Mucho miedo entre el nacionalismo a los resultados de la encuesta lingüística de Feijoo
Hasta el día 19 de junio se celebra en Galicia la primera consulta realizada en España a los padres para que expresen su opinión sobre la lengua a emplear en el sistema educativo de sus hijos. La iniciativa está levantando ampollas entre el nacionalismo gallego que teme que la opinión mayoritariamente expresada de los padres gallegos deslegitime todo su discurso en torno a la lengua y destape el totalitarismo opresor de sus políticas de inmersión lingüística.
Las críticas del BNG arrecian, así como desde todos sus satélites nacionalistas, que acusan a Feijoo de “desproteger la lengua”, por permitir que los padres expresen libremente su opinión. Departamentos de Filoloxía Galega, asociaciones culturales controladas por el BNG, colectivos de profesores nacionalistas, incluso algún colegio profesional cuyo presidente milita en el nacionalismo se han sumado a esta campaña, que ha reservado sus ataques más exacerbados a Galicia Bilingüe, la asociación que promueve la libertad de elección en Galicia. El portavoz parlamentario del BNG, Carlos Aymerich, a pesar de los recientes atentados contra la presidenta de Galicia Bilingüe, llegó a decir en el parlamento gallego que la Xunta “financia” a grupos “extremistas” en su “cruzada” contra el gallego, en referencia a Galicia Bilingüe y la consulta a los padres. No es de extrañar que los radicales se autojustifiquen con esos mismos argumentos para pintar una diana en la fachada de la casa de Gloria Lago, ya que personalizan en ella a esos imaginarios enemigos del gallego. Incluso han pasado a convertirla en protagonista de juegos en internet. En el último, aparece como una terrorista a la que hay que disparar a través de una mira telescópica.
Intentos de amañar el resultado
Pero como el nacionalismo no ha podido impedir la consulta, intenta maquillar su resultado. Por ello la Conselleria de Educación ha mandado una circular prohibiendo a los directores de los colegios actos y actividades, en su calidad de funcionarios, a favor o en contra de la consulta, ya que como es lógico en atención a su carácter de funcionarios públicos deberían guardar una estricta neutralidad y no prevalerse de su cargo público para influir en el resultado de la encuesta.
Sin embargo los sindicatos CC.OO., CIG y STEG no creen que quienes cobran un sueldo que todos pagamos deban ser neutrales y ven bien que se aprovechen de su puesto público para difundir entre padres y alumnos sus particulares opiniones políticas sobre la cuestión lingüística. Prohibir estos actos en los colegios implicaría, según estos sindicalistas la vulneración, «a vulneración del derecho a la libertad de expresión de los miembros de la comunidad educativa. De hecho Galicia Bilingüe denunció haber recibido decenas de correos de padres, y lo puso en conocimiento de la Xunta, en los que aseguran haber recibido el cuestionario grapado a un díptico elaborado por la Coordinadora de Equipos de Normalización Lingüística, e incluso en algunos casos a una carta del director del centro intentando influir en clave nacionalista sobre la voluntad de los padres.