Garzón y El País mezclan ideología con Justicia
Curioso argumento jurídico es este de que según la ideología del denunciante hay que admitir o inadmitir las querellas criminales. Hasta ahora creíamos que lo que se juzgaba en los Tribunales penales era si los hechos cometidos por el denunciado constituyen delito, no las motivaciones del denunciante y mucho menos su ideología política. Sin embargo Garzón en su recurso carga contra Manos Limpias, pretendiendo dar la vuelta a la tortilla y convertirse de acusado en acusador, precisamente en atención a la ideología del sindicato, franquista dice.
Naturalmente cuando Garzón se sirvió de una denuncia de un grupo de asociaciones ultraizquierdistas para abrir la causa contra el franquismo, a la fiscalía y por supuesto a ningún jurista digno de tal nombre se le ocurrió mentar la presunta ideología comunista de los denunciantes como argumento jurídico. A Garzón sí, porque lo suyo son los argumentos mediáticos, no los jurídicos. Por supuesto El país ya ha salido en ayuda de Garzón: “Lo que resulta verdaderamente increíble es que para hacer este tipo de justicia el Supremo tenga que admitir una querella de Manos Limpias, un pseudo sindicato ultraderechista”. Por lo que se ve para el El Páis hay ciudadanos que no tienen derecho a acudir a los Tribunales, por fachas claro.
Que en su recurso Garzón además se jacte de soslayo de archivar causas contra Carrillo y de instruir causas contra Franco, deja también muy claro cuál es su idea de la justicia. Si planificar el asesinato en masa de 8.000 personas –la mayor matanza de la guerra civil- no es delito, si no se puede juzgar al responsable de las fosas comunes de Paracuellos, aún vivo, y por el contrario si se puede abrir una causa contra Franco, ya muerto, ya nos dirán donde queda eso de la igualdad ante la ley, porque el único argumento que se nos ocurre para tal diferenciación vuelve a ser ese que tanto gusta a Garzón, el ideológico. Argumento que por supuesto es incompatible con la idea de Justicia, al menos con la idea de Justicia imparcial; aunque quizás con la idea de justicia de El País sí.
Muy ilustrativa esta manera de entender la justicia y que en sí misma ya debería constituir una prueba del obrar de Garzón, porque su argumentario, al igual que el de El País, parece que se basa en prejuicios o preferencias políticas, lo cual si en un periódico es admisible, en el caso de un juez que debe ser independiente por naturaleza, es inadmisible.