Pedro Rizo | ¿Y cómo va la Misa en latín?
Publicado el 29 Noviembre, 2007 Autor Pedro Rizo |
- “Cuando una cosa es demasiado buena para ser verdad, es que es demasiado buena para ser verdad.” (Ley de Murphy.)
¿Qué cómo va? Lean la entrevista a Mons. Ranjith que más abajo se incluye. A la vista de las
reacciones somos poco optimistas, en especial si recordamos aquella diligencia arrolladora con la que se desmontó la Misa milenaria, y comparamos con la pereza de hoy para restaurarla. Si yo fuera un experto de los que discursean en la Duchesne, o en los foros adosados a la Gregoriana, ya les haría un trabajito culpando a Pío XII pero, como sólo soy un fiel espectador, les propongo tres posibles razones de su retraso:
La Primera.- Sin dudarlo, el pensamiento asténico de los obispos de origen progre, y resto del clero que les sigue en el aborrecimiento de todo rastro tradicional; de los cuales, en rigor de doctrina algunos doctores consideran que están fuera de la Iglesia indefectible por más que parezca que siguen en ella. Sabemos, y yo lo atestiguo, que hay obispos –arzobispos y cardenales— que apoyan al Papa y desean restablecer el rito milenario pero con ellos también muchos que temen la contestación separatista de aquellos que en realidad más pretenden seguir dentro de la Iglesia envenenándola que lamerse su progresismo en la soledad.
El Summorum Pontificum señala con el dedo a la jerarquía que en la misa de Pablo VI permitió la ofrenda de Caín y desechó la de Abel. Supongo que muchos se darían cuenta pero, ahora que el rito antiguo lo destaca, creo oportuno guiar la atención de los fieles que honradamente empiecen a preguntarse qué pasa en la Iglesia. Para muchos es algo que eriza la piel.
Aun actuando con la más taimada prudencia la revolución desacralizadora necesita dejar sus marcas, como los lobos cuando delimitan su territorio, y esto no iba a fallar en la nueva misa. Veámoslo en su Ofertorio donde se introduce la ofrenda de Caín, símbolo de la solidaridad masónica en él mismo, o en Judas, para más adelante eliminar a Abel. Así lo vemos respectivamente en el Ofertorio de la nueva misa: “Te presentamos… este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre…” − confróntese con la ofrenda de Caín, en Gn 4, 3−, mientras que en la misa tradicional el Canon resalta: «[…] ofrecemos a tu excelsa Majestad de tus propios dones y dádivas, la Hostia pura, la Hostia santa, la Hostia inmaculada; el Pan santo de vida eterna», y el sacerdote seguidamente ruega a Dios que se sirva: «[…] aceptar, como te dignaste aceptar los dones de tu siervo, el justo Abel […] este sacrificio santo…» Vemos así cómo el símbolo de exaltación del hombre y su trabajo, y la rehabilitación de Caín con las mismas palabras del Génesis − “los frutos de la tierra” −, en unas ofrendas que Dios rechazaba, desplazan al olvido los bellísimos textos del antiguo ritual. No es una casualidad, en estos asuntos la casualidad no existe; es lo propio y buscado porque se corresponde con el culto rácano, de dimensión sobrenatural vaga y de solo apariencia como lo eran las ofrendas de Caín.
Espanta se hayan cumplido las predicciones de un catolicismo sin Dios, tal y como, sabedor de las fuerzas que acechaban a la Silla de Pedro, avanzó aquel gran Arzobispo de Rochester, USA, Mons. Fulton Sheen. Una Iglesia sin culto que universalmente se asemeja cada vez más a una ONG donde mucho se habla de obras caritativas − que la Iglesia practica desde su nacimiento− y poco se alimenta de la Caridad que las adjetiva. Antología de desfachatez es culpar de esta realidad a la “reacción cismática” de los tradicionalistas. Supongo sea por lo mismo que a los alcoholizados les repugne el agua pura.
La segunda observación es que ya debería haberse manifestado, con hechos y disciplina, un decidido propósito de reconstituir la espiritualidad de la Iglesia. Si el Motu Proprio se propuso en conformidad con el deseo de desandar el mal camino no tiene, pues, que presentarse el rito tradicional como si fuera la versión anticuada de una sola misa pues que, en contraste con el ordinario de 1964, el misal de Trento es el mejor en expresar la divinidad de Cristo, el único que declara sin ambigüedad su sacrificio incruento, en un altar y no en una mesa… ¿Qué es eso de que no se puede imponer el misal tradicional? ¿Acaso no se impuso, y con violencia, la reforma litúrgica protestantizada que hoy nos paganiza? Sin llegar a aquella arbitrariedad ya se debería haber establecido acciones piloto; autorizado a binar a todos los sacerdotes que saben latín para celebrar dos o más misas por día, siempre que una de ellas sea la antigua; e informado a los fieles de lugares y horas de celebración. Incluso reglar una celebración, cada domingo, en todas las catedrales del mundo, en todos los monasterios y casas religiosas. Repito que esto se espera si el Summorum Pontificum nace de un deseo sincero y no como pantomima que debilite a los tradicionalistas.
