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Gregorio Tena | El Nacional Laicismo

Publicado el 25 Octubre, 2007 Autor Gregorio Tena |

          “Laicismo es la apostasía de la sociedad moderna
               que pretende alejarse de Dios y de la
              Iglesia.”(Encíclica Dilectissima nobis de Pío XI).

El presente artículo es fruto de una serie de reflexiones analíticas sobre los acontecimientos variopintos, que han venido sucediéndose en nuestra sociedad en estos últimos tiempos; y que tuvieron su punto álgido en la  manifestación del 18 de junio del dos mil  cinco, para defender el derecho natural de la familia tradicional española. Ésta fue, en su día, un fuerte aldabonazo del pueblo llano a las actuales corrientes del pensamiento legislativo, copias retocadas y aderezadas de aquellas que se dieron en la II-República durante el periodo comprendido entre 1931-1936,por su concepto acerca de la vida ético-social, religioso-moral, político-cultural, educativo-económica y científico-técnica basado en el “Nacional-Laicismo.” Éste, que históricamente hunde sus raíces en el pensamiento cultural greco-romano, en las filosofías de la Ilustración, dominada por el iluminismo de la diosa de la razón, el naturalismo humanista libertario y el despotismo enciclopédico ilustrado, consiste ”en esa reciprocidad simbiótica del cubo, símbolo que representa el democrático altar neopagano del racionalismo calculador y el laicismo gnóstico, y el sillón presidencialista de una nación”, con un ideario de vida estrictamente humano-terrenal y exclusión absoluta del Dios de la Biblia, del Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y del Dios de Jesús, en nombre de una liberación puramente humana, cuyos principios sustentadores constituyen el corazón doctrinal del humanismo ateo, provocador de la gravísima crisis moral que sufre nuestra cultura occidental.
     
    Las doctrinas gnósticas impregnaron con su savia a  las ideologías modernas-contemporáneas, empapándolas de un racionalismo sincretista, empírico, científico-economicista extremado y una idea omnímoda de la libertad humana, que han colocado al hombre, mortal, caduco y perecedero, en un lugar que no le corresponde, o lo que es igual, lo han puesto en el sitio de Dios, es decir, han situado al hombre como dios del cosmos y del hombre sin serlo, cayendo en el antropocentrismo deificado. Esto nos retrotrae a la tentación del paraíso, donde la serpiente engañó, con seducción persuasiva, a nuestros primeros padres haciéndoles creer que al comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, éstos obtendrían un conocimiento superior, o saber supremo , que los haría como Dios. El desenlace fue funesto, cometieron el pecado original, que consistió en desobedecer a Dios, lo que condujo a la humanidad al “estado de naturaleza caída,” fuente de todos los males del hombre. Dios, en la Persona Divina de su Hijo, tuvo que hacerse hombre para restaurar el estado de su naturaleza caída, redimirlo y salvarlo de este pecado original y de todos los pecados personales, cometidos por los hombres de todos los tiempos, cuyas “consecuencias confieren al mundo en su conjunto una condición pecadora, que puede ser designada con la expresión de S. Juan: “El pecado del mundo (Jn: 1,29;).” Mediante esta expresión se significa también la influencia negativa que ejercen sobre las personas, las situaciones comunitarias y las estructuras sociales que son fruto de los pecados de los hombres. ” Pero allí donde se dio el pecado, abundó a raudales la gracia.

                                                                                        Las razones fundamentales, anteriormente expuestas de forma sintética, son las que  han producido el gran drama de la humanidad. Cada cual, desde su libre posición individual o agrupación social, las puede rechazar o admitir, excluir o aceptar, para eso nos ha regalado el Altísimo el don gratuito de la libertad; pero esto no les quita ni un ápice de verdad, ya que ellas de por sí conllevan la única salida de salvación maravillosa del hombre:”La Redención del género humano por Cristo.” Las filosofías iluministas modernistas-contemporáneas e ideologías de corte ilustrado la han rechazado, y han puesto en su lugar “los contravalores comunes cívicos y mínimos,” expresados en el lenguaje de lo “políticamente correcto” y su contenido ético, que son un calco de los principios comunes, contenidos tácitamente en la doctrina de los rituales masónicos, como son: “el método, el relativismo, el laicismo, la gnosis etc.” De éstos se derivan, el subjetivismo moral, libertad absoluta de conciencia, el sincretismo doctrinal, la imposición de una enseñanza ideológica laicista, común a todos los ciudadanos de una nación, en la cual está  enmarcada la instrumentalizada y controvertida asignatura educativa denominada: “Educación para la ciudadanía.” Todo esto conforma un conglomerado doctrinario contrario a la ley natural y opuesto al cristianismo etc., o lo que es igual, la repulsión a la revelación divina, al amor de Dios y al orden natural, dejando al hombre abocado a la más absoluta soledad terrenal bajo la dictadura sofocante de la razón y libertad absoluta. En este sentido José Martín Brocos afirma certeramente:”El laicismo coarta la capacidad intelectiva de las personas que deberían recibir una formación y una información religiosa orientada hacia el conocimiento de Dios y de su Verdad; en definitiva, embrutece y adormece la conciencia moral del hombre en una sociedad enferma que pretende vivir sin Dios.” 
     
