Aterrizaje forzoso de ZP y despegue de Rajoy
El calamitoso Zapatero nos ofreció este fin de semana otra de sus naderías, entre lo irresponsable y la desfachatez, al declarar a modo de autojustificación en lenguaje llano, que “la crisis parecía un aterrizaje suave y ha sido un aterriza como puedas”. Desgraciadamente no ha sido la fuerza de la razón lo que está provocando el aterrizaje forzoso de Zapatero, cuando la lógica debería haber dado lugar a una caída en picado. Sólo la crisis ha conseguido mellar la baraka electoral de ZP.
En el lado contrario, Rajoy parece que despega por fin con rumbo a La Moncloa. El presidente del PP, tiene “razones para la confianza” ahora que el PP, un año después del congreso y un año después de la derrota en las generales, ha consolidado su alternativa tras las victorias en las elecciones gallegas y en las europeas.
En el acto del primer aniversario del congreso que le ratificó como líder del partido, Rajoy efectuó un discurso en clave interna, sin apenas alusiones a asuntos de actualidad y sin comentarios al caso Gürtel. “Superar viejas historias” de divisiones internas para “fortalecer la cohesión”, algo a lo que se ha comprometido, él el primero, con el fin de afianzar la alternativa al Gobierno y alcanzar La Moncloa, es el primer esfuerzo que pide a los cuadros dirigentes del PP.
Añoranza de la unidad bajo Aznar.
Rajoy puso mucho énfasis en “buscar el tiempo necesario para fortalecer la cohesión” y para “cultivar los lazos de lealtad que sustentan la fortaleza” del Partido Popular. Así, ensalzó el pasado de la formación, especialmente la época de Gobierno de José María Aznar. La unidad del PP es fundamental para la consecución de los objetivos, remarcó el líder popular, para quien es hora de “superar viejas historias” y de “olvidar lo que merece ser olvidado”.
La cuadratura del círculo.
Rajoy espoleó a sus compañeros de filas a dirigirse a los que votan al PP “con dudas” e incluso a los que no le votan, a los que creen que hace “una oposición blanda” o “una oposición dura”; en suma, “decir a todos que les comprendemos, pero también que en el Partido Popular se puede confiar, que es un partido seguro y fiable hasta en la discrepancia”.
También Rajoy hizo un guiño a los nacionalistas, especialmente de CiU, , porque quiere abrir el PP a los demás partidos, toda vez, afirmó, que ha quedado ya acreditada su “capacidad de interlocución con las demás fuerzas políticas” y que “ha ganado la centralidad de la vida política”.
“Vamos por el buen camino, pero hay que trabajar más para llegar al final. Hemos elegido la dirección correcta, pero queda mucho trecho por delante, mucho que hacer”, dijo un Rajoy, que ignoró en su análisis, que los meritos propios sólo han sido esperar a un fallo en la defensa del equipo contrario, sin intentar controlar las riendas del partido, léase la sociedad española, que sigue dominada por los dictados progresistas. Con lo cual seguimos como siempre, a la espera de que los errores de la izquierda no se puedan tapar con propaganda y afloren a la realidad de la conciencia popular, para que entonces la derecha tome el relevo temporalmente. Un ciclo que seguirá repitiéndose mientras el PP nos e conciencia de que debe hacer algo más que recolectar votos.