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Gustavo Morales | Venezuela se rearma

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Si el siglo XX se cerró  con la caída del Muro y la debacle producida en el mundo soviético, en la América hispana el siglo XXI nació con profusión de gobiernos de izquierdas y de mando unipersonal; desde Venezuela a Nicaragua. Todos ellos, iniciaron discursos antibelicistas y contra la carrera armamentista. Parecía que la región iba a vivir un tiempo de distensión, necesario para destinar los presupuestos a paliar que casi la mitad de los iberoamericanos vivan en la pobreza. Ahora la región dispone de más dinero, un crecimiento macroeconómico facilitado por la brutal subida en los precios del petróleo, la soja, el cobre y otras exportaciones de materias primas básicas que abundan en el área. Esos ingresos se destinan en gran parte a materias militares. El gasto regional en armas aumentó el 55 por ciento en cuatro años, llegando a 38.400 millones de dólares en 2007, según cifra el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), con sede en Londres. El consumo militar sudamericano el año anterior fue de 34.020 millones de dólares de acuerdo con cálculos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) Yearbook 2007: Armaments, Disarmament and internacional Security. Esta cantidad representa un aumento del gasto militar del 30,54 por ciento en América del Sur durante los últimos 10 años y del 25,4 por ciento respecto al año 2004. Argentina, Uruguay y Paraguay son los únicos países que muestran decrecimiento en los presupuestos militares. Según el IISS y el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal) los países sudamericanos que más armas compraron, a lo largo de 2005, fueron Chile y Venezuela, con 2.785 y 2.200 millones de dólares respectivamente, seguidos por Brasil, con 1.342 millones. El mayor crecimiento del gasto militar en 2005 respecto a 2004, en términos absolutos, lo lideran son Venezuela (30,3%), Brasil (18,9%) y Chile (10,2%). Las compras de armas efectuadas por Venezuela por 4.400 millones de dólares del año 2003 al 2006 lo colocaron en sexto lugar, entre los países en vías de desarrollo, en lo concerniente a adquisición de materiales bélicos, según el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos. Venezuela también fue el mayor importador de armas de Iberoamérica en 2007, al aumentar al menos en quinientos millones de dólares sus ya voluminosas compras de armas.

Rearme venezolano

Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, Perú y Chile están embarcados en una carrera armamentista para modernizar sus Fuerzas Armadas. Puede ser peligroso cuando resurgen varios conflictos limítrofes y tensiones nacionalistas. Entre ellas las que sostiene Colombia con Venezuela y Nicaragua, y los contenciosos que enfrentan, en el Tribunal Internacional de La Haya, a Chile con Perú, y a Argentina con Uruguay.

El último conflicto regional involucró a Venezuela, Colombia y Ecuador. Fue la incursión colombiana en territorio ecuatoriano para ejecutar al número dos de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que tenía una base terrorista en ese país. El limpio rescate posterior de los 15 rehenes, con Ingrid Betancourt, ha fortalecido al presidente colombiano.

Según el Atlas Comparativo de la Defensa, editado por la Red de Seguridad y Defensa de América Latina (Resdal), Venezuela fue el país sudamericano que destinó mayor cantidad de recursos económicos al gasto militar, superando los dos mil millones de dólares en 2006 en gastos relacionados con la defensa del país. Los crecientes discursos belicistas y el aumento de compras de material de guerra corren parejas. Un informe del SIPRI sueco sobre la acción del gobierno de Hugo Chávez en el campo militar, refleja que Venezuela fue el mayor importador de armas de Iberoamérica en 2007, al aumentar al menos en casi 500 millones de dólares su ya abultado presupuesto militar. Chávez lideró el regreso de la región al mercado armamentístico con su propuesta de volver a Venezuela invulnerable a un ataque.

El gasto de Venezuela, que tiene las mayores reservas de petróleo y gas en Iberoamérica, ha subido conforme los precios del petróleo han ido aumentando,  esos ingresos diarios sobrepasan con mucho los 100 dólares por habitante, en comparación con los 12,30 dólares de cuando Chávez asumió el cargo el 2 de febrero de 1999. Sus mayores compras militares las efectuó en 2006. Ese año, Chávez firmó acuerdos por 3.100 millones de dólares para adquirir armas avanzadas, incluidos 24 aviones cazabombarderos Sukhoi Su-30 Mk2, con un radio de acción de 4.800 kilómetros, fabricados en Rusia y 38 helicópteros de combate y transporte producidos por Rostvertol Plc, también de Rusia.

El servicio de noticias ruso Interfax informó que Venezuela negocia la compra tres submarinos diésel rusos más. En 2006 las adquisiciones incluyeron el primer lote de una orden por 54 millones de dólares en treinta mil fusiles de asalto Kalashnikov AK-103, de un total de 100.000 con la compra de 100.000 fusiles de asalto AK 103 y AK 104 para reemplazar los FAL belgas, con más de 50 años de operatividad. También compró 15 helicópteros rusos: seis Mi-17 y un Mi-26 de transporte ambos y ocho Mi-35, de ataque, por 201 millones de dólares; tres helicópteros rusos Mi-172 SAR para el servicio de guardia costera, evaluados en 26 millones de dólares, y tres radares de defensa JYL-1 chinos, estimados en 150 millones de dólares. Ante los problemas por adquirir armamento en sus fuentes tradicionales de aprovisionamiento, comenzando por los EEUU, Chávez se surtió en Rusia, China y otros proveedores alternativos. Chávez visitó Moscú, en noviembre de 2004; en julio de 2006, Moscú y Caracas firmaron un nuevo acuerdo militar, tras otra visita de Chávez a Rusia. El nuevo contrato, de 1.500 millones de dólares, incluye el suministro de 24 cazas Sukoi-30 MK2, que sustituyen a los F-16, comprados hace más de 20 años por Venezuela. Incluye otros 54 helicópteros Mi-35 con capacidad de combate, cuyo precio sumaría otros 250 millones de dólares. A finales de octubre de 2006, tras la suspensión de la venta de aviones españoles de EADS-CASA, el general Alberto Muller Rojas, asesor del presidente de Venezuela, anunció la posibilidad de adquirir aviones de transporte militar de fabricación rusa. Venezuela busca adquirir sistemas antiaéreos rusos Tor-M1, lanchas patrulleras e, incluso, un submarino tipo Amur, todo por un importe de 1.000 millones de dólares. A estos nuevos materiales hay que añadir la producción en Maracay, Venezuela, de fusiles Kalashnikov y sus respectivas municiones, por valor de 200 millones de dólares, con la puesta en marcha de una instalación industrial.  La última estancia del presidente Chávez en Moscú, en julio de 2008, sienta acuerdos por los que Caracas compra a Moscú armamento por más de 1.000 millones de dólares y dotaría a Venezuela de tanques T-90C, submarinos, sistemas antiaéreos Tor-M1 y aviones de combate. Venezuela, que en 2005 y 2006 compró armas a Rusia por valor de 4.000 mil millones de dólares, es el principal cliente iberoamericano de armamento ruso.

