La clase política, sindical y empresarial falla a los españoles
Un 3,5 % más de paro en marzo. Por sexto mes consecutivo el paro subió por encima de los 100.000 desempleados. De nuevo las previsiones del gobierno, que esperaba unos 89.000 desempleados más, se quedan cortas tras sumarse 123.543 parados en marzo. El modelo económico español no funciona cuando destruimos empleos al doble de ritmo que el resto de Europa y encabezamos el ranking de nivel de desempleo con una tasa de paro superior al 16 % cuando la media en la UE es del 7,9%.
Zapatero empeñado en esconder la verdad y más preocupado de salvaguardar su imagen que en poner soluciones a la crisis, no adopta ninguna medida eficaz para solventar el paro. El PP prisionero de sus crisis interna, incapaz de liderar el cambio que de verdad necesita España a nivel económico y político, no cuaja como alternativa nítida que ilusione a la sociedad. Se revela una clase política ocupada en luchas partidistas e incapaz de anteponer el bien común y una política de Estado a sus ansias de poder. El divorcio entre nuestros políticos y la calle cada día es más patente y más frustrante, porque no se vislumbra alternativa viable alguna.
Los sindicatos a lo suyo, es decir la mamandurria pública, ajenos a los intereses de los trabajadores y mediatizados por intereses políticos incompatibles con los auténticos intereses de los trabajadores, se niegan en un inmovilismo suicida a cualquier reforma del mercado laboral. Los grandes empresarios instalados en su modelo de beneficio fácil, supeditados al clientelismo político, son incapaces de reformar, arriesgando capital, nuestro sistema productivo. Las pymes huérfanas de medidas que las conviertan en el motor de la economía, con unas organizaciones empresariales empeñadas en abaratar el despido, olvidan que difícilmente tal medida podrá tener algún efecto en la creación de empelo, porque hoy a la hora de crear nuevos empleos lo que más se necesita es abaratar la contratación.
Agrava la situación la fragmentación administrativa que provoca el Estado de las Autonomías. Gastos burocráticos inútiles, descoordinación y un entramado de intereses empresariales y políticos difícilmente compatibles con al eficiencia económica, consiguen junto a un monumental endeudamiento lastrar esa reforma productiva de nuestro sistema económico que todos demandan, pero nadie afronta.
Quizás sea hora de plantearse cuales son los errores de sistema de nuestro régimen político, económico y social, que nos impiden de una vez por todas igualarnos al resto de la Europa más desarrollada. Porque nuestra patria, pese a las alharacas de ZP, el España va bien de Aznar, o el ya somos europeos de Felipe, sigue donde siempre ha estado desde los años 50, encabezando la terna de Grecia Portugal y … España.