Pedro Rizo | La explotación de la pobreza (ii)
Publicado el 28 Octubre, 2007 Autor Pedro Rizo |
En la Fiesta deTodos los Santos
Para nadie es novedad que los Evangelios marcan en la Iglesia el deber de publicar la Buena Nueva a
todas las gentes. Y aprendemos que es Buena Nueva porque se anuncia que Jesucristo nos redimió de la pena del Pecado Original. Por Cristo, el Mesías, volvimos a ser hijos “y herederos” de Dios, no sólo criaturas.
Con este arranque, y ante la Fiesta de Todos los Santos, me atrevo a preguntarme si la Iglesia salida del CVII anuncia el Evangelio, de verdad, a todas las gentes, sin torcer, como en este tiempo suele verse, que “todas las gentes” sean nada más que pobres sociales o económicos, dejando sin Evangelio a los que son ricos según el baremo de los demagogos. La peor de las propuestas para extender la fe resultó ser la Opción Preferencial por los Pobres, del Padre Pedro Arrupe, S.J. En primer lugar, porque los católicos gestores de los resortes políticos y económicos de una sociedad fueron entregados a manos de una sola obra cuyo apostolado ha consistido en recoger las nueces sacudidas por los vientos progresistas del CVII; en segundo lugar, porque se da a entender que antes la Iglesia no practicaba la caridad con los pobres y desvalidos, infame falsedad del demonio que inventa memorias muy poco históricas; en tercer lugar, porque se ofreció un sutil apoyo, muchas veces ostentoso, al comunismo revanchista, tan opuesto a la justicia y los Derechos Humanos, para mayor tomadura de pelo, bajo capa de neutralizarlo. Y, finalmente, porque para su oficio esencial de vender al mundo la Gran Noticia de la salvación, el pobrismo es el peor Marketing.
La demagogia pobrista se apoderó de la mayoría de las organizaciones apostólicas. Se ha predicado a los “humildes” –que ya es eufemismo—no por ellos sino por desviada identidad con unos pobres de la Biblia que no lo son como los vemos hoy, y se abandona a los ricos como si fuera condenable el premio al trabajo, a la inteligencia instruida y educada o, en otros casos igual de honrosos, la heredad merecida y acrecentada. Al tiempo, paradójicamente se desprecia la pobreza de espíritu de las Bienaventuranzas, cada vez más escasa en las vocaciones religiosas, y se deja sin Evangelio a los que se tiene por envidiables. La envidia es esa oculta medida que subyace en la perversidad de no aceptar a los pobres de origen si alcanzaron éxito en una biografía de auto-superación. ¿Creaste una empresa de transportes después de un millón de kilómetros en la cabina de un camión? Pues ya eres para muchos -¡Sacerdotes de la Iglesia incluso!- un cochino capitalista. A los ricos de dinero se les margina por el odio que se aprende en algunos seminarios donde suele haber “comandos” activistas sin que los rectores se les enfrenten. De esta amenaza informaba en este digital mi artículo “Toledo y los dientes del dragón”. Y no es exclusivo problema de España, según me entero, sino de países como EE.UU., por ejemplo, donde se descara el ataque revolucionario en muchas casas y universidades de la Iglesia. La nueva Iglesia de mil disimulados marxismos que deja los dones espirituales de nuestra fe en las páginas de los libros, y a las almas de los ricos vacías de Dios, sin faro de trascendencia que les deslumbre, excepto por la oferta de clasismos apolillados. Y para que el ataque sea por los dos flancos, la acción y las escrituras, los apóstoles del pobrismo inventan un fantasmal evangelio ‘ad hoc’ donde parábolas señeras de los Evangelios, como el Juicio de las naciones, el Buen samaritano, Lázaro y Epulón, el Administrador infiel y otras, ya no se entienden en su realidad trascendente de la venida del Mesías, sino que se interpretan sobre la pauta suicida de la inmanencia.
Sin embargo…
Si leemos a San Pablo sabremos con qué medios humanos contaba para cambiar la sociedad: « (…) mirad, hermanos, vuestra vocación; pues no hay entre vosotros muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles.» (1 Co 1, 26) El Apóstol resalta que Dios eligió a los plebeyos para confundir a los grandes y para que “nadie se gloríe ante Dios”, y nos informaba que de entre los miembros de las diversas iglesias de la Iglesia había “sabios”, “poderosos” y “nobles”, aunque “no muchos” pues según se sube de nivel el número es menor. La Iglesia desde su inicio estuvo abierta a todos: a los pobres, a los esclavos y a los que no contaban en la sociedad como, igualmente, a los magnates, a los de posición elevada, económica, política o docente y que ahora parece hemos de cribar para el desecho. Pero el reino de los cielos exige de cada cual las mismas negaciones, tanto si en ricos como si en pobres, que estos, por serlo, no lo tienen más fácil. San Pablo sólo constataba la diferencia cuantitativa o social entre rangos, y de ningún modo hacía acepción de personas o excluía a nadie. San Pablo no era imbécil. Los padres de Saulo podían pagar a sus hijos escuelas prestigiosas pues eran –se tiene por muy probable— proveedores de las legiones. Lo que, siendo judíos, explica el privilegio de la ciudadanía romana.
Con esto enfoquemos, pues, la inmediata Fiesta de Todos los Santos.
Los progresistas dijeron que debíamos “volver a la Iglesia primitiva”, algo bastante raro para un plan de aggiornamento. Pero tanto si broma como si no, la vuelta a los orígenes se desmiente con la abrumadora lista de nombres a contracorriente del pobrismo rampante que nos mata. Presentemos sólo a los más conocidos.
SIGLO IV: San Hilario de Poitiers, San Basilio, San Jerónimo, San Efrén, San Gregorio de Nacianzo, San Gregorio de Nisa, San Juan Crisóstomo, San Gregorio el Grande, San Prudencio. SIGLO V: San León Magno, San Benito. SIGLO VI: Santos Leandro e Isidoro de Sevilla, San Gregorio el Grande…
“—Oiga, pare ya… Usted se saca nombres de cuando Constantino hizo al cristianismo religión oficial. Era lógico que se adhiriesen esas familias que siempre medran al calor de la Corte…”
Pues, no. Fueron muchos los pensadores, los nobles y patricios que ayudaron a la expansión de la fe. Cuando se reconoció al cristianismo la Administración del Imperio había registrado cientos de actas de martirio no precisamente de sólo esclavos y mendigos sino de quienes renunciaban a una envidiable posición por amor a Jesucristo. Antes de Constantino se sumaban a la Iglesia familias como la de los Flavios, que al bautizarse le entregaban todo: el alma, la vida y la hacienda. Así, Clemente y su mujer, Domitila, que fueron ejecutados por “atheotes”, es decir, por rechazar la religión del Estado. (A los cristianos primitivos no les iba el diálogo con las otras religiones.) En su hermosa quinta se conservan hoy catacumbas muy visitadas. Y ya que hablamos de los tiempos de persecución, en el siglo I, tenemos a San Pablo Apóstol que como hemos visto no era un pelanas; y a San Lucas, no precisamente un analfabeto, y a San Marcos y San Lino, también de familias relevantes. En el s.II, Atenágoras, Hermas, San Ireneo, San Ignacio de Antioquía, San Justo, San Policarpo. En el s.III, San Teófilo de Antioquía, Santos Cosme y Damián, San Cipriano, San Lactancio, San Atanasio.
Otros ejemplos entre ricos o poderosos son: San Bernardo de Claraval (s.XI); Santo Tomás Becket, San Francisco de Asís (s.XII); Santo Tomás de Aquino, San Alberto Magno, Santo Domingo de Guzmán (s.XIII); San Ignacio de Loyola (s.XV); el Duque de Gandía, San Francisco de Borja; San Carlos Borromeo, Santo Tomás Moro, San Roberto Belarmino (s.XVI). ¿Y de los contemporáneos? ¿Los hay de procedencia acomodada? Sí, y muchos. Pero la escasez de vocaciones provoca la admisión de muchas otras manchadas de “modus vivendi”. ¿Por qué? Porque es lógico que al ejército progre agazapado en la Iglesia le guste hacer recluta entre las clases bajas de la sociedad, no sólo por solución de vida sino porque con ellos los revolucionarios consiguen adeptos con los que erigir una nueva Iglesia de soviet proletarios.
Error garrafal este del pobrismo puesto que la Iglesia necesita del dinero de sus fieles para prevenirse de banqueros y mafias y, así, poder realizar independiente su misión apostólica. Es su deber cuidar, sin duda con mayor atención, los centros del poder y de la cultura a los que debe iluminar y centrar en, o hacia, el orden querido por Dios. Las corrientes de abandono que han primado los diez últimos lustros serían de Juzgado de Guardia en cualquier otro sector de la política o la economía. Pero, lo peor es que una Iglesia “de orígenes humildes”, virtualmente hundida en la demagogia del pobrismo ya no sabe “misionar” a los poderosos y se obliga a vivir encapsulada en sus mezclas de marxismo, en sus opciones alienantes, o en el indigenismo más fullero. Lo vemos en los nuevos santorales salpicados de nombres ajenos a nuestra fe. ¿Qué no? Véase “el Taco”, como se llama al calendario de los jesuitas, repleto de modelos nuevos como Simón Weil, Gandhi, Tagore, Confucio. (¿Dónde los clásicos santos, hoy casi desconocidos?) Y no toquemos mucho al Taco que todavía podrían hacerlo exclusivo para romeros y ellacurías, “Ches”, casaldáligas y leonardos, marcianos, tamayos y todos los que gozan de placeres, dinero o prebendas ejerciendo de santones de un Evangelio diferente. Incapaces de conquistar nada por arriba se refugian en la fácil tarea de envenenar a pueblos ingenuos, explotando las bajas pasiones que destruyen sin estimular los ideales que edifican. El olmo no da peras.
Es ley de mercadotecnia que de abajo a arriba nada se vende, sino al revés, y es deber de supervivencia para la Iglesia disponer de medios para realizar su misión. Ser rica en personas de carácter más que llena pusilánimes de fácil coacción, o incapaces de atender a las necesidades más primarias; mantenerse fuerte e independiente en sus medios y programas de educación y capaz de eliminar el abuso de que las instalaciones y equipos humanos de la Iglesia eduquen generaciones en el materialismo. Y si tuviera que existir un clasismo, mejor que abandonarnos a la dictadura de los orígenes humildes será elegir el de los mejores, no, por descontado, el de una falsa aristocracia de apellidos, sino de lo que Isabel, aquella reina inigualada, supo potenciar por los méritos personales de quienes elegía para sus gobiernos. La meritocracia.
Cristo tiene todavía un gran atractivo para todos, y si la Iglesia no sabe “beneficiarse” de Él debería examinar si será porque definitivamente lo ha marginado con ideologías ladinas. Dice la Biblia, y no descubre la pólvora, que la ociosidad “[…] es madre de la indigencia.” (Tob 4, 13) La Iglesia, que absorbió y cristianizó el tesoro de las culturas griega y romana, de lo que aún quedan perlas en este Occidente, todo lo perderá si corrompe su mensaje hasta el nirvana de la lástima o el abandono, el verdadero Pecado Original, según Madre Teresa. La Cristiandad puso aquella riqueza a los pies de Cristo, “Rey por el que lo reyes reinan”, según nuestro Fernando III, el Santo. Esta realidad se consolidó no sólo por el poder del Estado que se quiso poner al amparo de la única religión, o por sus leyes o por su organización política sino, también, por todos los santos anónimos a los que damos honor cada primero de noviembre.
Nuestra civilización se sostiene sobre la fe católica y, también, por la sangre que España derramó por toda la Historia, desde el tiempo de los Apóstoles hasta los santos que la próxima semana recordemos. Que no es, subrayémoslo, día de difuntos, fieles o ateos, sino la Fiesta de los santos, la de la Iglesia Triunfante dueña del cielo según la fe enseñada, al menos hasta hoy, por la Iglesia. Estos santos son los que limpiaron la sangre del Cordero, los que oriundos del mundo entero dieron a España incomparables tintes de gloria pues o bien iban los conquistadores delante de los evangelizadores, o bien estos abrían el camino a aquellos. Los engañados que odian a España no saben que se la odia intrínsecamente por lo que representa; se nos odia porque se odia a Trento, el siete de octubre, el primero de abril, la espada con la cruz, el dos de mayo y Zaragoza. Porque se odia a Cristo se odia a España que puso su impronta, la de Él, en medio mundo. Nuestro pasar como nación es principalmente una historia teologal. Somos, quizás, la única nación con tan hermoso marchamo. Todo separatista vasco, gallego, catalán o del etcétera que se quiera odia a España porque de algún modo le han enseñado a odiar el universo de una civilización cristiana. Por eso, cuanto más se ahonda el separatismo antiespañol más se deslavaza en el pueblo el sentido religioso de la vida. Al final, este separatismo va a ser un instrumento del Anticristo.
Lo que ayudó a la Iglesia de los comienzos es que no admitió ni a ociosos ni a arribistas, tal y como consta en las cartas apostólicas y la Didaché. En ese libro de aventuras llamado ‘Los hechos de los Apóstoles’ se cuenta una manera muy poco progresista de socorrer a los pobres. Encontró San Pedro a uno tirado en el suelo que le pidió limosna. «No tengo plata ni oro – le contestó–; pero lo que tengo te doy: En nombre de Jesucristo, ponte en pie y échate a andar.» (Hch 3, 6) Simbolizó así la genuina “liberación” que debe predicar el cristianismo. Levantémonos y pongámonos a andar, sin muletas. Es la mejor lección de amor a los pobres y la promesa de nuevos santos para esta hora de tinieblas. La pobreza segura es la que consentimos dentro de nosotros, la que espera su solución en el esfuerzo ajeno, la que pasa sus culpas a causas exógenas y no a las íntimas rendiciones. San Pedro (Hch 10, 38) nos lo señala cuando dice de Jesús: « (…) pasó haciendo el bien y curando a todos los que estaban oprimidos por el diablo.» No dijo oprimidos por los ricos sino por el diablo.