Tercera y última observación. El mayor obstáculo para reinstaurar la Misa Tradicional es que el Motu Proprio sale de Roma con flagrantes contradicciones. Entre ellas, minusvalorar el rito que se quiere recuperar presentándolo como secundario, algunos hasta le llaman el “extraordinario tradicional”; proponer como liberalizado algo que se burocratiza ridículamente con exigencias como reunir un número de solicitantes, válido según la discreción del párroco; rellenar un escrito indicando documento de identidad y datos de residencia. ¿Quién va a apostar por el éxito de algo con tales condiciones? ¿Es esto la Iglesia…? En contraste con el huracán de la misa de Pablo VI, la “libre” restauración de la liturgia tradicional se abandona a la iniciativa de los seglares, a los que se pone − misa y fieles −, a los pies de sus enemigos. Verdaderamente, será un milagro superar tanta cortapisa si nuestro Santo Padre Benedicto XVI, el “obrero de la viña del Señor”, no impone más disciplina.
Una entrevista poco divulgada en España
Por la web www.panodigital.com supe de las declaraciones que el pasado 5 de noviembre hizo Monseñor Malcolm Ranjith, Secretario de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, al periodista Bruno Volpe, del semanario mejicano MILENIO. Lean las preguntas y respuestas y juzguen ustedes.
BRUNO VOLPE: «Excelencia, ¿qué acogida ha tenido el Motu Proprio de Benedicto XVI que ha liberalizado la Santa Misa según el rito tridentino? Hay quienes le tuercen el gesto.»
MONSEÑOR RANJITH: «Ha habido reacciones positivas y, tonto es negarlo, protestas y toma de posiciones contrarias, también de parte de teólogos, liturgistas, sacerdotes, obispos y aún cardenales. Francamente, no comprendo esta forma de alejamiento y, ¿por qué no?, de rebelión contra el Papa. Invito a todos, especialmente a los pastores, a obedecer al Papa, que es el sucesor de Pedro. Los obispos en particular, porque han jurado fidelidad al Pontífice, deben ser coherentes y fieles a su compromiso». (Pero los juramentos sirven para poco si el perjuro sabe que no será castigado.)
B.V.: «En su opinión, ¿cuál es el origen de estas oposiciones al Motu Proprio?»
M.R.: «Usted sabe que ha habido, de parte de algunas diócesis, también documentos interpretativos que intentan inexplicablemente limitar el Motu Proprio del Papa. (En España el ridículo texto de Mons. Pere Tena, obispo emérito de Barcelona.) Dentro de éstas acciones se esconden por una parte prejuicios de tipo ideológico y por la otra, el orgullo, uno de los pecados más graves. Repito: invito a todos a obedecer al Papa. Si el Santo Padre ha resuelto promulgar el Motu Proprio, es porque tiene razones que yo comparto totalmente».
B.V.: «La liberalización del rito tridentino ofrecida a la Iglesia por Benedicto XVI aparece como el remedio justo a tantos abusos litúrgicos registrados tristemente después del Concilio Vaticano II con el ‘Novus Ordo’.»
M. R.: «Vea, yo no deseo criticar el ‘Novus Ordo’. Pero me causa risa cuando oigo decir, incluso entre amigos, que en una parroquia un sacerdote es “un santo” por la homilía o por como habla. La Santa Misa es sacrificio, don, misterio, independientemente del sacerdote que celebra. Es importante, incluso fundamental, que el sacerdote se considere aparte y que el protagonista de la Misa sea sólo Cristo. No comprendo, entonces, las celebraciones Eucarísticas transformadas en espectáculo con baile, canto o aplausos, como frecuentemente sucede con el Novus Ordo».
B.V.: «Monseñor Ranjith, su Congregación ha denunciado muchas veces estos abusos litúrgicos…»
M. R.: «Cierto. Hay tantos documentos que permanecen como letra muerta, olvidados llenos de polvo en estanterías cuando no, peor aún, en el cubo de la basura». (La destrucción de los “papas buenos” ha sido tan grande que hace admisible esta inaudita realidad.)
B.V.: «Otro punto es que muchas veces se asiste a homilías demasiado largas.» (Los que disfrutamos del rito tridentino sabemos que no sobrepasaban los 20 minutos, al menos en las misas de precepto.)
