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Pedro Conde | El corcho coronado

Redacción | Publicado el 2 Diciembre, 2008 |

Ahí va, ahí va / el corcho coronado / camino de la mar

Nunca fueron ajenos la corona y el corcho, el corcho y la corona. Más de una botella de esas bodegas con nombres de duque, marqués, conde, incluso de rey, de vieja raigambre y cepa, ha llevado impresa en el corcho el distintivo coronario del título que da nombre al viejo lagar. Corcho y corona de aristocracias y realezas guardando las esencias del vino; licor y ambrosía de los dioses. Noble tarea la del corcho y a la altura de las circunstancias.

Para el corcho es el mayor título de honor que podría llevar nunca, guarda mayor de esencias divinales, conservador áulico de paladares báquicos. He ahí un preso cuyo carcelero, el noble y sacrificado corcho, lo mima hasta la propia muerte a manos del somellier  o escanciador.

A partir de ese momento, sic transit gloria mundi, el paciente carcelero, celoso cuidador, se convierte en un desecho, en un resto de mesa, de mantel y convite, que puede acabar por influencias vaporosas de su recién liberado cautivo en el cogote de algún comensal; cuando no por los suelos como pelota deforme que tienta la punta del pie de algún gamberro o menos gamberro; para qué decir, uno mismo. Pobre papel el de tan esperado y efímero coprotagonista. De ahí al recogedor del barrendero o a colarse por la alcantarilla a golpe de lluvia, no hay quien lo salve camino del río que va a dar a la mar. Como ves, paisano Jorge Manrique, todos, hasta el corcho, como tu progenitor y otros títulos y honores seguimos la misma derrota hacia la inmensidad de la nada.  Al final  todos  somos nadie aunque hayas sido rey.

La orilla del río, que siempre fue un lugar para filosofar –todo fluye, nada permanece- ha motivado estas mis divagaciones sobre el corcho, el vino y la corona. Estaba el río peinado de suaves ondas cuando éstas, en su marcha hacia el océano lejano, mecían un corcho como si lo acunaran en su deriva. Su paso era tan cercano a esa orilla que pude cogerlo; me parecía haber visto impresa en él una corona que, en el suave subir y bajar del mínimo oleaje, aparecía y desaparecía. Pues sí. Era como un símbolo en apuros. Extraña asociación de ideas; pero me acordé del rey, sí de Juan Carlos y sus declaraciones de hace un tiempo que, al decir de los politicólogos, los exégetas de la alta política, fueron extemporáneas, no correspondientes a su neutralidad como Jefe del Estado, que no debe tener otro color de bandera que la de España. Aquellas palabras fueron en defensa de un Jefe de Gobierno que tiene color de bandera de partido, con la sospecha de que también lo tiene de régimen distinto al de la monarquía. Las palabras exactas que Juan Carlos de Borbón dijo, y que nunca debió pronunciar porque la neutralidad de sus obligaciones constitucionales le vetan, fueron las siguientes en respuesta a la pregunta de una periodista sobre la opinión que le merecía Rodríguez Zapatero: “Sí. Es un hombre muy honesto. Muy recto. Que no divaga. O sea, la gente hace cosas así…como divagando…pero no hay nada de eso. Él sabe muy bien hacia qué dirección va y por qué hace las cosas. Tiene profundas convicciones. Es una ser humano íntegro”. Luego en un aparte, cuando se le encontró por los pasillos, le dijo el rey a Zapatero, más o menos: “Oye, José Luis, acabo de hablar bien de ti”. La pregunta se hace inevitable, ¿qué le deberá, qué les deberá el Borbón a estos solapados republicanos a los que, desde hace largo tiempo, tanto halaga?

Mi otra pregunta al respecto es:  ¿Divaga Juan Carlos de Borbón y Borbón o divago yo? Pues yo no divago y afirmo rotundamente que la opinión que me merece Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno,  es absolutamente la contraria a la que tiene el actual Jefe del Estado, rey por la voluntad de Francisco Franco Bahamonde, y que dudo fuera también por la Gracia de Dios. Es más, me pareció entonces y ahora me reafirmo en que aquello fue una majestuosa metedura de pata. Con la ventaja a mi favor de que no tengo que guardar, como simple ciudadano, ninguna neutralidad constitucional.

Y ahora, el tal rey traficando con influencias. Y qué influencias, y qué amistades, y qué relaciones…con empresas extranjeras, rusas en concreto, kageberas, kremlineras y con toque de mafiosas, poniendo en peligro nuestras más afamadas y sólidas empresas entregadas a precio de amigo. Lo único que se echa de menos en esta intentada operación es la presencia medianera, del hombre de paja, de otro amigo manco.

Si desde Felipe II dejé de creer en reyes, cómo voy a creer ahora en este corcho coronado camino de la mar.

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  • 6 Comentarios a “Pedro Conde | El corcho coronado”

    1. Rafael Sanz 2nd Diciembre, 2008 16:08

      Gente en el PSOE tiene acceso a informaciones que el público no conoce, referentes a la complicidades en el asesinato del presidente del gobierno Luis Carrero Blanco, a la organización del 23-F, a comisiones ilegales en importantes operaciones de comercio exterior, a redes de prostitución delictivas, al origen del dinero en operaciones inmobiliarias en la costa espanola, a la defenstración y muerte de una joven actriz argentina en 1978, a un sospechoso accidente de esquí en el que falleció el Jefe de la Casa de Borbón, el asesinato del comandante Ynestrillas, las acciones del GAL, ciertos viajes a Suiza de alguien importante para visitar a su hija y su antigua novia italiana, viajes en los que se gasta una importante cantidad de dinero (sobre todo en joyas)..Si siguiéramos..

    2. fernando 3rd Diciembre, 2008 0:45

      Pues eso, sigue…

    3. OLIVO 3rd Diciembre, 2008 22:14

      Eso mismo digo yo, ¡Que siga!

    4. Rafa 4th Diciembre, 2008 12:20

      Eran los anos de plomo de ETA, durante la transición, cuando cada 2 días un militar era asesinado. Recepción en su domicilio particular a unos militares y sus mujeres. La esposa de un alto personaje aparece y le dice a su marido y a quien le acompana (su amigo y colaborador asturiano y otro amigo suyo, por quien conozco la anécdotamos, acaba de despedir a las mujeres de los militares, y comenta :
      “! Qué horror las mujeres de los militares, qué pesadez ! ! Todo el rato hablando de viudas y huérfanos !”.

    5. fernando 5th Diciembre, 2008 0:42

      No entiendo, a esto le falta el sujeto (me perdone la Real Academia)

    6. Francisco Segura 6th Diciembre, 2008 13:25

      Muy bonito. Me siento representado por sus palabras.

      La poesía de sus primeros párrafos ha dado paso a la prosa contundente de los últimos.

      Gracias

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