A la Fiesta anónima de Todos los Santos se le quitan ahora, en Roma, 498 mártires con nombre que pronto tendrán su fiesta particular. Un regalo que ofrece España a la Fe tradicional que ellos besaron en sus cruces. Un número formidable, tremendo, avasallador. Una verdad insultante para la bazofia que busca la gehena. Fueron matados y martirizados porque creían en la fe de su bautismo. Si España hoy se quedara sin oro ni plata no sería tan pobre como si perdiera aquella fe. s.
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30 Comentarios a “Pedro Rizo | La explotación de la pobreza (ii)”

Enfatizar el amor a los pobres es solo estrategia para oponerse a la propaganda Marxista.
A partir de la revolucion bolchevique en Rusia los comunistas han utulizado el “odio” de la Iglesia por los pobres como su arma de propaganda preferida.
Dicen los Comunistas:
“La Iglesia odia a los pobres. ¡Viva el Comunismo!”
“Los curas odian a los obreros. ¡Muerte a los curas!”
“El Papa odia a los humildes y pobres”. ¡Muerte al Papa de los ricos!”
“La Iglesia esta con los reyes y los ricos. ¡Muerte a la Iglesia!”
Asi hablaban y hablan los comunistas de ayer y de hoy.
Todo el enfazis que la Iglesia hace en amor a los pobres es solo estrategia y tactica para dejar sin balas a la propaganda Marxista.
Mientras mas hablan los marxistas del “odio” de la Iglesia a los pobres, mas habla la Iglesia del amor a los pobres.
Es estrategia y tactica para desmentir a Izquierda Unida, para dejar sin argumentos a Llamazares.
Cualquier mal entendido de el mensaje a favor de los pobres o cualquier intento de Marxificar este mensaje ha sido muy bien detenido en seco por la Iglesia ( Documento Libertatis nuntius , 1984, en contra de la Teologia de laLiberazion, http://es.catholic.net/empresarioscatolicos/721/1154/articulo.php?id=13023 )
Ahora bien, el documento mas glorioso y contuendente de las ultimas decadas con respecto a la doctrina social de la Iglesia es GAUDIUM ET SPES de Su Santidad Pablo VI
En GAUDIUM ET SPES de Pablo VI, Segundo Concilio Vaticano, Su Santidad da Fe clara y contudente de los males de la sociedad moderna: Liberalismo, Ateismo, Marxismo.
Pablo VI en GAUDIUM ET SPES da el sentido Teologal y Eterno de la Historia: la Lucha contra Satanas, contra los Ateos y contra los que pasan del Orden Social Cristiano
Su Santidad PABLO VI, GAUDIUM ET SPES , Segundo Concilio Vaticano, 1965 (extractos):
“Toda la vida humana, la individual y la colectiva, se presenta como lucha, y por cierto dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas.
Afirma además la Iglesia que bajo la superficie de lo cambiante hay muchas cosas permanentes, que tienen su último fundamento en Cristo, quien existe ayer, hoy y para siempre. Igualmente cree que la clave, el centro y el fin de toda la historia humana se halla en su Señor y Maestro.
Al negarse con frecuencia a reconocer a Dios como su principio, rompe el hombre la debida subordinación a su fin último, y también toda su ordenación tanto por lo que toca a su propia persona como a las relaciones con los demás y con el resto dela creación. Obscurecieron su estúpido corazón y prefirieron servir a la criatura, no al Creador.
ES ESTE ATEÍSMO UNO DE LOS FENÓMENOS MÁS GRAVES DE NUESTRO TIEMPO.
Con frecuencia, el ATEÍSMO MODERNO reviste también la forma sistemática, la cual, dejando ahora otras causas, lleva el afán de autonomía humana hasta negar toda dependencia del hombre respecto de Dios.
EL DIVORCIO ENTRE LA FE Y LA VIDA DIARIA DE MUCHOS DEBE SER CONSIDERADO COMO UNO DE LOS MÁS GRAVES ERRORES DE NUESTRA ÉPOCA.
Ya en el Antiguo Testamento los profetas reprendían con vehemencia semejante escándalo. Y en el Nuevo Testamento sobre todo, Jesucristo personalmente conminaba graves penas contra él.
Por eso, cuando los defensores de esta doctrina logran alcanzar EL DOMINIO POLÍTICO DEL ESTADO, ATACAN VIOLENTAMENTE A LA RELIGIÓN, DIFUNDIENDO EL ATEÍSMO, sobre todo en materia educativa, con el uso de todos los medios de presión que tiene a su alcance el poder público.
La Iglesia, fiel a Dios y fiel a los hombres, no puede dejar de reprobar con dolor, pero con firmeza, como hasta ahora ha reprobado, ESAS PERNICIOSAS DOCTRINAS y conductas, que son contrarias a la razón y a la experiencia humana universal y privan al hombre de su innata grandeza.
Pero cuando la AUTORIDAD PÚBLICA, rebasando su competencia, oprime a los ciudadanos, éstos no deben rehuir las exigencias objetivas del bien común; les es lícito, sin embargo, defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso de tal autoridad, guardando los límites que señala la ley natural y evangélica.
Urgen al cristiano la necesidad y el deber de luchar, con muchas tribulaciones, CONTRA EL DEMONIO, e incluso de padecer la muerte.
A TRAVÉS DE TODA LA HISTORIA HUMANA EXISTE UNA DURA BATALLA CONTRA EL PODER DE LAS TINIEBLAS, QUE, INICIADA EN LOS ORÍGENES DEL MUNDO, DURARÁ, COMO DICE EL SEÑOR, HASTA EL DÍA FINAL.
Los laicos, que desempeñan parte activa en toda la vida de la Iglesia, no solamente están obligados a cristianizar el mundo, sino que además su vocación se extiende a ser testigos de Cristo en todo momento en medio de la sociedad humana.
Es de justicia que pueda la Iglesia en todo momento y en todas partes predicar la fe con auténtica libertad, enseñar su doctrina social, ejercer su misión entre los hombres sin traba alguna y dar su juicio moral, INCLUSO SOBRE MATERIAS REFERENTES AL ORDEN POLÍTICO, cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas, utilizando todos y solos aquellos medios que sean conformes al Evangelio y al bien de todos según la diversidad de tiempos y de situaciones.
El Señor es el fin de la historia humana, punto de convergencia hacia el cual tienden los deseos de la historia y de la civilización, centro de la humanidad, gozo del corazón humano y plenitud total de sus aspiraciones.
El es aquel a quien el Padre resucitó, exaltó y colocó a su derecha, constituyéndolo juez de vivos y de muertos.
Vivificados y reunidos en su Espíritu, caminamos como peregrinos hacia la consumación de la historia humana, la cual coincide plenamente con su amoroso designio: “Restaurar en Cristo todo lo que hay en el cielo y en la tierra” (Eph 1,10).
He aquí que dice el Señor: “Vengo presto, y conmigo mi recompensa, para dar a cada uno según sus obra. Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último, el principio y el fin” (Apoc 22,12-13).
PABLO VI
7 diciembre 1965
Soy anónimo, vuestra peor pesadilla, uhhhhh. (jua, jua, jua).
Gaudium et Spes es un documento ambiguo y por demás pernicioso, porque como dijera el Cardenal Ratzinger cuando era Prefecto de la Congregación para la Defensa de la Fe: «Contentémonos aquí con la comprobación de que el documento [Gaudium et Spes] juega el papel de un Antisy-llabus y, en consecuencia, expresa el intento de una reconciliación oficial de la Iglesia con la nueva época establecida a partir del año 1789»
¿Cómo se puede sacar una Constitución conciliar anticomunista de un Concilio que se plegó a los deseos del Patriarca moscovita para no condenar el Comunismo? Pues, sólo de los deseos ancestrales del modernismo de congeniar a la Iglesia con el mundo. Una Constitución, Gaudium et Spes, pastoral, que no magisterial, y por tanto, cuando esa Constitución pastoral reconoce la libertad religiosa, lo mejor es taparse los oídos…y las narices.
Anónimo…uhhhhh.
A DON PEDRO DECIRLE QUE ES UNA DESGRACIA MUY GRANDE QUE LA IGLESIA ESTA DIVIDIDA EN DOS FACCIONES IRRECONCILIABLES. UNA ES LA TRADICIONAL, LA ANTIGUA DE DOS MILENIOS, LA QUE DABA MENSAJES DE ETERNIDAD Y DE ORDEN DE LOS HUMANOS HACIA DIOS, LA ABIERTA A TODAS LASALMAS. LA OTRA ES LA DEMOCRATICA, LA LIBERAL Y MODERNISTA QUE DENUNCIO PIO X, LA QUE NO ELEVA AL HOMBRE Y LE HACE CREER QUE EL MISMO Y LO QUE SE TOCA AQUI ABAJO ES LO UNICO QUE IMPORTA. COMO DIJO NO RECUERDO QUIEN, DIOS ES AHORA UN EXTRA OPCIONAL. A LIZCANO, MUY BIEN ESA ACLARACIÓN. PERO LE PROPONGO QUE CON EL ANONIMO HAGA COMO YO. QUE NO PIERDA EL TIEMPO. INTENTARLO ES CONFIRMAR LO QUE DIGO AL PRINCIPIO, QUE LA IGLESIA ESTA PARTIDA EN DOS, PUEDE QUE EN TRES SI CONTAMOS A LOS DEL CLUB OPUS DEI QUE HA ENTRONIZADO EL FANATISMO. LEERLE LOS ROSARIOS DE ENCICLICAS Y DOCUMENTOS QUE ELABORA A SU ANTOJO, UNA VANIDAD INFANTIL, ES DEMASIADA ATENCION QUE YO NO PUEDO PRESTARLE. SON ROLLOS BIBLICOS INTERMINABLES Y NO UNO, CIENTOS. ¿NO PUEDE EL PERIODICO LIMMITAR EL ABUSO DE ESTOS TRACK BACK ? ¿QUE CLASE DE PERSONA ES LA QUE TIENE TIEMPO PARA DEDICARLE A UN COLUMNISTA TANTA ATENCION? SIN DUDA UN OCIOSO COADJUTOR, UN RENTISTA SIN OBLIGACIONES DE TRABAJO. NO LO COMPRENDO, A NO SER QUE TENGA PROBLEMAS MENTALES, PERSONALES CON EL ARTICULUSTA. POR ESO LO MEJOR ES DEJARLE. CUANDO APARECE SU COMENTARIO ENSEGUIDA SE SABE QUE ES EL Y AVANZO RAPIIDA PARA ENCONTRAR OTROS, O EL FINAL DONDE ESCRIBO EL MIO.
Sr Lizcaino de la Rosa, su ignorancia de Teologia es estupenda.
Y como dice el dicho “mono ve mo hace” Sienna a respaldarlo.
Hay 3 tipos de Catolicos:
1. Catolicos liberales o de Izquierda: No son Catolicos pero se creen Catolicos. Estan llenos de errores Morales y de herejias CRISTOLOGICAS. Ejmplo: curas marxistas, Teologia de Liberacion, modernistas, etc
2. Catolicos. Fieles a la doctrina Tradiconal de Todos los tiempos y a los Sucesores de los Apostoles. Ejemplo Don Fernando Rifan, yo.
3. Catolicos “Tradicionalistas” Psudo Cismaticos: Estan llenos de Errores Doctrinales y de Herejias Eclesiologicas (sobre la Iglesia). Ejemplo Pedro Rizo, Sienna, Lizcaino de la Rosa, etc
LA INFABILIDAD EN LOS CONCILIOS DE LA IGLESIA
La Teologia Tradicional de Todos los tiempos dice que TODO Concilio Llamado por el Papa, presidido por el Papa y aprobado por el Papa NO PUEDE CONTENER por PROMESA DIVINA herejia alguna.
En Un Concilio de la Iglesia, ya sea de tema primordialmente Dogmatico o Primordialmente Pastoral acuta la INFABILIDAD de la Iglesia.
I. Si el Concilio es primordialmente DOGMATICO (esto es que DEFINE UN DOGMA NUEVO) entonces en ese Concilio Actua la INFABILIDAD DEL MAGISTERIO EXTRAordinario.
Magisterio EXTRAORDINARIO es cuando la Iglesia dice “DECIMOS, DEFINIMOS Y DECLARAMOS que…”
Ejemplo: Concilio de Trento, Concilio Vaticano Primero.
II. SI el Concilio NO define Ningun dogma NUEVO pero es llamado por el Papa , presidido por el Papa y aprobado por el Papa, entonces los documentos de ese Concilio pertenecen al MAGISTERIO ORDInario INFALIBLE.
Magisterio ORDINARIO infalible: No decreta ningun Dogma NUEVO, no hace ninguna solenme Definicion , PERO ESTA LIBRE DE HEREJIA MORAL y HEREJIA DOGMATICA de principio a fin, NO CONTIENE herejia.
Ejemplo: Concilio 2do de Letran, Concilio Segundo Vaticano, Concilio 4to de Letran.
La infabilidad del MAGISTERIOO ORDINARIO no protege contra el que el texto sea confuso, dificil de leer, largo, y facil de MALinterpretar.
Pero si protege de algo: de la Herejia Moral y Herejia Dogmatica.
El Espiritu Santo se asegura que de principio a Fin NO hay nada heretico en ese documento.
Ahora Lizaino, y Sienna a leer y Estuidiar con algun cerebro si les queda:
1. Cardenal Ratzinger (20 de enero de 1986): “Por su puesto que se puede expresar ansiedad sobre ciertas interpretaciones que se le ha dado a varios textos del Concilio; también se puede legítimamente criticar esas interpretaciones. Pero no es posible llamar a la pregunta respecto a la AUTENTICA DOCTRINA del Segundo Concilio Ecuménico del Vaticano, en los textos que son del Magisterio y tienen la mas ALTA AUTORIDAD DOCTRINAL.”