      Todo se hace depender de las arbitrariedades racionales y veleidades de las voluntades humanas en función de sus intereses y conveniencias opuestas al mandamiento del amor Divino. Estas razones dan pábulo de veracidad a la famosa frase de Hobbes, que hace varios siglos pronunció: “El hombre se ha convertido en un lobo para el hombre,”producto de la dictadura del relativismo que tiene como praxis la ética del consenso, y está convirtiendo  a las sociedades de hoy, salvo raras excepciones, en estados leviatanes maquillados de democracias oligo-partitocráticas con cantos de sirenas meramente palabreros, como son por ejemplo, las tan manoseadas voces de: libertad, fraternidad, igualdad, paz, solidaridad, tolerancia, homofobia, xenofobia, diálogo  etc.,que, por sus variados usos, caen dentro del campo de la ambigüedad y equivocidad; sobre todo con referencia a la sociedad española, en la que se respira un fortísimo laicismo ideológico (también, leit-motiv de las dos ideologías totalitarias del mal existentes en el siglo XX,  denominadas: marxismo y nazismo), que pretende quitar a Dios como fundamento de la vida, y eliminar la apertura humana al Ser Necesario como norma suprema de los principios éticos.
   
    Sus promotores simultanean este  laicismo con la práctica de procedimientos sibilinos de presión a la Iglesia Católica, de marginación a otras comunidades cristianas eclesiales y de aparcamiento a organizaciones cívico-aconfesionales con un ideario en conformidad con el orden natural, para que desaparezcan del mundo de la educación, de la familia, la cultura, la sanidad… y de los medios de comunicación independientes. Sin embargo, promocionan, especialmente, a los sincronizados con “lo políticamente correcto,” para desfigurar las verdades doctrinales de estas entidades, dejando de este modo, muy limitada la libertad religiosa y seriamente dañada la libertad de expresión independiente, en pro de un pluralismo de idénticos o uniforme y no de diversos o heterogéneo.
  
   En definitiva, tratan de quitar el icono amoroso de Dios a los hombres y el derecho natural de un plumazo, sustituyéndolos por los ídolos del fanatismo-extremista racionalista concretados: en la economía como fin, en la deificación comercial y consumista y científico-tecnológica, en un instinto sexual libertario, en la avidez del dinero como un instrumento de poder corrosivo y medida suprema del ser convertido en tener, y en una exaltación ultra del placer sin fronteras. Estas idolatrías están convirtiendo a las comunidades autonómicas del país, en un gran mercado de intereses mercantiles encontrados, dirigidas por unos  mercaderes de promesas incumplidas, que sólo pregonan el “paraíso materialista del estado de bienestar estrictamente terrenal” como moneda de cambio del humanismo cristiano, para arrojar al orden natural y a la cultura cristiana a las cavernas del olvido. Y sobre el demócrata altar neopagano de estos ídolos actuales, antes mencionados, los promovedores del laicismo ideológico ponen, como ofrendas incensadas de progresismo, el aborto, la destrucción de embriones humanos, la tendencia aperturista hacia la clonación reproductiva humana, el bebé medicamento, la equiparación de las uniones gays a matrimonios con la adopción de niños, el planteamiento de la eutanasia, el divorcio express, que es igual al repudio etc., las cuales conforman, lo que hoy llaman, “la cultura de la muerte,” y que, al mismo tiempo,  disfrazan como derechos humanos con apariencias de verdad, dando lugar a la actual “cultura de la mentira.” Estas corrientes culturales han desafiado al amor de Dios y a su ley natural, participación de la ley eterna, insertada en el corazón del hombre; pero al final esta vida de amor Divino al hombre acabará derrotando a estas culturas tenebrosas, porque como muy bien dejó escrito, el Papa Juan Pablo-II en su libro “Memoria e Identidad”,”La Redención es el límite divino impuesto al mal por la simple razón de que en ella el mal es vencido radicalmente por el bien, el odio por el amor, la muerte por la Resurrección.”

