Juan V. Oltra | Náquera negra
Redacción | Publicado el 1 Diciembre, 2008 |
No puedo decir que el alcalde de Náquera haya ingresado en la cofradía de los imbéciles dolicocéfalos, porque albergo severas dudas sobre si tal condición es inherente al cargo. Y me duele tener que referenciar en un contexto tan lastimoso a un pueblo al que debo tantos recuerdos de mi infancia, y en el que tantas personas buenas y honorables se grabaron a fuego en mi memoria. Es una prueba más de que los políticos, sea cual sea el nivel de estos, no reflejan la calidad de sus ciudadanos. Afortunadamente, porque en caso contrario estaríamos nadando en excrementos, incluso en un pueblo tan hermoso como éste, donde un paisaje frondoso y el hablar afrutado de sus gentes nos recuerdan lo cerca que el cielo, a veces, está de la tierra.
Pero me duele más tener que soportar esta hora de los enanos que se alarga ya ¡ay! demasiado. La noticia de que el alcalde de Náquera quite la placa dedicada a José Antonio Primo de Rivera no me extraña. No puede hacerlo, es lo natural hoy, aunque yo siga apostando por aquella bonita idea de Álvaro de Laiglesia. El genial director de La Codorniz pedía que, ante cambios de régimen, no se cambiaran las calles de nombre, sino que se adjetivaran, como un favor al noble cuerpo de carteros. Así, la calle del insigne presidente de la república, pasaría a ser la del gilipollas presidente de la república, y la del augusto general cambiaría por la del cabronazo del general. No resultaría un alarde de buena educación, pero al menos no marearían al personal más de la cuenta.
Pero me voy internando en el bosque sin disparar al tordo. La cuestión estriba en que el alcalde ha sustituido esa placa por otra dedicada a… ¡Obama!. A alguien que aun no se sabe si será bueno, regular o como todos. Un presidente electo de una nación que no es la nuestra y que no ha jurado el cargo tan siquiera. No me negarán que resulta una traca estupenda en esta colección de petardos que, con mando en plaza, nos gobiernan desde ayuntamientos, consellerias o ministerios.
Y digo yo… ya puestos ¿cambiará la calle Queipo de Llano por la Avenida Kennedy? ¿la Avenida Adolfo Rincón de Arellano por la Gran Vía Jimmy Carter? ¿o trocará ese alarde de idiocia lingüística que es la “Plaça Caudill” que preside el pueblo por la “Plaça Kunta Kinte”?… porque hasta ahora, el único mérito que se le reconoce a Obama es el color de su piel. ¿Le habrían dado una plaza a McCain? ¿a un presidente judio? ¿a uno hispano? ¿a uno amarillo con motas moradas?.
Los deseos de ser políticamente correcto del alcalde lo hacen deslizarse peligrosamente por la pendiente de la estulticia. Cuando mi cuñada me llamó sin poder aguantar la risa para contarme este último vómito de la caja tonta, cloaca máxima de nuestra sociedad, inmediatamente pensé en aquella anécdota de Valle-Inclán, quien en una tertulia empleó el término “homofagia”, y ante la sorpresa de un tertuliano que indagó por su significado, don Ramón le contestó “Comer animales de la misma especie. Usted, por ejemplo, comete homofagia cuando come besugo”.
Si don Ramón María del Valle-Inclán conociera al alcalde de Náquera, a buen seguro le daba empleo de protagonista en uno de sus esperpentos. Y si no, imagínense al alcalde llamando personalmente al embajador de EE.UU. para darle la noticia. No, no se lo imaginen: lo ha hecho.
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8 Comentarios a “Juan V. Oltra | Náquera negra”
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Este es tonto del culo, ni cabeza tiene para ser tonto. Ponganle Juan Perez, el nombre del tonto del pueblo, que se lo merece más.
José Antonio Primo de Rivera, aunque fue asesinado por los socialistas, sigue vivo y por más que lo intenten nunca podrán acabar con su memoria. JAPR ¡PRESENTE!
Cuidadito, Juan V. Oltra, que escribes muy bien y das en la diana. Eso ya es delito. Estás en la pendiente de los que el alcalde de Náquera y Cía. a izquierda y derecha llamarán facha a poco que te descuides. ¡Cuidadito, Juan!
Esa es la esencia de los politicos de hoy en dia, LLAMAR LA ATENCIÓN PARA DESVIAR MIRADAS.
Si por lo menos fueran cosas interesantes…
ganar unas elecciones en eeuu siendo negro ,ya es un merito.ser un dictador sanguinario no.cualquier nombre seria bueno para plaza del “caudill”
Sergio se ha retratado. “Dictador sanguinario”, dentro de la escuela de la SER.
Para sanguinario, Carrillo, al que si ponen plazas. Obama… de momento solo es una incognita. Y no es ni siquiera negro: es mulato.
Sergio, tómalo a broma. Es que Obama es yanqui, a que no se le ocurrió al sr. alcalde ponerle “Calle de Evo Morales”, coño primer presidente indio en América. Hombre, es que el bolivianito no le puede mandar algún plan Marshall (Oh aquella peli!)
Es triste que una ley deba decirnos a los ciudadanos como podemos y como no llamar a nuestras calles. Es triste ver como las calles, dependiendo de que viento sopla van cambiando de nombre y que aquellos lugares que hemos conocido de toda la vida con un nombre ya no se llaman así.
Pero lo que es más triste es que los nombres de las calles se usen para dividir a los ciudadanos y politizar nuestras vidas.
Retirar el nombre de José Antonio a una calle es pretender retirar un trozo de nuestra historia pero darle a nuestra calle el nombre de un político extranjero que nada tiene que ver con nuestro pueblo, cultura o país y que aún no ha probado su valía es un sinsentido y un despropósito.
Obama es un político, como bien dice el Alcalde, líder de la primera potencia mundial, una potencia que a ojos de muchos no está haciendo bien las cosas.
Barack Obama es miembro de un partido de izquierdas, ¿que sentido tiene retirar a los nombres de las gentes de derecha del pasado para poner a los de la izquierda del presente?¿Tendrán nuestros hijos que retirar esas placas de calles de nuevo y así hasta nunca acabar?
Barack Obama no ha gobernado aún, no sabemos si acabará con la injusticia y marginación que miles de ciudadanos viven en su país, no sabemos si se retirará de la cruel guerra de Irak o si emprenderá más guerras criminales en busca de petróleo como su antecesor, es más ni siquiera conocemos que va a hacer por nuestro país o como lo va a tratar…
¿Cómo vamos a dedicarle una calle?
Por el contrario, estudiemos la larga lista de gentes que en nuestra historia local, regional y nacional han hecho algo por nuestra comunidad, músicos, escritores, profesores, científicos, agricultores, héroes …Y démosles sus nombres a las calles para que no caigan en el olvido.
Recogida de Firmas para presentarlas en el pleno del ayuntamiento:
Yo, vecino de Náquera, considero que no es apropiado que dediquen una calle de nuestra villa al actual presidente norteamericano y sí a favor de que se le dediquen a personas que haya hecho un bien directo a nuestra comunidad y cuya elección no cree discordia entre los ciudadanos.