CNT-FAI: “Teníais que estar con Nieto en la cuneta”

Varias pintadas firmadas por la CNT han aparecido en el seminario de Sigüenza. Las pintadas insultan gravemente a Eustaquio Nieto Martín, Obispo de Sigüenza en 1.917 y asesinado en 1.936. El Ayuntamiento de la localidad, responsable del mantenimiento, no ha limpiado las pintadas pese a la denuncia de los cuatro seminaristas que se encuentran alli, dos de los cuales viven permanentemente en el seminario.
EL ASESINATO DEL OBISPO DE SIGÜENZA
Cuando comenzó la Guerra Civil (1936), su chófer, D. Antonio Dolado, le aconsejó salir de la diócesis para evitar ser capturado, pero el Obispo rechazó la invitación: sentía el deber de mantenerse en Sigüenza.
El 25 de julio, miembros del POUM, la CNT y la FAI asaltan el Palacio Episcopal y detienen a D. Eustaquio, al Padre Porras y a un lego del Seminario. Se les condujo a la Plaza de Guadalajara y se les formó juicio público, pero fueron puestos en libertad y el Obispo regresó a su residencia. Esa misma noche se le ofreció una nueva oportunidad para escapar, que también rechazó.
Durante la madrugada del 26 de julio, un grupo de milicianos penetró en el palacio episcopal; mientras se dedicaban a saquear y a incendiar varias estancias, D. Eustaquio aprovechó para esconderse en la capilla del Seminario. Llegada la noche, una nueva patrulla de milicianos entró en el Palacio en su busca; tras presentar falsas órdenes para llevado a Madrid como prisionero, el Prelado fue detenido y conducido en un vehículo que supuestamente había de trasladarlo allí.
Sin embargo, el coche tomó la dirección de Alcolea del Pinar: en el término municipal de Estriégana, los milicianos lo arrojaron en marcha, lo fusilaron, despeñaron el cadáver por un terraplén y lo quemaron. El cuerpo abandonado del obispo Nieto y Martín sería hallado el 4 de agosto de 1936 por las fuerzas nacionales e identificado por el rosario y la cruz pectoral que aún conservaba.
Recibió cristiana sepultura el día siguiente en la Ermita de San Roque, en Alcolea del Pinar. Aunque fue asesinado en la noche del 26 al 27 de julio, su defunción quedó inscrita en el Registro Civil de Sigüenza con fecha del 6 de diciembre de 1 937. En 1946 sus restos fueron trasladados a la Capilla de la Anunciación de la Catedral de Sigüenza, donde actualmente reposan.