2. Santo Padre Pablo VI, (21 de febrero de 1976) sobre los errores de Lefebvre: “Nosotros consideramos que antes de ser recibido en audiencia, Mons. Lefebvre debe renunciar a su inadmisible posición concerniente al Segundo Concilio Vaticano y las medidas que Nosotros hemos promulgado y aprobado en materias litúrgicas y disciplinarias (y en CONSECUENCIA también DOCTRINALES). ¡Esta posición así! El no cesa de afirmar por palabras y hechos…”
3. INFALIBILIDAD DE LOS CONCILIOS (Curso Superior de Religión , Rev. Padre Dr. Rafael Faria, Santa Fe de Bogota, 1956, Libro I, punto 268: Los concilios, p. 147, NIHIL OBSTAT IMPRIMATUR):
Condición esencial para la Infalibilidad Episcopal.
Para que las enseñanzas de los obispos sean infalibles se requiere que estén en unión con el Obispo de Roma (el Papa) y que la enseñanza esté sujeta a la autoridad del Papa. El ámbito de esta infalibilidad, como la del Papa, incluye no solo las verdades reveladas sino también cualquier enseñanza vinculada a la revelación divina
Los obispos reunidos en concilios Ecuménico (o Universal, es decir, que reúne a todos los obispos del orbe) son infalibles con tal de que se realicen tres condiciones:
a. Que el Papa convoque a todos los obispos del Orbe.
b. Que presida el concilio por sí o por un legado.
c. Que apruebe las decisiones tomadas.
4. Pablo VI (11 de octubre de 1976 intentando hacer entrar en razón a Lefebvre): “Esto así puesto que la Tradición es inseparable del Magisterio vivo de la Iglesia, así como es inseparable de las Sagradas Escrituras. “Sagrada Tradición, Sagradas Escrituras, y el Magisterio de la Iglesia…están entrelazadas y unidas juntas de tal forma que una de esas realidades no existe sin las otras, y bajo la acción del Espíritu Santo para la salvación de las almas”
Con la Asistencia especial del Espíritu Santo, los Papas y los Concilios Ecuménicos han actuado de esta manera común. Y es precisamente esto es lo que hizo el Segundo Concilio Vaticano. Nada que fue decretado en este Concilio, o en las reformas que Nosotros enunciamos con el fin de poner el Concilio en efecto, es opuesto a lo que la Iglesia - en dos mil anos de Tradición- considera fundamental e inmutable.
Nosotros somos los garantizadores de esto, no en virtud de Nuestra personal excelencia pero en virtud del cargo que el Señor Nos ha conferido como legitimo Sucesor de Pedro, y en virtud de la especial asistencia que Él Nos ha prometido lo mismo que ha Pedro: “Yo he orado por ti para que tu fe no desfallezca” (Lucas 22:32). El episcopado universal es garante de esto con Nosotros. Nuevamente, usted NO puede apelar a la distinción de lo que es dogmático y de lo que es pastoral para aceptar ciertos textos en este Concilio y rehusar otros…”
5.Obispo Tradicional Don Fernando Rifan: Não se pode esquecer que o Concílio Vaticano II foi um verdadeiro Concílio da Igreja Católica, legitimamente convocado e presidido pelo Papa Beato João XXIII [27] e continuado pelo Papa Paulo VI, com a participação de bispos de todo o mundo.
O fato de o Concílio Vaticano II ter sido pastoral não tira a sua autoridade de magistério, como bem explicou o Papa Paulo VI: “Dado o caráter pastoral do Concílio, ele evitou pronunciar de uma maneira extraordinária dogmas que comportassem a nota da infalibilidade, mas ele dotou seus ensinamentos da autoridade do magistério ordinário supremo; esse magistério ordinário e manifestamente autêntico deve ser acolhido dócil e sinceramente por todos os fiéis, segundo o espírito do concílio concernente à natureza e os fins de cada documento”.
“Porque o ensinamento não infalível da Igreja, embora não de maneira absoluta, é também assistido pelo Espírito Santo. Muito se enganaria, pois, quem cuidasse que ele nos deixa inteiramente livres de assentir ou de discordar” (Pe. Dr. M. Teixeira-Leite Penido – O Mistério da Igreja, VII, O poder do Magistério p. 294).
Com relação aos Concílios, Bossuet, e com ele a teologia católica, distingue entre a história do Concílio e sua autoridade doutrinal. Sua história muitas vezes é cheia de discussões e problemas. Mas, uma vez promulgadas as suas decisões e aprovadas pelo Papa, ele se reveste de autoridade do magistério e o lado humano de sua história se desvanece diante do valor dos seus decretos.
Todos os documentos do Concílio Vaticano II terminam com o seguinte solene ato de promulgação:
“Todo o conjunto e cada um dos pontos que foram enunciados nesta (Constituição Dogmática ou Pastoral, Decreto ou Declaração) agradaram aos Padres. E nós, pela autoridade Apostólica por Cristo a Nós confiada, juntamente com os Veneráveis Padres, no Espírito Santo, os aprovamos, decretamos, e estatuímos. Ainda ordenamos que o que foi determinado em Concílio seja promulgado para a Glória de Deus. Roma… Eu, Paulo, Bispo da Igreja Católica… seguem-se as assinaturas dos Padres Conciliares.”
Na sua Instrução Pastoral sobre a Igreja, tratando de documentos do Concílio Vaticano II, Dom Antônio de Castro Mayer escreveu: “… No caso das decisões conciliares aprovadas e promulgadas pelo Papa Paulo VI, toda uma série de publicações católicas não teve a menor dúvida em fazer restrições à atitude do Papa, precisamente quando, de acordo com o dogma católico, aprovou as decisões dos Padres Conciliares da maneira como, assistido pelo Espírito Santo, julgou deveria faze-lo”.[29].
Sienna y Lizcaino de la Rosa, el gran problema con el Seundo Concilio Vaticano NO es que sus documentos NO estuvieran protegidos por el Espirtu Santo de la Herejia.
SI estuvieron protegidos de la Herejia por el Espiritu Santo. Lo sabemos porque a) el Papa lo convoco, b) El Papa lo presidio c) el Papa lo aprobo. Las tres claves para la Infabilidad del Magisterio Ordinario.
El Gran problema con el Segundo Concilio Vaticano es que fue escrito en un lenguaje muy poetico, largo, dificl de entender y los liberale y modernistas vieron en el ilusiones opticas, ficciones:
Los liberales modernitas dicen:
“Ahora podemos ser pro maricones porque el CVII “dice” que ser maricon es bueno”
“Ahora podemos ser pro aborto porque el CVII “dice” que el aborto es bueno”
“Ahora podemos adulterar porque el CVII “dice” que el adulterio es bueno”
Asi hablan los liberales. Eso es ilusion optica, ficccion nacido de su terrible interpetacion.
1. Dra Anne W Carroll, en su libro “Cristo Rey, Señor de la historia”: “Habiendo fallado en que el Concilio enseñara modernismo, los modernistas intentaron otra estrategia. Estos lograron implantar sus ideas en la prensa Occidental, que difundió las ideas modernistas en el “espíritu del Vaticano II” y totalmente ignoro la real enseñanza de los documentos.
En los Estados Unidos y Europa Occidental, la visión modernista fue la que se escucho. Muchos clérigos y religiosos Ortodoxos no se dieron cuenta que los modernistas estaban atacando doctrina Católica Incambiable y ellos mismos no estudiaron los documentos, por lo que no pudieron contrarrestar”—los pocos que se dieron cuenta fueron enmudecidos, silenciados, ignorados por la prensa, y el mundo masónico- “Las ideas modernistas se extendieron como un incendio forestal dejando a los fieles en el error del modernismo o confundidos respecto a lo que REALEMENTE estaba enseñando la Iglesia. El concepto de que todo lo “pre-Vaticano II” estaba ahora caducado se volvió común. Algunos Católicos ortodoxos se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo PERO SOBRE REACCIONARON, algunos RECHAZANDO el Concilio y otros HASTA RECHAZANDO LA AUTORIDAD del Papa para hacer cualquier cambio en las practicas. De este modo hubo muy poco de beneficio en el mundo occidental por el Concilio.”
2. PAPA PABLO VI (1976): “Ciertamente problemas de otro orden Nos preocupan: la superficialidad de ciertas interpretaciones de los documentos conciliares …mas que la firme adhesión a las enseñanzas de la Escritura y TRADICION, de iniciativas que ARBITRARIAMENTE evocan la Fe para justificarse. Nosotros las conocemos, Nosotros las sufrimos, y por Nuestra parte nos esforzamos por remediarlas. Pero es cierto que algunos sacerdotes y miembros entre los fieles enmascaran con el nombre de “conciliar” esas INTERPRETACIONES y practicas erróneas que son injuriosas, incluso escandalosas y hasta SACRÍLEGAS.
Pero esos abusos NO PUEDEN SER ATRIBUIDOS al CONCILIO en sí MISMO o a las reformas que legítimamente fueron decretadas en el, pero a la falta de AUTENTICA FIDELIDAD a estas. Usted quiere convencer a los fieles que la causa próxima de la CRISIS es mas que la ERRÓNEA INTERPRETACIÓN del Concilio, es este en sí mismo.”
Asi que aprendalo bien Sr de la Rosa:
La manera de saber si Un Concilio esta protegido de la Herejia por el Espiritu Santo es saber si el Concilio fue llamdo por el Papa, presidido por el Papa o un representante y aprobado por el Papa. Si cuemple estas 3 condiciones puede estar super seguroy super tranquilo que ese Concilio NO contiene herejia.
I’m sorry Mr. Anonymous, pero un Concilio está asistido por el Espíritu Santo si, y sólo si, así se expresa en su sesión inaugural. Un concilio pastoral, no dogmático, es una predicación que por sí misma no toca a la infalibilidad. Cuando al término de las sesiones conciliares se preguntó a monseñor Felici: “¿No podría usted dar lo que los teólogos llaman la nota del concilio?”, él respondió: “Hay que distinguir según los proyectos, los capítulos, aquellos que en el pasado ya han sido objeto de definiciones dogmáticas; en cuanto a las declaraciones que tienen un carácter de novedad, hay que hacer algunas reservas“.
Y la libertad religiosa no es novedad, es premisa condenada dogmáticamente.
Hala, y ahora a sacar otra ristra de citas sin ton ni son, anónimo del “demonio”, pero a ver si saca una tan sólo con la siguiente declaración explícita en el II Concilio Vaticano:
“Este sacrosanto, ecuménico y universal Concilio de …, legítimamente reunido en el Espíritu Santo, presidiendo en él… los tres Legados de la Sede Apostólica, considerando la grandeza de las materias que han de ser tratadas,etc.”
Obispo Tradicional Don Fernando Rifan: Não se pode esquecer que o Concílio Vaticano II foi um verdadeiro Concílio da Igreja Católica, legitimamente convocado e presidido pelo Papa Beato João XXIII [27] e continuado pelo Papa Paulo VI, com a participação de bispos de todo o mundo.
O fato de o Concílio Vaticano II ter sido pastoral não tira a sua autoridade de magistério, como bem explicou o Papa Paulo VI:
“Dado o caráter pastoral do Concílio, ele evitou pronunciar de uma maneira extraordinária dogmas que comportassem a nota da infalibilidade, mas ele dotou seus ensinamentos da autoridade do magistério ordinário supremo; esse magistério ordinário e manifestamente autêntico deve ser acolhido dócil e sinceramente por todos os fiéis, segundo o espírito do concílio concernente à natureza e os fins de cada documento”.
“Porque o ensinamento não infalível da Igreja, embora não de maneira absoluta, é também assistido pelo Espírito Santo. Muito se enganaria, pois, quem cuidasse que ele nos deixa inteiramente livres de assentir ou de discordar” (Pe. Dr. M. Teixeira-Leite Penido – O Mistério da Igreja, VII, O poder do Magistério p. 294).
Com relação aos Concílios, Bossuet, e com ele a teologia católica, distingue entre a história do Concílio e sua autoridade doutrinal. Sua história muitas vezes é cheia de discussões e problemas. Mas, uma vez promulgadas as suas decisões e aprovadas pelo Papa, ele se reveste de autoridade do magistério e o lado humano de sua história se desvanece diante do valor dos seus decretos.
Todos os documentos do Concílio Vaticano II terminam com o seguinte solene ato de promulgação:
“Todo o conjunto e cada um dos pontos que foram enunciados nesta (Constituição Dogmática ou Pastoral, Decreto ou Declaração) agradaram aos Padres. E nós, pela autoridade Apostólica por Cristo a Nós confiada, juntamente com os Veneráveis Padres, no Espírito Santo, os aprovamos, decretamos, e estatuímos. Ainda ordenamos que o que foi determinado em Concílio seja promulgado para a Glória de Deus. Roma… Eu, Paulo, Bispo da Igreja Católica… seguem-se as assinaturas dos Padres Conciliares.”
Na sua Instrução Pastoral sobre a Igreja, tratando de documentos do Concílio Vaticano II, Dom Antônio de Castro Mayer escreveu: “… No caso das decisões conciliares aprovadas e promulgadas pelo Papa Paulo VI, toda uma série de publicações católicas não teve a menor dúvida em fazer restrições à atitude do Papa, precisamente quando, de acordo com o dogma católico, aprovou as decisões dos Padres Conciliares da maneira como, assistido pelo Espírito Santo, julgou deveria faze-lo”
Pablo VI (11 de octubre de 1976 intentando hacer entrar en razón a Lefebvre): “Con la Asistencia especial del Espíritu Santo, los Papas y los Concilios Ecuménicos han actuado de esta manera común. Y es precisamente esto es lo que hizo el Segundo Concilio Vaticano.
Nada que fue decretado en este Concilio, o en las reformas que Nosotros enunciamos con el fin de poner el Concilio en efecto, es opuesto a lo que la Iglesia - en dos mil anos de Tradición- considera fundamental e inmutable.