Comentarios

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  • 6 Comentarios a “Gregorio Tena | El Nacional Laicismo”

    1. Eplista el 25th Octubre, 2007 11:26

      Que gran artículo Don Gregorio, escritos así son los únicos capaces de mostrar la luz en medio de las tinieblas en las que habita esta sociedad

    2. Amadeo de Brión-Barbanza el 1st Noviembre, 2007 17:41

      Sr.Tera:
      Con profundo respeto hacia sus convicciones personales, tengo la sensación de que escribe Ud. para convencidos y no para poder convencer razonando.
      El “antropocentrismo deificado” al que Ud. se refiere es, en mi humilde opinión, el resultado del antropomorfismo que su religión ha atribuído al Creador (Gran Causa) del universo , dándole el nombre del muy pagano Zeus o Deus Óptimo Máximo y atribuyéndole todas las cualidades y potencialidades humanas elevadas al infinito.
      Dar un nombre humanizado al Gran Principio universal es tratar de definirlo como persona; y Dios es indefinible para el Hombre por sobrepasar los límites de nuestra capacidad. “Yo soy el que Soy” o “el que Es” no es un nombre, sino un concepto de esencialidad. El Dios-Persona o Tripersonal, que no aceptaba la Iglesia de Jerusalén (la de Jesús, Santiago, Juan, etc.) y que fue aportación, a partir del siglo II, de ese gnosticismo que Ud. parece rechazar, no es la única concepción válida del Creador.
      Lo que Ud. considera “humanismo ateo, provocador de la gravísima crisis moral que sufre nuestra cultura occidental” es consecuente con el mandato atribuído a Jesús en el Evangelio : “sed como dioses”. La libertad humana lleva hacia el Conocimiento y el Conocimiento puede llevar a algunos a su identificación con el Ser porque procedemos de Él y estamos en su Creación, queramos o no. Uds. parecen confundir la “conciencia de lo divino” (de lo que nos trasciende) con su “adoración” en el más puro sentido pagano del término y por eso hablan contínuamente de “humanismo ateo”.
      El Ser Supremo es omnímodo y no necesita incienso de nadie, sino conciencias rectas, capaces de usar la libertad recibida para buscar las normas que se revelan en las leyes del Universo y profundizar en ellas para cumplirlas. Uds. conciben un universo “imperial”, con súbditos “obedientes” y sólo unos cuantos intérpretes autorizados para traducir las “verdades” humanas y las divinas. Por eso no les gusta la libertad de pensamiento, ni ven parte alguna de la verdad en la plural manifestación de la Gran Verdad universal. Por eso desean una política
      que niegue o ignore esos aspectos de la Verdad. Por eso siguen hablando pestes de lo que no les gusta y cantando las alabanzas de lo que añoran, sin querer comprender que el Hombre surgió en el Universo para evolucionar y poblar los mundos, por designio “divino”.

    3. Gregorio el 5th Noviembre, 2007 0:06

      También reciba, por mi parte, mi consideración respetuosa por sus creencias. Pero, dicho esto, desde mi modestísima posición intelectual, si he de hacer diversas precisiones a su comentario:
      1.-“… tengo la sensación de que escribe Ud. para convencidos y no para poder convencer razonando. Mis escritos son no para poder convencer razonando, sino que escribo argumentando mis convicciones dejando al lector para que reflexione libremente sobre los razonamientos expuestos, y por sí mismo, los acepte o los rechace. Y como puede ver los dos comentarios al artículo, una los acepta y los alaba y Vd. los rechaza, este es el verdadero debate plural heterogéneo o diverso, al que hago referencia en este escrito. En cuanto al argumento de éste, su núcleo central o fuerza del argumento la establezco entre la concepción preponderante, actualmente, horizontal e inmanente, que pone al hombre como centro y dios de sí mismo y del cosmos y la verticalidad y trascendencia de Dios reflejada en los seres humanos y el universo. Y expongo los razonamientos culturales, filosóficos económicos-sociales para poner de manifiesto que este horizontalismo inmanente del hombre nos está conduciendo a la auténtica esclavitud, ya descrita por escritores de la categoría de Orwell etc… es decir, están haciendo renacer de nuevo los politeísmo paganos o simplemente el neopaganismo.

