Archivo Mayo 2008 a Febrero 2010 MinutoDigital.com

Frente a la crisis, más que nunca la idea de nación

with 28 comments

Equidad territorial

Por un lado, más que nunca sobran los egoísmos territoriales que representan los nacionalismos, enemigos declarados no sólo de la unidad de España, sino de la solidaridad nacional y por tanto de todos los españoles sin excepción sea cual sea su lugar de residencia. Ese localismo decimonónico  y neocaciquismo que representan los nacionalismos, basado en la ceguera de mirar sólo para sí mismos, no propone otra medida contra la crisis que exigir al gobierno más inyecciones de dinero público para sus regiones. Frente a su concepción feudal del estado, la idea de nación. Una nación donde el coste de la crisis se reparta equitativamente entre  todos sus ciudadanos con independencia de regiones, territorios o autonomías. Una nación en la que los esfuerzos de capital humano y financiero no se encuentran con las barreras absurdas de 17 taifas empeñadas en fragmentar el mercado, frenar la libre circulación y competitividad de las empresas y los profesionales o la capacidad de movilidad laboral de los trabajadores con políticas lingüísticas disparatadas, obstaculizar con burocracias y regulaciones sin fin la iniciativa empresarial,  gravar con diferentes impuestos los mismos hechos impositivos o conceder diferentes prestaciones a idénticas situaciones de necesidad.  No es lícito permitir a los nacionalismos sabotear la cohesión nacional, porque en ella encuentra su fundamento nuestra común capacidad de generar riqueza y prosperidad.

Equidad social

Por otro lado, también más que nunca la idea de nación debe sobreponerse a las concepciones socialdemócratas y ultraliberales que defienden intereses particulares o de clase en lugar del interés común. Los primeros incapaces de más idea que aumentar el gasto público endeudando a las generaciones futuras e hipotecando nuestra prosperidad, en vez de generar riqueza. Los segundos empeñados  en que tenemos que  trabajar más horas y cobrar lo mismo, además de retrasar la edad de jubilación. Es decir, los trabajadores son los que han de sacrificarse para que los empresarios sigan teniendo beneficios, a cambio de la graciosa concesión de que les mantengan los puestos de trabajo hasta una tardía jubilación. Pues hombre, con esas recetas no es de extrañar que a más de un trabajador le den ganas de hacerse comunista. El trabajador, titular de todos los derechos sobre el papel, tiene que optar entre ser un parado o aceptar las condiciones  que el ofrezca el capitalista, por duras que sean. Así nació el marxismo en el siglo XIX y así se explica que en Hispanoamérica suban al poder individuos como Chávez o Evo Morales.

En tiempo de crisis el sacrificio deberá de ser común, y las cargas habrán de ser repartidas equitativamente, de manera que tanto trabajadores como empresarios renuncien a mirar sólo para sí mismos en beneficio de todos. Si los trabajadores deben olvidarse de cobrar más y ser más productivos,  los empresarios por su parte deberán reducir sus beneficios para aumentar las inversiones  y hacer crecer el empleo. Eso es lo que representa la idea de nación y lo que exige el autentico patriotismo, no agitar una banderita, sino colaborar en el esfuerzo común, de manera que socialmente, igual que territorialmente, los costes de la crisis se repartan equitativamente entre todos los ciudadanos, según su capacidad económica.

Written by Redacción

abril 19th, 2009 at 7:17 pm