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Terror.com, nuevo libro de Alfonso Merlos

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Alfonso merlos, conductor de La Mañana de la COPE Fin de Semana ha editado un nuevo libro. En esta ocasión, el prestigioso periodista se centra en la Red y el terrorismo islamista.

¿A qué se debe la atracción que los terroristas sienten por Internet? ¿Qué persiguen los yihadistas de Al Qaeda al diseñar páginas electrónicas, crear blogs y participar de forma compulsiva en foros de discusión? ¿Qué representan Irak y Europa en la estrategia del islamismo radical? ¿Cuál es el perfil de la nueva generación de salafistas en el escenario post 11-S? En Terror.com se analizan y explican las causas de la fascinación que sienten por las nuevas tecnologías los partidarios de la yihad. Las herramientas de la modernidad no han hecho sino aumentar la ansiedad de los terroristas por el oxígeno de la propaganda y la publicidad: son conscientes de que más de la mitad del resultado de la batalla se decide hoy en el campo de los medios de comunicación.

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TERROR.COM, IRAK, EUROPA Y LOS NUEVOS FRENTES DE LA YIHAD 

PRÓLOGO DE LA OBRA

Hay un doble convicción que orienta un ensayo que busca una mejor comprensión del enemigo yihadista que haga susceptible la propia mejora de las herramientas antiterroristas y contraterroristas necesarias para combatirlo y derrotarlo. En primer lugar, resulta desalentador certificar la inacción y la parálisis que precedió el 11S en Estados Unidos y el 11M en España, la falta de iniciativa y la miopía a nivel tanto de las elites políticas como académicas. En segundo lugar, resulta no menos deprimente comprobar cómo un considerable número de los análisis publicados con el ánimo de explicar falazmente las causas del terrorismo terminan justificando cuando no legitimando su persistencia en el tiempo.

En las siguientes páginas hay una voluntad clara de avanzar más allá de las reflexiones convencionales y comúnmente aceptadas sobre la violencia política de destrucción en masa, y de hacerlo desde las antípodas del apaciguamiento. Entre otras razones, porque las doctrinas y estrategias apoyadas en antiguas teorías y trasnochadas concepciones de la amenaza han sido puestas a prueba dejando al descubierto sus serias carencias y deficiencias: están fallando parcialmente las políticas diseñadas para combatir el terrorismo yihadista y lo está haciendo parcialmente la aplicación práctica de esas políticas.

La infravaloración de las dimensiones de la amenaza, en primer término, y el desconocimiento de los modelos de funcionamiento que rigen el comportamiento de operativos, células y organizaciones neosalafistas, en segundo término, se han manifestado como factores determinantes para el diseño de estrategias antiterroristas y contraterroristas fallidas. Estas estrategias están a menudo lastradas por la ausencia de un nivel suficiente y necesario de recursos humanos y materiales para neutralizar a un enemigo con crecientes ambiciones en sus planes y con una sostenida capacidad para el cambio y la revolución en sus tácticas, técnicas y métodos de actuación.

Al Qaeda ha operado como una fuerza centrífuga que ha facilitado la faccionalización, segmentación, deconstrucción y atomización del terrorismo yihadista desde el punto de vista operativo haciendo más costosa y compleja la misión contraterrorista de las fuerzas de seguridad. La matriz terrorista fundada por Bin Laden se ha distinguido por su carácter misionero respecto de los entramados a los que ha inspirado: ha conseguido influir en sus agendas, hacerlas contrarias a cualquier tipo de negociación o pacto político de coexistencia pacífica con regímenes seculares y ampliar su campo de actuación y sus objetivos, que han completado un proceso de transición de lo local y regional a lo transnacional y global.

Aun considerando la estructura eminentemente reticular que presenta el movimiento yihadista en la actualidad, su funcionamiento en los niveles estratégico y táctico no se entiende hoy sin la presencia de un pequeño número de actores que mantienen una posición de centralidad ideológica y/u operativa que fomentan la cohesión de los proyectos terroristas; no se entiende sin considerar el permanente y nervioso proceso de activación de células marginales o durmientes que han garantizado una capacidad de actuación y réplica sostenida por parte de los abanderados de la yihad; no se entiende la pujanza de la violencia a nivel global, en definitiva, sin contemplar que los grupos terroristas de ataque entregados a la planificación, ejecución y control de atentados están contando con el firme respaldo en la retaguardia de segundos y terceros entramados de apoyo y sustitución que contribuyen con su acción en la sombra al reciclaje del terror

