España recupera a los judíos sefarditas
Hemeroteca | Publicado el 26 de noviembre de 2007
La Casa Sefarad-Israel y Hebraica Ediciones han impulsado un proyecto de colaboración editorial para contribuir a la difusión y el conocimiento de la cultura judía a través del libro en España. Por medio de esta colaboración, Casa Sefarad-Israel apoyará la edición de diez obras que Hebraica Ediciones publicará hasta marzo de 2008.
Entre las publicaciones previstas se encuentran ‘La mirada insatisfecha. Los judíos europeos antes y después de Auschwitz’, de José Antonio Fernández López, ‘El judío de Hervás’, de Solly Wollodarsky, y ‘Mazaltob. La novela de la judería’, de Blanche Bendahan.
La comunidad judía en España no es muy abundante, unos 5.000 miembros en Madrid, 3.000 en Barcelona y 1.200 en Málaga son las principales ciudades que acogen judíos en nuestra patria. Quizás sea Madrid donde más raigambre tenga esta comunidad, que cuenta con la sinagoga Bet Jacob desde 1968.
A partir de 1942 más de 10.000 judíos europeos buscaron cobijo en España huyendo de la persecución de los nazis. Debemos destacar la actuación de Sanz Briz, un joven diplomático del gobierno franquista que actuó como encargado de negocios de España en Budapest entre 1943 y 1944.
Sanz Briz utilizó todos los recursos posibles para evitar que miles de personas fueran conducidas a las cámaras de gas de Auschwitz y Birkenau. Trabajó en colaboración con Raoul Wallenberg, que detenido en 1945 por el ejército soviético, murió asesinado en el GULAG comunista, el Nuncio Apostólico Angelo Rota, el cónsul suizo Carl Lutz y muchos otros diplomáticos que conformaban una suerte de red clandestina, que evitó que más de 40.000 judíos cayesen en la garras de los nazis.
Posteriormente a raíz de las guerras entre árabes e Israel, España volvió a acoger a partir de la independencia de Marruecos en 1956 a numerosos hebreos procedentes del Magreb.
Hoy los judíos sefardíes viven en Israel, donde se encuentra la mayor concentración de sefarditas y judíos orientales, sin embrago esta comunidad ha mantenido sus vinculos con España, a través del idioma y asiste en los últimos años a una fuerte revalorización del judeo-español como vínculo comunitario y uno de los caracteres esenciales de la cultura sefardí.