Gregorio Tena | Jesús de Nazaret ha resucitado (V)
Publicado el 19 Septiembre, 2007 Autor Gregorio Tena |
b) LOS ACONTECIMIENTOS DE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS.
(1) EL BULO DEL CÁDAVER ROBADO.
“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? (Lc: 24, 5;).”
Todas las promesas y profecías, que Dios hizo, a través de los profetas, de Jesús de
Nazaret, “Hijo unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma Naturaleza del Padre, por quién todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;…(Credo Niceno-Constantinopolitano-DS 86-)”se han cumplido, con exactitud milimétrica, “conforme al plan y previsión divina (Act:2, 23;),” a través de la historia de salvación humana desde el AT al NT culminando con su “resurrección.” Cuyos acontecimientos prueban que el “Maestro” es la Segunda Persona Divina de la Trinidad Santa, un solo Dios, que, por amor a los hombres, se hizo “verdadero Hombre” para redimir, rescatar, liberar y salvar a todos los hombres, de todas las generaciones y tiempos, del pecado y de la muerte para darles la vida eterna. Por eso, es importante narrar todos los sucesos, previos, simultáneos y posteriormente acaecidos en su “resurrección.”
Como antecedentes de todos ellos se ha de decir que su vida pública estuvo llena de milagros, prodigios y señales (Act: 2, 22;) v. g. curaba enfermos, veían los ciegos, andaban los cojos, resucitaba a los muertos como la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naín, Lázaro de Betania etc. Estos hechos milagrosos hablan, por sí solos, del poder divino de Jesús de Nazaret, que hacían visible su auténtica entidad de verdadero Dios y verdadero Hombre en la unidad de su Persona divina; poniendo de manifiesto la constitución de dos naturalezas: La divina y la humana, y una sola Persona Divina (la Segunda de la Trinidad Santa). Por esta razón, también, es perfecto Dios y perfecto Hombre.
La Persona Divina es la que obra en el ser de Jesucristo, en el sentido de que “la humanidad de Cristo no tiene más sujeto que la persona divina del Hijo de Dios que la ha asumido y hecho suya desde su concepción,” es decir, “se ha de reconocer a un solo y mismo Cristo Señor, Hijo único en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación. La diferencia de naturaleza de ningún modo queda suprimida por la unión, sino que quedan a salvo las propiedades de cada una de las naturalezas y confluyen en un solo sujeto y en una sola persona. (DS 301-302 y C. I. C. 466 al 468).” Esta doctrina pone de manifiesto que por ser Dios es omnipotente, o sea, todo lo puede, y que esta omnipotencia es única y exclusiva de Él. Este poder de Dios lo resucitó de la muerte, entendiendo por este concepto la muerte real, es decir, la separación del alma del cuerpo, pero hay que tener claro que “durante el tiempo que Cristo permaneció en el sepulcro su Persona divina continuó asumiendo tanto su alma como su cuerpo, separados sin embargo entre sí por causa de la muerte. Por eso el cuerpo muerto de Cristo no conoció la corrupción. (C. I. C.-630).”
“La resurrección de Jesucristo no fue un retorno a la vida terrena como en el caso de las resurrecciones que Él había realizado antes de Pascua: la hija de Jairo, el joven de Naím, Lázaro. Estos hechos eran acontecimientos milagrosos, pero las personas afectadas por el milagro volvían a tener, por el poder de Jesús, una vida terrena “ordinaria.”En cierto momento volverán a morir. La resurrección de Cristo es esencialmente diferente. En su cuerpo resucitado, pasa del estado de muerte a otra vida más allá del tiempo y del espacio. En la Resurrección, el cuerpo de Jesús se llena del poder del Espíritu Santo; participa de la vida divina en el estado de su gloria, tanto que San Pablo puede decir de Cristo que “es el hombre celestial”. (C. I .C.-646) “Y fue la suya la resurrección del hombre completo, cuerpo y alma volvieron a unirse para no separarse jamás. Pues ésta era la conquista de la muerte. Por esta victoria sobre la muerte, el cuerpo de nuestro Señor había arrojado de sí la corrupción y la caducidad y a partir de este instante era incorruptible e inmortal como su alma. (…). Ya su cuerpo fue glorificado.”(Teología y Sensatez, pg: 234; de F. J. Sheed).
