Javier Bleda | Hablar del Rey
Publicado el 17 Noviembre, 2007 Autor Javier Bleda |
Un día, dos de mis queridos amigos, los difuntos Eduardo Toledano, que fuera presidente
de la Confederación Nacional de Ex Combatientes, y Antonio Izquierdo, que dirigió el periódico El Alcázar, me comentaban los peligros de hablar de la Corona, y en especial del Rey, al igual que hacerlo de otros poderes ocultos que manejan a su antojo a los del hemiciclo y a los de la toga. Estos dos hombres sabían de la necesidad de sacar a relucir ciertos asuntos, pero al mismo tiempo eran conscientes de que el Monarca, a la sombra de los que, como él, traicionaron su propio juramento y de los que capitalizan el capital, había sabido orquestar toda una maraña subterránea de fontaneros donde imperaba la ley del silencio, como si de una organización mafiosa se tratase. Así, envueltas en el impuesto silencio, han pasado a la historia del ocultismo social muchas de las vergüenzas reales entretejidas entre mamarrachadas, abusos de poder, polvos, lodos, vídeos y aventuras económicas indefendibles. Eso sin contar que, ya habiendo probado la traición al juramento, se le coge el gusto y se traiciona también a los que, haciéndoles creer que son amigos, se les utiliza y luego se les deja abandonados en cualquier prisión convencidos, encima, de que con su dignificado silencio están sirviendo a su señor.
Antonio, como ejemplo, me mostraba la información ocultada por El Alcázar sobre el suicidio contra su voluntad de la embarazada y jovencísima actriz Sandra Mozarowsky, amiga de la Rey, y de la Sevilla. Evidentemente, lo publicado en su día no pasaba de luctuosa información de sociedad, pero los que también habían jurado, y no llegaron a traicionar nunca, se encargaron de tomar buena nota de las visitas reales que recibía la muchacha, no de las que supuestamente le atribuía la prensa del corazón de la época. Con este ejemplo, donde la realidad superaba la ficción, Antonio me quería dar a entender, periodísticamente hablando, que si en aquellos tiempos se había conseguido vender a los lectores una mentira al respecto de las verdaderas causas de la muerte de una chiquilla, que comenzaba a despuntar como actriz, qué no podría llegar a hacer el Sistema para manipular la realidad cuando el protagonista fuese el Rey, o alguno de los que con él navegan en las procelosas aguas de un mar repleto de botines. Y como a Antonio le gustaba mantener el suspense, como en las películas en las que participó Sandra, pues me quedé con la duda de si lo que me había contado de la actriz tenía algo que ver con el Rey o alguno de sus protegidos, y en qué grado, o sólo se trataba de un ejemplo a tener en cuenta a la hora de informar. Y sigo con la duda.
No hace mucho que Pablo Salvador Cordech, catedrático de Derecho Civil de la Pompeu Fabra, escribía en El País que “sólo el rey, nuestro señor, y su familia… manifiestan nuestras preferencias primarias y nuestros sesgos atávicos”, lo que suscribo completamente. Es así, y no de otra manera, como puede explicarse la pleitesía a semejante institución y a semejante representante de la misma, retrotrayéndonos a nuestros tiempos de iniciación bípeda y, posteriormente, a aquellos sobre los que la noche de los tiempos se cierne como un manto para tapar el salvajismo déspota que resultó de ascender de rey de la jungla a rey de los hombres, tocado por la humillante impostura de una pleitesía que ha sido mil veces peor para el pueblo que el famoso opio de Carlos Marx.