      2.- “El “antropocentrismo deificado” al que Ud. se refiere es, en mi humilde opinión, el resultado del antropomorfismo que su religión ha atribuído al Creador (Gran Causa) del universo , dándole el nombre del muy pagano Zeus o Deus Óptimo.”

      a) Mire el antropocentrismo deificado es propio de las religiones y cultos politeístas paganos de la antigüedad, véase en el antiguo Egipto como dan trato de divinidad a los faraones y antropomorfican a la multiplicidad de dioses descritos con categorías y cualidades humanas v. g. el dios Osiris casado con su hermana la diosa Isis, y el otro hermano Seht, envidioso de las preferencia de Isis, lo mató y lo cortó en 14 pedazos, Isis busca sus pedazos… véase, también en idéntico sentido el pagano politeísmo griego bien reflejado en los poemas épicos de Homero (la Iliada y la Odisea los dioses y diosas antropomorfizados intervienen, unas veces a favor de los troyanos y otras de los griegos…), lea las Teogonías de Hesiodo en la que define la religión como politeísta, naturalista, antropomórfica etc,.. e idem en el imperio romano, en el que los emperadores les llamaban divinidades etc.; esto en la religión cristiana, monoteísta, no se ve ni por asomo, porque está totalmente excluido por la propia concepción de Dios que se ha revelado a los hombres, y no al revés. Luego le dejo claro, desde la demostración histórica, que el antropocentrismo deificado resultado del antropomorfismo no se da en el cristianismo.

      b) Perdone que le diga que está confundido, porque el cristianismo no define al Creador como la Gran Causa del Universo, sino que es llamado “Causa Primera, única, absoluta…” porque es el único ser que contiene en sí mismo su propia causa, se dirá que es causa de sí mismo (causa sui), lo que quiere decir que es el único ser necesario, siendo “contingentes” todos los seres diferentes a Él. Esto nos lleva a una distinción fundamental entre la Gran Causa, aducida por Vd., que es solamente “Causa eductiva, por ser contingente, que significa que siempre hace algo extrayéndolo de otros seres preexistentes, como por ejemplo el demiurgo de Platón, el Gran Arquitecto del Universo ( al que le cuadra su denominación de “Gran Causa” del universo) que son “causas fabricadoras,” “no creadoras,” ya que la “Causa Primera,” referida antes, es la únicamente “Creadora” porque produce cualquier ser de la nada, es decir, “productio rei ex nihilo sui et subiecti” la carencia absoluta de ser o materia, o elementos preexistentes. Luego el termino “Creador es único y exclusivo de Dios, en cuanto Causa Primera, única absoluta etc,” y nunca de la “Gran Causa” que solamente son “fabricadoras,”puesto que son causas segundas como las que le he indicado.

      3.- Dar un nombre humanizado al Gran Principio universal es tratar de definirlo como persona; y Dios es indefinible para el Hombre por sobrepasar los límites de nuestra capacidad. “Yo soy el que Soy” o “el que Es” no es un nombre, sino un concepto de esencialidad. El Dios-Persona o Tripersonal, que no aceptaba la Iglesia de Jerusalén (la de Jesús, Santiago, Juan, etc.) y que fue aportación, a partir del siglo II, de ese gnosticismo que Ud. parece rechazar, no es la única concepción válida del Creador.