Respecto a su relación con China, que Chávez ha visitado en cuatro ocasiones desde 1999, Venezuela anunció en agosto de 2005 la compra de tres radares móviles tridimensionales de largo alcance JYL-1 (E/F Band), por un valor de más de 150 millones de dólares, que se sitúan en la Isla Margarita y en la Península de Paraguaná, donde hasta hace dos años había dos radares norteamericanos TPS-70, retirados tras finiquitar un acuerdo de cooperación bilateral. La ubicación para el tercer radar JYL-1 es aún desconocida. Los radares forman parte del Comando de Operaciones de la fuerza aérea. El contrato contempla la entrega de repuestos, la asistencia técnica y el entrenamiento del personal venezolano para operarlos. En octubre de 2006, tras una reunión de Chávez con una delegación china en Venezuela, se anunció la instalación de los radares para el año pasado,  2007. La relación entre ambos países también incluyó el envío, en 2005 y 2006, de personal venezolano a China para estudiar la fabricación y manejo de los satélites de comunicación, una acción que el Pentágono considera que puede estar destinada a la utilización de los satélites en el terreno militar. El sistema de defensa aérea de Venezuela se verá reforzado con la llegada de siete radares JYL-1 más, según informó el G/D (AVB) Luis José Berroterán Acosta, comandante general de la Aviación

El almirante James Stavridis, que fue comandante del Comando Sur de los EE.UU., pregunta qué amenaza justifica las compras de armas de Chávez. “Chávez impulsa un rearme convencional y otro para apoyar su teoría de la guerra asimétrica”, dice Adam Isacson, asesor para Iberoamérica en el Center for International Policy, un grupo de investigación de Washington sobre política exterior.

Después de las compras de armas efectuadas por Hugo Chávez, los países de la región, siguieron reforzando sus arsenales: Colombia con la compra de 24 aviones de combate israelíes Kfir, Brasil planeando la construcción de su primer submarino nuclear y Ecuador aumentando el gasto militar en un 19 por ciento.

El presidente venezolano, quien prioriza su política antiestadounidense, apuesta por la formación de un eje que reúna a sus socios de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y las guerrillas de izquierda, e incluso a Irán, Bielorrusia, Corea del Norte, Siria, a cualquiera que se oponga a Washington. Chávez concibe esta alianza también en el plano militar, aunque justifica sus compras militares crecientes como un proceso de modernización del material militar con objeto de luchar contra el narcotráfico y la violencia ejercida por los grupos armados paramilitares que operan en la frontera con Colombia. Pero Venezuela también ha insinuado que con sus adquisiciones de material bélico intentaría compensar, en parte, las transferencias de armamento realizadas por EEUU a Colombia en el marco del Plan Colombia (entre 2000 y 2004) y su prolongación en el Plan Patriota.

Chávez insiste en que el principal escenario de un potencial conflicto sería el de una invasión de los EEUU a Venezuela con el propósito de poner fin a su gobierno. Hugo Chávez afirma que se prepara para una guerra asimétrica, la metodología del débil contra el fuerte. La característica primordial es la disparidad entre las partes contendientes para que el débil pueda sacar ventaja. La compra de fusiles rusos es coherente con ese concepto, pues es el tipo de armas que se emplean en la guerra de guerrillas, que sería la que tendría que llevar a cabo Venezuela en caso de una agresión por parte de EE.UU. También es coherente con este concepto la reactivación del Comando General de Reserva Militar y Movilización.

En septiembre de 2005, Chávez firmó una ley de Defensa que hizo cuestión militar la salvaguardia de la República Bolivariana, haciendo esta causa definición legal de las Fuerza Armada Nacional (FAN) de Venezuela. La Ley Orgánica de la FAN es un instrumento jurídico que determina sus objetivos estratégicos. La Asamblea Nacional incluyó, en agosto de 2006, el concepto de “doctrina de la consolidación del poder militar”, con lo que atribuye a la FAN la responsabilidad de participar en los procesos de integración latinoamericana y caribeña, legalizando las acciones militares en el exterior en defensa del régimen y su ideología. Chávez también creó una Reserva Militar y una Guardia Territorial que armarán a cerca 2,8 millones de venezolanos movilizados para operaciones de resistencia ante cualquier agresión interna y externa. Caracas activó, a mediados de abril de 2005, el Comando General de Reserva Militar y Movilización. Según el comandante de la Reserva, general de división Julio Quintero Vitoria, “el contingente se utilizará para apoyar actividades en caso de calamidades naturales y acciones de defensa si se diera una invasión por parte de alguna potencia extranjera al territorio nacional”. Se creó legalmente en abril de 2008 y se define como el quinto componente (Tierra, Mar, Aire y Guardia Nacional) de la Fuerza Armada Bolivariana. Depende directamente de la Presidencia. La mayor parte de sus componentes son miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela. La Reserva se plantea como objetivo llegar a mantener encuadrados a un millón de hombres, lo que supone un gasto tremendo.

La Administración Bush ha expresado su inquietud por el proceso de rearme venezolano y ha advertido de la transferencia de armas de Venezuela a las dos principales organizaciones guerrilleras de Colombia, las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ELN (Ejército de Liberación Nacional), así como el estrechamiento de relaciones con Estados sospechosos de patrocinar el terrorismo como Cuba e Irán. Por ello, en 2006, EE.UU incluyó a Venezuela en la lista de países que no cooperan con ellos en la lucha contra el terrorismo. Suspendió la venta y transferencia de armamento a Caracas, así como el traspaso de armamento norteamericano ya en manos de Venezuela a otros países. Este embargo afectó al mantenimiento de los F-16 en manos de la Fuerza Aérea venezolana. EE.UU presionó a Israel, Suecia, Brasil y España para parar la transferencia de productos militares. Fue precisamente este hecho, sumado a la teoría de la “guerra asimétrica” desarrollada por Venezuela como respuesta a la “guerra preventiva” de EEUU, la que llevó a Chávez a plantear, en su programa semanal Aló presidente, la renovación total de su armamento, para eliminar la dependencia de sus proveedores occidentales, receptivos a las presiones de Washington.

Chávez también propuso la creación de una estrategia de defensa conjunta de las distintas armas y cuerpos de inteligencia de los países que pertenecen al ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), porque “el enemigo es el mismo”. El presidente venezolano advierte que agredir a Venezuela es incendiar la región, y nadie se va a quedar quieto, porque tocarla “es tocar a América Latina y el Caribe”, sentenció. Las alianzas van más allá.