Nosotros somos los garantizadores de esto, no en virtud de Nuestra personal excelencia pero en virtud del cargo que el Señor Nos ha conferido como legitimo Sucesor de Pedro, y en virtud de la especial asistencia que Él Nos ha prometido lo mismo que ha Pedro: “Yo he orado por ti para que tu fe no desfallezca” (Lucas 22:32). El episcopado universal es garante de esto con Nosotros. Nuevamente, usted NO puede apelar a la distinción de lo que es dogmático y de lo que es pastoral para aceptar ciertos textos en este Concilio y rehusar otros…”
Cardenal Ratzinger (20 de enero de 1986): “Por su puesto que se puede expresar ansiedad sobre ciertas interpretaciones que se le ha dado a varios textos del Concilio; también se puede legítimamente criticar esas interpretaciones.
Pero no es posible llamar a la pregunta respecto a la AUTENTICA DOCTRINA del Segundo Concilio Ecuménico del Vaticano, en los textos que son del Magisterio y tienen la mas ALTA AUTORIDAD DOCTRINAL.”
–Cardenal Ratzinger (Congregacion Doctrina de la FE, Carta a Lefebvre, 1983): “Además usted enumera tres textos conciliares “incompatibles”, a su modo de ver, con el Magisterio pasado, añadiendo incluso “etc.”…
No puede afirmar la incompatibilidad de los textos conciliares - que son textos Magisteriales - con el Magisterio pasado y la Tradición.
Le es posible decir que personalmente, no ve esta compatibilidad, y en consecuencia puede pedir a la Sede Apostólica explicaciones.
Pero si afirma la imposibilidad de tales explicaciones, SE OPONE PROFUNDAMENTE a la estructura fundamental de la fe católica.
Sólo es auténtica y tiene autoridad la interpretación del Magisterio, que es el intérprete de sus propios textos: ya que los textos conciliares no son los escritos de tal o cual experto; son documentos del Magisterio.” (Cardenal José Ratzinger, CONGREGACION DE LA DOCTRINA DE LA FE,carta a Lefevbre, 1983)
Estoy abrumado, estamos pasando de anónimos conocidos a desconocidos anónimos. Creo que mi sección está tomando un prestigio inconmensurable al provocar la aparición en ella de comentaristas tan relevantes como el Card. Ratzinger, Papa reinante con el nombre de Benedicto XVI. Pero la bruma se convierte en ceniza cuando veo, ¡Oh milagros de la red!, que merezco la resurrección de Pablo VI. ¿Cómo dormiré esta noche si me voy a la cama con estas figuras? Y entre sueños y duermevela me preguntaré si es que los comentarios pueden incluir imposturas y usar el nombre de cualquier persona. Da miedo el medio Internet.
”IN SPIRITU SANCTO”
PARA CLAUSURAR EL CONCILIO VATICANO II
PABLO VI
PARA PERPETUA MEMORIA
8 de diciembre de 1965
El Concilio Vaticano II, reunido en el Espíritu Santo y bajo la protección de la Bienaventurada Virgen María, que hemos declarado Madre de la Iglesia, y de San José, su ínclito esposo, y de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, debe, sin duda, considerarse como uno de los máximos acontecimientos de la Iglesia.
Así, pues, finalmente ha concluido hoy, con la ayuda de Dios, todo cuanto se refiere al Sacrosanto Concilio ecuménico.
Y con nuestra apostólica autoridad decidimos concluir a todos los efectos las constituciones, decretos, declaraciones y acuerdos, aprobados con deliberación sinodal y promulgados por Nos, así como el mismo Concilio ecuménico, convocado por nuestro predecesor, Juan XXIII, el 25 de diciembre de 1961, iniciado el día 11 de octubre de 1962 y continuado por Nos después de su muerte, mandamos y también ordenamos que todo cuanto ha sido establecido sinodalmente sea religiosamente observado por todos los fieles para gloria de Dios, para el decoro de la Iglesia y para tranquilidad y paz de todos los hombres.
Hemos sancionado y establecido estas cosas, decretando que las presentes letras sean permanentes y continúen firmes, válidas y eficaces, que se cumplan y obtengan plenos, íntegros efectos y que sean plenamente convalidadas por aquellos a quienes compete o podrá competer en el futuro.
Así se debe juzgar y definir.
Y debe considerarse nulo y sin valor desde este momento todo cuanto se haga contra estos acuerdos por cualquier individuo o cualquier autoridad, conscientemente o por ignorancia.
Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, el año 1965, tercero de nuestra pontificado.
PABLO PP.VI
CIUDAD DEL VATICANO/LUCCA, miércoles, 5 octubre 2005 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha querido «unir su voz para exaltar las grandes obras realizada por el Espíritu Santo en el siglo recientemente concluido» uniéndose espiritualmente al Congreso Internacional que en la ciudad italiana de Lucca ha promovido una relectura espiritual de aquellos años.
«Precisamente en el corazón del siglo XX se sitúa el Concilio Ecuménico Vaticano II, principal acontecimiento eclesial del siglo, INSPIRADO Y GUIADO POR EL ESPÍRITU SANTO», recuerda el mensaje firmado por el cardenal Sodano.
A ese evento «continúa mirando todo el pueblo cristiano, mientras se adentra en el tercer milenio, anunciando y proclamando con gozo el Evangelio de la vida y del amor»; por su parte, «el “pentecostés” conciliar, percibido con toda su fuerza, no ha dejado de hacer advertir su soplo beneficioso en el mundo entero», constata.
«A una humanidad a veces preocupada y hasta turbada ante los grandes desafíos de la época moderna, el Concilio Ecuménico Vaticano II ha lanzado una valiente invitación a la esperanza, invitación fundada no en ideologías o utopías, sino en la presencia viva de Cristo muerto y resucitado», recuerda la misiva.
Pablo VI al finalizar TODOS Y CADA UNO de los documentos del Concilio Vaticano II (llamado por el Papa, presidido por el Papa y aprobado por el Papa o sea los 3 puntos de infabilidad cociliar)
“Todas y cada una de las cosas contenidas en esta ( Constitución Dogmática/ dcumento) han obtenido el beneplácito de los Padres del Sacrosanto Concilio. Y Nos, en virtud de la potestad apostólica recibida de Cristo, juntamente con los Venerables Padres, las aprobamos, decretamos y establecemos en el Espíritu Santo, y mandamos que lo así decidido conciliarmente sea promulgado para gloria de Dios.
Roma, en San Pedro,
Yo, PABLO, Obispo de la Iglesia católica
Benedicto XVI explica la causa de la crisis que surgió en la Iglesia tras el Concilio: Una interpretación errónea de sus textos
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 22 diciembre 2005 (ZENIT.org).- La crisis que surgió en la Iglesia tras el Concilio Vaticano II no tiene la causa en sus documentos, sino en la interpretación que una corriente ha hecho de los mismos.
La primera interpretación es la que el Papa llamó «hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura» «entre la Iglesia preconciliar y la Iglesia postconciliar».
«Con frecuencia ha podido servirse de la simpatía de los medios de comunicación, y también de una parte de la teología moderna», reconoció.
La otra interpretación es «la hermenéutica de la reforma», que fue propuesta por los Papas que inauguraron y clausuraron el Concilio, Juan XXIII y Pablo VI, y según constató está dando frutos «de manera silenciosa pero cada vez más visible».
Según esta visión, el objetivo del Concilio y de toda reforma en la Iglesia es «transmitir pura e íntegra la doctrina, sin atenuaciones o tergiversaciones», consciente de que «nuestro deber no sólo consiste en custodiar este tesoro precioso, como si nos preocupáramos únicamente de la antigüedad, sino en dedicarnos con voluntad firme y sin temor a la obra que exige nuestra época».
«Una cosa es el depósito de la fe, es decir, las verdades contenidas en nuestra venerada doctrina, y otra la manera en que son enunciadas, conservando sin embargo el mismo sentido y la misma amplitud», aclaró citando a Juan XXIII.
De este modo, el Concilio presentó una «nueva definición de la relación entre la fe de la Iglesia y algunos elementos esenciales del pensamiento moderno», señaló el Papa, subrayando que «la Iglesia, tanto antes como después del Concilio, es la misma Iglesia una, santa, católica y apostólica, en camino a través de los tiempos».
«Hoy podemos volver nuestra mirada con gratitud al Concilio Vaticano II –concluyó–: si lo leemos y recibimos guiados por una hermenéutica adecuada, puede ser y será cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia».
Ya le digo, don Pedro Rizo, si seguimos así podemos convocar un nuevo Concilio de Papas, lo que no sé es como se llevará eso con lo del Magisterio vivo, habiendo tantos en el pudridero. Las cosas del liberalismo es que son así, del anonimato al papado.
“…el designio de salvación abarca también a aquellos que reconocen al Creador, entre los cuales están en primer lugar los musulmanes, que confesando profesar la fe de Abraham adoran con nosotros a un solo Dios, misericordiosos, que ha de juzgar a los hombres en el último día.” (Lumen Gentium)
“La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta…Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres.” (Nostra Aetate)
“…el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural . Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad, de tal manera que llegue a convertirse en un derecho civil…A estas comunidades, con tal que no se violen las justas exigencias del orden público, se les debe por derecho la inmunidad para regirse por sus propias normas, para honrar a la Divinidad con culto público, para ayudar a sus miembros en el ejercicio de la vida religiosa y sustentarlos con la doctrina, y para promover instituciones en las que colaboren los miembros con el fin de ordenar la propia vida según sus principios religiosos.” (Dignitatis Humanae)
Esto es sólo una muestra. Todas y cada una de esas afirmaciones están en contradicción con lo enseñado, Actas del Magisterio, por la Iglesia antes del Concilio Vaticano II, es decir, en 1962 años. Dios ni puede engañarse ni puede engañarnos. La verdad es intemporal, porque es inmutable. Si mudara ya no sería verdad. Por eso las verdades de Fe no pueden contradecir la Tradición, esto es, lo que han creído todos en todo tiempo y enseñado por la Iglesia. Por eso la advertencia del Espíritu Santo en San Pablo a los Gálatas:
Sed licet nos aut angelus de caelo evangelizet vobis praeterquam quod evangelizavimus vobis, anathema sit! (Gal 1,
El liberalismo es el mal puro, no hay duda.
El Marxismo y la masoneria son lo peor del mundo. No hay duda.
Los curas rojos, los catolicos liberals dan asco. De eso no hay duda alguna.
El gran problema es que nunca jamas se puede uno apartar una milesima de la Doctrina Catolica Tradicional bajo ningun pretexto.
Muchisimos Catolicos Tradicionales hoy dia se encuentran a mayor o menor grado infectados por muchisimas herejias Eclesiologicas.
Esa es la gran Tragedia de nuestros dias.
Combatir el liberalismo y el Marxismo es MUY BUENO.
Pero desviarse un milimetro de la Doctrina Tradicional Catolica es MUY MALO.
Desgraciadamente muchisimos de los que odian el liberalismo caen en la trampa mortal de la herejia Eclesiologica:
–Que si el Espiritu Santo se puede ir de vacaciones por 4 decadas
–Que si un Concilio llamado por el Papa, presidido por el Papa y aprobado por el Papa puede contener Herejia en sus documentos finales
–Que si un documento firmado por el Papa con su nombre de Papa y dirigido a todo el mundo puede contener herejia dogmatica o moral
–Que si la Iglesia ha “cambiado” su doctrina del Primer Tipo de Dife Divina Et Catolica
–Que si se puede pasar de Pastor Aeternus si asi uno lo cree necesario
–Que si San Atanasio, que si la intervencion Otaviani, que si la Libertad Religiosa, que si el Ecumenismo, etc, etc, etc
Para satisfaccion del Demonio muchsimos Catolicos Tradiconales estan hoy dia infectados con estas herejias.
Ese es el grna problema: comabatir el maldito liberalismo es MUY BUENO, pero caer en Herejia es una Tragedia
Por eso tenemos que ser claros y clarisimos: nunca jamas se puede caer en Herejia Eclesiologica.
Hay que seguir la linea de el gran Dietrich Von Hildelbrand y Don Fernando Rifan: 100% ANTI liberals, 100% Anti Marxistas, 100% dedidcados a la defense del Rito Tradicional de la Santa Misa, PERO sin caer en ninguna Herejia Eclesiologica.
Hace ya algun tiempo hable con Su Exelencia Don Fernando Rifan sobre este tema y de ahi que el se decidiera a escribir una obra Majestuosa “El Magisterio Vivo de la Iglesia” donde se refutan todas las Herejias Eclesiologicas que infectan a muchisimos Catolicos Tradicionales.
En su obra, Don Fernando dedica un capitulo entero bajo el titulo “UNA ADVERTENCIA GRAVISIMA”.
En ese Capitulo Su Exelencia advierte muy claramente: por mas asco y repulse que nos de el liberalismo o los curan rojos, NUNCA JAMAS se puede uno deviar de la Doctrina Catolica.
Todas las glorias y los meritos de luchar contra el liberalismo y la masoneria, se convierten en lodo a la que se cae en Herejia: que si el Magisterio Ordinario Infalible No existe, que si la Iglesia “cambio” su doctrina, que si un Concilio de la Iglesia Pastoral como el de Letran II, el de Letran III, el Segundo Vaticano, el de Letran V no estan portegidos por el Espiritu Santo, que si el estado de “necesidad”, etc, etc, etc
Don Fernado lo advierte muy claramente en su capitulo “UNA ADVERTENCIA GRAVISIMA” el odio al liberalismo nunca jamas puede justificar la desviacion Doctrinal en el otro Extremo.
Esto es lo mismo que yah ace dos decadas el Cardenal Ratzinger intentaba en vano explicar a un anciano poseido por Satanas: se pueden pedir explicaciones, se pueden tener inquetudes, peri nunca jamas se puede uno “OPONERSE PROFUNDAMENTE A LA ESTRUCTURA FUNDDAMENTAL DE LA FE CATOLICA”
–Cardenal Ratzinger (Congregacion Doctrina de la FE, Carta a Lefebvre, 1983): “Además usted enumera tres textos conciliares “incompatibles”, a su modo de ver, con el Magisterio pasado, añadiendo incluso “etc.”…
No puede afirmar la incompatibilidad de los textos conciliares - que son textos Magisteriales - con el Magisterio pasado y la Tradición. Le es posible decir que personalmente, no ve esta compatibilidad, y en consecuencia puede pedir a la Sede Apostólica explicaciones.
