La agresividad que muestra ZP contra ETA es la misma que contra el PP
Muchos han criticado que para Zapatero el PP y ETA eran enemigos similares a los que había que abatir. En todo caso, la afirmación carecía de peso científico… hasta ahora. Una tesis doctoral que ha sido presentada en la Universidad Complutense de Madrid ha llegado a la conclusión de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, emplea gestos y posturas de unos “niveles de agresividad” similares cuando habla de ETA y del PP.
Esta tesis, que ha obtenido la calificación de cum laude, sostiene que Zapatero emplea posturas y gestos de agresividad “significativamente más altos” cuando trata temas relacionados con el terrorismo.
El estudio añade que “los niveles de agresividad del Zapatero líder cuando disertó sobre terrorismo fueron muy similares a los obtenidos cuando emitió críticas a la oposición”.
Para llegar a esta conclusión, la autora del estudio, María Hernández Herrarte, ha analizado la forma de actuar de Zapatero cuando hablaba de ETA y del PP. Esto incluyó análisis de “las posturas erguidas y expansivas, la mirada feroz, la bajada de cejas, los movimientos de manos como ilustradores apuntadores y puños oscilantes”.
La tesis que contiene esta conclusión fue presentada la semana pasada en la Facultad de Ciencias de la Información. El estudio, que ha analizado durante un año el Telediario 2 de la Primera Cadena de Televisión Española, lleva por título “La comunicación no verbal en la proyección mediática de la imagen política de José Luis Rodríguez Zapatero durante el curso político 2006-2007″.
“MIRADA FIRME”
Otra de las conclusiones de esta investigación es que Zapatero puede definirse como un “videolíder” en lo que respecta a la utilización de movimientos y gestos en su actividad política.
En concreto, el informe asegura que el jefe de Gobierno “más que transmitir mensajes, se ha transformado en el auténtico mensaje”.
“A juzgar por los resultados de la investigación”, se añade, “en términos de comunicación no verbal Zapatero obtiene un notable, destacando a la hora de persuadir la postura ligeramente inclinada hacia adelante que adopta en sus intervenciones, la mirada firme y franca y los movimientos pausados de brazos abiertos”.
Asimismo, Zapatero destaca por su “actitud tranquila”, aunque para lograr “una imagen más persuasiva” debería “intentar disimular su habitual sonrisa amortiguada y sus movimientos de manos, demasiado repetitivos y constantes”.
Además, la autora del informe considera que el presidente debería “corregir la postura ligeramente contraída que muestra en algunas ocasiones, puesto que denota sometimiento y cansancio. Estos últimos aspectos deberían trabajarse más a fondo puesto que pueden dañar considerablemente la imagen de liderazgo de un político”.