Si bien Irán no se ha convertido en un proveedor de armas para Venezuela, sí ha comenzado a preocupar al Gobierno de EEUU y otros gobiernos occidentales la colaboración entre el comandante Chávez y el régimen chiíta iraní. Desde que Chávez asumió el Gobierno en 1999, ha viajado a Irán en seis ocasiones. El presidente Mahmud Ahmadineyad estuvo en Caracas tras la Cumbre del Movimiento de los No Alineados celebrada en La Habana a mediados de septiembre de 2006. En esa visita se anunció la instalación por parte de Irán, de una fábrica de pólvora en Venezuela. En los últimos años ambos países han suscrito 90 acuerdos y memorandos de entendimiento valorados en 7.500 millones de dólares, aunque la mayoría no se han ejecutado aún. Además, Chávez apoya a Teherán en su programa de enriquecimiento de uranio e incluso ha defendido el derecho iraní a desarrollar el arma atómica en numerosos foros internacionales.

El Gobierno venezolano repite que no tiene planes para desarrollar armas atómicas pero ha hecho público su interés por impulsar la tecnología nuclear para usos pacíficos. Al igual que en el caso iraní, la abundancia de petróleo y de gas existentes en el subsuelo venezolano, provocan algunos recelos acerca del objetivo último de las ambiciones nucleares venezolanas. Tras su reciente ingreso en el Mercosur, el comandante Chávez afirmó que apoyará el desarrollo de un programa de energía nuclear en el seno del grupo de integración regional de América del Sur. En octubre de 2005, Chávez anunció que buscaba adquirir una central nuclear en Argentina, sin obtener respuesta, por lo que anunció la búsqueda de un acuerdo nuclear con Brasil, lo que rechazó el Gobierno de este país. Brasil y Argentina son los de mayor desarrollo nuclear en Iberoamérica desde hace al más de dos décadas. En los años noventa aceptaron la supervisión de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA). Brasil firmó un acuerdo con India y Sudáfrica para cooperar en el uso pacífico de la energía nuclear, mientras que Argentina anunció su intención de revitalizar su antiguo programa nuclear. La situación puede alterarse por las distintas iniciativas del presidente Chávez y de su alianza con países que desafían las normas internacionales sobre política nuclear, como Irán y Corea del Norte. A esto habría que agregar los repetidos mensajes del comandante Chávez por incluir los aspectos militares en el Mercosur.

Por su parte, el Departamento de Estado de EEUU acusa a Chávez de apoyar a grupos antidemocráticos en Bolivia y Ecuador, tener nexos con la guerrilla colombiana y el bloqueo injustificado de la cooperación antidroga con Washington.

Para Venezuela el brazo militar refuerza su diplomacia del petróleo, para hacer alianzas y aumentar su influencia. Incluso las acusaciones de rearmarse sirven a Chávez para presentarse como potencia militar emergente. Tiene aliados firmes como Cuba, Bolivia, Nicaragua e Irán, con gobiernos simpatizantes y beneficiarios del crudo venezolano, como Ecuador y Argentina. Pero la soberbia de Chávez le puede pasar factura, como quedarse sin el anhelado puesto no permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Alianza y conflicto

El intercambio militar entre Caracas y La Paz también es un hecho en este marco desde la firma de un acuerdo militar. Entre otras medidas, dos helicópteros de asalto y sus tripulaciones fueron transferidos a Bolivia, y existen informaciones fidedignas de que fusiles de asalto AK-103 están siendo entregados por Caracas a las Fuerzas Armadas bolivianas.

El gobierno boliviano anunció  que entre sus planes está la creación de un fondo especial para destinar ingresos de los hidrocarburos con el fin de aumentar el presupuesto militar boliviano. Esta medida responde a la necesidad del presidente Evo Morales de crear una masa crítica favorable de militares que apoyen su proyecto político, y de fortalecer lo suficientemente el aparato militar para afrontar cualquier intento secesionista en el interior del país, una amenaza latente. Cualquier analista puede deducir que Venezuela no necesita cien mil fusiles AK-103 considerando los que ya tiene y fabrica. Existe la sospecha de que los esté pasando a Bolivia, según acusa el jefe del Departamento de Análisis de Defensa del IISS, Christopher Langton. El 26 de mayo de 2006, Caracas y La Paz firmaron un acuerdo de cooperación militar que por su contenido ha causado bastante preocupación en buena parte de América del Sur, especialmente en los países vecinos a Bolivia. Según las autoridades bolivianas, el acuerdo prevé la instalación de una base militar en Quijarro, a unos 200 kilómetros del límite con Paraguay, y otra en Riberalta, en el departamento amazónico del Beni, en la frontera con Brasil. Ambos proyectos serán financiados por Venezuela. Según otras fuentes, el acuerdo prevé la construcción de hasta 24 bases militares en la frontera boliviana con sus cinco vecinos, además de complementar las capacidades de defensa de los dos países firmantes, gestión de crisis, estandarización del armamento y participación mutua de oficiales de las Fuerzas Armadas en acontecimientos nacionales, si hubiera necesidad de ello.[27] Los temores ante el contenido del acuerdo alertan sobre la posibilidad de una abierta ingerencia venezolana en territorio boliviano.

El hecho de que la seguridad del presidente Evo Morales esté garantizada en buena medida por agentes venezolanos es un dato que es tenido en cuenta por los analistas y políticos que se hacen eco de estos temores, y que ha provocado reacciones negativas en países como Chile, Paraguay y Perú. Paraguay reaccionó airadamente tras conocer el acuerdo entre Caracas y La Paz, y trascender que las dos primeras bases se construirán en el río Paraguay y en la frontera con Brasil. La misma preocupación ha expresado Perú, que tilda a dicha cooperación de absolutamente atípica y se sorprende de la injerencia venezolana así como de la actitud de Bolivia que lo acepta. Chile también ha expresado su inquietud, aunque se muestra más tranquila, ya que sus capacidades militares se han visto potenciadas últimamente y también por el interés de mejorar sus relaciones con Bolivia para poder, finalmente, adquirir gas proveniente de ese país. El acuerdo con Venezuela, no obstante, está aún pendiente de la aprobación por la Cámara Alta del parlamento boliviano. La Comisión de Gobierno y de Defensa de Bolivia ha mostrado recientemente su inconformidad con respecto a la injerencia venezolana en ámbitos como las modificaciones en la estructura de las Fuerzas Armadas, el control democrático de la fuerza, la estandarización e interoperatividad en las filas castrenses y la participación mutua de oficiales de las Fuerzas Armadas de ambos países en acontecimientos nacionales oportunos.

A las clásicas rivalidades (Colombia-Venezuela, Chile-Perú y Bolivia-Chile) se suman diversos problemas que afectan a esa región: el narcotráfico y sus redes; el terrorismo y los grupos armados; el tremendo poder del crimen organizado, que trafica con armas, personas, etc.; los desastres naturales; y los problemas derivados de las desigualdades sociales. Por si fuera poco, en febrero de 2005, ante una comisión del Senado estadounidense, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Porter Goss, presentó las pruebas de que disponía sobre las reuniones mantenidas entre terroristas de las FARC y grupos terroristas islámicos para coordinar atentados en la región, del estilo de las bombas en Buenos Aires contra la embajada de Israel y contra la AMIA. En esos países hay una importante presencia de inmigración de Oriente Medio, ya antigua, que se incrementó tras la guerra civil en Líbano. La presencia de Hezbollah no es secreta, su canal oficial es uno de los cuatro que se emite en árabe por cable. 

