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Jaime Mayor Oreja no advirtió de la “votación-trampa”

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Cuanta más información se nos brinda del texto proabortista que votaron 11 eurodiputados del PP en el Parlamento Europeo mayores son los motivos para la indignación. Ante un texto cuyas ambigüedades eran calculadas, Jaime Mayor Oreja, que se dio cuenta de la trascendencia de ello, debió advertir a su grupo de “la votación-trampa” como lo hizo en 1998 ante la “tregua trampa de ETA”. Y debió también informar a Génova así como reunir a los otros 17 europarlamentarios populares para adoptar una postura unánime. No hacerlo le invalida moralmente como candidato a las Elecciones Europeas.
 
Los proabortistas de toda Europa actuaron como lo hace el nacionalismo cuando quiere abrir una puerta a la independencia del País Vasco. Redactaron unos artículos lo bastante ambiguos como para proteger como “derechos fundamentales” el aborto, la eutanasia, el matrimonio homosexual y el consumo de drogas. Si ETA declara “treguas-trampa”, el PNV y demás partidos nacionalistas son especialistas en confeccionar “textos- trampa”, “mociones-trampa”, “planes-trampa” como el de Ardanza que antecedió al de Ibarretxe. Los proabortistas europeos hicieron ese documento de tal forma que resultara vago en las alusiones a esas cuestiones tan decisivas. Lo que se perseguía es su aprobación y que “cualquier interesada interpretación” del mismo sirva para penalizar a quienes se oponen a todas las lacras que ampara. La responsabilidad de Aleix Vidal-Quadras, un hombre que tiene una apabullante cultura y conocimientos de Derecho suficientes como para proponer una “reforma de la Consitución española” en razón de esa clase de ambigüedades que dan carta blanca a los nacionalistas,  es realmente grave. Pero más grave es, si cabe, la responsabilidad de Jaime Mayor Oreja como jefe del Grupo Popular en la Eurocámara al no mostrar su capacidad de liderazgo y no hacer valer su autoridad para convocar una reunión de todos “sus eurodiputados” con el fin de tratar unas cuestiones de semejante envergadura. ¿Tan difícil era convocar una reunión de esa índole? ¿Tan justos andaban de tiempo los señores eurodiputados del PP para llegar a Estrasburgo? ¿No se les vota y se les paga para eso? ¿No podían haber adelantado sus vuelos un par de horas? ¿No merecía una votación así un esfuerzó tan mínimo como ése?

Jaime Mayor Oreja cumplió, de esta manera, sus deberes sólo a medias. Por una parte votó lo que debía votar en virtud de sus convicciones morales y religiosas, pero, por otra parte, dejó que “metieran la pata” sus compañeros de partido. ¿Cómo hay que interpretar esta inoperancia de un hombre que ha hecho bandera de la religión frente a la dirección de Génova? ¿No era mucho más importante frenar ese texto que demostrar sus principios en solitario? ¿No importa más la causa que quedar bien en contraste con los otros? Hay sólo dos interpretaciones que pueden hacerse de su comportamiento: O bien quería dejar en evidencia  voluntariamente a los que considera sus rivales  dentro del partido (a Aleix Vidal- Quadras por tener intención de votar el texto y a Mariano Rajoy por no estar informado) o bien ha demostrado, como máximo representante del PP en el Parlamento Europeo, una ineficacia absoluta y sólo comparable al famoso retraso al Parlamento Vasco que permitió que saliera adelante una moción nacionalista.  O estamos ante un maniobrero maquiavélico o estamos ante un verdadero desastre de candidato.

Written by Redacción

enero 24th, 2009 at 1:02 am

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