Santiago Casero | Entre ‘hunos’ y ‘otros’
Publicado el 14 Septiembre, 2007 Autor Santiago casero |
La entrada en escena de un nuevo partido político, la UPD que previsiblemente liderará la ex del PSOE Rosa Díez, ha provocado un huracán en el panorama político con
imprevisibles consecuencias por el momento. Tal vez, si la carga ideológica recae exclusivamente sobre personas como Savater, dicho huracán se transformará en simple tormenta borrascosa allá para cuando se celebren las próximas elecciones. Pero si se produce un lento y calculado goteo de adhesiones por parte de aquellos que se han caracterizado por la defensa de la unidad nacional, la libertad emanada del estricto cumplimiento de las Leyes y la solidaridad como elemento imprescindible para la cohesión social, UPD puede convertirse en una alternativa para aquellos descontentos con los resultados de la actual alternancia política.
Un nuevo partido político no nace para restar votos a una u otra de las opciones existentes puesto que eso sería un error. Un nuevo partido político debe buscar su clientela en quienes no se hallan cómodos entre el afán destructivo sobre España de los “hunos” y la pusilanimidad acomplejada ante ello de “hotros”. Buscar entre el desánimo y alumbrar la esperanza de quienes han optado por abstenerse o por el más comprometido voto en blanco para ilusionarles en que hay alguien capaz de plasmar el proyecto en común que a solas anhelan. Ofrecer un cambio que anuncie la creación de un nuevo Estado, diferente, que busque su puesto en la actual situación mundial y olvide esas ínfulas aldeanas que solo sirven para crispar y crear un constante malestar.
Personalmente agradezco el mensaje de la necesidad de una reforma constitucional y el abandono de la actual Ley Electoral para garantizar una real participación del ciudadano en la cosa política. No en vano hace años que estas premisas vienen lanzándose por diferentes colectivos, considerados marginales, sabedores de que España no es exclusivamente, ni ha sido ni será, lo que hace treinta años se plasmó por escrito para contentar a esos “hunos” y “hotros” que han pretendido hacerse con la capa de España un sayo con el que cubrir sus vergüenzas. Hay que dar, definitivamente, por enterrada la transición y legislar para crecer olvidándonos del pasado que no nos hace sino menguar social, económica e intelectualmente. Y para ello es necesaria una reforma constitucional que desbarate esas cargas de profundidad que, estratégicamente, dejaron colocadas algunos de los “ilustres” próceres que la parieron.
Pero por encima de un soplo de aire fresco que alce sin complejos la unidad de España, los españoles sentimos encontrarnos huérfanos de Justicia, de una Justicia social que no nos obligue a estar constantemente preguntándonos por qué no podemos acceder a una vivienda digna sin arruinar nuestras expectativas de futuro; por qué no caminamos seguros por nuestras calles ante la amenaza que nos supone tener miles de desarrapados por ellas que necesitan de la delincuencia para sobrevivir o por qué es tan difícil conseguir un trabajo con el que honradamente ganarnos el sustento que nos asegure un mínimo bienestar exigible en una nación donde se nos dice impera una inimaginable bonanza económica.
El viraje nacionalista del otrora españolista PSOE en zonas como las Vascongadas o Cataluña hacen previsible un trasvase de votos a esta nueva formación desde el partido de Ferraz. La estulticia galopante demostrada por sus líderes en Baleares, Navarra o Galicia puede que hurte papeletas al PP a favor un nuevo partido que, a priori, no renuncia a la identidad nacional. Pero ni con la repugna que produce en el resto de España la vergüenza de una negociación con terroristas, alentada por los “hunos” y aguantada por los “hotros”, será suficiente para que UPD pesque en esos caladeros apesebrados del resto de España si no lleva aparejado un auténtico programa social que palie las verdaderas preocupaciones de los españoles. Progresismo es bienestar y no el que se puedan casar los homosexuales o que la televisión produzca náuseas hasta que nos acaba anestesiando ante tanta corrupción, moral y política, como nos hacen tragar.
Un nuevo partido no debe ser más de lo mismo para buscar un espacio entre los “hunos” y los “hotros”. No debe reeditar el refranero para ser los mismos perros con otros collares y aspirar a prolongar la agonía de nuestra nación mientras buscan su acomodo en alguna de las múltiples poltronas que nos (des)gobiernan. España no es exclusivamente un territorio sino que es, esencialmente, un proyecto en común. Y, a no ser que queramos comenzar la casa por el tejado, al español no se le puede hablar de Patria si no siente que esta está protegida por la Justicia.
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Un comentario a “Santiago Casero | Entre ‘hunos’ y ‘otros’”
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Claro que hace falta un nuevo aire en política. Nunca olvidaré cuando en mi presencia una senadora por Valencia la pasada legislatura se jactó de que durante su paso por la Cámara Alta “lo pasábamos muy bien, nos invitaban a fiestas y recepciones y al Senado sólo íbamos a apretar el botón”?. ¿Es eso lo que pueden esperar de los diputados y senadores del PP los incautos ciudadanos que depositen su confianza en ellos?. Si se trata de pasarlo bien a costa del erario público, en el PP no buscan argumentos para ganar, sino argumentos para medrar.Es necesario regenerar la democracia y acabar con los aprovechados. Nuevos partidos, nuevas ideas pueden servirnos