dios mío, en que manos está la “justicia” española!
Se les ha olvidado decir que el Fiscal Jiménez Villarejo es también tío de Gallarladrón ya que el corruptísimo alcalde de Madrid se llama Alberto Ruiz Gallarladrón Jiménez y es primo de Trinidad Jiménez. Todo queda en casa.
Garzon pasaras ala memoria historica por haber reabierto odios y rencores.El mayor criminal Carrillo a ese debes juzgar pues esta vivo y lo puedes llamar a declarar.Te denominamos como Lider incorrecto.
Una cosa es haber pertenecido a los ejecutivos del asesino e ilegítimo régimen franquista, y otra haber vivido y trabajado en la España franquista. Los primeros merecen una condena inexcusable. Los segundos, si ayudan a que esa condena se produzca, pueden dar por expiadas sus culpas.
El asesino, señor visitante, es tu cerebro, que se está cargando las pocas neuronas de que disponía. Qué sabes tu de historia para decir sandeces de ese calibre. Deberías leer las aportaciones de las personas que han escrito más arriba, pero igual no entiendes lo que lees.
Ilegítimo fue el frente popular, que acabó con la democracia y la república, pues para empezar se aupó al poder sin que llegasen a publicarse oficialmente los muy confusos resultados electorales, y después de casi cinco meses de atentados, de crímenes en las calles, incendios y violaciones de todo tipo de legalidad, remató la faena asesinando al verdadero líder de la oposición, el señor Calvo Sotelo. La república en manos del frente popular se deslizaba irremediablemente hacia un régimen soviético, y los planes de Stalin a ese respecto eran bien claros, tenía a toda la Komintern pendiente de España. La rebelión del 18 de julio fue un auténtico alzamiento nacional, dada la ingente cantidad de fuerzas populares que se sumaron a él en todas las provincias pero especialmente en Navarra. Nada de golpe de estado fascista, sino rebelión popular o alzamiento nacional de la mayoría de un país que no se resignaba a ser pasto de una tiranía de inspiración extranjera.
Vamos a ver chaval.
I PARTE
¿ILEGITIMO?. ¿En qué? Los militares que se sublevaron hicieron constar en su bandos militares que lo hacían con sometimiento a su ley más importante. ¿Sabes cuál fue? La Ley Constitutiva del Ejército de 1878. Esta norma ordenaba en su artículo 2º que la misión más importante del Ejército era el defender a España de enemigos interiores y exteriores. El Frente Popular era el medio ideado por la III Internacional para hacerse, primero, simpática, y después apoderarse del Estado. La III Internacional era ni más ni menos que una sucursal de una nación extranjera: la URSS. En el momento en que los militares observaron que la izquierda burguesa del Frente Popular estaba siendo desbordada por los revolucionarios optaron por rebelarse, en concordancia con esta ley secular de nuestro ejército (la citan todos los militares y estuvo en vigencia hasta la aprobación de las actuales Ordenanzas). La misma 1ª Instrucción reservada del general Mola (que manipula a su antojo Garzón) lo dice claramente en sus primeros párrafos: El gobierno está secuestrado por los revolucionarios… (viene a decir textualmrnte este general).
Anteriormente, ha habido una persona que ha referido sumaria y puntualmente las irregularidades en las votaciones y en el cómputo d elas elecciones de febrero de 1936. Fraudes que durante la Guerra Civil confirmarían en la prensa extranjera, tanto Cambó como el presidente de la II República Alcalá Zamora (no precisamente franquistas). Terminando la Guerra Civil se formó una comisión de juristas y profesores que ratificaron la ilegitimidad del Frente Popular en un grueso volumen titulado: Comisión sobre la Ilegitimidad de los Poderes Actuantes. ¡Léelo y no solamente a Espinosa o Casanova!
