Francisco Segura | Estado 51
La metamorfosis de nuestros políticos sigue produciéndose frenéticamente. Zapatero es hoy intervencionista, mañana liberal, pasado mañana… ni fu ni fa, sino todo lo contrario. Pero gana… y probablemente seguirá ganando en las elecciones europeas y autonómicas próximas.
La metamorfosis de Rajoy es distinta, le hace renunciar a ganar. Solo quiere ser útil al Gobierno de turno. Quiere tener “grandeza de miras”. En consecuencia no suma para el PP ni siquiera los votos que pierde el PSOE. Tampoco consolida su liderazgo ni conserva sus potenciales votantes. Muchos hemos huido despavoridos por su terrorífica metamorfosis. Esperábamos un Arcángel para el 9 de marzo, pero el PP alumbró un lucifer de izquierdas, socialdemócrata, para más señas, y perdedor. Este ángel caído, ahora confeso de izquierdas, arremetió contra todo lo más sagrado del Partido Popular, defenestrando a Mª San Gil, proponiendo a Esperanza Aguirre su propia marcha del partido, sembrando cizaña contra Aznar y todo lo que representa, llamando grandeza y responsabilidad a la cobardía e inoperancia.
La situación actual de metamorfosis, parece sacada de la antigua película japonesa los hijos del volcán y convierte a España en un tubo de ensayo de la progresía y la masonería mundiales, que practican experimentos aberrantes con todos nosotros, sin que nadie se lo impida y de los que van presumiendo en cuantos foros o medios encuentran cabida.
Puestos a hacer experimentos, ¿qué pasaría si una autonomía o provincia decidiera, libremente, convertirse en el estado 51 de EE.UU.? ¿Les harían ascos los norteamericanos?
Pienso en Madrid, o en Murcia con su costa mediterránea, o ambas juntas. Los nuevos estadounidenses tendríamos, de entrada, una gran ventaja: Estudiaríamos en ingles y hablaríamos también el español a la perfección y sin persecuciones ni problemas. Los catalanes o vascos pasarían a ser inmigrantes y a lo mejor tendrían que saltar alguna verja electrificada para entrar o residir en el Cincuentiuno. Seríamos la cabeza de puente de la penetración industrial y económica de EE.UU. en Europa y podríamos optar a ser presidentes hispanos de la nación más poderosa del mundo, que vería así incrementado su poder y extensión. Si Zapatero aniquila definitivamente a España con la complicidad de Europa, retrotrayéndola a las Taifas, un conglomerado de ellas, huérfanas de identidad, podrían reinventarse adhiriéndose a USA antes que a Catalonia o a Eurabia.
La metamorfosis de Zapatero desde el fenómeno Obama, es mucho más fantástica que lo supuesto en el punto anterior. Nuestro presidente vive un cuento permanente. Parece pasarse la vida tratando de imaginar los pasos que efectuará Barack Husein para ser su portavoz, su escudero fiel. De ahí los bandazos últimos de Zapatero, su metamorfosis extendida, pues no solo pasa de pupa a mariposa sino también de mariposa a gusano, sin solución de continuidad. Todo ello en correspondencia con los cambios practicados por su modelo afroamericano. ¡Qué necesitado estaba Zapatero del amor de los EE.UU.! ¡”Qué crueles han sido Bush y Aznar”! Le ha costado… le ha costado alquilar una sillita en Washington con nuestro dinero, ha tenido que hipotecarnos con Francia y con su imaginada USA de Husein.
¿Qué estarían dispuestos a conceder los EE.UU. a ese hipotético nuevo estado 51 en Europa, o qué estarían dispuestos a invertir en él? Seguro que mucho. Los españoles llevamos siglos siendo desconsiderados por Europa, no perderíamos nada mandándoles a paseo y pasar venderles luego nuestros nuevos productos made in EE.UU. hechos en Cartagena o en Alcobendas. Si nos quitan España, deberíamos poder elegir ser estadounidenses, antes que una colonia vasca o catalana. ¡Menudo Miami iba a surgir en La Manga! previo uso de las apisonadoras que allanasen el terreno y tirasen la basura construida durante los gobiernos de izquierdas. Menudas fuentes ecológicas de energía, de mareas y eólicas, iban a surgir en el Mar Menor. Menudos astilleros de portaviones iba a tener Cartagena.
Volviendo a los políticos, doña Esperanza Aguirre, en cambio, no necesita metamorfosearse. Siempre es la misma y tiene las ideas claras, los principios también. Dicen… que tiene mucha suerte, pero me da la impresión de que van a por ella. ¿Quiénes? Pues los mismos del 11M. No sabemos quiénes son, pues no han querido investigarlo. Pero comienzan a ser ya muchas casualidades. No resulta impensable, máxime cuando los islamistas que estuvieron a punto de asesinarla, recibían consignas por teléfonos vía satélite. Por cierto, hablando de guerra sucia y de golpes de estado: ¿En qué quedó el episodio de la chulesca celada al magistrado del Constitucional, don Roberto García-Calvo en vísperas de su extraña e inesperada muerte? ¿Sufrirá pronto doña Esperanza también el acoso de un charly de los servicios secretos? ¿O esta misión se le ha encomendado a un liberado de algún hospital público? ¿A Pepiño quizá?
Las mayores calamidades les ocurrieron a Mario Conde y a Jesús Gil cuando PSOE y PP resonaban al unísono contra esas personas. No admitían que una persona poderosa jugase a ser independiente, que pretendiese su propia vía política al estilo Ralph Nader (salvando las distancias morales). Rápidamente les encontraron muertos en los armarios a aquellos independientes. Muertos que podrían también salir del armario de casi cualquier político-empresario español, si abandonase la acomodaticia vía políticamente correcta, aunque sucia y cobarde.
Saludos amigos