Venezuela se centra en material que permita armar a un porcentaje importante de la población civil en coherencia con su doctrina de guerra asimétrica. Si por un lado las cuestiones de Seguridad y Defensa vuelven a ocupar un papel importante en los países americanos no sajones, también se ha incrementado la disparidad ideológica entre los gobiernos, aumentado el clima de desconfianza ante cualquier compra de armamento o acuerdo militar. Esto limita a poco más allá del papel firmado la creación una fuerza militar común en la zona, idea planteada por Lula y Chávez. A la inquietud creada por Chávez se añade la que genera el supuesto renovado interés de EEUU por afianzar su presencia en la región.

La aceleración en la acumulación de equipo militar permite a los líderes ser más belicosos, advierte Christopher Sabatini, director de Política en el Council of the Americas de Nueva York. La escalada tiene riesgos, que se materializaron en la Europa de 1914 y la llevaron a la Primera Guerra Mundial. La acumulación de armamento, alianzas y de fuerzas armadas en alerta incrementan la posibilidad de que una escaramuza se convierta en una guerra.

Pese a que una reciente investigación del Banco Mundial concluyó que “el gasto militar elevado reduce significativamente el crecimiento económico” y puede distraer recursos destinados a programas de desarrollo, el año pasado las exportaciones de armas a países de América latina, Asia, Africa y Medio Oriente totalizaron el 66 por ciento de las ventas mundiales de armamento. Se trata de las mismas regiones donde mil millones de personas sobreviven con menos de un dólar por día y casi 800 millones sufren de hambre crónica, según datos de las Naciones Unidas.

La América hispana es, después de África, la zona más pobre del planeta y la más desigual en términos de distribución de la riqueza. Ello supone que las prioridades de sus gobiernos son eminentemente de orden económico y social, razón por la cual casi la totalidad de los recursos públicos deberían estar orientados a estas áreas. Tampoco se corresponde con la naturaleza de las amenazas no tradicionales (narcotráfico, terrorismo, crimen organizado, desastres naturales), que difícilmente puedan ser prevenidas o neutralizadas con el tipo de medios y equipos militares que los países de la región están adquiriendo. Finalmente, este proceso de rearme se contradice con las teóricas relaciones políticas de “amistad y cooperación” que existen entre los gobiernos latinoamericanos. Más bien, el incremento de las diferencias ideológicas entre ellos ha acrecentado el clima de desconfianza mutua ante cualquier compra de armamento o acuerdo militar.

La tendencia ascendente del gasto militar se confirma, a tal punto que según unas cifras difundidas por el diario O Estado de São Paulo, basadas en una investigación de la consultora Forecast Internacional, Venezuela podría incrementar el gasto en armamento hasta los 30.000 millones de dólares en los próximos seis años, o hasta 60.000 si Chávez continuase en el poder más tiempo. Pese a lo abultado de estas cantidades, el discurso del presidente venezolano insiste una y otra vez en la necesidad de rearmar a su ejército y prepararlo para una posible invasión de EEUU, lo que tiende a hace algo más creíbles los montos manejados por Forecast Internacional, aunque dependiendo siempre del volumen de los ingresos petroleros.

Written by Redacción

diciembre 26th, 2009 at 1:02 am

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Gustavo Morales | La rebelión de las élites

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Christopher Lasch

 La rebelión de las élites y la traición a la democracia

Paidos, Barcelona, 1996

Christopher Lasch, profesor de Harvard, reúne en este volumen una colección de ensayos que tiene el sugestivo subtítulo de “la traición a la democracia”. Comienza nuestro autor rindiendo un desusado, por foráneo, homenaje a la figura de Ortega y Gasset y reconociendo la influencia de “La rebelión de las masas” en la construcción de su tesis.

En esta ocasión, defiende Lasch, no son las masas las que han perdido los ideales de convivencia nacional, de participación común en el gobierno de la polis y de defensa de la identidad nacional-cultural.

Es decir, si antaño Ortega lamentaba que la irrupción de las masas en la Historia destruyerá el espíritu aristocrático de servicio a los demás, nobleza obliga, Lasch destaca que hoy son esas masas las que mantienen los valores humanos mientras que las élites se han transmutado en representación viva del egoísmo y del sálvese quien pueda. La primera y brutal crisis económica del siglo XXI viene a subrayar el acierto de sus palabras.

Lasch acusa a las élites, especialmente a las políticas y financieras, de tener más en común con magnates de otros países que con sus propios compatriotas. El autor dice que tienen conscientemente más en común, sin influencia de sus culturas diferentes, los millonarios norteamericanos con los millonarios japoneses que con sus conciudadanos pobres. El estilo de vida, ególatra y despectivo, de los ricos del mundo es idéntico: busca y obtiene la satisfacción inmediata de sus deseos materiales, es decir, comparten la misma ética que los delincuentes, los otros delincuentes, o sea.

Mantiene que el pueblo, en este caso el norteamericano, tiene un concepto más claro, sólido e interiorizado de los valores nacionales comunes que los grupos dirigentes de la prensa, la política y la economía de los Estados Unidos.

El autor destaca cómo los ideales que defienden en público las vanguardias dirigentes no son los mismos que aplican en sus vidas privadas. Esa pérdida de lazos nacionales implica una escasa tendencia a asumir la responsabilidad de sus actos públicos o a sacrificar intereses personales por el bien común.

Lasch censura el doble discurso de la plutocracia: abnegación, austeridad y producción para el bien común…pero no para ellos, los arrogantes, sino para los demás, los desheredados. Lasch hace un canto, nada rancio, a la defensa de la vertebración nacional en base a las comunidades, las ciudades, los pueblos y las comarcas de los estados de la Unión.

Destaca que el bien común no coincide en absoluto con los baremos liberales del mercado, que todo lo mide en beneficios y sólo admite la intervención de lo público para salvaguardar sus negocios a los que el exceso de avaricia ha puesto en peligro. Los partidos, según Lasch, tampoco representan ya a los intereses de la gente sino de las oligarquías políticas a quienes defienden.

Lasch reprueba, también, el fracaso del sistema cooperativo, no por sí mismo, sino por tener que jugar en desventaja cuando se prima la propiedad privada anónima y los créditos bancarios a las multinacionales. Cuando impera, por encima del bien común, el beneficio privado, los proyectos económicos cooperativos sufren y sucumben a la presión del dislate denominado mercado libre.