En este mismo sentido, el padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, afirma: “…la nueva dimensión del Resucitado, su modo de ser, “según el Espíritu”, que es nuevo y diferente respecto al modo de existir anterior, “según la carne”. (…) Su corporeidad es diferente a la de antes. Está libre de las leyes físicas; entra y sale con las puertas cerradas; aparece y desaparece.”(Comentario a la liturgia del domingo de Pascua, Resurrección del Señor, el 8-IV-07). “Este cuerpo auténtico y real por la posesión al mismo tiempo de las nuevas propiedades de un cuerpo glorioso, no está situado ni en el espacio ni en el tiempo, puede hacerse presente a su voluntad dónde quiere y cuando quiere. Y es soberanamente libre de aparecer como quiere (cfr: C. I. C.-645).” Estas propiedades son esencialmente fundamentales para que el hecho propiamente dicho de su Resurrección no fuese empíricamente observable, como después se verá.
Previamente eran necesarias poner estas enseñanzas para que, a la luz de ellas, se puedan entender mejor los acontecimientos de la “resurrección de Jesús de Nazaret.”
Muy sintéticamente hemos visto quién es y qué es Jesús de Nazaret. Por eso, todos los sucesos que vamos a relatar sobre Él, no nos pueden causar sorpresa alguna porque tratan de Dios que se ha hecho hombre.
La animadversión de los miembros del sanedrín hacia Cristo tuvo su manifestación culminante después de su muerte. Sin respetar el descanso sabático de la pascua, se presentaron ante Pilato exponiéndole los temores que les inquietaban; ya que el impostor, según ellos, había anunciado que “resucitaría al tercer día.” Le pidieron que sellara el sepulcro y pusiese una guardia que vigilara éste como medidas de precaución y seguridad. Pues sus discípulos podían robar su cuerpo, y decir que había resucitado. Pilato accedió a sus peticiones. Satisfechos de su gestión marcharon rápidamente, acompañados de la guardia, al sepulcro.
Comprobaron que efectivamente estaba en él el cadáver y sellaron la piedra con el sello del sanedrín o de la ciudad, a la manera de los antiguos, es decir, por medio de una cuerda enganchada en la roca y en la piedra que tapaba la entrada; cuyas extremidades se unían a través de un trozo de cera y arcilla, donde se imprimía el sello. (Mt: 27, 62-66;). Los legionarios romanos montaron guardia día y noche para custodiar con seguridad el sepulcro.
Al rayar el alba del domingo, primer día de la semana judía, acaeció un gran temblor de tierra, como señal externa del poder divino, que acababa de manifestarse en la resurrección de Cristo. A esto se le añade la aparición de un ángel del Señor, lleno de un resplandor más luminoso que el sol, Ambos fenómenos aterrorizaron a los guardias, que se quedaron como muertos, y atemorizó a las mujeres que caminaban hacia sepulcro. Ante éstos dos sucesos, los centinelas romanos huyeron despavoridos, tras comprobar previamente que el sepulcro estaba vacío. Pero antes de continuar, me centraré en este pasaje para rebatir la mayor dificultad que los racionalistas ponen en contra del “relato de la resurrección propiamente dicha,” basándose en el siguiente argumento: no hay narración directa, incluida en los cuatros evangelios canónicos, a través de la cual se exprese que el cuerpo inerte de Jesús, o sea, yacente en los lazos de la muerte, al unirse a él su alma y divinidad, se incorporó y se levantó ante la presencia de algún testigo. La refutación de esta real objeción la efectuaré empleando tres clases de razonamientos, vistos desde su perspectiva histórica, teológica y jurídica, pero conectados entre si.
Ciertamente no hay testigo presencial del mismo hecho de la resurrección, pero ¿por qué no lo hay?, porque en conformidad con las nuevas propiedades de un cuerpo glorioso, al no está situado ni en el espacio ni en el tiempo, ser su corporeidad diferente a la de antes, gozar ésta de incorruptibilidad e inmortalidad y estar libre de las leyes físicas, puede hacerse presente, a su voluntad, dónde quiere y cuando quiere. Y es soberanamente libre de aparecer como quiere o de no hacer presente su resurrección ante testigos; ya que Él es Dios, y puede hacer lo que crea más conveniente, sin dar cuenta a lo que pensemos o deseemos los hombres, porque ¿quién es el hombre para exigir a Dios lo que ha de hacer o no hacer y cómo debe hacerlo? Nada y nadie. Debido a estas nuevas características corpóreas de Jesucristo, en buena lógica, muy bien podría haber salido por donde le hubiese parecido, sin que su presencia apareciese ante los ojos de los soldados. Ya que las construcciones materiales no son impedimento para atravesarlas por donde Él quisiera, sin ser empíricamente visto.