El terrorismo está sometido hoy a una orientación estratégica común pero dotado de independencia táctica. Las células insertas en el circuito global del movimiento yihadista explotan la centralización en lo estratégico (fines y objetivos) y la descentralización en lo táctico (medios y patrones de actuación). Esta fisonomía de la yihad está provocando que sólo se aposible el franccionamiento y el eventual colapso de los entramados terroristas a través de la eliminación, la desactivación o el aislamiento de aquellos operativos que mayor potencial acumulan para garantizar el cumplimiento de las funciones de reclutamiento, coordinación y comunicación interna dentro de los subsistemas terroristas.

Las democracias occidentales se están enfrentando al colosal reto de frenar la expansión del terrorismo yihadista en dos campos de batalla físicos, Irak y Europa, y uno virtual, Internet. En lo concerniente a Irak, el éxito de Estados Unidos y sus aliados para frenar el potencial desestabilizador que genera la violencia en el corazón de Oriente Medio estará vinculado a dos factores fundamentales. En primer término, a la propia capacitación de las fuerzas internacionales en combinación con las fuerzas iraquíes para conseguir la fragmentación y el aislamiento social de quienes explotan el terror. En segundo término, esa capacidad vendrá determinada por la propia fortaleza que demuestren los servicios de información europeos y las agencias de inteligencia de los Estados fronterizos a Irak para cortocircuitar los flujos de recursos humanos (yihadistas) y de recursos materiales (armamento, financiación y explosivos) que están retroalimentando los ciclos de violencia, dotando a ésta de un carácter permanente.

En lo que respecta a Europa, la escalada o el freno a la amenaza que representan las redes asentadas en suelo comunitario dependerá de tres variables principales. En primer lugar, de su mayor o menor capacidad para seguir conectadas a escenarios de conflicto como el de Irak. En segundo lugar, de la mayor o menor capacitación de los servicios de información para la infiltración no sólo de los equipos de ataque sino de los grupos de riesgo. En tercer lugar, de la mayor o menor aceptación por parte del conjunto de la diáspora musulmana de las tesis yihadistas; dicho de otra manera, del grado de rechazo y condena o por el contrario de tolerancia, de complicidad y amparo que pueda mostrar la diáspora musulmana hacia las tesis yihadistas.

En lo referente a Internet, las nuevas tecnologías están facilitando la conformación y coordinación de células implantadas a nivel local, que no están conectadas a ninguna organización pero que están siendo capaces de establecer vínculos operativos y tácticos a nivel transnacional con terceras células con las que forjan comuniones ideológicas, de intereses y de líneas de actuación. La Red no ha hecho sino aumentar la ansiedad de los terroristas por el oxígeno de la publicidad. Quienes se esfuerzan activamente en propagar la yihad están dejando de manifiesto a través de la propaganda que es esencial presentar los objetivos y las operaciones adecuadamente ante la opinión pública internacional; que una buena campaña de información es la mejor fórmula para despertar, agitar, concienciar y movilizar al mundo musulmán a nivel intelectual e ideológico; y, en definitiva, que hay que insistir en el uso de la violencia sin perder nunca de vista que más del 50% del resultado de la batalla se decide hoy en el campo de los medios de comunicación.

Las tesis que se exponen, desarrollan y justifican a continuación se comprenden mejor desde el compromiso del autor en la lucha intelectual y moral contra toda forma de terrorismo, y desde el convencimiento de que hay algunos planteamientos, sólo algunos, que favorecen claramente su aislamiento, persecución y definitiva erradicación. A quienes nos dedicamos desde hace años entregando nuestro tiempo y esfuerzo a comprender a los enemigos de las sociedades abiertas y liberales, qué hacen y por qué lo hacen, se nos debe exigir un compromiso adicional. La neutralidad o la equidistancia entre quienes defienden el sistema de libertades y quienes trabajan activamente para quebrarlo y liquidarlo sólo puede contribuir de forma inicua y obscena a legitimar y a fortalecer a estos últimos. Entre quienes tienen responsabilidades en el conocimiento de la amenaza terrorista y en su combate, no es tan alarmante su eventual terquedad y su ofuscamiento intelectual como su confusión y su ceguera moral.

 

Written by Redacción

octubre 27th, 2008 at 3:20 am

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