Más aún, el REGLAMENTO CITADO DE 1882 en uno de sus artículos establecía que “la guerra era justa, cuando se hubiera producido una afrenta, un daño y no se hubiera pedido perdón”. La afrenta fue la persecución que sufrió media España desde el 16 de febrero hasta el 17 de julio. Afrenta fue el asesinato de un representante de la derecha (Calvo Sotelo) por miembros de la fuerza pública dependiente del gobierno, sin que éste pidiera perdón. Afrenta fue que al día siguiente del asesinato el PCE (el motor del Frente Piopular siguiendo las indicaciones de la III Internacional)solicitara en al mesa de las Cortes la ilegalización de todos los aprtidos de derecha, con detención de sus dirigentes y expropiación de sus bienes…
Ante esto el Ejército de África (el ejército más proletario y combativo que había en el país) se sublevó… Yo hubiera hecho lo mismo. Por justicia y honor.
(Continuará…)
II PARTE
¿LA CRIMINALIDAD DE FRANCO?
La extrema izquierda lleva toda la vida hablando del “asesino Franco”. La leyenda la ha propalado, como no podía ser de otra forma, el PCE. He de reconocer con perfecto éxito, pues ha contagiado a los demás elementos de la izquierda, incluso al progresismo moderado. El Partido Comunista, como ya expuse en otro comentario, se dedicó, desde el advenimiento de Dolores Ibarruri a su jefatura, a explotar el elemento pasional e instintivo de las masas populares (las cuales eran, por aquel entonces, mayormente analfabetas). La consigna de los agitadores comunistas era muy simple: el adversario es enemigo odioso y criminal.
El lavado (o lavabo) de cerebro que llevaron a cabo estos funcionarios de la KOMINTERN tuvo enorme acogida entre las capas populares, sedientas de alimento y trabajo. Naturalmente, al perder la guerra, por ira tuvieron que odiar a Franco y más cuando éste y su régimen habían dicho públicamente que ellos se sublevaron contra el comunismo internacional, causante por lo demás de todas las desgracias de la contienda. El enemigo ya no era Calvo Sotelo (al que según los comunistas ortodoxos “fue ejecutado”, no asesinado) ni Primo de Rivera, el enemigo era sólo Franco, el Jefe del Estado. Han tenido que odiarlo a muerte, pues aparte de ganarles una guerra cuyo triunfo tuvieron al alcance de la mano, fueron completamente derrotados, bélica y moralmente. Era, por lo demás, la primera vez que el comunismo internacional (es decir, bajo la dirección de la III Internacional) había sufrido una fuerte derrota. Por lo tanto, nuestros dirigentes comunistas (unos meros empleados de una organización al servicio de una potencia extranjera) tuvieron que generar un rencor profundísimo contra quien los había superado en su casa, dejando en entredicho las expectativas de la III Internacional, que veía así como el Mundo se daba cuenta de que sí eran vencibles.
Dedicieron, pues, luchar a muerte contra el franquismo, odiarlo mientras viviera y transmitir ese instinto atávico e irracional a todos sus seguidores. Aunque cambiaron de estrategia durante el largo periodo franquista incubaron muy bien ese odio irracional y técnico entre sus afiliados, así como también entre la gente que los rodeaba. Y, así, aunque se presentaban como partidarios de la Reconciliación Nacional mantenían la llama del odio, atizándola en los momentos más propicios. Recuerdo que, en agosto de 1976, hubo una concentración en Granada en memoria de García Lorca, al cumplirse el XL aniversario de su criminosa muerte. Lo que la multitud gritaba (la mayoría jóvenes) era la consigna “¡Franco, asesino!…”; no “Comandante Valdés asesino…” ni “Queipo criminal…”.
Era, pues, Franco el enemigo “número 1”; nadie más, porque además de odiarlo a muerte por todo lo expuesto, era menester desprestigiar a Franco cuya política de progreso y bienestar conocía perfectamente la sociedad.
Pues bien, el recuerdo positivo de Franco hace años que ha desaparecido de España; pero, el odio ciego contra su persona persiste aún, como eficiencia maestra de la agitación comunista practicada durante los años treinta.
La rehabilitación de los “paseados” está siendo capitalizada por los comunistas o cripto-comunistas (hoy versión Izquierda Unida) empleando los mismos métodos que antaño: odio, odio, pero odio técnico. De la misma manera que se aprovecharon de la represión de la Revolución de Asturias para crecer a costa del Partido Socialista en 1935, están pretendiendo hacer lo mismo en la actualidad. Garzón, Villarejo y Pallín son por ahora sus peones.
(Continuará…)
PARTE III
¿FUE FRANCO UN CRIMINAL?
