1.000 personas viven escoltadas permanentemente en el País vasco
Redacción | Publicado el 21 Diciembre, 2008 | Esta noticia tiene 6 Comentarios
Más de 40.000 personas sufren acoso en el País Vasco y Navarra por parte de grupos afines a ETA y mil de ellas tienen que ir acompañadas por escolta a diario, lo que provoca graves consecuencias en su salud física y psíquica con trastornos como síntomas de ansiedad, miedo, aislamiento o aumento en el consumo de tóxicos o sedantes.
Según refleja un informe escrito por el analista de ‘Bakeaz’ Doroteo Santos y publicado por la revista de la Fundación de Víctimas del Terrorismo más de 40.000 personas están afectadas directamente por este tipo de ‘violencia de persecución’, un número que se debe enmarcar dentro de los 2.700.000 habitantes que suman el País Vasco y Navarra.
Además, 1.000 de ellos tienen que ir escoltados diariamente debido a los elevados riesgos para su seguridad y no pueden moverse sin cobertura de seguridad inmediata, “con su correspondiente restricción de libertades, con las repercusiones que merman su capacidad de convivencia y hasta el deterioro que ocasionan en su salud individual”.
En este sentido, el artículo alerta de las consecuencias que este acoso tiene en las personas perseguidas y asegura que ya han sido contrastadas por algunos doctores vascos. “Cambiar de conductas habituales ante la amenaza continua y difusa, el sesgo en la percepción tras un anillo de aislamiento preventivo a su alrededor, las dificultades en su medio laboral, la autoinculpación ante los riesgos para sus familiares o el escaso apoyo externo conduce a la aparición de numerosos síntomas”, asegura.
Así, las víctimas pueden sufrir trastornos como ansiedad, miedo, sensación de aislamiento e, incluso, aumentar de forma significativa el consumo de tóxicos o sedantes, en muchos casos autoadministrados. Así mismo, los expertos han advertido consecuencias para la “salud colectiva” de la sociedad, algo reflejado en los últimas encuestas publicadas por el ‘Euskobarómetro’ en las que la población vasca muestra un mayor pesimismo respecto a la evolución del terrorismo mientras que los asesinatos y atentados “han disminuido realmente”.
Esta opresión ejercida sobre quien se opone a los planteamientos etarras no se trata de algo que “nace por generación espontánea” sino que es “una de las formas planificadas” de actuación de su entorno. “No caigamos en el error de pensar en ella como en un método secundario de coacción política o en un tipo de agresión menor –reclama el autor del artículo–. Todavía estamos por ver los efectos devastadores de este tipo de violencia tanto en las víctimas como en los propios victimarios”.
Beneficios políticos
Además, asegura que alguien se beneficia políticamente de esta persecución terrorista y apunta directamente a “las opciones ideológicas que auspician y amparan este tipo de violencia”, es decir, “la antigua Batasuna con cualquiera de sus nombres actualizados”. A su juicio, esta organización adquiere “un protagonismo y una capacidad de influencia social muy superior a la que por votos electorales le pudiera corresponder en una situación normalizada”.
Así, en un repaso de las obras que abordan este asunto, echa en falta trabajos elaborados “desde las filas del nacionalismo extremista”, que, según señala, “pasa de puntillas” sobre él. Sin embargo, apunta que el acoso sí es tratado por diversos panfletos y librillos “de consumo interno”, en los que “la apología de semejante práctica, junto a consejos tácticos y manuales de lucha, han sido pautas habituales”.
Esta forma de violencia incluye entre sus métodos de actuación actividades “clásicas” del terrorismo tales como asesinatos, extorsiones o amenazas directas, pero también otras formas “de aterrorizar y amedrentar más difusas” como denuncias públicas, plantones o cercos. Estos segundos métodos no son menos efectivos “en la victimización de las personas hostigadas” porque detrás de la amenaza siempre está la posibilidad real de sufrir un atentado.
Por ello, las principales asociaciones y colectivos de víctimas han realizado un esfuerzo para que el acoso sea contemplado también en la nueva ley de protección y reconocimiento a las víctimas del terrorismo que se encuentra en fase de negociación. Además, el Congreso aprobó ya una iniciativa que insta al Gobierno a trabajar en este sentido.
Envía tus comentarios a la noticia
6 Comentarios a “1.000 personas viven escoltadas permanentemente en el País vasco”
Enviar un comentario



Sé lo que es sentirse amenazado de muerte. Mi problema no tuvo nada que ver con el terrorismo de ETA –ni siquiera lo tuve en España.
