Yolanda Couceiro Morín | Cosas que votar en junio (ii)
Dos diputadas del PP apoyan una iniciativa de ICV para pedir explicaciones al Papa
No sabemos quien escribe los guiones al PP, y menos los relacionados con la Fe. La última de muchas ha sido la de las diputadas Celia Villalobos y Ana Pastor al votar en favor de una proposición no de ley que reprueba a Joseph Ratzinger. De fondo, unas declaraciones del Papa sobre el preservativo y el SIDA.
El problema, desde mi punto de vista, no es que las dos diputadas hayan votado junto a los comunistas, o que les parezca mejor o peor utilizar el condón; lo peor es que no han leído, no se han informado. No tienen ni idea. No saben ni lo que dijo realmente el Papa. Se han apuntado a lo políticamente correcto, se han subido al facilón tren de las medias verdades y el insulto a sus propios votantes, se han sumado a la imagen del político ramplón -exclusivo del PSOE hasta ayer- que no llega a los dos dedos de frente, se han fotografiado al estilo ‘macarra’ que tanto gusta a los que persiguen e insultan a los católicos en España.
Las elecciones están al caer. ¿Que piensa Oreja o Iturgaiz de todo esto? Cansaditos están los votantes del PP de ver como sus dirigentes mean fuera del tiesto. Luego se quejarán de que algunos decidan dar su voto a quien defienda mejor sus principios. Lo dicho, ¿quien os escribe los guiones?.
LO QUE DIJO REALMENTE EL PAPA
Pregunta: Santidad, entre los muchos males que afligen a África, está en particular el de la difusión del Sida. La postura de la Iglesia católica sobre el modo de luchar contra él es considerada a menudo no realista ni eficaz. ¿Usted afrontará este tema, durante el viaje?
Benedicto XVI: Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el Sida es precisamente la Iglesia Católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la comunidad de San Egidio que hace tanto, visible e invisiblemente, en la lucha contra el Sida, en los Camilos, en todas las monjas que están a disposición de los enfermos… Diría que no se puede superar el problema del Sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema. La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humano que traiga consigo una nueva forma de comportarse uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Y estos son factores que ayudan y que traen progresos visibles. Por tanto, diría, esta doble fuerza nuestra de renovar al hombre interiormente, de dar fuerza espiritual y humana para un comportamiento justo hacia el propio cuerpo y hacia el prójimo, y esta capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer en los momentos de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y que la Iglesia hace esto y ofrece así una contribución grandísima e importante. Agradecemos a todos los que lo hacen.