Además, la apertura de entrada al sepulcro estaba cerrada herméticamente con una puerta de piedra y sellada, que impedía visualmente a los propios centinelas, y a fortiori a los seguidores y seguidoras del Maestro, presenciar lo que sucedía dentro de la cámara sepulcral. Es más, no había ventanas por donde asomarse. Pero sí se dieron dos fenómenos simultáneos derivados de este hecho: Uno un gran temblor de tierra, igual que sucedió en su muerte, manifestativo del poder omnipotente de Dios, como es Jesús de Nazaret, y el otro la luminosidad esplendorosa del Ángel del Señor quitando el sello de la puerta de piedra y descorriéndola, dejando completamente libre la entrada a la cámara sepulcral (Mt: 28, 1-4;).
Ambos efectos quedan perfectamente explicados con este razonamiento lógico filosófico: Todo efecto procede de una causa; es así que estos dos efectos relatados proceden de la omnipotencia de Dios que resucita a Cristo. Luego la omnipotencia de Dios que resucita a Cristo es su causa. Éstos dos hechos acontecidos dejaron a los centinelas groguis y llenos de miedo, de manera que cuando reaccionaron despavoridos, entraron a la cámara sepulcral y comprobaron presencialmente que ésta estaba vacía, se marcharon llenos de miedo. Y me pregunto, si esto sucedió delante de sus narices ¿por qué no lo impidieron?, porque nada puede el hombre ante el poder de Dios.
Las mujeres van al sepulcro (Mc: 16: 1-3;), ven al Ángel del Señor que les dice: “No está aquí, Resucitó, como lo había dicho; ea, venid y ved el sitio dónde lo habían puesto” (Mt: 18, 6; Mc: 16 4-6; y Lc: 24: 2-3;). Las mujeres comunicaron a los apóstoles, Pedro y Juan, lo sucedido. Éstos se personaron en el sepulcro. Lo encontraron vacío y los lienzos, envolventes del cuerpo inerte del Maestro, en el suelo. Y observaron que los lienzos (que abarcan el sudario, la sábana y las vendas) permanecían en el mismo sitio y disposición que cuando envolvían el cuerpo de Jesús, y solamente un poquito aplastados porque ya la envoltura no contenía el cuerpo del Mesías. Estos detalles son señales evidentes de que el cuerpo de Cristo de ningún modo pudo haber sido robado (Jn: 20 3-9;). La prueba es clara, si todo estaba en orden tal y como lo dejaron en el día de su sepultura, pero sin el cuerpo de Jesucristo es que Él había resucitado.
Los guardianes del sepulcro fueron al sanedrín y les contaron los hechos acaecidos de la resurrección de Jesús de Nazaret. El sanedrín les dio dinero para que no dijeran lo ocurrido, y propagaran que los discípulos de Jesús robaron su cuerpo, mientras ellos dormían. Pero estos actos, que imputaban a los apóstoles, eran gravísimos en ese tiempo, de manera que la ley romana los sancionaba con la pena capital. Veamos parte de este precepto, esculpido en una piedra de la aldea de Nazaret, perteneciente al siglo1, que dice así:”…Así pues, lo primero es preciso honrar a los muertos. Que no sea en absoluto a nadie permitido cambiarlos de sitio si no quiere el convicto por violación de sepultura sufrir la pena capital.” Evidentemente, los apóstoles no fueron denunciados, ni arrestados, ni juzgados, ni condenados a pena de muerte por este hecho del robo. Luego queda claro, históricamente, que lo del robo del cadáver del Maestro por los discípulos fue un bulo. Pero para mí lo más sorprendente es ¿cómo podían ser testigos veraces del robo del cuerpo de Jesús, unos guardias que dormían mientras le sustraían el cadáver?