Es la costumbre a que a uno todos le inclinen la cabeza, y también la de cazar osos borrachos, que lleva a encontronazos internacionales en los que los revolucionarios, dispuestos a la cortesía, pero no a la pleitesía ancestral, acaban de un plumazo con la imagen de cuento de hadas que se le otorgaba al supuesto jefe de la madre patria al otro lado del océano. Pero con todo, el que algunos conocidos informadores, extremos opinadores y hasta el populacho, coincidan en lo acertado del intento de corte real al presidente Chávez, no es sino más ceguera atávica de la mencionada en otro contexto por Cordech. Porque lo que verdaderamente pareció es que el señor de la sangre azul estaba como los osos que le preparan para que crea que los caza, cómo si no explicar semejante salida de tono y semejante tono en su salida, que le llevaron a confundir la Cumbre chilena con una tasca de amigotes. No soy el primero que cita esta posibilidad de anteposición de la reacción etílica a la sobriedad diplomática. Espero que a nuestro Fiscal General del Estado no le parezca que también es delito llegar a pensar que el Rey puso en jaque la viabilidad de muchas de nuestras empresas en Sudamérica por no saber, como tantas otras veces, estar en su papel, que no es otro que el de callarse y escuchar, y hablar, si le dejan, cuando le toque, que en eso consiste la democracia. Esto último, por cierto, debería de ser motivo de análisis en otro artículo, y hasta de prueba de alcoholemia, porque los que tenemos que estar borrachos somos nosotros, el puto pueblo, para concebir que la monarquía puede llegar a ser constitucionalmente democrática siendo, como es, una imposición de la más surrealista de las dictaduras, la consanguínea. Y la Generalitat valenciana le otorga la Alta Distinción por su condición de “protagonista indiscutible de la recuperación de la democracia en la nación española”. De locos.
La ley, viciada en el Derecho y sin derecho a estar viciada, ha condenado a Los Poetas de la Calle a pagar por incluir al Monarca en la sub categoría de “parásito”, y hasta estúpidamente se ha atrevido a condicionar el debido respeto internacional a la falta de respeto nacional, es decir, no es de extrañar que fuera nos arremetan la Corona si ya lo hacemos nosotros mismos, los súbditos constitucionales por imperativo legal. Más de lo mismo.
Al Rey ni se le queman las fotos, ni se le porculea al hijo en una revista satírica, ni se le reclama su complicidad magrebí por la ausencia eterna en cuanto que Jefe del Estado en nuestras ciudades africanas, ni se le dice que abdique por mucho que la presidenta Aguirre exija un “trato humano” (sic) para Jiménez Losantos. Al Rey no se le puede decir nada porque viene Conde y te encaloma. No el Conde al que dejó tirado como a la del vídeo, sino el que ejerce de Fiscal General en un estado donde el Derecho es impuesto, es imperio, y la dignidad inexistente.
El Poeta se equivocó, Juan Carlos I no es un parásito. En todo caso los parásitos somos nosotros, que ahora resulta que vivimos en paz por una maldita gracia de Dios, o de Franco, que volvió a instaurar la particular democracia del coronado. El ya famoso “¿Por qué no te callas?” no fue sino un reflejo salido del más bajo instinto de esa libertad que nos quieren vender capitaneada por el Borbón. Patriotismos aparte, Hugo Chávez le tendría que haber abofeteado y mandado sus padrinos para citarlo al amanecer, veríamos entonces si era cierto el valor que demostró el 23-F o lo que intentaba era salvarse de la quema.
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3 Comentarios a “Javier Bleda | Hablar del Rey”
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Ahora sí: los amigos de este señor explican (confirman lo evidente, más bien) sus ideas…
COLOSAL, IMPRESIONANTE, que clarividencia, pena que todos los españoles no lo tengan tan claro como usted el papel del rey
Siempre he estado de acuerdo en la mayoría de artículos que he leído en MD, pero en este no estoy de acuerdo casi en nada.
Sobre hablar del Rey, suscribo una parte. No se pueden quemar fotos, ni hacer caricaturas soeces, pero ni de el ni de nadie.
En cuanto a lo de Chávez y el ¿Por qué no te callas? ud ha sacado las cosas de contexto y analiza el hecho que ha visto el mundo entero, como si fuera un chavista de boina roja.
Ahora le explico yo la situación que ud, todavía no ha sabido apreciar:
ZP hablando y el gorila interrumpiendo.
La Bachelet callada y el gorila interrumpiendo.
ZP soseando y el gorila interrumpiendo.
No hace falta ser demócrata para dejar salir ese “sesgo atávico” ante un “gorila comunista”
No hace falta ser republicano o monárquico, para decirle a quien interrumpe, QUE SE CALLE DE UNA P…VEZ.
Que debió decirle, en vez de ¿Por qué no te callas? Respeta el turno de palabra, guarda el turno, deja que termine de hablar…
Que ha creado una crisis para las empresas españolas…pues no creo en cuanto gane el referendum el gorila, lo VA EXPROPIAR TODO.