En el fondo, este libro nos redescubre la necesidad de desarrollar una línea de pensamiento que no se circunscribe exclusivamente a España ni se agota en pensadores de la llamada Generación del 98.

Ortega no sólo inspiró en España sino plus ultra. La vigencia de esta forma de pensar, donde se aúnan el bien común social y la educación como algo más que la enseñanza oficial, evidencia que no es una línea de pensamiento que esté sola en el Universo ni carece de allegados, de lo cual nos felicitamos.

Lamentablemente, la edición del libro coincidió con la muerte de su autor que supo dejar tras de sí una herencia de pensamiento poco común en el mundo déspota anglosajón.

Written by Redacción

diciembre 17th, 2009 at 11:47 pm

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Gustavo Morales | El bien público y la ameba soberana

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La política como expresión del bien público

El concepto de política está devaluado, lo recogen muchas expresiones del idioma, como la del mismo perro con distinto collar. Los políticos no son valorados positivamente por sus compatriotas. Ahí están las encuestas y el decir de la calle. Esto produce un alejamiento constante de la política de muchas personas que se vuelven a su entorno desentendiéndose del común, de la res publica. Sin embargo, la política es más que importante, es inevitable. Participemos o no sufriremos la acción del Gobierno al frente del Estado. Por ello, es necesaria una reivindicación de la política, de la participación en la definición de bien común y de su aplicación. “Si el problema fundamental de la sociedad es que las demandas son infinitas y los recursos limitados, la ciencia de las ciencias es la política y no la economía” 1. El Estado totalitario murió en el siglo XX, intentaba crear una sociedad nueva sin conflictos.

La política es una actividad humana porque es específica del homo sapiens. Personal porque responde a la persona, no al individuo, es decir, al hombre en relación con su entorno social del que no puede desligarse sino para caer en el racionalismo estéril o el mito de Robinson Crusoe. Quizás quien mejor comprenda esta diferencia es el Derecho, encargado de hacer normativa de las relaciones humanas. “El único habitante de una isla no es titular de ningún derecho ni sujeto de ninguna jurídica obligación. Su actividad sólo estará limitada por el alcance de sus propias fuerzas. Cuando más, si acaso, por el sentido moral de que disponga. Pero en cuanto al derecho, no es ni siquiera imaginable en situación así (…) La personalidad, pues, no se determina desde dentro, por ser agregado de células, sino desde fuera, por ser portador de relaciones.” 2 Es decir, “mi identidad, sin embargo, es algo tanto individual como social. Es individual porque es únicamente mía, pero en realidad está compuesta por una serie de reconocimientos mutuos con otras personas en un contexto social”. 3

La vida política es inevitable, un imperativo de la polis al que no podemos sustraernos porque es nuestro medio de desarrollo y convivencia. Libre porque la libertad legitima de forma más sólida el proceso de elección de gobierno y la crítica a su actuación.

La participación de todos y el gobierno de pocos están justificados en cuanto su objetivo es el bien común, de otro modo es oligarquía cuando menos.

Para santo Tomás el bien público es la finalidad última del Estado, el fin social. Es sabido que justifica el tiranicidio. Sin duda, ha sido a través de los caminos de Roma como se extendió el cristianismo en Europa. El humanismo cristiano y el Derecho romano sustentan el moderno Estado demócrata. El cristianismo difunde la idea de la igualdad ante Dios, de la libertad para elegir entre el bien y el mal, de la fraternidad entre prójimos.

La Iglesia perdió poder temporal pero una idea cristiana tomó su relevo: el libre albedrío, justificado en la relación directa con el Creador, sin intermediarios: “Sólo a través de mi se llega al Padre”. Democracia y filosofía son dos fenómenos que no se producen en territorios con otras religiones mayoritarias. La idea es de Gustavo Bueno.

El Estado egoísta

Tras la edad de las catedrales, cuando los hombres escribían en piedra dice Víctor Hugo, llegó la de los comerciantes cuyos intereses afianzaron la presencia de Europa en ultramar. El Renacimiento fue un puente para el homocentrismo. Una nueva ideología, el liberalismo, se expande en el siglo XIX, combate en el XX y entra victoriosa en el siglo XXI. La nueva hegemonía proclama el dogma del egoísmo individual, antaño el pecado de avaricia, al que transmutan de vicio privado en virtud pública. Con la caída de la Unión Soviética y hasta la extensión del integrismo islámico las instituciones del liberalismo celebraban el fin de la Historia.

“Nace el Estado liberal cuando triunfaba en Europa la cultura . Una Constitución es ante todo un producto racional, que se nutre de ese peculiar optimismo que caracteriza a todo racionalista: el estar seguro de la eficacia y el dominio sobre toda realidad posible, de los productos de su mente”4. Es una muestra más de la soberbia racionalista. Desde la Revolución Francesa el hombre al nacer se supone realiza un presunto contrato social para aceptar los límites a su libertad a cambio de las ventajas del Estado. Las constituciones liberales son la expresión escrita del contrato social.

Esta idea falla en tanto no es la suma de los egoísmos individuales la que construye el bien público. El trabajador es libre de no aceptar las condiciones laborales. El emigrante es libre de quedarse en su país. El tendero es libre de no fiarles comida. La entidad financiera es libre de invertir y prestar a quien quiera. Pero el ejercicio de esas libertades tiene consecuencias: paro, miseria, carestía y fuga de capitales. El liberalismo ondea la bandera de la libertad para ocultar los intereses más egoístas, las apetencias más mezquinas. El nuevo marco mundial tras la derrota del fascismo en Europa hizo prioritario para el liberalismo dirigir la voluntad de los trabajadores-consumidores-votantes desde la segunda mitad del siglo XX, como venía haciéndose desde finales del siglo XIX en Estados Unidos. Los intervencionistas norteamericanos desde el presidente Wilson defendían la idea de evangelizar el mundo con un sistema político tan justo y perfecto como el suyo. Para eso crearon Naciones Unidas. El bien público lo define desde entonces, en cada momento, la opinión pública, a la postre, la opinión publicada.

Un hecho, una crítica y casi una alternativa:

El sistema liberal no redistribuye. Quinientas personas del mundo tienen más dinero que 400 millones de occidentales. Sin incluir a 400 millones de indios con menos de medio dólar diario, tantos africanos, más asiáticos y algo menos de hispanos.

Las mayorías no deciden sobre la verdad y la mentira ni pueden cambiar el bien por el mal con leyes y comisiones. La democracia no es la exigencia de que todos comulguemos con las mismas ruedas de molino. “De ninguna manera debemos aceptar que para ser un buen demócrata haya que ser relativista en lo religioso y en lo moral”5. Las creencias no están a merced de los votos. El Gobierno no puede pedir a las entidades sociales que se circunscriban al ámbito de lo privado cuando sus leyes son ofensivas para una parte importante de la población.