En la vida civil es claro que no… ¿y en la militar?
La normativa militar desconocida por la mayoría de historiadores de la represión franquista de la Guerra Civil; omitida, también, por oscuras razones, en el auto de Garzón venía constituida, a 17 de julio de 1936, por los siguientes códigos y leyes: Ordenanzas Militares de 1782 (con un carácter de magisterio más bien), Ley Constitutiva del Ejército de 1878, Reglamento de Servicio de Campaña del Ejército de 1882, Código de Justicia Militar de 1890, Decreto-ley de 2 de junio de 1931 y Decreto de 13 de septiembre de 1935. A mayores, y en tiempo de guerra, se aplicaba la normativa sobre el Orden Público, sobre todo la Ley de Orden Público de 1933.
Pues bien, toda esta normativa establecía las siguientes reglas.
1) Guerra a muerte
2) Represalias
3) Castigos
4) Tribunales y procedimiento militares ordinarios
5) Tribunales militares especiales: consejos sumarísimos y comisiones militares.
6) Castigos ejemplares sin formación de causa.
7) Cualquier castigo que fuera menester para restablecer el orden público, una vez declarado el Estado de Guerra.
Quiere esto decir que se han propalado muchas inexactitudes y fantasías sobre dicha represión, y con un interés ideológico muy evidente. Por ello vamos a comentar cómo se organizó de verdad la represión de los alzados.
Es cierto que Mola dejó escrita en su Instrucción reservada número 1 que serían detenidos todos los directivos de los partidos y sindicatos contrarios al movimiento, “aplicándoles castigos ejemplares para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas”. Pero, en una instrucción posterior, en la que aludía a la región militar de Valladolid, aclaraba ese proceder, recordando que una vez que se hubiera declarado una huelga, se avisaría a los obreros para que acudiesen de nuevo al trabajo, advirtiéndoles que si no lo hacían serían castigados ejemplarmente los diversos dirigentes sindicales. No se trataba pues de un plan de exterminio como dice Garzón, sino de prevención.
¿Qué pasó entonces? Que una vez ocurrido el alzamiento militar el Gobierno republicano cometió un error muy grave: repartió armas entre los partidos y sindicatos del Frente Popular, iniciándose una sangrienta persecución contra particulares, religiosos y sospechosos que fue conocido por todo el Mundo. Para los militares sublevados fue también incomprensible que en el Cuartel de la Montaña, sus defensores fueron ejecutados en el acto por las milicias armadas; que el 3 de agosto fueran cruelmente asesinada toda la oficialidad de Menorca, tras haberse rendido pacíficamente; que los oficiales de la Marina fueran asesinados y tirados al agua; que las primeras tropas de Queipo, al liberar los primeros pueblos andaluces, quedaron asombradas por los crímenes cometidos por las milicias rojas sobre los ciudadanos, religiosos y elementos de la Guardia Civil…
En consecuencia, decidieron aplicar “Guerra a Muerte”, a instancias del general Mola.
Decía al respecto el artículo 860, del Reglamento de Servicio de Campaña: En resumen, no debe faltarse a la reglas usuales, ni causar al enemigo perjuicios inútiles, ni emplear medio ilegítimos, sino cuando aquél haya sido el primero en faltar a ellas, violando los convenios, desoyendo las reclamaciones que se le dirijan, o en caso de absoluta necesidad cuando la observancia estricta de dichas leyes pueda comprometer gravemente los intereses, la seguridad o la existencia del ejército.
(Continuará…)
PARTE IV
A partir de entonces comenzaron su labor los Tribunales ordinarios militares que eran lentos, para una guerra moderna y revolucionaria como aquella. En aquellos instantes iniciales se crearon unas comisiones militares que se encargaban en las ciudades y pueblos importantes* de castigar las infracciones, aplicando el bando de guerra de 28 de julio de 1936. Las ejecuciones se efectuaban en los cementerios y en las carreteras y caminos cuando se trataba de castigos ejemplares. Los sumarios, exceptuando los Tribunales de guerra ordinarios, apenas se emplearon en los primeros tres o cuatro meses de la guerra; pero, eso estaba permitido incluso por la normativa de la II República. La inseguridad era por tanto evidente.
