La tribu se tira al monte … Gorbea
Los indomables indígenas euskaldunes, quizás como antaño hacían ante la labor civilizadora de Roma, se han tirado al monte este fin de semana. Bajo la dirección del cacique tribal Urkullu, los aguerridos gudaris del PNV acudieron prontos a vengar la afrenta que el odioso ejército de ocupación español había perpetrado el pasado mes de junio en el Gorbea. La bandera española no puede ondear en el espacio vital de la tribu fundada por Sabino Arana. Ataviados con sus pintorescos uniformes de vascorros no españoles y armados de ikurriñas subieron al Gorbea, convertido en islote Perejil por obra y gracia del druida Urkullu.
Los sesudos analistas nos dicen que es que los del PNV han digerido mal su desalojo del poder, pero miren por dónde que a nosotros no nos convence esa teoría , y nos da en la nariz que es que los del PNV siempre han sido así de cavernícolas, con poder y sin él.
Ya lo decía ese gran vasco universal, Unamuno: “Nunca hemos formado, que se sepa, los vascos una unidad política: siempre han estado nuestras diversas tribus repartidas”. Y se lamentaba mucho de ese nacionalismo egoísta y corto de miras que nacía de la burguesía vizcaína y la iglesia vasca, eso que se conoce por el PNV, lleno de dogmatismos cerriles y victimismo ridículo, para cuyos líderes es mucho más cómodo jactarse de pertenecer a la tribu que trabajar para que esa tribu progrese y se convierta en autentico pueblo moderno. Ese dogmatismo nacionalista alicorto, que tan bien definía Unamuno : “Infantilismo, puerilidad es lo que más caracteriza al movimiento llamado aquí ahora nacionalista y al que me gusta más llamar con su antiguo nombre, el de bizkaitarra. Este movimiento, en efecto, que en rigor no es político, se vacía en puerilidades de liturgia, en batzokis, en aurrescus, en misas cantadas, en catecismos, en banderas y en jugar a la diputación del partido y a las excomuniones; infantilismo puro. Es infantilismo que delata o lleva consigo una depresión mental. La depresión mental es, en efecto, uno de los resultados hoy más visibles aquí. O llamémosle con su nombre propio: memez.”