Pero si afirma la imposibilidad de tales explicaciones, SE OPONE PROFUNDAMENTE A LA ESTRUCTURA FUNDAMENTAL DE LA FE CATOLICA.
Sólo es auténtica y tiene autoridad la interpretación del Magisterio, que es el intérprete de sus propios textos: ya que los textos conciliares no son los escritos de tal o cual experto; son documentos del Magisterio.” (Cardenal José Ratzinger, CONGREGACION DE LA DOCTRINA DE LA FE,carta a Lefevbre, 1983)
Esa es la lucha que hay que seguir por Cristo Rey: luchar contra el liberalismo y el marxismo PERO SIN desviarse una gota de la Doctrina Tradiconal Catolica.
Hoy dia por tragedia, muchisimos de los Catolicos Tradicionales estan infectados por Terribles Herejias Eclesiologicas que la Iglesia destruyo hace mas de un Siglo en el Primer Concilio Vaticano, pero un anciano poseido por Satanas resucito en los 70s en Suiza.
He ahi la meta: unir a todos los Tradicionalistas, quitarles todas las herejias Eclesiologicas que puedan tener, y ENTONCES Y SOLO ENTONCES, unir fuerzas para luchar contra el liberalismo, el marxismo y la masoneria.
Esa es la intencion y el proposito.
La lucha es dificl y ardua, pero la ayua de Dios conforta, fortalice y anima.
Luchar contra el liberalismo SI
Luchar contra la Masoneria y e Marxismo SI
Pero ANTES, luchar contras las Herjias Eclesiologicas.
Con la ayuda de Dios de lograra.
!Viva Cristo Rey!
Amen
Anónimo, todos los síntomas liberales se reproducen en sus escritos. Quiere ser católico pero a la vez quiere reconciliarse y transigir con el progreso y con la civilización moderna. Es capaz de defender la Tradición, la suya claro, la del Concilio Vaticano II que niega lo innegable, razonar lo irracional y hacer del error verdad. Insulta y muestra una falta de caridad escalofriante, no con el error, sino con el errado. A la mínima hace gala de ese gnosticismo que impregna a los que se hinchan con la ciencia convirtiéndola en vana, presumiendo de teología, como si la Fe, virtud teologal, la diera usted, el Papa o los clérigos, y no fuera un don sobrenatural del mismo Dios. En el Eclesiástico, en Rut, en los Salmos, tenemos la figura de la barca de salvación, María. Ella derrotará la herejía, la suya anónimo, la liberal, la primera; el Corazón Inmaculado de María triunfará, se hará la luz, la que ya brilló en la Iglesia en Trento. Son tantas las ofensas infringidas a Nuestro Señor Jesucristo que sólo la que es Medianera de todas las gracias puede hacer llegar las oraciones, y por los méritos de Su Hijo, hacernos llegar el perdón. Es escalofriante comprobar como puede uno hablar de Eclesiología (le gustan las palabras que los pobres, los indefensos, los débiles, no entienden, ¿verdad?), gritar incluso Cristo Rey, cuando el Concilio Vaticano II enterró la Soberanía social de Nuestro Señor, hay que tener cara dura, o estar profundamente desequilabrado. Una mente sana no puede pensar que una afirmación verdadera puede convvir con su contraria, falsa, y ser ambas ciertas. Esa es la mentalidad liberal, en el fondo usted, anónimo piensa que hace lo correcto, se cree inspirado, iluminado para hacerlo, a pesar de que su recta razón, incluso su conciencia, le diga lo contrario. La obediencia católica no es, no puede ni debe ser, irracional. No se puede luchar contra el mundo moderno y sus herejías sin doctrina y sin autoridad, dos cosas de las que adolecen, gracias al Concilio Vaticano II, los hombres de Iglesia. Como ya dijera Vázquez de Mella: Levantan tronos a las ideas y cadalsos a las consecuencias. Se les llena la boca de los maravillososo frutos del Concilio Vaticano II, y ahí están esos frutos: iglesias vacías, seminarios vacíos, sacerdotes ancianos, movimientos seglares faltos de toda doctrina, liturgias sacrílegas, comuniones en la mano, consagraciones con galletas y bollos, formas obscuras, etc. Malditos frutos. Pero en lugar de ver la evidencia, el modernismo sigue cantando voces de sirena adormeciendo las conciencias, sigue empeñado en hacer blanco lo negro, sigue matando las almas. Cristo Rey, dice el señor anónimo, se llena la boca, y defiende el destronamiento del Señor amparado en su sacrosanto Concilio Vaticano II, en el cual un día, habrá que extirpar de sus documentos las ambigüedades, las innovaciones y los casos flagrantes en contra de la Tradición. Y sí, desde esas catacumbas donde enviaron y condenaron a Monseñor Lefebvre, se mantine viva la llama de la Iglesia católica, apostólica y romana, porque mal que les pese a los modernistas y liberales, como don anónimo, el Espíritu no está de vacaciones, pervive en los fieles que han sido perseverantes en la fidelidad al Cuerpo Místico de Cristo, pervive en la Tradición.
Francamente, es interesantísimo este rifi-rafe entre el Anónimo liberal-papista-cristoreyista-demócrata-bibliotecario, y el señor Lizcano. De este último agradezco de corazón la sinergia de sus acertados comentarios salpicados de humor, y sus cortas puntualizaciones. No son despreciables las aportaciones de Anónimo pues nos muestran una clase de católicos muy de moda gracias a la resurrección del marranismo que infecta a la Iglesia con el todo vale, para que nada valga. No obstante, la buena voluntad que se le adivina, allá en el fondo muy fondo de sus acideces, me remite a un artículo en que respondí a muy buenas personas que confesaron ser acetrtada mi observación. Decía esto que copio: “”(Personas que) aún sobre su sarcasmo señalan el miedo a enfrentar la triste realidad de una Iglesia gravemente dañada por pastores de equívoca biografía. Me parecen esas buenas gentes de línea conservadora que gustan de la Tradición, pero con el Norte perdido ante la escisión que el Concilio Vaticano II trajo a la vida de la Iglesia; obligadas a no contradecirse y retorcer su imaginación “en el sentido más católico posible” ante las evidencias. Piensan que denunciar los errores y descalabros de los eclesiásticos es atacar a la Iglesia, y mucho más si el fondo de esos errores esconde la gestión de los últimos pontífices. Esta pírrica defensa es muy común en católicos que adoran los dogmas y tiemblan ante las certezas, ignorando que ambas concepciones no se neutralizan sino que se potencian.”"
Don Pedro y de la Rosa: El Dogma Tradicional de la Iglesia eas UNO y quien se aparta una MILESIMA de ese Dogma ya esta Condenado.
El Dogma Tradicional de la Iglesia, ECLESIOLOGIA, dice que el Magisterio de la Iglesia puede ser debil, bruto, pecador, etc, PERO JAMAS FIRMARA DOCUMENTO OFICIAL ALGUNO.
Decir que un Papa firmo un documento oficial con Herejia, ES EN SI MISMO HErejia
Decir que un Concilio llamado por el Papa, presidio por el Papa y aprobado por el Papa contiene Herejia, ES en si mismo Herejia
Tan simple y sencillo como eso
Como El Cardenal Ratzinger explicaba a Lefebvre: TODAS ESAS CONTRADICCIONES que el “veia” eran ilusiones opticas, fantasias.
El Espiritu Santo protege a los documentos oficiales d ela Iglesia y decir que el Espirtu Santo abandono a la Iglesia y sus documentos oficiales es Herejia
Les suplico vayan al articulo de Don Pedro sobre “el Tercer Secreo de Fatima y len y relean a “Gregory” pues el dice la VERDAD DEL DOGMA CATOLICO
El dogma infalible y Tradicional es que la LA IGLESIA ES INDEFECTIBLE y que todo concilio llamado por el Papa, aprobado por el Papa y presidio por el Papa ESTA LIBRE DE ERROR por el Espiritu Santo.
Esto NO significa que ese Concilio sea Mal interpretato, y que esa MALINTERPRWETACION de malos frutos como explicaba el Papa el dia 22 de diciembre de 2005.
Pero EN SI MISMOS, eso documentos estan protegidos por el Espirtu Santo y decir lo contrario es una Terrible Herejia Eclesiologica.
I. ECUMENISMO. Herejes y Paganos que sigen la LEY NATURAL MUCHO ANTES del Segundo Concilio Vaticano:
MUCHO ANTES del Seundo Concilio Vaticano: La Salvacion para los Paganos y Herejes Buenos que siguen la Ley Natural o pertenecen al ALMA de la Iglesia:
1. PIO XII (1951, mucho antes del Segundo Concilio Vaticano): Queda un punto por tratar, el cual DESEAMOS ARDIENTEMENTE QUE TODOS ENTIENDAN CLARAMENTE. La Iglesia, desde sus origenes hasta nuestros dias, ha conseguido siempre la prudentisima norma que, al abrazar los pueblos el Evangelio, no se destruya ni extinga NADA DE LO BUENO, HONESTO Y HERMOSO QUE, SEGUN SU PROPIA INDOLE Y GENIO, CADA UNO DE ELLOS POSEE.
La naturaleza humana, aunque inficionada con el pecado original por la miserable caida de Adan, TIENE CON TODO EN SI “ALGO NATURALMENTE CRISTIANO“; lo cual, si es iluminado con la luz divina y alimentado por la gracia de Dios, podra algun dia ser elevado a la verdadera virtud y a la vida sobrenatural.
Por lo cual, la Iglesia catolica NI DESPRECIO LAS DOCTRINAS DE LOS PAGANOS NI LAS RECHAZO, sino que mas bien las libro de todo error e impureza, y las consumo y perfecciono con la sabiduria cristiana.”
2. Catecismo Mayor de SAN PIO X (1910 Mucho antes del Segundo Concilio Vaticano) “ (El Pagano y Hereje bueno) … aunque separado del cuerpo de la Iglesia, estaría unido al alma de ella y, por consiguiente, en camino de salvación” (172)
3. CONGREGACION de la Doctrina de la FE (1949, decadas antes del Segundo concilio Vaticano): Por lo tanto para obtener Salvacion eternal no siempre se necesita estar incorporado en la Iglesia como miembro, pero es necesario estar al menos,unido en deseo” (Cardenal Alfredo Ottaviani, Secretario- Cardinal Marchetti-Selvaggiani Prefecto)
4. DICCIONARIO DE TEOLOGIA DOGMATICA(1955): Segun el sentido obvio de la palabra infiel es el que no tiene Fe…El que bajo el influjo divino hace un acto de Fe y alcanza la santificacion, pertenece ya de alguna manera a la Iglesia, SUELE DECIRSE AL ALMA DE LA IGLESIA, y teniendo un deseo implicito del Bautismo pertenece tambien al cuerpo de la Iglesia in voto. (Diccionario de Teologia DOGMATICA, Pág. 184, Rev. Padre Pietro Parente, Nihil Obstat, Imprimatur, 1955, editrice Studium de Roma)
5. EL CATECISMO EXPLICADO (1899): “SI de todos modos, un hombre sin su propia CULPA, se mantiene FUERA DE LA IGLESIA . . . SI lleva una vida temerosa de Dios . . . para todos los efectos, ES MIEMBRO DE LA IGLESIA.” (EL CATECISMO EXPLICADO, Rev. Francis Spirago, Profesor de Teologia (c) 1899, 1921, por Benziger (impresora de la SANTA SEDE). Nihil Obstat: Scanlon. Imprimatur: Archbishop Hayes, D.D.NY )
6. Papa Gregorio VII a un Rey musulman que mostro caridad con los prisioneros Cristianos SUGLOS ANTES del Segundo Concilo Vaticano: “ Dios ha inspirado este acto en ti…NOSOTROS TE AMAMOS Y DESEAMOS TU SALVACION …., pues nosotros CREEMOS Y CONFESAMOS UN SOLO DIOS; –(Dios Padre de Abrahan e Ismael)–aunque sea de modo diverso, cada día lo alabamos y veneramos como Creador de los siglos y gobernador de este mundo” (PL 148, 451).
7. CATECISMO MAYOR DE SAN PIO X (1910) : 227.- ¿Quiénes son los infieles? - Infieles son los que no tienen el Bautismo ni creen en Jesucristo, o porque creen y adoran falsas divinidades, cómo los idólatras, o porque, aun ADMITIENDO AL ÚNICO VERDADERO DIOS, no creen en Cristo Mesías, ni como venido ya en la persona de Jesucristo ni como que ha de venir: TALES SON LOS MAHOMETANOS y otros semejantes.
II. Liberad Religiosa: Quanta Cura y Quas Primas hablaban de LIBERTAD MORAL, el Segundo Concilo Vaticano de LIBERTAD POLITICA: 2 temas separados y aparte, 2 coas MUY DIFERENTES.
1. PIO XII (septiembre 1955, mucho ANTES del Segundo Concilio Vaticano):“…se trataba, quizá, de la formulación más acentuada, de la llamada idea medieval de las relaciones del poder espiritual y del poder temporal; de esta idea, hombres como Bonifacio deducirían las consecuencias lógicas. ESTA CONCEPCIÓN MEDIEVAL ESTABA CONDICIONADA POR LA ÉPOCA. Quienes conozcan sus fuentes admitirán probablemente que hubiera sido sin duda más llamativo aún que no hubiese aparecido.