Con la llegada de Franco al poder (el 1 de octubre de 1936) da órdenes de que esto cambie: nombra un inspector general de Policía, corrige o anula las comisiones militares y civiles (llamadas también Juntas de Defensa) y ordena que comiencen a funcionar los Tribunales militares de forma regular: lo que se llamaron los Procedimientos Sumarísimos de Urgencia (con fiscal, sumario, abogado y auditor). Ordena, igualmente, que los establecimientos carcelarios remitan el número y nombre de los reclusos que cobijan y somete a todas las milicias de retaguardia (Falange, Requeté, CEDA, etc.) a la disciplina del Código de Justicia Militar. Pero, es que además, crea el Tribunal Superior de Justicia Militar para conocer las reclamaciones de los Consejos de Guerra y se arroga la facultad de decidir las conmutaciones de penas, facultad que hasta entonces la detentaban exclusivamente los generales de División.
Todo lo que hizo Franco, está en conformidad con las leyes militares y civiles de la época, aunque en estado de guerra. Más aún, llamó inmediatamente a un experto oficial jurídico y notario (Martínez Fusset) para que le asesorase en las conmutaciones de penas.
Pues bien, para saber que Franco fue cruel, desde un punto de vista exclusivamente objetivo, es menester consultar todas las sentencias de muerte que dictaron los consejos o tribunales de guerra de entonces, y comprobar cuántas fueron conmutadas por su iniciativa. Posiblemente muchas. Esa conducta no es la de un asesino. Otra cosa es que sus adversarios quisieran, y sigan queriendo, asesinarlo; sirviéndose para ello de filigranas jurídicas como las del juez Garzón. Indudablemente, han resucitado a Franco de nuevo….
Del número de víctimas hablaremos en otra ocasión.
* En los pueblos pequeños las comisiones solían ser presididas por la Guardia Civil o los Carabineros.
Totalmente coherente por dos motivos:
1.- Porque son ex-beneficiarios del franquismo los que más impulsan estas acciones.
2.- Porque para esto se necesita gente con experiencia en trabajos sucios al servicio del totalitarismo.
Todo esto seguro que Torrente lo hubiera diseñado mejor, me refiero al del brazo tonto de la ley, y encima nos hubiera hecho reir de las jilipolleces que se pueden cometer en este abrupto pensamiento de remover viejos rencores entre unos y otros pero creo que al final no valdra para nada, y que a los que estan vivos seguramente le habran tocado las pelotas
El régimen de Franco, en su época más oscura, no fue un régimen totalitario absoluto, sino extremadamente militar o como diría Serrano Suñer campamental…
Este sistema duraría hasta 1945: período que puede ser catalogado de Dictadura de verdad. A partir de entonces y con la publicación del Fuero de los Españoles lo dudo, aunque fuera muy autoritario o menos autoritario dependiendo de la peoca y los distinyso gobernantes y ministros.
La Falange siempre estuvo controlada por el Ejército y en este periódico electrónico hay un columnista que te puede enseñar muchas cosas sobre cómo la Falange de la guerra fue dominada por el aparato militar durante aquella época. No hubo, en realidad, totalitarismo; sí dictadura y autoritarismo.
En cualquier caso, discrepo de que los nombrados pueden ser útiles, pues les falta imparcialidad para acometer tamaña tarea, por lo que respecta a los desaparecidos. Sólo podría salvarse su denominación si fueran convocados otros dos historiadores del “otro lado” y dos magistrados o juristas de talante conservador ¿Por qué no el señor Hernando magistrado del Tribunal Supremo…?
Por lo demás, aún están “verdes” los estudios sobre lo que realmente sucedió en la retaguardia azul como para contar bien los muertos. De hecho, las asociaciones de memoria han remitido 143.000 de desaparecidos al juzgado de Garzón. Es una exageración, deberán entonces referirse a todos los muertos, desaparecidos y si me apuras hasta combatientes fallecidos no hallados. Dicha cifra no cuadra con la realidad de las inscripciones efectuadas de muertos y desaparecidos que he consultado. Y me explico no es posible que en 1940 ó 1950 el número de desaparecidos por la represión nacional fuera cerca de unos 15.000 inscritos, cuando esto sí importaba a los afectados, a los efectos de arreglar las herencias, las posesiones de bienes, el reconocimientos de hijos, nuevos matrimonios, etc.; y ahora cuando esos problemas han desaparecido salgan de improviso 114.000 desparecidos; cifra que hasta Garzón le parece exagerada (lo que repersenta una de las pocas cosas sensatas que mantiene en el auto).
