Yolanda Couceiro Morín | Héroes
Viene a mi mente como el héroe que fue. Como tantos otros que se impusieron la misión de luchar contra el régimen genocida comunista, Luis Teigell permanecerá en nuestro recuerdo. Permaneció fiel a los ideales hasta el último segundo de su vida. Eso, hoy, es digno de admiración.
La 250 (Einheit spanischer Freiwilliger) ha dejado para España más de 45.000 héroes: Teigell, uno de ellos.
Le recuerdo porque hoy, precisamente hoy, si algo necesita España son héroes. Héroes frente a los enemigos que nos acosan. A uno de esos enemigos, Manuel Gallastegui, lo hemos sentado desde la Plataforma España y Libertad en el banquillo de la Audiencia Nacional.
Manuel Gallastegui, el tío de la etarra condenada por el asesinato de Miguel Angel Blanco, Iranzu Gallastegui, ha sido juzgado en la Audiencia Nacional por tildar el asesinato de Migual Angel Blanco como “un deber patriótico contra un enemigo del pueblo” en un reportaje de televisión sobre el concejal del PP de Ermua. Gallastegui, para el que la Plataforma España y Libertad ha pedido dos años de cárcel y una orden de alejamiento para que no se pueda acercar a la familia de Miguel Angel Blanco, ha dicho en el juicio: “Yo no tengo que pedir perdón. A los vascos nunca les han pedido perdón por los 40 años de dictadura franquista en la que se mataron a miles de personas y se las enterró en cunetas y en tumbas colectivas, algo que se está aclarando ahora. A los vascos nunca les han pedido perdón por el GAL, nadie pide perdón en los conflictos armados”, ha dicho Manuel Gallastegui ante el tribunal de la Sección Primera de la Sala de lo Penal presidido por la magistrada Manuela Fernández Prado.
Son, como decían los ‘Golpes bajos’, malos tiempos para la lírica. Y la lírica es España. Son malos tiempos para España. También para aquell@s que nos consideramos orgullos@s de ser español@s.
Una propuesta: hagamos un esfuerzo todos aquellos que nos consideramos afortunados de ser españoles (o españolas, como yo), derribemos lo muros de las diferencias, dejemos los desencuentros en las cunetas y pongámonos manos a la obra.
Seamos fieles a Teigell, y seamos capaces de sentar en el banquillo de la Historia a muchos ‘gallasteguis’.