QUE NO SE OBJETE, PUES, QUE LA IGLESIA MISMA MENOSPRECIA LAS CONVICCIONES PERSONALES DE QUIENES NO PIENSAN COMO ELLA. La Iglesia consideraba y considera el abandono voluntario de la verdadera fe como un pecado. PARA LOS NO CATÓLICOS, la Iglesia aplica el principio reproducido en el Código de Derecho canónico: «Ad amplexandam fidem catholicam nemo invitus cogatur [7], y estima QUE SUS CONVICCIONES CONSTITUYEN UN MOTIVO, AUNQUE NO EL PRINCIPAL, DE TOLERANCIA. Nos tratamos ya de esta materia en nuestra alocución del 6 de diciembre de 1953 a los juristas católicos de Italia.
…Pero sabe también que desde cierto tiempo los acontecimientos evolucionan más bien en otro sentido, es decir, hacia la multiplicidad de confesiones religiosas y de concepciones de vida dentro de la misma comunidad nacional en que los católicos constituyen una minoría más o menos fuerte. Puede ser interesante e incluso sorprendente para el historiador encontrar en los Estados Unidos de América un ejemplo, entre otros, de la forma en que la Iglesia llega a expandirse en medio de las más diversas situaciones.
En la historia de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, los concordatos juegan, como sabéis, un papel importante. Lo que pusimos de relieve a este propósito en la alocución antes citada de 6 de diciembre de 1953, vale también de la apreciación histórica que se tiene sobre ellos. En los concordatos, decíamos, busca la Iglesia la seguridad jurídica y la independencia necesaria para su misión, «Es posible — añadíamos— que la Iglesia y el Estado proclamen en un concordato su común convicción religiosa; pero puede suceder también que el concordato tenga por finalidad, entre otras, prevenir querellas en torno a cuestiones de principios y descartar desde el comienzo las posibles ocasiones de conflicto. Cuando la Iglesia ha suscrito un concordato, éste vale en todo su contenido. Pero su sentido profundo puede ser graduado con el mutuo conocimiento de las dos altas partes contratantes; puede significar una aprobación expresa, PERO PUEDE INDICAR TAMBIÉN UNA SIMPLE TOLERANCIA, según… (los) principios que sirven de norma para la coexistencia de la Iglesia y de sus fieles con los poderes y los hombres de otra creencia»
Catecismo de la Iglesia Catolica (1997):
2108 El derecho a la libertad religiosa no es ni la permisión moral de adherirse al error (cf León XIII, enc. “Libertas praestantissimum”), ni un supuesto derecho al error (cf Pío XII, discurso 6 diciembre 1953), sino un derecho natural de la persona humana a la libertad civil, es decir, a la inmunidad de coacción exterior, en los justos límites, en materia religiosa por parte del poder político. Este derecho natural debe ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad de manera que constituya un derecho civil (cf Dignitatis Humanae 2).
2109 El derecho a la libertad religiosa no puede ser de suyo ni ilimitado (cf Pío VI, breve “Quod aliquantum”), ni limitado solamente por un ‘orden público’ concebido de manera positivista o naturalista (cf Pío IX, enc. “Quanta cura”). Los ‘justos límites’ que le son inherentes deben ser determinados para cada situación social por la prudencia política, según las exigencias del bien común, y ratificados por la autoridad civil según ‘normas jurídicas, conforme con el orden objetivo moral’ (Dignitatis Humanae 7)
PREGUNTA A SU EXELENCIA DON FERNANDO RIFAN:
Algunas personas dicen que la Iglesia “cambio” su doctrina respecto a la Libertad Religiosa en el Segunso Concilio Vaticano.
Puede el Espiritu Santo permitir esto?
Es cierto que la Iglesia “cambio” su doctrina?
RESPUESTA DE DON FERNANDO AREAS RIFAN:
A Declaração Conciliar Dignitatis Humanae sobre a Liberdade Religiosa, foi um dos textos mais utilizados pelos modernistas para propagar suas idéias. Muitos o entenderam como sendo a aprovação do indiferentismo religioso, do laicismo, do relativismo doutrinal e da liberdade moral de se fazer qualquer coisa, doutrinas já condenados pelo Magistério anterior.
A parte do texto mais polêmica é o número 2 da Declaração:
“Este Concílio Vaticano declara que a pessoa humana tem direito à liberdade religiosa. Esta liberdade consiste no seguinte: todos os homens devem estar imunes de coação, quer por parte dos indivíduos, quer dos grupos sociais ou qualquer autoridade humana; e de tal modo que, em assuntos religiosos, ninguém seja forçado a agir contra a própria consciência, nem impedido, dentro dos devidos limites, de agir de acordo com a própria consciência, em privado e em público, só ou associado com outros. Declara, além disso, que o direito à liberdade religiosa se funda realmente na própria dignidade da pessoa humana, como a palavra revelada de Deus e a própria razão a dão a conhecer [1]. Este direito da pessoa humana à liberdade religiosa na ordem jurídica da sociedade deve ser de tal modo reconhecido que se torne um direito civil.”
“É postulado da própria dignidade, que os homens todos – por serem pessoas , isto é, dotadas de razão e de vontade livre e por isso mesmo com responsabilidade pessoal - são impelidos pela própria natureza e também OBRIGADOS MORALMENTE A PROCURAR A VERDADE, SOBRETUDO NO QUE CONCERNE À RELIGIÃO. TÊM TAMBÉM A OBRIGAÇÃO DE ADERIR À VERDADE CONHECIDA E DE ORDENAR TODA A SUA VIDA SEGUNDO AS SUAS EXIGÊNCIAS. Ora, os homens não podem satisfazer a esta obrigação de modo conforme com a própria natureza, a não ser que gozem ao mesmo tempo de liberdade psicológica e imunidade de coação externa. O direito à liberdade religiosa não se funda, pois, na disposição subjetiva da pessoa, mas na sua própria natureza. Por esta razão, o direito a esta imunidade permanece ainda naqueles que não satisfazem à obrigação de buscar e aderir à verdade; e, desde que se guarde a justa ordem pública, o seu exercício não pode ser impedido.”
Teólogos tradicionalistas[2] em várias ocasiões têm demonstrado a não contradição entre o texto conciliar da declaração Dignitatis Humanae em sua formulação objetiva e a doutrina tradicional sobre a matéria. O Pe. Júlio Meinvielle, falando da coerência interna entre uma e outra doutrina afirma que “uma mudança e modificação da mesma em ponto tão importante e vital, como o fato religioso, questionaria muito seriamente a assistência do Espírito Santo ao magistério da Igreja e questionaria assim também a santidade da própria Igreja…”. [3]
Antes de mais nada, é preciso entender as razões e as circunstâncias desse documento, aliás explicada por ele mesmo:
“…Não faltam regimes nos quais, …os poderes públicos esforçam-se por afastar os cidadãos de professarem a religião e por tornar muito difícil e perigosa a vida às comunidades religiosas. ….Denunciando com dor estes fatos deploráveis, o Sagrado Concílio exorta os católicos e pede a todos os homens que considerem com muita atenção quão necessária é a liberdade religiosa, sobretudo nas atuais circunstâncias da família humana.” [4]
E o sentido autêntico do texto conciliar, que o Papa e os Padres Conciliares promulgaram, foi dado, desde o início, na Relação oficial sobre a Liberdade Religiosa, apresentada por Dom Emílio De Smeth, bispo de Brugge, na Bélgica, aos Padres Conciliares, com o “nihil obstat” da Comissão Teológica do Concílio, sobre o sentido exato do texto do documento:
“… A fórmula ‘liberdade religiosa’ tem no nosso texto um sentido bem determinado. Gerar-se-ia grande confusão nos nossos debates, se a esta fórmula fosse dado por alguns Padres um sentido diverso daquele que se pretende no texto.”
“Quando se defende a liberdade religiosa,
- não se diz que ao homem compete considerar o problema religioso a seu livre alvedrio e sem admitir nenhuma obrigação moral, nem se afirma que ele decida a seu bel-prazer se deve ou não deve abraçar uma religião (indiferentismo religioso);
- nem se afirma que a consciência humana é livre no sentido de que seria como que sem lei, isto é, desligada de toda a obrigação para com Deus (laicismo);
- nem se diz que o falso se deve ter em igual direito que o verdadeiro, como se não houvesse nenhuma norma objetiva de verdade (relativismo doutrinal);
- nem tampouco se admite que de certo modo o homem tem um quase direito de se comprazer tranqüilamente na incerteza (pessimismo diletantístico).
Se alguém obstinadamente quisesse atribuir à expressão ‘liberdade religiosa’ algum dos mencionados sentidos, daria ao nosso texto um sentido que nem as palavras nem a nossa intenção comportam…”.
Para evitar quaisquer interpretações incorretas, a Declaração procurou ser bem clara no nº 1, que deve ser lido evidentemente antes do nº 2, pois o esclarece e lhe dá o verdadeiro alcance:
“…Professa, por isso em primeiro lugar o Sagrado Concílio que o próprio Deus deu a conhecer ao gênero humano o caminho pelo qual, servindo-O, os homens se podem salvar e alcançar a felicidade em Cristo. Acreditamos que esta única religião verdadeira se encontra na Igreja católica e apostólica, à qual o Senhor Jesus confiou o encargo de a levar a todos os homens, dizendo aos Apóstolos: «Ide, pois, fazer discípulos de todas as nações, batizando os em nome do Pai, do Filho e do Espírito Santo, ensinando-os a cumprir tudo quanto vos prescrevi» (Mt. 28, 19-20). Por sua vez, todos os homens estão obrigados a procurar a verdade, sobretudo aquela que diz respeito a Deus e à sua Igreja e, uma vez conhecida, de a abraçar e praticar.”
“O Sagrado Concílio professa igualmente que tais deveres atingem e obrigam a consciência humana e que a verdade não se impõe de outro modo senão pela sua própria força, que penetra nos espíritos de modo ao mesmo tempo suave e forte. Ora, visto que a liberdade religiosa, que os homens exigem no exercício do seu dever de prestar culto a Deus, diz respeito à imunidade de coacção na sociedade civil, continua íntegra a tradição doutrinária católica sobre o dever moral que os homens e as sociedades têm para com a verdadeira religião e a única Igreja de Cristo. Além disso, ao tratar desta liberdade religiosa, o sagrado Concílio tem a intenção de desenvolver a doutrina dos últimos Sumos Pontífices acerca dos direitos invioláveis da pessoa humana e da ordem jurídica da sociedade.”[5]
O Concílio, portanto, ensina, sob o ponto de vista natural, um direito de não ser forçado pelo Estado de agir nem impedido de agir, dentro dos justos limites, em matéria religiosa. Ou seja, o Concílio afirma que neste domínio da consciência há uma ausência de jurisdição, uma relativa incompetência do poder civil. Esta incompetência é verdadeira mas não absoluta, porque a autoridade civil pode e deve reconhecer a verdadeira religião e a Igreja católica. Ela decorre da transcendência da esfera religiosa – relações das pessoas com Deus – sobre a ordem terrestre e temporal, fim próprio do Estado..
Mas o Concílio afirma somente um direito negativo, sem conceder nenhum direito afirmativo às pessoas com relação aos atos não conformes à verdade e ao bem no domínio religioso.
Afirmando, pois, que os indivíduos e as sociedades (Estados) têm a obrigação moral que ensina a doutrina tradicional católica com relação à verdadeira religião e à única Igreja de Cristo, o Concílio exclui assim o indiferentismo do Estado, que alguns supunham decorrer deste documento. O Concílio afirma que o Estado não pode interferir na área da consciência das pessoas, não as forçando a agir contra a sua consciência nem as impedindo de agir segundo a sua consciência, desde que dentro dos devidos limites, que devem ser determinados para cada situação social pela prudência política, se¬gundo as exigências do bem comum, e ratificados pela autoridade civil segundo “normas jurídicas, de acordo com a ordem moral objetiva[a1].”[6]
Afirmar o limite da jurisdição do Estado não significa negar-lhe o dever de reconhecer a verdadeira religião e a Igreja Católica, de ajuda-la na sua missão, de protege-la e de render culto público a Deus e a Cristo Rei.
E quando o Concílio afirma que “continua íntegra a tradição doutrinária católica sobre o dever moral que os homens e as sociedades têm para com a verdadeira religião e a única Igreja de Cristo” [7], está afirmando que continuam de pé os princípios ensinados pelas encíclicas Mirari Vos (Gregório XVI), Quanta Cura (Pio IX), Mortalium animos, Quas Primas (Pio XI) e todo o ensinamento tradicional sobre o reinado social de Cristo Rei.
O Concílio defende, pois, a laicidade do Estado, entendida no sentido da distinção entre a esfera política e a religiosa [8], que “é um valor adquirido e reconhecido pela Igreja, e faz parte do patrimônio de civilização já conseguido”[9] ; mas não a laicidade concebida como autonomia da lei moral [10] nem o laicismo do Estado, que seria a sua indiferença com relação à verdadeira religião.
E o documento conciliar diz mais, excluindo qualquer indiferentismo: “…Os fiéis, por sua vez, para formarem a sua própria consciência, devem atender diligentemente à doutrina sagrada e certa da Igreja (Pio XII, radiomensagem de 23/3/1952). Pois, por vontade de Cristo, a Igreja Católica é mestra da verdade, e tem por encargo dar a conhecer e ensinar autenticamente a Verdade que é Cristo, e ao mesmo tempo declara e confirma, com a sua autoridade, os princípios de ordem moral que dimanam da natureza humana. Além disso, os cristãos, procedendo cordatamente com aqueles que estão fora da Igreja, procurem ‘no Espírito Santo, com uma caridade não fingida e com a palavra da verdade’ (2 Cor. 6, 6-7), difundir com desassombro e fortaleza apostólica a luz da vida, até à efusão do sangue.”[11]
A Declaração Conciliar foi promulgada, e é isso que a torna um documento do Magistério, com as seguintes palavras oficiais:
“Todo o conjunto e cada um dos pontos que foram enunciados nesta Declaração agradaram aos Padres. E Nós, pela autoridade Apostólica por Cristo a Nós confiada, juntamente com os Veneráveis Padres, no Espírito Santo, os aprovamos, decretamos, e estatuímos. Ainda ordenamos que o que foi assim determinado em Concílio seja promulgado para a Glória de Deus. Roma, junto de São Pedro, no dia 7 de dezembro de 1965. Ego Paulus Catholicae Ecclesiae Episcopus.”
