Fernando Berlanga | Antonio Puerta
Publicado el 28 Agosto, 2007 Autor Fernando Berlanga |
Quería hablar de algunos árbitros y algunos medios que no cambian. Pero la primera
jornada de liga nos ha dejado helados por un suceso aterrador: la muerte del jugador del Sevilla Antonio Puerta. A veces, aunque de forma muy esporádica gracias a Dios, el deporte nos deja este mal sabor de boca; nos sumerge en una nebulosa; en una situación que ni nos explicamos ni nos queremos creer. ¿Cómo puede ser que un futbolista profesional, joven – 22 años -, más sano que un roble, pueda perder la vida de la noche a la mañana en un campo de fútbol sin mayor injerencia que el esfuerzo físico que en ese momento estaba haciendo y al que su cuerpo estaba sobradamente acostumbrado?
Hay cosas que ni la medicina puede prevenir. Porque en el fútbol profesional, si algo se controla, es precisamente la salud de los jugadores y, por tanto, a Antonio Puerta en ningún momento se le había detectado problema alguno, menos de tipo cardiaco. Pero en medio del partido contra el Getafe su corazón decidió pararse por unos segundos fatales. La presencia de un desfibrilador en el estadio permitió mantenerle con vida hasta el hospital donde ha luchado en vano contra la muerte durante casi tres días. Las secuelas de ese paro cardiaco, definido clínicamente como “muerte súbita”, han sido insuperables.
Vaya palo. Sólo una experiencia podemos sacar de un suceso tan terrible: la vida da tantas vueltas que mejor no desaprovecharla ni un minuto. Antonio Puerta tenía por delante un futuro muy prometedor. Incluso este verano se había hablado de un posible traspaso al Real Madrid, que no conseguía desatascar la operación Robben. Su salto a un club más grande aún que el Sevilla parecía cantado de continuar tal progresión. Ahora ya nada de eso realmente importa. Sólo que el fútbol español se viste de luto por tan triste suceso.
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