Víctor Alvarado | Qué tan lejos
Publicado el 22 Septiembre, 2007 Autor Víctor Albarado |
El 21 de septiembre se estrenó la ópera prima de la directora, productora y guionista Tania Hermida.
La película cuenta la historia de dos mujeres que se conocen mientras realizan un viaje por Ecuador en autobús. El problema surge cuando este vehículo queda bloqueado por un retén de piquetes y ellas tienen que buscar otro medio de transporte. En el camino se contraponen dos estilos distintos de vida. Por un lado, Tristeza, una universitaria ecuatoriana, radical y de ideales quijotescos, que busca a su novio del que no tiene noticias desde hace bastante tiempo. Se llama Tristeza en contraste con Esperanza. La española Espe, su compañera de viaje, es una persona más práctica, de carácter alegre y extrovertido, que vive feliz viajando por el país.
El reparto no es demasiado amplio ni conocido, pero las interpretaciones son muy buenas. En el casting del filme, la actriz española, Tania Hernández, le comentó a la directora, ya que ella estaba seleccionada, que no encajaba demasiado con la actriz ecuatoriana, Cecilia Vallejo. Por esta razón, la directora eligió a esa chica y no a otra para hacer el papel de Tristeza, porque quería enfrentar a dos caracteres aparentemente incompatibles para la realización de la película. A la larga, ambas actrices no tuvieron problemas para entenderse tanto delante como detrás de la pantalla. Me sorprendió la capacidad para transmitir sentimientos de Cecilia, puesto que nunca pensé que fuese una persona tan tímida en la vida real. Otro buen trabajo ha sido el del veterano, Pancho Aguirre, el cual hace el papel de Jesús, que no representa a Jesús de Nazaret, a pesar de lo que pudiera parecer, pues da la sensación que es la voz de la conciencia. La directora me comentó que era un personaje que simplemente entraba y salía, aunque hay que reconocer que tiene su “filosofía”. Sus razonamientos te hacen reflexionar.
En cuanto a la dirección hay que destacar que se nota que Tania Hermida controla incluso la producción. Razón por la cual ha podido hacer y deshacer a su gusto. Es capaz de contar una sencilla historia sin caer en el morbo tan común en el cine español.
Nos encontramos con una roadmovie al más puro estilo dirigida de manera magistral. Hermida es capaz de combinar una buena fotografía con un excelente y divertido guión. Algo nada habitual, ya que toda película que tiene buena fotografía suele resultar aburrida y este no es el caso. Es una película ecuatoriana, la más taquillera de la historia de este país. Conviene verla antes de que acabe el mes, ya que no tiene gran poder para distribuirse y no creo que dure demasiado. Le doy un 7´5.
El filme es entretenidísimo, pero tiene una forma sectaria de hablar de los españoles. Se supone que refleja el pensamiento de la sociedad ecuatoriana, tal vez influenciada por la ideología masónica o por la populista propia de una parte de la cultura iberoamericana. Habla de los habitantes de España como si hubiésemos sido auténticos bárbaros y la realidad fue bien distinta, pues los colonizadores les legaron una lengua, una cultura y una religión. Los conquistadores no diezmaron a los indígenas por sus combates, sino que les contagiaron enfermedades que se convirtieron en epidemias. Hay que reconocer que hubo algunos crímenes, como en cualquier conquista, tal como escribió fray Bartolomé de las Casas, ésto sirvió para que la reina Isabel, la Católica, luchase por considerar a los habitantes de las indias como personas y que se crearon unas leyes para defenderlos.
En otro momento de la historia se debatió sobre la necesidad de crear unos derechos para los nativos de las tierras americanas y gracias a los argumentos del teólogo, Francisco de Vitoria, se crearon los primeros derechos humanos de la historia, incluyendo a los indígenas ( se puede ver en su obra “De indis”), prueba de ello fue el mestizaje entre colonos y colonizados.
Por otro lado, los jesuitas construyeron Reducciones para proteger y educar a las civilizaciones que vivían en el continente.
Las universidades estuvieron y están presentes en el nuevo mundo desde hace varios siglos. La Inquisición fue muy tolerante con ellos por ser considerados nuevos practicantes de la fe católica. Fue algo muy distinto de lo que ocurrió en Europa, donde la inquisición fue realmente exigente.
Y, por último decir, que la llegada de los españoles tuvo como objetivo no sólo conquistar, sino también evangelizar. Esa es la gran diferencia con el mundo anglosajón, el cual esquilmó a toda la población autóctona de los EEUU.
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