Seguem-se as assinaturas dos Padres Conciliares (entre as quais se encontram as de Dom Antônio de Castro Mayer e de Dom Marcel Lefebvre).
O Catecismo da Igreja Católica, outro ato do Magistério, promulgado pelo Papa João Paulo II, “em virtude da autoridade apostólica” pela Constituição Apostólica “Fidei Depositum”, explica com clareza qual o sentido da Liberdade que a Igreja quer ensinar:
“O exercício da liberdade não implica o direito de dizer e fazer tudo. É falso pretender que ‘o homem, sujeito da liberdade, baste a si mesmo, tendo por fim a satisfação de seu próprio interesse no gozo dos bens terrenos[a2].’[12] … Fugindo da lei moral, o homem prejudica sua própria liberdade, acorrenta-se a si mesmo, rompe a fraternidade com seus semelhantes e rebela-se contra a verdade divina.”[13]
1987 “O direito ao exercício da liberdade é uma exigência inseparável da dignidade do homem, sobretudo em matéria religiosa e moral. Mas o exercício da liberdade não implica o suposto direito de tudo dizer e fazer. ‘É para a liberdade que Cristo nos libertou’ (Gl 5,1).”[14]
198 “ ‘Todos [§3]os homens estão obrigados a procurar a verdade, sobretudo naquilo que diz respeito a Deus e à sua Igreja e, depois de conhecê-la, a abraçá-la e praticá-la[a4]’ (DH 1). Este dever decorre da ‘própria natureza dos homens[a5]’ (DH 2) e não contraria um ‘respeito sincero’ para com as diversas religiões que ‘re¬fletem lampejos daquela verdade que ilumina a todos os ho¬mens[a6]’ (NA 2), nem a exigência da caridade que insta os cristãos a ‘tratar com amor, prudência e paciência os homens que vivem no erro ou na ignorância acerca da fé[a7]’ (DH 14). O [§8]dever de prestar a Deus um culto autêntico diz respeito ao homem individual e socialmente. Esta é ‘a doutrina católica tra¬dicional sobre o dever moral dos homens e das sociedades em relação à verdadeira religião e à única Igreja de Cristo[a9]’ (DH 1). Evan¬gelizando sem cessar os homens, a Igreja trabalha para que estes possam ‘penetrar de espírito cristão as mentalidades e os costumes, as leis e as estruturas da comunidade em que vivem[a10]’ (AA 13). O dever social dos cristãos é respeitar e despertar em cada homem o amor da verdade e do bem. Exige que levem a conhecer o culto da única religião verdadeira, que subsiste na Igreja católica e apostólica[a11]. Os cristãos são chamados a ser a luz do mundo[a12]. Assim, a Igreja manifesta a realeza de Cristo sobre toda a criação e particularmente sobre as sociedades humanas (Leão XIII, enc. Immortale Dei e Pio XI, Enc. Quas Primas, sobre Cristo Rei)[a13].”[15]
1991 “O[§14] direito à liberdade religiosa não significa nem a per¬missão moral de aderir ao erro (Leão XIII, enc. Libertas praestantissimum) [a15]nem um suposto direito ao erro (cf.Pio XII, discurso de 6 de dezembro de 1953)[a16], mas um direito natural da pessoa humana à liberdade civil, quer dizer, à imunidade de coação externa nos justos limites, em matéria religiosa, da parte do poder político. Este direito natural deve ser reconhecido no ordenamento jurídico da sociedade, de tal maneira que constitua um direito civil[a17].” [16]
1993 “O [§18]direito à liberdade religiosa não pode ser em si ilimitado (cf. Pio VI, breve Quod aliquantum)[a19], nem limitado apenas por uma ‘ordem pública’ entendida de maneira positi¬vista ou naturalista (cf. Pio IX, enc. Quanta Cura)[a20]. Os ‘justos limites’ que lhe são inerentes devem ser determinados para cada situação social pela prudência política, se¬gundo as exigências do bem comum, e ratificados pela autoridade civil segundo ‘normas jurídicas, de acordo com a ordem moral objetiva[a21]’ (DH 7) [17].
1995 “Toda [§22]instituição se inspira, ainda que implicitamente, numa visão do homem e de seu destino, da qual deduz os critérios de seus juízos, sua hierarquia de valores, sua linha de conduta. A maior parte das sociedades tem referido suas instituições a um certa preeminência do homem sobre as coisas. Só a religião divinamente revelada reconheceu claramente em Deus, Criador e Redentor, a origem e o destino do homem. A Igreja convida os poderes políticos a referir seu julgamento e suas decisões a esta inspiração da verdade sobre Deus e sobre o homem:
“As sociedades que ignoram esta inspiração ou a recusam em nome de sua independência em relação a Deus são levadas a procurar em si mesmas ou a tomar de uma ideologia os seus referenciais e os seu objetivos e, não admitindo que se defenda um critério objetivo do bem e do mal, arrogam a si, sobre o homem e sobre seu destino, um poder totalitário, declarado ou dissimulado, como mostra a história”[a23] (João Paulo II Enc. Centesimus Annus).” [18]
“A [§24]Igreja, que em razão de seu múnus e de sua competência, não se confunde de modo algum com a comunidade política, é ao mesmo tempo sinal e salvaguarda do caráter transcendente da pessoa humana[a25] (GS 76) ‘A Igreja respeita e promove a liberdade política e a responsabilidade dos cidadãos[a26].’ (GS 76, 3)” [19]
“Faz [§27]parte da missão da Igreja ‘emitir juízo moral também sobre as realidades que dizem respeito à ordem política, quan¬do o exijam os direitos fundamentais da pessoa ou a salvação das almas, empregando todos os recursos - e somente estes - que estão de acordo com o Evangelho e com o bem de todos, conforme a diversidade dos tempos e das situações[a28] (GS 76,5).”[20]
“A autoridade pública deve respeitar os direitos fundamentais da pessoa humana e as condições de exercício de sua liberdade.”[21]
“É dever dos cidadãos trabalhar com os poderes civis para a edificação da sociedade num espírito de verdade, de justiça, de solidariedade e de liberdade.”[22]
“O cidadão está obrigado em consciência a não seguir as pres¬crições das autoridades civis, quando contrárias às exigên¬cias da ordem moral. ‘É preciso obedecer antes a Deus que aos homens’ (At 5,29).”[23]
“Toda sociedade baseia seus juízos e sua conduta numa visão do homem e de seu destino. Sem as luzes do Evangelho a respeito de Deus e do homem, as sociedades facilmente se tornam totalitárias.” [24]
É só nesse sentido católico, dado pelo Magistério, que aceitamos a Liberdade Religiosa.
Qualquer outro sentido modernista, irenista, indiferentista, laicista ou relativista, dado à Liberdade Religiosa, diferente do acima explicado pelo Magistério, pertence à “hermenêutica da descontinuidade e da ruptura”, que caracteriza o mau “espírito do Concílio”, censurada pelo Papa Bento XVI no seu Discurso à Cúria Romana (22/12/2005).
Como dissemos acima, não foi o objetivo específico dessa Orientação Pastoral analisar completamente todos os aspectos da Liberdade Religiosa do Concílio, nem a oportunidade ou não desse documento, nem sua aplicação prática, nem que ele não possa ser melhorado na sua formulação ou requerer mais precisões por parte da Hierarquia da Igreja. Quisemos sim demonstrar a não contradição doutrinária entre este e os outros documentos do Magistério, a sua autoridade de documento do Magistério Supremo da Igreja, com todo o acatamento que como tal lhe é devido, a impossibilidade de ele conter erros doutrinários e salvar assim a indefectibilidade da Igreja e de sua doutrina, que decorre da assistência contínua do Divino Espírito Santo.
HEREJIA DE PEDRO RIZO: “Los papas no pueden estar inmunizados de la herejía, de la apostasía encubierta, etc.; es decir, del pecado original.”
—Respuesta: Los Papas NO estan inmunizados del pecado original ni de nimnun Pecado, se pueden quemar en el infierno como cualuiquier otro. PERO SI ESTAN INMUNIZADOS POR LA PROMSEA DE CRISTO DE caer en HEREJIA. Decir lo contrario es blasfemia y llamarle enquenque, debilucho, mentisoro a CRISTO.
CATECISMO DE SAN PIO X:
199.- ¿Por qué motivo el Papa es infalible? - El Papa es infalible por la promesa de Jesucristo y por la continua asistencia del Espíritu Santo.
201.- ¿Qué pecado cometería el que no creyese las solemnes definiciones del Papa?
- El que no creyese las solemnes definiciones del Papa, o aunque sólo dudase de ellas, pecaría contra la fe, y si persistiese obstinadamente en esa incredulidad, ya no sería católico, sino hereje.
202.- ¿A qué fin ha otorgado Dios al Papa el don de la infalibilidad? - Dios ha otorgado al Papa el don de la infalibilidad para que todos estemos ciertos y seguros de la verdad que la Iglesia nos enseña.
HEREJIA DE PEDRO RIZO: “Que Cristo ore por el Papa no es patente para librarle del error, no hay libertad para nada… Y sin la libertad de Pedro para llevar a la Iglesia a su auto-consunción, su Magisterio sería falso. Dios se habría contradicho a sí mismo.”
–RESPUESTA: Falso, Cristo oro por la Fe de Pedro y esa FE esta permanentemente proetegida por el Espirtitu Santo de TODO error.
El Papa SI puede pecar,
El Papa si se puede condenar
El Papa SI puede ser debil, bruto y cometer errores de gobiernos practicos
Pero rl Papa NUNCA JAMAS por promesa de Cristo se podra equivar en FE en sus documentos oficiales, todo documento oficial del Papa dirigido a toda la Iglesia Universal firmado con su nombre de Papa esta libre de error por Promesa Divina.
Decir lo contrario es llamarle mentiroso a Cristo lo cual es herejia y una GRAN BLASFEMIA.
–CATECISMO DE BALTIMORE (1891): “El Papa puede ser un hombre muy malo si quiere serlo y recibir el castigo de Dios por sus pecados. Por lo tanto hay que recordar esto: así sea el Papa un hombre bueno o malo en su vida privada, el SIEMPRE dira la verdad cuando hable ex cátedra, porque el ESPIRITU SANTO lo protege y NUNCA permitira que caiga en el error o falsedad cuando enseña Fe y Moral. (Catecismo de Baltimore, Rev. Padre Thomas L. Kinkead, Nihil Obstat: D. J. McMahon, Censor Librorum, Imprimatur: *Michael Augustine Arzobispo de Nueva York, septiembre, 1891)
–Francisco de Suárez (1548-1617): “…la dulce PROVIDENCIA DIVINA nunca permitiría que AQUEL QUE NO PUEDE ENSENAR ERROR caiga en el error y que esto estaba GARANTIZADO por la promesa Ego autem rogavi pro te … (Lucas 22: 32).
–San Francisco De Sales: “…decir que la Iglesia erra no es menos que decir que Dios erra, o lo mismo que decir que El quiere que nosotros erremos, lo cual es una gran blasfemia” (La controversia Catolica, pag 70)
–San Alfonso Ligorio (1696-1787) “Estamos convencidos como el Cardenal Bellarmino declaró, que Dios NUNCA permitiría que el Romano Pontífice se convierta en Hereje publico o en su persona privada.
HEREJIA DE PEDRO RIZO: “Ya puedes darme a leer lo que quieras de todos los papas hasta San Pedro que no hay manera de que un círculo sea cuadrado.”
–Respuesta: El que no escucha y obedece “a todos los Papas hasta San PEdro” se condenara. Es su decision personal Don Pedro…si usted no quiere escuchar lo que escriben “todos los Papas hasta San Pedro” y pasa de ellos, y de lo que ellos escriben…esa es su decision personal Don Pedro…
–Catecismo de San Pio X:
189. Si, por cierto; todos estamos obligados a escuchar a la Iglesia docente, so pena de eterna condenación, porque Jesucristo dijo a los Pastores de la Iglesia en la persona de los Apóstoles: “El que a vosotros oye, a Mí me oye, y el que a vosotros desprecia, a Mí me desprecia”.
201.- ¿Qué pecado cometería el que no creyese las solemnes definiciones del Papa? - El que no creyese las solemnes definiciones del Papa, o aunque sólo dudase de ellas, pecaría contra la fe, y si persistiese obstinadamente en esa incredulidad, ya no sería católico, sino hereje.
— Papa Pio XI: “Pero también es perfectamente conocida la doctrina católica de que nadie puede salvarse fuera de la Iglesia Católica, y que esos que REBELDEMENTE resisten su AUTORIDAD y definiciones y que obstinadamente se mantienen SEPARADOS de la UNIDAD de la Iglesia y el sucesor de Pedro, el Romano Pontifice, NO PODRAN obtener SALVACION eterna.” (Papa Pio IX, 10 de agosto de 1863)
–Leon XIII: “A punto de volverse al cielo, envía a sus apóstoles revistiéndolos del mismo poder con el que el Padre le enviara, les ordenó que esparcieran y sembraran por todo el mundo su doctrina. «Todo poder me ha sido dado en el cielo y sobre la tierra. Id y enseñad a todas las naciones… enseñadles a observar todo lo que os he mandado». Todos los que obedezcan a los apóstoles serán salvos, y los que no obedezcan perecerán.”
