Inmaculada Castilla echa la culpa a ETA de no haber podido justificar su subvención
La imaginación de Inmaculada Castilla de Cortázar para inspirarnos otro rocambolesco capítulo sobre las andanzas de lo que hoy se hace llamar Foro Ermua, no tiene límites. Ante la precisa y fidedigna información que ofrecimos en su día sobre los 17.000 euros que debía devolver al Ministerio de Interior por no justificar los gastos en los que fueron empleados, no se le ha ocurrido otra cosa que echar la culpa a ETA y a las extremadas “medidas de seguridad” que debe adoptar la Fundación Papeles de Ermua por el “alto nivel de amenaza terrorista que sufre”.
El Foro Ermua no puede tener domicilio, pero la AVT sí
Lo que oyen. La increíble relación entre ETA y la incapacidad de la Fundación “anexa” al Foro Ermua para hacer cuadrar las cuentas de una simple ayuda ministerial en su debido plazo la justifica Inmaculada Castilla en un comunicado dirigido a los miembros de la asociación “porque entre esas medidas de seguridad se encuentra facilitar como domicilio un apartado de Correos” y “porque, por las normas de Correos, en sus apartados no se pueden recepcionar cartas certificadas”. Si la primera de esas dos afirmaciones es de una exageración ofensiva para los colectivos cívicos como España y Libertad, COVITE, la Fundación para la Libertad o los medios de comunicación constitucionalistas que, como Minuto Digital, tenemos sede pública y conocida en el mismo País Vasco, la afirmación siguiente de ese comunicado es secillamente falsa.
Los apartados sí pueden recibir cartas certificadas
Correos permite perfectamente recepcionar cartas certificadas en los apartados postales. De hecho deja de manera sistemática avisos en tales apartados como en los buzones de los domicilios cuando no se hallan en ellos los destinatarios para que éstos puedan acudir luego a recoger dichos certificados en la oficina correspondiente con un plazo exacto de quince días, apartir de los cuales los envíos son devueltos a su remitente. Otra cosa es que los destinatarios -Inmaculada Castilla o su hombre en Vitoria en este caso- hagan dejación de su obligación de recoger la correspondencia en el mencionado apartado de correo o que consideren esa operación de alto riesgo en cuyo caso estaríamos ante un miedo patológico que resulta impropio en un colectivo tan tradicionalmente valiente y del cual serían obviamente indignos.
Y es que la explicación de Inmacula Castilla es tan insultante para el Movimiento Cívico como para la propia inteligencia. ¿Es que esta señora nos pretende enseñar ahora lo que es un apartado de correos? Si son públicamente conocidos los domicilios de la Fundación Gregorio Ordóñez, de la Miguel Ángel Blanco, de la de Víctimas del Terrorismo, de la propia AVT y de todas las entidades comprometidas en primera línea contra el terrorismo, ¿por qué hay que ocultar la sede que la Fundación Papeles de Ermua y el propio Foro Ermua tienen en Madrid? ¿Y por qué hay que ocultársela al propio Ministerio de Interior, que es el que garantiza la seguridad nacional y el que le pone tanto a Inmacula Castilla como a Fernando García Capelo la escolta de la que hacen obscena gala en la capital del Reino.
La amenaza de ETA no vale para todo
La amenaza de ETA no puede servir para todo como cree Inmaculada Castilla. No vale -como hizo hace poco- para esconder la mala gestión que ha llevado a la quiebra a dos empresas de Ricardo Benedí y al paro a cientos de obreros. Y no puede servir tampoco para incumplir las obligaciones fiscales que cumplen en su propia tierra cientos de vascos amenazados. Se da el caso, además, de que una entidad como la que “preside en funciones” Inmaculada Castilla, está sujeta al régimen de fundaciones que es enormemente estricto y obliga a dar cuenta tanto al propio Estado como a cualquier ciudadano que lo desee de todos sus datos contables.
Las calumnias de la Junta Directiva
En el comunicado firmado por la “Junta Directiva del Foro Ermua”, del que hemos dado cuenta, se llama insistentemente “calumnias” a las informaciones que hemos brindado a nuestros lectores y que fueron tomadas del B.O.E. No saben al parecer sus autores que llamar “calumniador” a quien dice la verdad es asimismo una calumnia que puede tener consecuencias penales. Desde estas páginas seguiremos haciendo un serio y concienzudo seguimiento de la deriva agónica y estrafalaria de la docena escasa de personas que han tenido el triste honor de cargarse lo que quedaba del Movimiento Cívico y de reducir un nombre -Foro Ermua- que sacó a la calle a millones de españoles a una simple marca vacía de contenido. Una marca tras la cual hoy sólo se parapeta un grupo de gestores mediocres que han creído que bastaba con invocar esas palabras para que todo les estuviera permitido, pero que el 13 de mayo tendrán que vérselas por primera vez ante un juez que ha admitido a trámite la demanda presentada contra ellos por Iñaki Ezkerra y que considera que hay base indiciaria suficiente para llevar a cabo ese proceso.