Martha Colmenares | Chávez nos quiere Callaos y Presos. Siniestro ¿eh?
Cuando decir la verdad se considera delito, indudablemente se presta para la autocensura. Entonces, habremos de escoger si es mejor morir en silencio o escuchando nuestra voz de protesta.
Sobre el cierre masivo de medios ocurrido en Venezuela y la penalización con motivo de la ley sobre los llamados “delitos mediáticos” que pretende imponernos Hugo Chávez, intento explicarlo a los lectores y destacar una realidad muchas veces mal interpretada por la opinión pública mundial.
En cuanto a la ley, se ha entendido que es para penalizar a los periodistas. ¡No!, es peor. No es sólo para encarcelar o penar a los periodistas y ejecutivos de los medios de comunicación. Es tan grave, que cualquier venezolano puede ir preso, por expresar una opinión que al régimen de Chávez simplemente no le guste o le sea inconveniente. Esta ley lesiona gravemente la libertad de expresión de todos los venezolanos.
Presentada como “modesto aporte” por la Fiscal General a la Asamblea Nacional, cuando sabemos que responde a una orden. Vale destacar lo atípico del organismo legislativo de Venezuela, porque aparte de estar conformado a excepción de unos 4 diputados, por puros chavistas, éstos igualmente, sólo hacen lo que Chávez diga y punto.
Y se resume en esta cita: “Es necesario que el Estado venezolano regule la libertad de expresión… La libertad de expresión en el marco de nuestro derecho del derecho de todos los venezolanos tiene un límite. Reclamo que se le ponga un limite a ese derecho”.
Intenta esconder la incompetencia del régimen, evitar quedar en patética evidencia. El caso de los testimoniales por ejemplo, o si una persona llama a una emisora de radio (a las pocas que quedan), para decir que las lluvias le tumbaron su casa o si llora ante unas cámaras de tv en la morgue al lado de su ser querido asesinado por el hampa desatada, aunque usted no lo crea, eso puede ser penalizado.
Por el otro lado, el régimen necesita ir haciéndose uno a uno de cada canal de radio, televisión o de los periódicos, así, poder llevar su propaganda y sus consignas revolucionarias. La mejor prueba, basta mirar los medios de comunicación del estado, que antes eran de todos los venezolanos, caracterizados cuando teníamos democracia por la pluralidad y hoy, son una herramienta de programación sistemática para lavar el cerebro a la gente.
Se promueve el odio contra los que ellos llaman “oligarcas” o “pitiyanquis”, por el hecho de ser personas de la oposición, sometidos al escarnio público, con epítetos, insultos y vulgaridades. Se acusa a los medios independientes de atentar contra la salud del venezolano.
Pero bueno, ¿quién es el que atenta? ¿Acaso se puede olvidar el lenguaje escatológico de Hugo Chávez? utilizado hasta para expulsar a los embajadores acreditados en Venezuela como es conocido ocurrió con el de Usa.
En definitiva, acelerar la revolución que llaman socialismo castrista del “patria o muerte”. Al aprobarse esta ley, también se castigará a los autores de los blogs, webs, cuando la autoridad considere (o mejor dicho, le de la gana).
Como si fuera poco, este pasado sábado primero de agosto se acaba de concretar otro golpe constitucional a la libertad de expresión, a la propiedad privada, a las leyes y convenios nacionales e internacionales que tienen que ver con los espectros radioeléctricos. Esto es lo que ha ocurrido:
Se cumplió lo ordenado por Hugo Chávez a su ministro Cabello: sacar del aire a 34 emisoras de radio y tv. En la medida que llegaban las notificaciones a las sedes de las estaciones en diferentes estados del país, éstas tenían que apagar su señal. De lo contrario, el personal corría el riesgo de ser encarcelado o que fueran confiscados los equipos. Los empleados quedan sin trabajo, son cientos de ellos.
Cierre masivo de medios, ya cerraron a RCTV, vienen más amenazas, nuevos cierres, otras apropiaciones, y criminalizada la opinión, cuando decir la verdad se considera delito, indudablemente se presta para la autocensura. Entonces, habremos de escoger si es mejor morir en silencio o escuchando nuestra voz de protesta.
Ante esta gravedad, me pregunto:
¿La comunidad internacional se movilizará a expresar su condena y a imponer sanciones? ¿Que harán -bueno sacarlo a relucir-, esos pusilánimes del mundo (también hay muchos en mi país)?, ¿tendrán la misma euforia?, la misma empeñada para calificar como golpe de estado lo ocurrido en Honduras, cuando el pueblo hondureño lo que ha hecho es defender su libertad, su democracia y fundamentalmente su Carta Magna, porque total, lo que es aquí en Venezuela ya se desató la escalada de terror. Chávez nos quiere Callaos y Presos.
Siniestro ¿eh?