Utopía: El bien común facilita a cada persona su búsqueda de la felicidad en un ambiente tolerable al promocionar el bien y proscribir el mal. Un Estado administra ese bien público, da servicio a todos, de forma más acusada a quienes más lo necesitan.

En cambio, la vida parlamentaria con sus servidumbres en listas cerradas y disciplina de voto, teje continuos ataques de facción, alianzas postelectorales y el endiosamiento de la ley cada vez más ajena a la justicia. Los diputados están al servicio de parte. No reciben más los necesitados sino quienes disponen de fuerza parlamentaria para pactar, poderosos a la postre. La ley de este Estado defiende menos a los más de los comunes que a los menos comunes. Cede ante la razón de la fuerza de secesionistas interiores y reductores exteriores. Los votos se sientan con las pistolas en la mesa de negociaciones. Olvidan que el Estado de Derecho es respetable cuando esa ley expresa la justicia, no cuando la ofende. “La violencia y el terror necesarios para conseguir la unanimidad no son más humanos cuando se aplican en nombre de la democracia que cuando el objetivo es la pureza racial o la igualdad económica”6.

Persona

La persona trasciende al individuo aislado cuando se encarna en la humanidad y dentro de una cultura con la que no hay contrato social previo sino armonía o conflicto. Es obvio que nadie elige nacer en un entorno concreto, no se negocia. Sí en cambio es posible una participación personal en el gobierno del común. En palabras de Maurras, “la sociedad es, pues, un «agregado natural», que se rige por las leyes de jerarquía, selección, continuidad y herencia. Su desarrollo consiste en la elevación del grado de sociabilidad desde la familia hasta la nación”7. En cada uno de esos segmentos, de vida y tarea, participa la persona. Es la vertebración que Ortega añoraba en España. El Derecho que ya vimos regula esas relaciones humanas, no es inocuo. Se construye para alcanzar objetivos. “El Derecho es, ante todo, un modo de querer, es decir, una disciplina de medios en relación a fines, ya que todo ingrediente psicológico de la voluntad es ajeno al concepto lógico del Derecho (…) Sus normas, además, se imponen a la conducta humana con la aquiscencia o contra la aquiscencia de los sujetos a quienes se refieren; es decir: que el Derecho es autárquico” 8.

Decimos que la aceptación de la relación entre persona y sociedad marca la integración en la Historia humana. La rebelión contra esa relación con éxito hace la Historia. Son revoluciones que aceleran un proceso incluso cuando fracasan, como le ocurrió al comunismo que impuso un supuesto bien público en nombre de una sola clase internacional.

En resumen, la vida política es ineludible como seres humanos, en ella estamos cuando menos de financieros vía impuestos y receptores de la acción del Estado, distributiva y represiva. La vida política debe mantener como polar un imperativo moral, tanto para representantes como representados, a favor del bien público alejando banderías. Los gobiernos que reciben la confianza política de la mayoría deben administrar y distribuir conforme al interés común de la nación, no de una parte u otra de ella geográfica o sectorial.

Minorías combativas han conseguido mediante una acción continuada la conquista de parcelas de poder político y mediático muy superiores a su proporción en la población. La ley de matrimonios del mismo género, la ley del aborto, las leyes de protección de los políticos, etc. no responden a exigencias de la sociedad, a un clamor popular expresado en acciones multitudinarias, sino a la acción decidida de minorías activas en una sociedad inerte y desarmada ideológicamente. Cuantos anteponen el bien común a la ventaja de la facción, tienen que desarrollar una acción sin apocarse ante el guirigay de los medios de comunicación de costumbre. Se produce lo que Joaquín Estefanía califica de “efecto Queipo de Llano”, los partidarios de las ideas predominantes al expresarse con fuerza y seguridad desde los medios de masas producen la sensación de ser abrumadoramente mayoritarios frente a las personas que apenas se atreven a expresarse públicamente y que transmiten la sensación de representar opiniones menos valiosas y extendidas. Se sienten minoritarios y evitan expresiones públicas por temor a la marginación social. Es sabido que la libertad de prensa “se convierte en privilegio (…) ya que su ejercicio queda reservado a quienes cuentan con los cuantiosos medios materiales que se necesitan para disponer de uno de esos medios de comunicación”9. La influencia de esos medios genera público fiel para vender a los anunciantes y a los gobernantes y/o aspirantes a serlo. Alexis de Tocqueville habla del despotismo democrático: “Ausencia de gradaciones en la sociedad (…) un pueblo compuesto de individuos muy semejantes (…) esa masa informe que es reconocida como el único soberano legítimo ha sido cuidadosamente despojada de toda facultad que pueda permitirle dirigir, o por lo menos supervisar, el gobierno.”10 Es la ameba soberana.

A los rebeldes, la defensa de su identidad requiere saber que “la transformación social que propugnamos busca precisamente la organización y la solidaridad de los españoles.”11 Ese es el bien público. Tenemos derecho a nuestras creencias y a movilizarnos por ellas.

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diciembre 3rd, 2009 at 10:51 pm

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Gustavo Morales | El Muro

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En Postdam y Yalta Churchill advirtió sobre el telón de acero que dividiría Europa. En 1961, cuando el XXII Congreso del Partido Comunista de la URSS condena oficialmente a Stalin, los comunistas alzan el muro. Como bien dice el embajador Álvarez de Toledo, fue un muro económico. Miles de técnicos y de cuadros medios emigraban a través de Berlín o de Checoslovaquia a Alemania occidental. En la Alemania comunista cerraban fábricas y se detenían servicios porque no había conductores ni personal técnico. Aparecieron hospitales sin médicos ni enfermeros. La República Democrática Alemana estaba para colgar el cartel de cerrado por falta de personal. Los gobiernos populares se quedaban sin pueblo.

El muro, cuyo icono como pared de hormigón de poco más de tres metros de alto es conocido mundialmente, consistió en una red de seguridad compuesta por alambradas –a las que cantó Nino Bravo en “Libre”- , torres de vigilancia, campos minados y zonas con perros. Según la Fiscalía de Berlín, 273 personas murieron intentando huir del paraíso rojo, y eso que también era alemán. Dentro de la misma nación, Alemania, los ciudadanos occidentales tenían una esperanza de vida muy superior a los orientales.

En 1989 el Estado comunista alemán –el más sólido del Pacto de Varsovia- dejó de creer en sí mismo, como lo estaba haciendo la URSS con Gorbachov. Una noche se extendió en Berlín el rumor de que los puntos fronterizos se abrirían. La presión de las multitudes y la carencia de instrucciones hicieron que las tropas de frontera, los vopos, abriesen las barreras. Al conocer la noticia, los diputados del Bundestag interrumpieron la sesión y cantaron, todos, el himno nacional alemán. En pocos días, la voluntad de un pueblo que unificaba su patria derribó el icono como había derribado ya la realidad que había tras de él. La capital de la Alemania unida pasó de la católica Bonn, en palabras de Heinrich Böll, a la protestante Berlín, la tradicional capital prusiana.

