Adolfo Careaga | La burla de la bandera de España
Publicado el 27 Septiembre, 2007 Autor General |
Acaso el más espectacular de los culebrones que durante el pasado verano se han
desarrollado en estas tierras, sea el de la obligación de desplegar la bandera nacional en los edificios de la administración autónoma vasca. Resultan verdaderamente apoteósicos el cinismo y la desfachatez que sobre esta cuestión han puesto de manifiesto las primeras autoridades regionales y nacionales.
El último día del mes de julio se conoció una sentencia del Tribunal Supremo, referente a la academia de Arcaute de la policía autónoma, en la que se establece la obligación de colocar la bandera española en lugar preferente de los edificios oficiales de la comunidad.
Inmediatamente el Sr. Rubalcaba, Ministro del Interior, instó al Ejecutivo de Ibarretxe a cumplir la sentencia del Supremo. “Lo único que hay que hacer es cumplir la ley”, declaró. Y la misma firmeza puso de manifiesto el Sr. Luesma, Delegado del Gobierno en el País Vasco. Eso sí; uno y otro entienden que la prudencia les aconseja esperar a que la sentencia sea firme.
¿Quién puede creer a estos políticos? Ellos saben muy bien que, el 14 de Abril de 1.988, el Tribunal Supremo en otra sentencia –esta con referencia al Ayuntamiento de Bilbao-, declaró que la bandera “debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento, sin distinción de si los dias son o no fiesta nacional, fiesta oficial o fiesta local”.
Y respecto a las consideraciones de prudencia política para no acatar la sentencia, ya nuestra Audiencia Territorial declaró que dichas razones “nunca pueden ser motivo de incumplimiento del ordenamiento jurídico en este Estado de Derecho, al que está sujeto el Ayuntamiento de Bilbao como cualquier ciudadano”.
Han pasado veinte años y ningún Gobierno ni delegación del mismo ha hecho nada efectivo para que la resolución del Tribunal Supremo se cumpla. Parece una burla soez manifestar ahora que es necesario esperar unos meses, por prudencia política, hasta que la nueva sentencia sea firme.
Conviene recordar el origen de la cuestión. Nació con la derrota de la bandera de España por la ikurriña separatista, que es uno de los éxitos que al PNV brindó su sicario de ETA.
En 1.977 don Rodolfo Martín Villa, Ministro de la Gobernación de Adolfo Suárez, se sometió a las exigencias del nacionalismo vasco y legalizó la bandera separatista como emblema oficial del país. Entonces el Presidente de la Diputación de Vizcaya, don Augusto Unceta Barrenechea, le escribió una dura carta protestando por semejante decisión. Le hizo una premonitoria advertencia:” La bandera nacional, nuestra bandera, nunca será respetada por los partidarios de la ikurriña”.
Finalmente Augusto Unceta declaraba que su seguridad personal y su vida se hallaban en peligro desde que Martín Villa había legalizado la enseña bizkaitarra.
Y, efectivamente, el 8 de octubre de 1.977, aquel gran hombre fue asesinado por ETA, cuando salía del frontón de Gernica, su pueblo, de jugar un partido de pelota.
Tras este crimen nadie volvió a oponerse a la ikurriña ni a defender la bandera nacional, pese a ser sistemáticamente postergada, con flagrante violación de la legislación vigente, por las instituciones que el PNV controlaba.
La situación es clara y evidente. La constitución y la Ley de Banderas del año 81 establecen el tratamiento que a la enseña nacional se debe. El separatismo vasco se ha negado siempre a acatar esos principios, por más que, en cambio, la España de la transición haya admitido como emblema oficial vascongado la ikurriña, que no era sino la enseña separatista del PNV.
Y ahora, después de las declaraciones contundentes del Ministro del Interior del Gobierno socialista y de su Delegado en el País Vasco, asegurando que harán cumplir la ley, viene, para mayor escarnio, el Ministro de Justicia del Gobierno de Zapatero, Sr. Bermejo, a asegurar que la inobservancia de la legalidad “ocurre ahora, ha ocurrido antes y va a ocurrir siempre”.
¿Cabe mayor desvergüenza en un supuesto Estado de Derecho?
Queda, sin embargo, la certeza de ver que hay todavía gente de valentía ejemplar que, sin ayuda de nadie, sigue dando la cara en defensa de la bandera de España. Así la alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola, que la enarbola en su humilde ayuntamiento entre las amenazas y las injurias de los energuménicos revolucionarios separatistas, o la coordinadora de la Plataforma España y Libertad, Yolanda Morín, que se presenta en el Parlamento Vasco y –una vez que su Presidenta ha sido lo suficientemente mal educada para negarse a recibirla-, deja allí su bandera nacional y su petición escrita de que se la haga ondear en la fachada del edificio.
Quiera Dios que estos ejemplos sirvan para hacer reaccionar a nuestra sumisa ciudadanía y a las pobres autoridades que nos gobiernan.
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3 Comentarios a “Adolfo Careaga | La burla de la bandera de España”
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Jose Antonio Zarzalejos Altares dimitió de su cargo de Gobernador Civil de Vizcaya por la decisión del Ministro Martín Villa de legalizar la ikurriña
Don José Antonio Zarzalejos Altares, padre de Don José Antonio Zarzalejos Nieto, director de ABC
Dimitio por eso, o porque habia sido amenazado por ETA???