Sancho Michell | UIMP: una mirada al futuro
La clausura de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo ha dado, en esta ocasión, el testigo a los actos conmemorativos de su creación hace 75
años. Celebramos por lo tanto sus bodas de platino con nuestra ciudad de Santander, con Cantabria y con el mundo del saber.
La visión que ha de tenerse llegados a este punto la definió magistralmente su Rector, Salvador Ordóñez, y es que ha de hacerse mediante “una doble mirada” hacia su historia y hacia el futuro. Por ello, destaca la próxima creación de una fundación pública cuya finalidad sea canalizar las aspiraciones de servir mejor a la sociedad, por un lado, y la mejor gestión de los recursos humanos, docentes y económicos, por otro.
Tampoco podemos dejar de subrayar la plena coincidencia de todas las fuerzas políticas regionales en torno a la figura de Ordóñez, Magnífico Rector, pero sobre todo magnífico director de orquesta de una Institución que siempre ha sufrido altibajos de toda índole. Magnífico, por lo tanto, con mayúscula y con minúscula. Salvador Ordóñez ha contribuido en un corto espacio de tiempo a la calidad docente y al merecidísimo prestigio internacional de la UIMP, bien es cierto que muy bien respaldado y apoyado por su espléndido, comprometido e infatigable Equipo de Gobierno.
A lo largo de estos 75 años de historia, la UIMP ha atestiguado y protagonizado ejemplarmente el avance de la sociedad española, de su lucha por la libertad individual y de su desarrollo. Por ello, hemos de celebrar el anuncio de Iñigo de la Serna, flamante Alcalde de la capital, en torno a la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad de Santander a la Universidad Internacional. Tanto Ordóñez como De la Serna han dado buena muestra de colaboración institucional, al margen de su excelente sintonía personal, desde que ambos se estrenaran en sus respectivos cargos. Es difícil ver un emotivo abrazo como en el que durante el acto de clausura se fundieron los dos.
Iñigo de la Serna consiguió que tanto Fernández de la Vega, como Miguel Ángel Revilla avalasen su propuesta, como comprenderán, algo nada fácil, y menos en esta época pre-electoral.
Lo dicho, ahora hay que mirar al futuro, ayudando entre todos a que la UIMP continúe por la senda permanente de la elaboración de proyectos e ideas innovadoras. Y digo entre todos, porque hay que recordar que el presupuesto de la Universidad se financia en una tercera parte, solamente, con subvención nominativa del Ministerio de Educación y Ciencia. El resto se nutre de los diferentes convenios con distintas administraciones públicas, fundaciones, entidades financieras o empresas privadas.







La Universidad, bonita Institución creada y promovida por la Cristiandad. Eso si, hay que devolverle el valor que tenía antaño.
Enhorabuena por esta noticia tan agradable de leer, porque… tal como está España…