      a) Le he demostrado, antes, que el Dios del cristianismo no es ni la Gran Causa del universo, o su equivalente, el Gran Principio universal, estas denominaciones son propias de las teorías contrarias al cristianismo como el “gnosticismo” que pone la realización del universo en algún principio material malo, en eones emanados de Dios etc, o del “dualismo” que lo pone en un principio material existente independientemente de Dios, o el maniqueísmo que lo establecen en elementos materiales no generados…o las cosmogonías babilónicas, egipcias, fenicias, el materialismo, el panteísmo en sus diversas vertientes etc, por favor le pregunto de ¿dónde se ha sacado Vd. que la religión cristiana ha dado un nombre humanizado al “Necesario”? esto es totalmente erróneo, porque si bucea en las dos fuentes de revelación del cristianismo: Sagrada Escritura y Tradición, verá que lo que ha afirmado no es así, debido a que Dios al revelarse al hombre le ha dicho “quién es” y como hay que llamarle, pero lo que sobrepasa los límites de nuestra capacidad intelectual es saber o conocer “qué es,” por una razón muy sencilla porque el entendimiento humano, limitado y contingente, por su propia naturaleza de ser, le es imposible comprender la naturaleza Trinitaria de Dios, porque no es el objeto propio y proporcionado de su conocimiento por ser inabarcable para la facultad del entendimiento humano, ya que Dios es Infinitamente perfecto, otra cosa es entender, pero siempre este entendimiento ha de estar ligado a la fe, como muy bien nos dicen San Agustín y Sto. Tomás:” cree para entender y entiende para creer.”

      b) “Yo soy el que soy” o “el que Es” quiere decir: “Yo soy el existente,” así lo entendieron los traductores de los setenta: “Egô eimi ho ôn,” Dios es el único verdaderamente existente. Fíjese bien que esta traducción apunta más bien al “Necesario” en cuanto Él es el único “Principio de razón suficiente de su existencia”, es decir, “Aquél que por su propia razón de ser no puede dejar de existir,” lo que descarta su apunte de “concepto de esencialidad,”ya que su esencia se identifica con la existencia; pero también se quiere significar con esto, que la existencia de todos los seres celestes y del cosmos dependen de Él, o lo que es igual, si Él no los crea, que es diferente a fabricar, estarían, per secula seculorun, en la nada absoluta, por eso es también “El Trascendente.”

      c) Afirmar que “El Dios-Persona o Tripersonal, que no aceptaba la Iglesia de Jerusalén (la de Jesús, Santiago, Juan, etc.) y que fue aportación, a partir del siglo II, de ese gnosticismo que Ud. parece rechazar, no es la única concepción válida del Creador.”Permítame que le diga, respetuosamente, que ha leído poco o nada, el NT y las fuentes históricas de la Tradición cristiana. Por favor, infórmese mejor de este asunto y después escriba

      4.- “El Ser Supremo es omnímodo y no necesita incienso de nadie, sino conciencias rectas, capaces de usar la libertad recibida para buscar las normas que se revelan en las leyes del Universo y profundizar en ellas para cumplirlas. Uds. conciben un universo “imperial”, con súbditos “obedientes” y sólo unos cuantos intérpretes autorizados para traducir las “verdades” humanas y las divinas. Por eso no les gusta la libertad de pensamiento, ni ven parte alguna de la verdad en la plural manifestación de la Gran Verdad universal. Por eso desean una política
      que niegue o ignore esos aspectos de la Verdad. Por eso siguen hablando pestes de lo que no les gusta y cantando las alabanzas de lo que añoran, sin querer comprender que el Hombre surgió en el Universo para evolucionar y poblar los mundos, por designio “divino”.

      a) Este párrafo delata que su doctrina sobre el hombre y el cosmos es completamente sincretista, porque mezcla el panmodismo del espinozismo con la doctrina cosmológica estoica, la teoría del evolucionismo de Darwin… muy a la moda de agrupaciones teosóficas. Y termino diciéndole lo que el evangelista San Juan afirma: “Conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres (8, 32;).”

    4. Gregorio el 5th Noviembre, 2007 2:23

      Corrección de trascripción material errónea de palabras(punto 4.- a) penúltimo y último renglón): Dónde se dice “lo que el evangelista San Juan afirma”, hay que decir: “lo que Jesús de Nazaret afirma: “Conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres.” (Evangelio de San Juan: 8, 32;).

    5. anticristo el 19th Noviembre, 2007 18:54

      Más que reflexiones analíticas yo diría que son reflexiones anales. Vaya cagada de artículo. ¡Qué pesados que sois los curas!

    6. calibre934 el 2nd Diciembre, 2007 15:51

      Solo con leer la opinión de “anticristo” se puede deducir en qué asignatura sacará Matrícula de Honor:
      Educación para la Ciudadanía
      Asignatura pensada para que en poco tiempo todos los jóvenes españoles tengan las mismas respuestas.

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