Estoy enteramente de acuerdo en que lo más insidioso del acoso es que hace que nos sintamos culpables del mismo dolor que nuestra muerte significaría para nuestros seres queridos. El efecto puede ser ciertamente “devastador”, ya que su negatividad sobrepasa hasta la conciencia de nuestra propia mortalidad. Curiosamente, la intensidad de dicha sensación es lo que más puede ayudarnos psicológicamente. De hecho, el “apoyo externo”, incluyendo las medidas preventivas más profesionales y hasta el celo del guardaespaldas más dedicado a nuestra protección, puede reducir el nivel o grado de nuestra intencionalidad a la hora de enfocar la situación y observar nuestro entorno. A mí lo que más me ayudó hasta que llegó la hora del desenlace (porque llegó, ¡oh, sí!;el loco hizo buena su palabra, pero al final tuvo que salir corriendo, como buen cobarde) fue negarme a mí mismo el aliento por haber bajado la guardia en un momento dado, por haber dado lugar a que una distracción momentánea hubiera puesto en riesgo no ya mi vida, sino el dolor que perderla hubiera ocasionado a mis padres –a mi querido padre, que no pisaba una iglesia y a mi querida madre, que no se perdía la Misa Mayor del domingo.
No hay loco, no hay Batasuna que pueda destruir nuestra salud mental si nos empeñamos en impedir que los nuestros tengan que llorar nuestra pérdida. ¡Esa basura no puede robarnos el alma!
Eso es por que la Ley en cierttas regiones de España (y concretamente en la de ONGOLANDIA – Vascongadas)NO FUNCIONA.
CoN CADENA PERPETUA PARA LOS ASESINOS Y SIN QUE LOS VEAN SUS FAMILIARES, nos ahorraríamos en escoltas que salen mucho más CARO que alimentar a un preso durante toda su vida.
Eso es por que la Ley en ciertas regiones de España (y concretamente en la de MONGOLANDIA – Vascongadas)NO FUNCIONA.
Con CADENA PERPETUA PARA LOS ASESINOS, Y SIN QUE LOS VEAN SUS FAMILIARES, nos ahorraríamos en escoltas que salen mucho más CARO que alimentar a un preso durante toda su vida.
Pero claro, para que implanten la CADENA PERPETUA para TODO CRIMINAL, éstos deben apuntar sus armas a quienes NO les castigan con CADENA PERPETUA por ASESINAR.
Pero en un nivel más interno se vive la autocoacción, un fenomeno parecido al de los periodistas que trabajaban en medios de comunicación en regímenes dictatoriales, que tienen un troyano interno metido en sus sistemas del miedo, que les advierte como una voz de la conciencia bis lo que no deben decir en absoouto y cómo deben cambiar algunas palabras de continuo para no producir sospechas de pertenecer al otro bando, una pertenencia que no es de carnet ni de actos, ni de palabras, sino de conciencia.
Ser vasco no es cuestión de apellidos, ni de habitat, ni siquiera de hablar o no el euskera, ser vasco es cuestión de elección, en suma, de conciencia,lo dijo un gran profeta vasco no hace mucho. Y por tanto la persecución debe proseguir hasta la conciencia más íntima de los habitantes, sujetos bloqueados en sí mismos, cercados por el alambre de espino de un sistema de rayos infrarrojos de vigilancia que operan en su propio cerebro.
Hoy la población vasca tiene dos regímenes de personas, las que deben vivir en el exilio interior, disimulando sus ideas fuera de su entorno de amistad o familiar más cercano y evitando toda manifestación que pueda hacerles caer en desgracia o en la lista de sospechosos, y en segundo lugar, los que están apuntados a la ideología dominante aunque no la compartan y que hacen de muro de vigilancia (no hace falta que digan ni hagan nunca mal a nadie físicamente), solo basta que estén para que intimiden a su alrededor).
Se vive un régimen de totalitarismo nazi con la mitad de la población maniatada en su conciencia. Esto también está produciendo enormes disfunciones. Cuantos viven en el país vasco miran a su alrededor cuando están en público y conversan: ante un semáforo peatonal, en un restaurante, en cualquier bar, cuando se está en colectivos forzados como alumnos, trabajadores, etc.y si se compra un periódico de “fuera” hay que esconderlo para que no te lo vean por la calle.
Y ya se ha producido la selección “natural” de la especie con la expulsión “voluntaria” de los portavoces de los inconformes y el anillo sanitario de los que permanecen.
Es un sarcasmo que por ejemplo Basagoiti, el candidato a lehendakari, proclame el slogan de “hay que volver a creer en la política”. Sarcasmo porque trivializa lo que él y los demás tienen que vivir, como si estuviéramos en un país normal donde lo único que hay es un político toma y daca convencional.
Es este cerco interno el que debe ser demolido para que la sociedad sea libre, pero una sociedad no puede ser libre mientras está llena de kapos, y la democracia que se practica formalmente es una farsa, simple hipocresía totalitaria, cuando unos campan a sus anchas en sus propias mentes y los demás deben andar cabizbajos tragándose su asco, miedo e impotencia.
La libertad no está dada, debe conquistarse.
Y me pregunto , ¿ Como no hay nadie que haya planteado llevar a todo el entorno independentista vasco al Tribunal de la Haya por genocidio?
Mas de 1000 muertos, mas de 50.000 amenzados, mas de 300.000 exiliados no es suficiente motivo?
me pregunto:
¿Que pasría si esos mil escoltados se revolviesen y se pusieran de frente a sus perseguidores, con la pistola en mano?.
¿Se arreglaría todo?
¿porqué no probar?.