Oscar Rivas | ¿Por qué Aznar no gusta a la izquierda y a cierta derecha?
Publicado el 11 Noviembre, 2007 Autor Oscar Rivas |
No se puede ser más miserable. Apenas habían transcurrido unos minutos desde que se
hiciera pública la sentencia del 11-M, cuando el PSOE, a través de su incombustible portavoz, Pepiño Blanco, se apresuraba a acusar a Aznar como autor intelectual de una hipotética manipulación en relación con lo acontecido en aquellos días. Y no es que no lo esperásemos.
Desde que accediera al Gobierno, la obcecación de los socialistas de Zapatero por el expresidente popular ha sido una constante. Ni siquiera el total abandono de la política activa y su retirada a los cuarteles de invierno del pensamiento han logrado mitigar lo que parece haberse convertido en una obsesión. ¿A qué responde esta fijación? ¿Teme, acaso, el Gobierno a un Aznar que ha reiterado, una y otra vez, su intención de no volver a pisar la arena política?
Pese al poco tiempo transcurrido, mucho ha llovido desde que aquel 14 de marzo, y tras una certera manipulación del atentado acontecido tres días antes, Zapatero consiguiera el apoyo mayoritario de los españoles. Desde que Aznar, tornado en la cruz de la moneda, parecía condenado a permanecer sepultado de por vida, bajo los escombros del 11-M. De rozar la gloria con los dedos, el refundador del PP pasaba inesperadamente, a ser una rémora para el presente y futuro político de su partido.
Hoy, sin embargo, los socialistas no se las prometen tan felices. Y no porque Aznar haya dejado de ser un cadáver político. Sino porque no lo fue nunca. Sabedor de su nula responsabilidad política en el atentado, consciente de que serán otros –posiblemente, quienes hoy no se molestan en disimular su euforia- quienes deban purgar sus responsabilidades, el exlíder del PP no se calla. Lejos de hacerlo, habla con frecuencia. Lo que no quiere decir que hable mucho, atentaría contra su propia naturaleza. Pero dice lo que piensa, y además lo escribe, -les recomiendo su último libro-. Pese a quien pese. A los unos y a los otros. A los extraños, sí. Pero también a los propios. Porque las verdades no suelen gustar. Y mucho menos aquellas del barquero, que son las que les canta Aznar.
Recientemente, un amigo del PP con escaño en el parlamento, me decía que, en ocasiones, da la impresión de que a Aznar se le hubiera ido la pinza. Su discurso –opina- se ha vuelto “excesivamente radical”. No es el único. Su criterio lo comparte un sector muy concreto de la derecha. Paradójicamente, de esa derecha que vive de los réditos de Aznar. Ahora bien ¿es esto cierto? ¿en verdad se ha radicalizado Aznar desde que abandonara La Moncloa? En absoluto, pero eso es lo que tiene la claridad moral, lo que implica el tener fe en las convicciones propias, el creer firmemente en la libertad y en la democracia. Que no se pueden defender con timidez, ni con medias palabras. ¿Habrá que recordar a Barry Goldwater: cuando afirmaba que “el extremismo en la defensa de la libertad no es un vicio”.?
Aznar dice lo que muchos piensan y pocos se atreven a exteriorizar. Representa la antítesis de esa derecha servil y senil, que pretende ser cauta pero resulta acomplejada. Al contrario que ésta, a los islamistas Aznar los llama por su nombre, o sea, fascistas. A los que matan, terroristas. Y a los que pretenden pactar con ellos a cualquier precio, irresponsables, cuando no traidores. ¿Dónde está aquí el radicalismo? Es posible que por ello Aznar guste al electorado liberal-conservador, hoy más que ayer. Y la razón por la que la izquierda, cómoda con la oposición que tiene, siga poniendo su punto de mira en Aznar. Hasta que no consigan borrarlo del mapa, Zapatero –que nadie lo dude- seguirá arremetiendo contra él, aunque sea, como siempre, por boca del bufón más notable de un reino que anda sobrado de ellos. Algo tendrá el agua cuando el Gobierno la maldice.
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3 Comentarios a “Oscar Rivas | ¿Por qué Aznar no gusta a la izquierda y a cierta derecha?”
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Nadie es perfecto, y todos cometemos errores, pero qué duda cabe que el Sr. Aznar, a quien a tantos nos encandiló en su día, ha sido casi con toda seguridad el único presidente de España que ha conseguido logros que ninguno ha repetido. Lo ocurrido a posteriori, no es culpa directa del Sr. Aznar.
Pero me gustaría hablar por esas 192 vidas que se han quedado rotas, y que fueron la mejor baza electoral de Zapatero y que han sido el mejor mazo de Rajoy…¿pero alguno de los dos se acuerda de Laura, que sigue vegetando en una cama sin saber si quiera qué más ha pasado en todo este tiempo?
En fín, unos por otros la casa sin barrer.
Pero al menos cuando Aznar estuvo en la Moncloa no sufrimos los ciudadanos con conciencia al ver cómo un asesino confeso se reía de media España comiendo jamoncito york y pan de molde y haciendo el cerdo con su mal llamada novia en una habitación de hospital, que muy probablemente hacía falta para una “verdadera persona” enferma.
En fín, querido Óscar, en algunas cosas NO, PERO EN OTRAS, YO TAMBIÉN ECHO DE MENOS AL SR. AZNAR, AL MENOS SABÍA DÓNDE TENÍA SU MANO DERECHA Y DÓNDE SU IZQUIERDA…para acabar, estando Aznar, ¿se hubiera atrevido el animal descarriado asesino de Chávez, a hablar así de nuestro Rey?.
¡¡¡VIVA EL REY!!!
En compración con Rajoy, Aznar era un killer, sobre todo en la oposición.
En el gobierno Aznar nos llevaba por un camino de sensatez y buena administración.
Cierto es que se quedó corto en algunas cosas: no reformo la ley electoral, el paisaje de los medios de comunicación es muy favorable a la izquierda, el monopolio cultural también es de la izquierda…
Eso sí, la izquierda no le perdono que gobernase ocho años.
De ahí su odio radical hacia él.
A mí personalmente Aznar no me gusta porque es un miserable. Y lo será todos los días de su vida.