Veinte años después el congreso del PCE expresa que no tienen que pedir perdón por nada ni a nadie. Pink Floyd ya cantó que “todo eso no es más que otro ladrillo en el muro”, en ese mismo que ya no existe en Europa pero sigue renaciendo en otros paisajes y paisanajes. 

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noviembre 15th, 2009 at 12:36 pm

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Gustavo Morales | Infantes de Marina para los pesqueros en Somalia

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A finales de septiembre, el Partido Nacionalista Vasco, apoyado por Convergencia i Unió y el Partido Popular, propuso al Congreso embarcar en los atuneros que pescan cerca de Somalia a soldados españoles de Infantería de Marina, es decir, hacer lo mismo que ha decidido Francia. La mayoría socialista rechazó la propuesta.

Además de los problemas legales, fácilmente solubles por el Congreso, se plantean otros cuatro: quién tiene el mando según qué situaciones, el jefe de la tropa o el capitán del buque. El segundo problema es que la dispersión de efectivos dificulta la logística. No es fácil acomodar a varios hombres más en el reducido espacio libre de un pesquero aunque el problema más grave, el cuarto, lo presenta el teniente general Juan Narro cuando alude a la aplicación de las reglas de enfrentamiento (ROE,s):  “Habría que efectuar una gran delegación de autoridad para que el suboficial o cabo de la Armada responsable aplicase las reglas de enfrentamiento correspondientes (…) de entrada Francia es mucho menos restrictiva para dar una respuesta contundente  en caso necesario. Si en España incluso un capitán de fragata o teniente de navío al mando de un buque, deben pensárselo  dos veces antes de aplicarla, dadas las grandes restricciones a las que están sujetos nuestros militares., excuso decir en escalones de mando más bajos”.

La fina ironía del nacionalismo secesionista pidiendo que embarquen soldados españoles en los pesqueros, muchos de los cuales no llevan la bandera de España, no oculta que el Ejército está para defender a España y a los españoles. Los pesqueros lo son. Los problemas de dispersión de la fuerza harán que nuestra Armada aprenda nuevos medios de suministro y comunicaciones. La toma de decisiones en caso de crisis debe establecer un protocolo de cuál es el mando del capitán del pesquero y cuál el del jefe de la fuerza que lo protege. La realidad del enfrentamiento contra los piratas irá modificando las ROE,s hasta acercarlas a la realidad de la defensa hoy.  La Infantería de Marina española tiene experiencia.  En la guerra contra Iraq, siete infantes de Marina españoles desembarcaron desde un helicóptero, en diciembre de 2002, en aguas del Yemen, un barco de Corea del Norte con misiles SCUD para Saddam Hussein, tomando el control del buque. El inconveniente final consiste en saber quién paga esta fiesta, porque es cara, los contribuyentes o los armadores. Ahora, otro barco español ha sido secuestrado, el Alakrana. Los piratas recordaron que el Gobierno español paga el rescate y no hay represalias. Pero los infantes de Marina de la fragata Canarias han capturado a dos de esos piratas. Ahora, el gobierno decidirá el futuro de la flota pesquera privada española en aguas del Índico. Puede pagar, puede cambiar a los dos piratas por el atunero y su tripulación y puede asaltar el barco donde hay 16 españoles.

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octubre 6th, 2009 at 10:38 pm

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Gustavo Morales | Los púlpitos

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Como antaño la Iglesia explicaba el mundo desde los púlpitos, los medios de comunicación explican la vida ante el espectador, que es hoy la condición esencial del occidental medio. La fascinación de esa ventana audiovisual descansa en que permite asistir a otras vidas, tiempos y lugares inaccesibles: el Everest desde arriba, los retretes de la Casa Blanca, la llegada de los españoles a América o las lunas de Júpiter. Algo imposible en la vida media de un humano. Embruja a pesar de la bendición del cómico: “Menos mal que la televisión es mala porque si no…” Se intensifica el ver y se reduce el campo de la experiencia personal, de la elección propia y el aprendizaje, de la relación con otros y con el medio, a la postre, de la formación de criterio. La pantalla es ya la primera educadora, gracias al superávit de contemplación y al déficit de la acción a favor de la copia. Las referencias comunitarias y familiares ceden ante el empuje de los medios de comunicación como nuevos educadores de adultos.

El comportamiento de los personajes en las pantallas señala pautas de conducta, a través de series y películas, que repiten los espectadores, marca modas y modos de vivir. Rockeros, mods, mangas, han llegado a través de las pantallas de televisores y ordenadores a millones de jóvenes. El estratega norteamericano Zbigniew Brzezinski se ufana: “La cultura de masas estadounidense ejerce un atractivo magnético especialmente sobre la juventud del planeta (…) Los programas de televisión y las películas estadounidenses representan alrededor de las tres cuartas partes del mercado global (…) Es posible encontrar graduados de las universidades estadounidenses en casi todos los gabinetes ministeriales del mundo”. Es la democratización controlada y con modelo.

Una característica de la prensa es la multirrelación, su presencia en prácticamente todos los escenarios de la vida: política, social, mediática, económica, sexual… La prensa vive el presente en su entorno. Transmite las noticias que considera y como considera y los jerarquiza por el espacio que dan en los soportes mediáticos. Más o menos espacio en las páginas, más o menos tiempo en la pantalla en horas de máxima audiencia. Repetí en El Rotativo que el periodismo es espacio partido por tiempo.

La representación de lo real convierte a los medios de comunicación en los principales sustentadores del orden hegemónico. Los medios dan su versión de cualquier información a millones de personas. A fuerza de repetir su perspectiva acaban por hacerla real de cara a su público. Es sabido que hay coincidencia entre opinión pública y publicada. Su papel en la política es intenso.

En verdad, el mayor poder emana de ponerle nombre a los comportamientos, las personas y las cosas.

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septiembre 15th, 2009 at 10:05 am

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Gustavo Morales | Barak H. Obama apuesta por la paz

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     Hay diferencias dentro de la Alianza Atlántica sobre los objetivos de la misión en Afganistán, lo que reduce la eficacia de la fuerza armada en la zona, ISAF, cuyas unidades nacionales tienen consignas de comportamiento diferentes y alimenta el debate sobre el significado del “éxito” en Afganistán ante la persistencia de la violencia talibán.

     El presidente Obama ha redefinido los objetivos de la misión. Y son mucho más ambiciosos. El éxito reside ahora en consolidar la paz tras resolver el conflicto y no en la mera victoria militar, dando viabilidad a los Estados fallidos.