Pues bien, la verdadera dificultad de la represión nacional es contar bien los ejecutados, los sentenciados y los asesinados desde el inicio de la sublevación hasta finales de 1936, pues tal osario constituye un totum revolutum. Después de dicha fecha, dicha tarea es más fácil, siempre que se consulten todos los archivos militares, a los efectos de estudiar todas las sentencias de los tribunales militares.
Por otro lado, la guerrilla fue un fenómeno particular mas localizado en puntos montañosos muy concretos, que poco puede variar la magnitud global de los muertos de la guerra. Los guerrilleros eran muy escasos, no llegarían a cuatro mil en toda España. Esto produce muy pocas víctimas y desaparecidos, aunque Garzón se empeñe en ir hasta el año 1951; un disparate más en su esperpéntica andadura. Y las sentencias de muerte derivadas de la Guerra Civil, a partir de 1943, desaparecerían rápidamente.
Es curioso que nos creamos tan civilizados y europeos, porque las únicas responsabilidades judiciales sobre la barbarie estatal se dilucidaron tras la Segunda Guerra Mundial en la Alemania nazi y en el Japón imperial, a más de, recientemente, en Argentina. ¿Qué vamos a hacer aquí con esta guerra?: pues el paripé (El Mundo, 19-06-1996). Garzón ha sido acusado, entre otras cosas, de actuar por venganza, de realizar una instrucción anómala, de coaccionar a los inculpados, de no respetar la presunción de inocencia y hasta de formar parte de una conspiración (El Mundo, 25-01-1995) ¿Qué tiene esta gente contra Garzón, que tanto les obsesiona? Mírese la lista de poderosos cuya actuación ha investigado. Ahí está la respuesta (El Mundo, 13-01-1997). No se dan cuenta de que, a fin de cuentas, las pulsiones últimas de Garzón carecen de relevancia jurídica y política. ¿Qué más da por qué hace o deja de hacer esto o lo otro? Lo que interesa es determinar si hay o no pruebas fehacientes de que los encausados son culpables de los hechos que se les imputan (El Mundo, 21-12-1994). Argumentos de una obvia desfachatez, que se encuadran en la misma estrategia de deslegitimar el trabajo de la Justicia y que merecerían que el Consejo General del Poder Judicial volviera a tomar cartas para frenar esta cruzada contra Garzón. Cruzada que no deja de ser una demostración de la involución ética e intelectual de algunos que, además de la vergüenza, han perdido el sentido común (El Mundo, 30-07-1995). Dejando de lado cualquier especulación sobre la oportunidad política de este auto, lo esencial es que Garzón asegura, y con razón, que no pueden quedar impunes crímenes tan tremendos como los cometidos. Garzón ha sido consecuente con su propia trayectoria, aunque no faltará quien busque oscuros móviles en su resolución. Si nunca nos pareció de recibo apelar a las intenciones del juez para descalificar sus actuaciones contra Pinochet o los generales argentinos, tampoco lo es ahora. Quien se ha comportado de forma poco consecuente en este asunto no ha sido Garzón sino la Fiscalía de la Audiencia Nacional (El Mundo, 20-11-1999)
No te enteras, y te lo digo con todo respeto.
Garzón omite la normativa bélica de la época; la que aplicaban los militares de entonces. Y procesa y condena tácitamente a los jefes supremos (como si lo de 1936 fuera la Argentina de 1976).
Si fuera ético procesaría a quienes cometieron tales crímenes: tal número de la guardia civil, tal carabinero o tal falangista. No, eso no hace; condena políticamente a los dirigentes militares e ideólogicos del Alzamiento del 18 de julio de 1936. Por eso condena a Franco, Queipo o Mola (los militares directores); por eso condena a José Antonio Primo de Rivera, Onésimo Redondo o Julio Ruiz de Alda (fundadores y jefes máximos de lo que fue la Falange, el nervio ideológico más importante del Estado del 18 de julio…) Y por eso condena también a don Esteban Bilbao (uno de los mejores dirigentes del Tradicionalismo… la otra rama ideológica del Estado del 18 de Julio).