Bueno, este Anónimo catoliquísimo se permite en su doblez sacar de una relación epistolar particular, y sin la mínima aprensión de conciencia, dichos míos que como cualquier lector ya verá en otros de sus comentarios en este track-back –si el lector tiene ganas y tedio suficientes– sin el menor reparo en manipularlos. Para dejar claro el asunto que toca diré que me siento totalmente fiel a la enseñanza tradicional de la Iglesia. No porque yo sea una especie de petroglifo o inmovilista (insulto del progre sin fundamentos) sino porque no hay ni puede haber otra enseñanza que la tradicional. Si así no fuera mis padres y mis abuelos pudieran estar hoy en la apostasía; por tanto, gracias a la Tradición puedo más creer que están en la apostasía los que no sabenn lo que es. Creo los artículos del Credo de los Apóstoles, en el de Nicea y en el del Pueblo de Dios, de Pablo VI, que no sé por qué ha desaparecido. Me adhiero a los dogmas, inclusive el de la Infalibilidad del Papa, pero en los límites en que están definidos, y al magisterio del Papa. Del de los obispos ya nos libró la Iglesia hace muchos años. Y quiero constar que lo único que me mueve es denunciar una jerarquía que reiteradamente se ha separado de su misión en los hechos e, inclusive, en gran parte de los textos oficiales dictados para su protección y no para la fe, fiándose de que su farragosidad infinita pueda ocultar que en muchos casos no es leal guardiana del Depósito de la fe de los Apóstoles. Muchos no lo ven, o son de los que creen que el número no se puede equivocar –otra cita en el track back del festivo Don Fernando Rifan– , que desorbitar las atribuciones del Papado (”No hay rey que sea traidor ni papa descomulgado”, dice nuestro Romancero) es una espiral que puede llegar a poner la peor arbitrariedad en manos de un falso Papa. Ya Pío IX llegó a decir: “La Tradición soy yo”. Poco falta para que la amenza se culmine. Metidos en tal aberración no es aventurado predecir que algún no lejano día –Dios me librará de verlo– Cristo sea puesto otra vez en manos del Sanedrín… Ruego aquí, de nuevo, a mi conocido Anónimo que participe en los comentarios cuanto quiera y, al tiempo, comprenda que la fórmula más correcta que me queda para él es la de no hacerle caso, único recurso ante su notoria mala educación y sus abusos del presente espacio que MD le presta; donde por otra parte –todo hay que verlo–, gracias a él esta sección de mi nombre se beneficia de un lanzamiento inesperado.
No Don Pedro, usted CREE que es Catolico fiel pero NO es asi. Sus ideas se apartan MUCHSISISISMO de la Fe Tradicional Catolica
Ahora lo trata de negar pero aun asi NO puede negarlo:
PEDRO RIZO No cree en el Dogma de la Infabilidad Papal y eso es HEREJIA PURA.
PEDRO RIZO en el parrafo de arriba: “quiero constar que lo único que me mueve es denunciar una jerarquía que reiteradamente se ha separado de su misión en los hechos e, inclusive, en gran parte de los textos oficiales dictados para su protección y no para la fe”
Eso ya es herejia pues todos los documentos OFICIALES firmados por el Papa y dirigirdos a la Iglesia Universal estan protegidos por el Espiritu Santo de Error.
PEDRO RIZO dice enterder el Dogma de la Infabilidad “en sus justos limites” pero NO lo asi asi. Lo entiende en unos limites inventados por Pedro Rizo Mismo MUY aparte y lejos de los limites que dictan la Tradicion Catolica
HEREJIA DE PEDRO RIZO SOBRE EL DOGMA DE LA INFABILIDAD PAPAL (Octubre 2007): “Que Cristo ore por el Papa no es patente para librarle del error, no hay libertad para nada… Y sin la libertad de Pedro para llevar a la Iglesia a su auto-consunción, su Magisterio sería falso. Dios se habría contradicho a sí mismo….Ya puedes darme a leer lo que quieras de todos los papas hasta San Pedro que no hay manera de que un círculo sea cuadrado.”
RESPUESTA: Esto es Herejia pura y simple. Pedro Rizo niega que la Oracion de CRISTO “HE ORADO PARA QUE TU FE NO DEZFALLEZCA” tenga algun valor porque Pedro Rizo dice que “no hay manera que un circulo sea Cuadrado” Eso es invertarse la Doctrina Catolica a su gusto y placer, cual Martin Lutero.
Como ya le corrigio GREGORY a las HErejias de PEDRO RIZO:
“Estimado Pedro: Siento decirte que has ido demasiado lejos con este artículo, porque no se puede poner (ni siquiera insinuadamente) en tela de juicio al Magisterio de la Iglesia Católica, constituto por el Colegio Episcopal con el Papa y bajo el Papa, en cuanto sucesores legítimos y verdaderos del Colegio Apostólico con y bajo la autoridad de Pedro. Así lo estableció Jesucristo en su Iglesia, per secula seculorum, con la asistencia continua del Espíritu Santo, que hace al Santo Padre “Infalible” cuando habla ex Cátedra, y exento de errores en las enseñanzas sobre doctrina de fe, moral y buenas costumbres al él y al Colegio Episcopal. A Pedro, a los Apóstoles, y a sus sucesores, el Papa y a los Obispos, Jesucristo les confirió, exclusivamente, la llamada “potestas santificandi, docendi et regendi,” quiere decir esto, que como católicos tenemos que asentir y obedecer sus enseñanzas e interpretaciones en las materias antes expuestas. Este es el Magisterio de la Iglesia Católica querido por la Trinidad Santa, un solo Dios, e instituido a través de su Segunda Persona Divina, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. Y el que se salga del Magisterio está en fuera de juego totalmente, es decir, cae en el error y la herejía. Además me resultaría ya banal refutar tus insinuadas posiciones erróneas, porque lo ha hecho fenomenalmente bien el comentarista”anónimo-anónimos”, creo que es el mismo, y, además por sus comentarios y documentación aportada, tiene unos conocimientos teológicos, que sólo se adquieren con el estudio de la Sagrada Teología.
En fin, estimado colega, creo que de sabio es rectificar, como muy bien nos dice el refrán.”
Estimado Gregory, seria FACIL RECTIFICAR si Pedro RIZO no se obsesionara con su Herejia. Por su avanzada edad o tal vez por influencia Satanica directa, pero PEDRO RIZO NO RECTIFICA de su error y herejia. Y no hay razon logica o luz que valga para Pedro RIzo, pues para el solo vale su intelecto:
PEDRO RIZO :“Ya puedes darme a leer lo que quieras de todos los papas hasta San Pedro que no hay manera de que un círculo sea cuadrado.”
Con un hombre que no respeta la letra Sagrada de la Tradicion, de los Santos PAdres y Doctores, de las Enciclicas y las Bulas…QUE SE PUEDE HACER ???
Lo unico es cumplir el DEBER: ES DEL QUE TIENE LA LUZ ALUMBRAR EL CAMINO.
Aunque lo persigan
Aunque lo insulten
Aunque lo ridiculen
Aunque lo injurien
Hay que cumplir el DEBER de alumbrar el Camino, y aunqe PEDRO RIZO no de un centimo por los escritos de lo Papas y los Doctoes, aunque Pedro Rizo se burle de las Bulas y de los Concilios, auqnue PEDRO RIZO pase, ignore y mande al bater EL PRIMER CONCILIO VATICANO, hay que cumplir el deber
Asi que AQUI ESTA: una y otra y otra y otra y otra vez hasta que la Divina Providencia le ABRA EL CEREBO Y EL ENTENDIMIENTO a PEDRO RIZO:
PARA QUE LO LEA
PARA QUE RECITE
PARA QUE LO APRENDA
PARA QUE LO PROFESE
PARA QUE PROCLAME
PARA QUE DE GRACIAS A DIOS POR TENER LA SUERTE DE CONOCERLO:
CATECISMO MAYOR DE SAN PIO X DE 1910 QUE PEDRO RIZO NO LEE, NO RESPETA y NO LE IMPORTA:
199.- ¿Por qué motivo el Papa es infalible? - El Papa es infalible por la promesa de Jesucristo y por la continua asistencia del Espíritu Santo.
201.- ¿Qué pecado cometería el que no creyese las solemnes definiciones del Papa?
- El que no creyese las solemnes definiciones del Papa, o aunque sólo dudase de ellas, pecaría contra la fe, y si persistiese obstinadamente en esa incredulidad, ya no sería católico, sino hereje.
202.- ¿A qué fin ha otorgado Dios al Papa el don de la infalibilidad? - Dios ha otorgado al Papa el don de la infalibilidad para que todos estemos ciertos y seguros de la verdad que la Iglesia nos enseña.
– Enciclopedia Católica 1907 QUE PEDRO RIZO NO OBEDECE NO LEE NO CREE Y PONE EN EL BASURERO DE SU CASA: La Iglesia no puede experimentar NUNCA un cambio constitucional que la haga, como organismo social, algo distinto de lo que originalmente era. NUNCA puede corromperse en fe o moral; ni puede perder nunca la jerarquía apostólica, ni los sacramentos a través de los cuales Cristo comunica la gracia a los hombres. Sólo a una Iglesia particular se le garantiza la indefectibilidad, a saber, a la sede de Roma. A Pedro, y en él a todos sus sucesores en el cargo de supremo pastor, Cristo encargó la tarea de confirmar a sus hermanos en la Fe (Lucas, 22, 32); y así, en la Iglesia Romana, como dice Cipriano, “la infidelidad no consigue penetrar” [Ep. lv(lix), ad Cornelium]. Los diversos colectivos que han abandonado la Iglesia naturalmente niegan su indefectibilidad.”(Enciclopedia Catolica, San Pio X)
–TODOS Obispos de Argentina TRADICIONALES EN 1927 A LOS QUE PEDRO RIZO DESCALIFICA Y ENVIA A LA BASURA: (1927): ” De ahí también las promesas de Cristo, que aseguran a esta sociedad una vida indefectible hasta el fin del mundo. “Mirad que yo estoy con vosotros TODOS LOS DIAS hasta la consumación del mundo ” -(Mateo, XXVIII, 20). Por consiguiente, la Iglesia de Cristo, la misma que fundó Cristo sobre San Pedro, LLEGARÁ AL FIN DEL MUNDO, SIN INTERRUPCIÓN, SIN CAMBIO ESENCIAL, A TRAVÉS DE TODAS LAS TEMPESTADES Y DE TODOS LOS SIGLOS. No sólo anunció Jesucristo a sus discípulos que estaría con ellos hasta el fin del mundo, sino que también les prometió la perpetua asistencia del Espíritu de verdad. En virtud de esta asistencia sobrenatural, que había de DURAR PARA SIEMPRE, aun después que muriesen los Apóstoles, les ordenó que se extendiesen por todo el mundo y predicasen el evangelio a toda criatura, según vimos antes, al citar el último capítulo del Evangelio de San Mateo (XXVIII, 19,20).
— LEON XIII AL QUE PEDRO RIZO NO HACE CASO Y ENVIA AL BASURERO(1896): : Y pues la naturaleza y la virtud propia de los cimientos es dar cohesión al edificio por la conexión íntima de sus diferentes partes y servir de vínculo necesario para la seguridad y solidez de toda la obra, si el cimiento desaparece, todo el edificio se derrumba. El papel de Pedro es, pues, el de soportar a la Iglesia y mantener en ella la conexión y la solidez de una cohesión indisoluble.
Pero ¿cómo podría desempeñar ese papel si no tuviera el poder de mandar, defender y juzgar; en una palabra: un poder de jurisdicción propio y verdadero?
Es evidente que los Estados y las sociedades no pueden subsistir sin un poder de jurisdicción. Una primacía de honor, o el poder tan modesto de aconsejar y advertir que se llama poder de dirección, son incapaces de prestar a ninguna sociedad humana un elemento eficaz de unidad y de solidez.
Por el contrario, el verdadero poder de que hablamos está declarado y afirmado con estas palabras: «Y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella».
¿Qué es decir contra ella?
¿Es contra la piedra sobre la que Jesucristo edificó su Iglesia?
¿Es contra la Iglesia? La frase resulta ambigua.
¿Será para significar que la piedra y la Iglesia no son sino una misma cosa?
Sí; eso es la verdad; pues las puertas del infierno no prevalecerán ni contra la piedra sobre la que Jesucristo fundó la Iglesia, ni contra la Iglesia misma.
He aquí el alcance de esta divina palabra: La Iglesia apoyada en Pedro, cualquiera que sea la habilidad que desplieguen sus enemigos, no podrá sucumbir jamás ni desfallecer en lo más mínimo.
Siendo la Iglesia el edificio de Cristo, quien sabiamente ha edificado su casa sobre piedra, no puede estar sometida a las puertas del infierno; éstas pueden prevalecer contra quien se encuentre fuera de la piedra, fuera de la Iglesia, pero son impotentes contra ésta. Si Dios ha confiado su Iglesia a Pedro, ha sido con el fin de que ese sostén invisible la conserve siempre en toda su integridad.
Y porque es necesario que todos los cristianos estén unidos entre sí por la comunidad de una fe inmutable, nuestro Señor Jesucristo, por la virtud de sus oraciones, obtuvo para Pedro que en el ejercicio de su poder no desfalleciera jamás su fe. «He orado por ti a fin de que tu fe no desfallezca».
Aquel, pues, a quien, designado como fundamento de la Iglesia, quiere que sea columna de la fe. Pues que de su propia autoridad le dio el reino, no podía afirmar su fe de otro modo que llamándole Piedra y designándole como el fundamento que debía afirmar su Iglesia.
–CATECISMO DE BALTIMORE AL QUE PEDRO RIZO NO OBEDECE(1891): “El Papa puede ser un hombre muy malo si quiere serlo y recibir el castigo de Dios por sus pecados. Por lo tanto hay que recordar esto: así sea el Papa un hombre bueno o malo en su vida privada, el SIEMPRE dira la verdad cuando hable ex cátedra, porque el ESPIRITU SANTO lo protege y NUNCA permitira que caiga en el error o falsedad cuando enseña Fe y Moral. (Catecismo de Baltimore, Rev. Padre Thomas L. Kinkead, Nihil Obstat: D. J. McMahon, Censor Librorum, Imprimatur: *Michael Augustine Arzobispo de Nueva York, septiembre, 1891)
–Francisco de Suárez DEL QUE PEDRO RIZO PASA (1548-1617): “…la dulce PROVIDENCIA DIVINA nunca permitiría