     La clave está en el documento que desarrolla la estrategia de Estados Unidos en el mundo, realizado por el Pentágono en 2008, bajo el liderazgo de Robert Gates. Es el documento de Estrategia de Defensa Nacional. “Capturando y matando no conseguiremos ganar”, resumió Gates. El general David Petraeus, responsable de la estrategia contrainsurgente, recordó que “cuanto más fuerza se utiliza, menos eficaz se es”. El documento de Estrategia establece que “más allá de la seguridad, los ingredientes esenciales de un éxito a largo plazo incluyen el desarrollo económico, el establecimiento de las instituciones, y el Estado de Derecho, así como la promoción de la reconciliación interna, el buen gobierno, proporcionando servicios básicos a la población…” Poco antes había aparecido un informe de la RAND Corporation que concluía que un grupo terrorista desaparece, en un 43 por ciento de los casos, a través de una transición hacia un proceso político. En otro 40 por ciento cae por la acción de la policía y la inteligencia. El uso de la fuerza militar ha sido eficaz en el 7 por ciento de los más que 600 casos examinados.

     La Casa Blanca ahora comprende que el terrorismo es la exasperación de un conflicto, alimentado por  la carencia de oportunidades políticas, miseria económica o inestabilidad social o étnica.  Por ello, la política antiterrorista correcta consiste en resolver el conflicto y construir la paz, la prioridad es el bienestar de la población y no sólo la eliminación del enemigo. David Kilcullen,  consejero del general Petraeus, dijo a Aldo Civico: “Creíamos que la paz era un producto de la seguridad, pero hoy nos damos cuenta que la seguridad es un producto de la paz”. Tras el descubrimiento de John Lennon por el Pentágono, falta conocer la opinión del Tesoro en cuanto eche cuentas de cuánto le van a costar los nuevos objetivos.

     La nueva política extiende la mano. En su reciente discurso en el Consejo de Relaciones Exteriores, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ofreció apoyo y comprensión a los talibán que abandonen las armas. Hizo público el interés de la Casa Blanca por negociaciones con los talibán. El problema son los antecedentes. ¿Qué van a hacer con quienes depongan las armas? Antes de estas declaraciones de agosto de 2009, Japón puso 80 millones de dólares para el Programa para un Nuevo Comienzo. Cada miliciano que abandonó las armas, recibió 200 dólares, un paquete con alimentos y aperos de labranza si volvían a la aldea o, en otro caso, formación profesional, miles volvieron a sus casas, donde no había nada, o marchaban hacia una ciudad y no hallaban un modo de vida alternativa con lo que retornaban al conocido, un problema muy generalizado en esa nación.

     Esta medida tendrá más éxito con la nueva política de la Administración de EE.UU. si considera realmente prioritario resolver los problemas básicos de los afganos. Y de los iraquíes, los somalíes, los sudaneses, los georgianos, los coreanos, los igures, los cosacos del Don, los marroquíes, los israelíes, los bosnios, los estadounidenses, etc. “¡Qué cómodo el etc.!” decía Enrique Jardiel Poncela.

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septiembre 2nd, 2009 at 10:47 am

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Gustavo Morales | El Cid en Venezuela

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Hace poco cayó en mis manos un libro, procedente de la biblioteca de Vicente Talón: Era 229 apretadas páginas de las Memorias de Rafael de Nogales Méndez, publicadas en la Biblioteca Ayacucho de Caracas, Venezuela.

El autor, Rafael de Nogales, es un auténtico desconocido en España al ser venezolano de cuerpo y alma. De nacer norteamericano, no hubiera sido menester inventarse a Indiana Jones de mentidas vivencias. Parodiando la definición de español que dio Schopenhauer podría describírsele como un hombre increíble y, sin embargo, real.

Descendientes de conquistadores vascos del Nuevo Mundo, Nogales -traducción al español de su verdadero apellido Inchauste- inicia su andadura estudiando filosofía y letras en Barcelona, Bruselas y Louvain, lo que le convierte en un políglota que hablaba español, alemán, francés e inglés, la escuela de la vida le dará conocimientos de árabe y de turco.

Nogales abandona Europa y tiene su bautismo de fuego en Cuba, con el grado de subteniente del Ejército español, luchando contra los Estados Unidos en defensa de lo que él definió como “el más soñador, peligroso y audaz imperio que el círculo polar jamás haya visto”.

No contento con la derrota, Nogales marchó a organizar revoluciones a México. Asalta trenes y cuarteles; roba ganado. En esas correrías, revólver, tequila y Dª Inés, menciona la presencia de un cocinero chino, John Lee, aparentemente nada más tópico y natural, del que aclara que ni era cocinero ni chino sino oficial del Estado Mayor del Ejército Imperial japonés en misión de espionaje. Con la misma audacia, burla a la Armada venezolana para introducir armas en apoyo de sus compatriotas, a quienes comanda en la batalla. Herido y perseguido, sus andaduras le llevan al servicio de la inteligencia de Tokio en la guerra ruso-japonesa. Bosqueja el plano de puerto Arthur disfrazado de vendedor de relojes, detiene su huida para rescatar a un bebé abandonado a los perros, lo que le vale el perdón y la admiración de sus enemigos.

En esos primeros años del siglo XX, Nogales no le hizo ascos a ser vaquero en Arkansas, minero en Manhattan o secretario judicial en una gélida población de Alaska. Temible con la espada, con la pluma no lo era menos. Su libro denunciando la ocupación militar de Nicaragua, revalidó la inquina del Gobierno de EE UU, que puso precio a su cabeza.

Si no existieran pruebas fehacientes de sus correrías, que le permiten gozar de la amistad del rey Leopoldo y del káiser Guillermo II, nadie podría reconocer al intrépido aventurero en ese atildado dandy que entretiene su ocio temporal en el Centro Español de Londres, teniendo por contertulios a Ramón Pérez de Ayala, Fernando de los Ríos y Américo Castro, entre otros.

En el libro narra su vida con sencillez, en un estilo oral carente de méritos literarios y cuajado de humorismo y humanidad. ¿Hace falta más para dar la talla de hombre? Pues hay más. Como general de división del Ejército turco, conquistó Van con 12.000 soldados, derrotando a 35.000 armenios. La hazaña le supuso el nombramiento de gobernador militar de la península de Sinaí, cuyas experiencias expone en otra obra: “Bajo la Media Luna”. Antes, como testimonian sus condecoraciones, se batió en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial, ganando una Cruz de Hierro de primera y otra de segunda clase.

Los predecesores de los nefasto Carlos Andrés Pérez y Hugo Chávez en el Gobierno de la noble República de Venezuela le tildaron de “peligroso terrorista, apoyado por bolcheviques rusos y mexicanos”. No pudiendo con él en vida, a su muerte, el ataúd con el cadáver de Nogales quedó abandonado en un almacén fronterizo de su patria en el verano de 1937. Tal es el trato que da la canalla al hombre de honor que había dejado las filas del Ejército francés por negarse a abandonar su nacionalidad venezolana.

“Dios que buen vasallo si hubiera buen señor”. El Cid de Venezuela se llamaba Rafael de Nogales Méndez.

Written by Redacción

agosto 17th, 2009 at 10:16 am

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