Francisco Segura | Salvemos a la izquierda
Mi voto para los inmediatos comicios, ha quedado muy claro en mis artículos. Coincide con el de buen número de exvotantes del Partido Popular, como se refleja en las encuestas recién publicadas, que nuevamente ponen de relieve lo equivocado que está Rajoy, desde su pronunciamiento de Elche.
Ni que decir tiene que rechazar el liderazgo de don Mariano Rajoy, levanta ampollas en círculos del centrismo político y de la Iglesia. El centrismo, tanto de izquierdas como de derechas, apoyó y aplaudió a Rajoy en su inesperado golpe de timón, defenestraciones sonadas incluidas. Parte del clero se aferra a la futura despenalización del aborto, para reprocharnos nuestro cambio de voto, tratando así de neutralizar el avance del UPyD de doña Rosa Díez, que apoya esa inevitable despenalización. Inevitable gracias a la falta de credibilidad de Rajoy en las últimas elecciones generales.
Después de cómo trató el señor Rajoy a monseñor Rouco y a la Iglesia Católica el 28 de diciembre de dos mil siete (2007), dejándolos solos y recriminándoles la Concentración de la Familia en la plaza de Colón, resulta que ahora llama insistentemente a las puertas de los obispos y del Vaticano, mendigando ayuda y culpando de sus propios estropicios al liberalismo de la COPE.
Como ya he opinado en otros momentos, todos estos ataques son parte de la trampa de los seguidores de Rajoy contra los que rechazamos la traición como práctica política admisible. El razonamiento que utilizan es una falacia: “Hay que seguir votando a Rajoy porque doña Rosa Díez defiende cosas aun peores que la destrucción de España”
España ha defendido casi siempre la fe católica. Si desaparece esa España, esa católica España que ha dado su sangre por el catolicismo, ¿quién defenderá entonces La Vida?, nadie combatirá creíblemente en el sur de Europa el aborto o la eutanasia.
Promocionar a UPyD contra Zapatero, darle nuestros votos, es la mejor forma de debilitar a la izquierda anticatólica que nos destruye paso a paso. Nunca apoyaremos a doña Rosa Díez en su despenalización del aborto, nuestros votos son solo prestados, hasta que se debiliten o transformen los dos partidos mayoritarios que nos desprecian a diario.
¿Qué quieren los centristas, de la Iglesia y de todos nosotros en general? ¿Acaso no están haciendo lo que les viene en gana dentro del PP, de espaldas a su electorado? ¿Cómo pretenden culpabilizarnos por no seguir ciegamente a Rajoy en su viaje a la izquierda?
Veamos si no, algunas coincidencias entre los señores Zapatero y Rajoy. Ambos parecen tener unos objetivos previos comunes: Echar a doña Esperanza Aguirre de la presidencia de la Comunidad de Madrid y del liderazgo del PP madrileño, a la vez que socavar la memoria de don José Mª Aznar, para que deje de ser un referente querido de la derecha española. Se trataría de sendas maniobras a la altura de las que llevó a cabo el señor Rajoy contra Mª San Gil, solo que algo más complejas y arriesgadas, así como espaciadas. Don Mariano no pudo echar en el mismo lote a María, a Esperanza, a Acebes, a Aznar. No habría alcanzado el apoyo de tantos barones periféricos simultáneamente, para tantos objetivos.
Esos objetivos comunes de Rajoy y Zapatero, para mí evidentes, que trataré de no adjetivar, invalidan cualquier propósito de votar por Rajoy en las próximas elecciones sucesivas.
Esperanza, y más aun Aznar, representan mucho más que lo evidente. En el caso de la presidenta madrileña, doña Esperanza es, por encima de todo, la esperanza de la llegada próxima de un periodo de gobiernos legítimos del PP, con principios ecuánimes, para todos. Cercenar esta posibilidad es hacer mucho más pequeño al PP de lo que ya es, sobre todo en Madrid. En cuanto a Aznar, el gigante Aznar es mucho más que un expresidente por voluntad propia. Para muchos de nosotros es un Cid, al que si Rajoy destierra por un año, él se auto-desterrará por cuatro. Por eso no debemos consentir ese destierro, que implicaría casi quedarse sin Aznar, como ya nos quedamos sin San Gil y sin Ortega Lara. Rajoy no le llega a la altura de la zapatilla política a Aznar, ni subiéndose a los hombros de sus actuales apoyos levantinos, andaluces o vascos.
Comprendo que duelen estas palabras, pero qué pequeños me resultan ahora los Basagoitis, los Arenas, los Camps. Nunca imaginé que pudiesen llegar a traicionar el espíritu del PP de Aznar, que era el PP triunfador y creíble. ¡Qué inmenso daño ha infligido el señor Rajoy desde Elche!
¿Qué podemos hacer para neutralizar el abuso de liderazgo de Rajoy? ¿Se puede combatir la pretensión de querer recibir nuestros votos a la vez que se nos engaña y traiciona? Creo que la respuesta a ambas cuestiones es afirmativa. Para ello nuevamente surge doña Rosa Díez como receptora del voto de la dignidad, del patriotismo, del trabajo bien hecho. No conozco otra alternativa merecedora de mi voto. Alguna otra opción política de derechas, adolece de inconvenientes que no puedo aceptar ni como estrategia, tales como el antisemitismo y el antiamericanismo.
¿Puedo aceptar en cambio la mentalidad laica de UPyD? ¿Puedo aceptar que doña Rosa apoye los proyectos de ley del aborto? La respuesta es nuevamente afirmativa, por poco tiempo, pero si.
¿Por qué puedo soportar esos inconvenientes? Porque UPyD es la izquierda que España necesita, la izquierda centrada. Porque España no solo necesita una derecha con principios, una derecha trabajadora y ecuánime. Necesita, con más urgencia aun, una izquierda española, una izquierda con principios que trabaje por y para todos, sin sectarismos, sin mentiras, sin torcidas intenciones. No estoy seguro de que los votantes de izquierdas, tan cautivos ellos, tan subvencionados ellos, vean tan claramente esta necesidad de reemplazar al PSOE por UPyD. En cualquier caso, aunque percibieran esa necesidad, no los creo capaces de actuar con criterio y libertad, votando a doña Rosa Díez en lugar de a don J. Luís Rodríguez Zapatero.
Además, votar al PP de Rajoy no es tampoco garantía de que no se terminasen aprobando leyes permisivas con el aborto. No recuerdo que el PP eliminase, cuando pudo, las excepciones que despenalizan el aborto en la actualidad.
La derecha de Rajoy está enferma, pero la izquierda de Zapatero está gravísima. Por tanto, hay que salvar a la izquierda antes que a la derecha. Casualmente, la misma medicina sirve para los dos enfermos. La soberbia y el engreimiento practicado por don Mariano, tiene su cura haciendo valer nuestra rebeldía para no aceptar el juego sucio iniciado en Elche. Votar a doña Rosa Díez es la imprescindible respuesta que se merece éste PP con ese pesado, nada creíble y menos fiable líder.
Saludos amigos.