Estados Unidos no detendrá sospechosos de terrorismo sin pruebas
El Gobierno de Barack Obama ha retirado el término de “combatiente enemigo” y sólo aplicará el Derecho Internacional sobre los sospechosos de terrorismo detenidos en la prisión de la base naval de Guantánamo (Cuba) durante el tiempo que le lleve cerrarla.
Así lo informó el Departamento de Justicia norteamericano, que explicó que ha archivado los estándares bajo los que actuaba el anterior gobierno de George W. Bush con respecto al arresto de sospechosos de terrorismo. Por ello, sólo los que hayan facilitado un apoyo “sustancial” a Al Qaeda o a los talibán podrían ser detenidos.
“Debido a que estamos trabajando para desarrollar una nueva política hacia los detenidos del Gobierno, es esencial que actuemos de manera que reforcemos nuestra seguridad nacional, de acuerdo con nuestros valores y a la ley”, señaló el fiscal general, Eric Holder, en un comunicado.
Como ya dijo el propio presidente Obama en discursos previos, este cambio que cierra un capítulo en la historia de Estados Unidos hace a este país “más fuerte” al tiempo que respeta el Derecho Internacional, añadió Holder.
Al contrario que el ex mandatario George W. Bush, quien buscó extender sus poderes presidenciales durante su mandato, la nueva política de detención no se guiará de estas capacidades del comandante en jefe para mantener reclusos en el penal de Guantánamo.
De este modo, “los individuos que apoyen a Al Qaeda o a los talibán son susceptibles de ser detenidos sólo si el apoyo es sustancial”, remarcó Holder, quien subrayó que esta circunstancia “no utiliza la frase ‘combatiente enemigo’”.
Con el término “combatiente enemigo”, la Administración Bush se reservaba el derecho de detener a sospechosos de terrorismo sin pruebas o cargos contra ellos.
Un tribunal ya estimó que el presidente no tenía potestad para detenciones ilimitadas
Alí al-Marri fue detenido en 2001, dentro de las operaciones desarrolladas por Estados Unidos tras el 11-S. Sin embargo, en junio de 2007, un tribunal de apelación del país estimó que el presidente de EEUU no tenía la potestad para ordenar la detención ilimitada de este individuo, el único “combatiente enemigo” detenido en territorio norteamericano.
El fallo consideró “absurdos” los argumentos del gobierno para que Al-Marri siguiese detenido y sostuvo que la Ley de Autorización del Uso de Fuerza Militar, aprobada por el Congreso en 2001, “no da al presidente atribuciones para ordenar que los militares capturaran y detuvieran por tiempo indefinido”.