Lo que está condenando no son los crímenes; es, como digo, el Estado del 18 de Julio. Los excesos son la coartada para cometer un auténtico Fraude de Ley.
Garzón no condena a quienes se extralimitaron en las filas franquistas: Doval, Comandante Valdés, Criado, etc. Esos no, según él no eran responsables. El “asesino” era Franco o la Falange o el Carlismom, no los que se mancharon sus manos de sangre…
No condena los dirigentes de la II República, motivado por los crímenes que cometieron sus militantes, porque no la condena ideológicamente. No condena a Carrillo porque tampoco condena ideológicamente los grupos marxistas de la II República. Condena sólo al Estado del 18 de Julio, del cual viene el actual…
Para ello Garzón quiere aplicar unas disposiciones normativas relativamente recientes con carácter retroactivo y con 70 años de distancia, lo cual es una de las mayores locuras que haya visto en el mundo de la Ley. Eso es inaceptable desde una postura imparcial del mundo del derecho. Ello supone una inseguridad jurídica absoluta, pues tendríamos entonces que estar temblando por nuestros actos actuales y pacíficos, no sea que dentro de 10 ó 15 años un juez iluminado considere que son delitos muy graves.
Aplicar una ley penal con un margen de retroactividad de 70 años es el colmo, pues las leyes son por regla general irretroactivas; con mayor razón las leyes penales, pues lo contrario nos situaría en una inseguridad jurídica tremenda, a merced de los caprichos de cualquier tirano ¿Por qué no Garzón?
O mejor explicado con las cifras en la mano.
Los crímenes atribuidos a la Alemania nazi, según algunos, superaron los seis millones de personas. las atrocidades de los ejércitos aliados. (incluyendo las cometidas por el ejército ruso) fueron insignificantes y muy inferiores. Las correcciones contra tan tamaña matanza teutona fue inmediata, tras terminarse la II Guerra Mundial.
Los crímenes de los militares argentinos, según algunos, llegaron a las 30.000 personas. Los muertos por la guerrilla subversiva sería de unas 2.000 ó 3.000 personas. El castigo contra los responsables de la Junta Militar fue también inmediato.
En nuestra Guerra Civil la represión efectuada por la II República costó, según el Ministerio de Justicia en 1943, más de 80.000 vidas. La represión franquista, según la opinión de Garzón llega a 114.000 víctimas desde 1936 a 1951, aunque precisa que tales cantidades deben ser revisadas. Como puede apreciarse los datos son muy parejos, siempre en beneficio de los franquistas pues poseyeron mayor territorio, conquistaron más terreno y duraron más tiempo.
Si Garzón quiere condenar y procesar a los dirigentes militares e ideológicos del 18 de Julio pretende también, a la luz de esta comparativa, procesar moralmente a media España: a todos los que combatieron en el bando nacional o fueron simpatizantes del mismo. Con una peculiaridad sangrienta más: donde se produjeron las mayores barbaridades fue en el bando republicano debido a que el Ejército de la República fue apartado del poder y éste fue detentado por los partidos y sindicatos cuyos dirigentes eran incultos o analfabetos, lo que propicia estadísticamente un índice mayor de criminalidad: por eso persiguieron a la Iglesia, a las imágenes, a las monjas y hasta a los seminaristas…
Los militares que condena Garzón eran la mayoría héroes de guerra; antiguos veteranos de Cuba, Filipinas y Marruecos, donde prestaron importantes servicios a la nación, siendo recompensados por ello. No eran por tanto criminales, pues sino no hubieran recibido medallas militares ni tampoco ascensos por méritos de guerra.
Se han convertido en “criminales” ideólogicos por haberse levantado contra el Frente Popular en julio de 1936. En eso radica todo.
Aplicar, ante tales cifras comentadas, una normativa penal, que es de 1995, a hechos ocurridos en los años 1936-1939 constituye una auténtica barbaridad desde la óptica del Derecho; y desde el campo de la Moral una auténtica bellaquería. No os quepa ninguna duda.
¿Y Trini que dice de todo esto?