ETA quería asesinar ertzainas
El ‘comando Urruti’, desarticulado la pasada semana por la Guardia Civil en Guipúzcoa, había enviado a la dirección de la banda terrorista en Francia un estudio con los datos necesarios para llevar a cabo un atentado contra una patrulla de la Policía vasca perteneciente a de la comisaría de Ondarreta, en San Sebastián.
Los etarras planeaban atacar a los agentes mediante un explosivo oculto en una bicicleta e incluso habían decidido ya que la mejor forma de cometer la matanza era esperar a que llegase un fin de semana, cuando se produce un aumento del movimiento de coches patrulla con motivo de los partidos de fútbol en el cercano estadio de Anoeta.
El método elegido era una bicicleta a la que colocarían una bomba en una silla supletoria, de las que se utilizan para llevar niños. El plan de los activistas consistía en dejar la bici aparcada en una de las calles que dan acceso a la comisaría, esperar a la llegada de una dotación de la Ertzaintza y hacer estallar el artefacto cuando el vehículo pasara a su altura.
El comando conocía a la perfección las rutinas de la Policía vasca puesto que durante meses habían permanecido en las inmediaciones de esa base para vigilar los pasos de los agentes y grabarlos en vídeo.
Para llevar a cabo estas vigilancias, los miembros del ‘comando Urruti’ habían instalado en el interior de una furgoneta ‘Opel Vivaro’ un trípode con una cámara de vídeo. Lo habían camuflado de tal forma que desde el exterior no se apreciara la existencia del dispositivo de filmación.
Los responsables de las grabaciones fueron Arkaitz Landeberea y Julen Etxaniz, los dos colaboradores de ETA detenidos la pasada semana por la Guardia Civil en San Sebastián y Pasaia. La existencia de esta célula de información se había conocido después de la caida del jefe político de ETA, Xabier López Peña, ‘Thierry’.
En su ordenador se encontró abundante información sobre posibles atentados en Guipúzcoa que abrieron diversas vías de investigación, una de las cuales condujo al instituto armado hasta los arrestados. Este comando también había recopilado datos sobre un guardia civil, al que habían vigilado cuando acudía a recoger a su hijo al colegio. Además de las grabaciones realizadas en comisarías, el talde disponía de informes sobre un bar de Pasaia en el que se reunían agentes de la Policía vasca.