Pero, igualmente, la normativa romana aplicaba la pena capital a los guardias o centinelas que bajo su custodia le robaran o desaparecieran, no sólo cadáveres o botines de cualquier especie, si no también que escaparan presos sometidos a su vigilancia, como así ha quedado constatado en los Hechos de los Apóstoles en los capítulos: 12,4-19; 16, 27; y 27, 48. Este asunto se precisa claramente en el siguiente pasaje: “Cuando fue de día, sobrevino no pequeña preocupación a los soldados de lo que habría sucedido con Pedro. Herodes, habiéndole buscado y no hallándole, sometió a interrogatorio a los guardias y los mandó a ajusticiar= (ejecutar). “¿Por qué entonces los guardias no fueron ajusticiados por trasgresión de la norma vigente? Sencillamente porque los legionarios romanos pidieron al sanedrín, que amañaran este gravísimo suceso con Pilato para que estuviesen exentos de esta sanción penal gravísima. Así, el sanedrín y Pilato, taimadamente, eximieron de culpa a los centinelas del sepulcro, porque el ambiente estaba muy enrarecido, debido a que el suceso de la resurrección del Nazareno se había extendido, rapidísimamente como si fuese un reguero de pólvora, entre la gran población que había afluido, con motivo de la celebración de la pascua, a Jerusalén. Y si no hubieran hecho esto, les podía haber acarreado grandes perjuicios al sanedrín y a Pilatos.
DS= Denzinger Enrique. “El Magisterio de la Iglesia.-” C. I. C. = Catecismo de la Iglesia Católica.
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JESUS YA ESTA AQUI, Y EL FIN DE LOS TIEMPOS TAMBIEN, LO VI EN SUEÑOS
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2.-SERA UN HOMBRE MUY ALTO
3.-HARA COSAS MILAGROSAS QUE MUCHOS VERAN Y OTROS OIRAN (VENCIO A UNO DE LOS EJERCITOS MAS PODEROSOS DEL MUNDO EN AFGANISTAN Y USA NO PUEDEN CON EL, YA QUE EL ESPIRITU DE DIOS SE ALOJA EN EL.
4.-IMPLANTARA LA PALABRA DE DIOS YA NO PASIFICAMENTE, SINO CON LA IRA DE DIOS.
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8.-DIOS A DERRAMADO SU ESPIRITU, POCOS CORAZONES SINTIERON ESTA VIBRACION.
CUIDEN EL TEMPLO QUE EL NOS DEJO Y ES DONDE SE ALOJA DIOS, NUESTRO CORAZON,
NO LOS TEMPLOS HECHOS POR LOS HOMBRES.
VER MATEO, JESUS Y LA ORACION.
DIOS ME PERDONE POR EL MAL QUE HALLA HECHO, JUNTO CON LOS QUE ME RODEAN, TODO SERA BLOQUEADO, NI NUESTRAS SUPLICAS Y GRITOS TENDRAN CAVIDA, NUESTROS DIRIGENTESCAERAN DE RODILLAS PERO NADA SERA ESCUCHADO, EL MAL SERA BORRADO POR FIN, ASI COMO UN ESCRITOR BORRA UNA LETRA MAL PUESTA ESTE SESAPARECERA DEL UNIVERSO.
ESCRITO POR UN CORAZON EN ESPERA DE LA VERDAD ABSOLUTA.
Con respeto y consideración, robin ¿de los bosques?, leído su comentario, observo que lo que dice es propio de historietas absurdas y vanas, por lo que le sugiero las deseche para higiene de su mente.
aayy gracias por esto que encontre pues me preupe mucho cuando navegando por internet buscando imagenes catolica encontre una que me aterrorizo me iso temblar pues abla de una especie de cecta o no se que pero disen cer los unicos decendiente de la adoracion de dios abla muy mal de la religion catolica pues asta le an puesto cruces en los ojos de un obispo y sangre en la boca por que disen que seran apalstados los catolicos yo creo y creere en la religion catolica pues dios me a echo muchos milagros yo provengo de uan familia muy umilde y numerosa tengo 16 hermanos de una soal madre y un solo padre y creame aun ciento miedo por ello por los sacerdotes por todos los que ceemos en la religion catolica
si pudiese conteste por favor tengo 4 hijos y tengo 42 años
YO CREO QUE YA NO TARDA EL SR. JESUS
EL HIJO DE DIOS .
TAMBIEN CREO EN SU PALABRA QUE DICE QUE NADIE SAVE CUANDO VENDRA. SOLAMENTE SU PADRE SABE CUANDO
VENDRA.
Y NO DUDO QUE HAYA TENIDO ESE SUEÑO PERO PRIMERO TIENEN QUE PASAR MUCHAS COSAS. Y CUANDO ESO SEA TODO HOJO LO VERA BENIR DEL CIELO