M. R.: «También esto es un abuso. Estoy en contra de los bailes y aplausos en el curso de las Misas, que no son un circo ni un estadio. (Sin ir más lejos las celebraciones religiosas en San Pablo Extramuros con ocasión de las beatificaciones de los mártires españoles, el pasado 28 de octubre; así como en bodas y cualquier otro acto con el Santísimo presente.) En cuanto a la homilía, debe referirse, como lo ha delineado el Papa, exclusivamente al aspecto catequista evitando sociologías y demagogias. Por ejemplo, a menudo los sacerdotes la emprenden contra la política porque no han preparado bien la homilía, que debe, en cambio, ser escrupulosamente estudiada. Una homilía excesivamente larga es sinónimo de escasa preparación: el tiempo justo de una predicación debe ser de 10 minutos, como máximo 15. Se debe saber que el momento culmen de la celebración es el misterio Eucarístico, que no significa menospreciar la liturgia de la Palabra sino aclarar cómo se debe aplicar una correcta liturgia».
B.V.: «Volviendo al Motu Proprio, algunos rechazan la vuelta al latín.»
M. R.: «El rito tridentino forma parte de la tradición de la Iglesia. El Papa ha explicado debidamente las razones de su medida, un acto de libertad y de justicia hacia los tradicionalistas. (Confiemos que algún día se diga que es una necesidad de la Iglesia toda.) En cuanto al latín, deseo subrayar que no ha estado abolido, y lo que es más, garantiza la universalidad de la Iglesia. Pero repito: invito a los sacerdotes, obispos y cardenales a la obediencia, dejando aparte todo tipo de orgullo y prejuicio».
Ningún final mejor para este artículo que subrayar las palabras de Monseñor Ranjith: Que “los sacerdotes, obispos y cardenales vuelvan a la obediencia” − tan esgrimida en la tempestad posconciliar −, “dejando aparte todo tipo de orgullo y prejuicio.”
Comentarios
|
|
10 Comentarios a “Pedro Rizo | ¿Y cómo va la Misa en latín?”
Enviar un comentario






Tal vez me puedan ayudar
Mi hermano es sacerdote tradicional y esta emeritado y le agradaria contactarse con grupos que valoren la autoridad tradicional de la Iglesio, la misa tridentina y el ministerio de exorcismo y liberaciòn.Podrìan tal vez darme direcciones?
Pues hijo, aqui, en la Argentina, es difícil. Los curas son brutos, ya no se manejan en latín
Agrego, en latín nos manejamos bien muchos laicos, incluso de universidades estatales, de esas que llaman ateas.
En Cataluña no hay remedio contra estos desmanes, La Santa Misa, la Eucarístía, es un misterio ya de por si dificil de comprender .si encima la liturgia se transforma en campechana y las guitarritas y aplausos nos rodean, cómo van los fieles a creer lo que allí está sucediendo. Han vaciado las iglesias, los de las guitarras desaparecen en cuanto se han hecho mayorcitos y, el último, que apague las luces. Ésta es la Iglesia en Catalunya. la decadencia política, moral y religiosa
A Guillermo.- Probablemente sea suficiente la información de un buen buscador como Google. Allí, proponga usted: “misa tradicional” o misa tridentina” y seguramente con poco trabajo de filtración encuentre direcciones y/o páginas web de organizaciones, acogidas o no por la autoridad vaticana. La elección dependerá de su propio criterio, formación y conveniencia vocacional. Un saludo.
Ciertamente cuando se acostumbra al pueblo a una cosa, gobernado o manipulado por pastores, o con malas intenciones o bobalicones, es difícil volver a atrás.
Leyeno la nueva encíclica del Papa, está claro que la “religión universal” y la caida del catolicismo se va haciendo como deseaba el tan “alabado” en algunos ambientes religiosos, I Kant..
El latín es una lengua rica, inteligente y que favorece la inteligencia y la capacidad reflexiva y matemática pero , efectivamente, hoy la manejamos más en universidades “laicas” que en la Iglesia. Triste historia.
Es indudable que para que se pudiera volver a oir la misa en latín, habría que instaurar dónde y en que horas. Por otra parte para todos los que no la han conocido habría que volverla a explicar (¿recuerdan algunos los buenos libros que había sobre la Misa y su explicación, que tanto bien hacía en los fieles y les ayudaba a escucharla debidamente?.
Además de eso sería necesario volver a editar misales (¿Recuerdan también algunos esos buenos misales, con sus devocionarios finales, sus correctos exámenes de conciencia -y no “chorradas” generalistas que no ayudan a saber cómo anda uno en su relación con Dios y el prójimo- , p.e. cosas concretas como “¿he devuelto los libros u objetos que me han prestado?”, o “¿he hablado en la Iglesia sin motivo?” -¡igualito que ahora!”). Pero además , ¿se dan vds. cuenta del “apostolado” y “presencia eclesial” que se hacía con la gente que iba con su misal en la mano¿ ¿y el apostolado -junto con la belleza y coqueteria- que se conseguía con las mujeres que no se quitaban el velo cuando salían de la Iglesia?. El diablo es listo, mucho: entiende más que nosotros de sociología, medios de comunicación, condicionamiento social, etc. etc. y consiguió quitar casi todo.
¿Pastores bobos o perros que no ladran?. No todos pero ¡qué poco espabilados! administradores infieles no alabados por su Señor, porque no son capaces de copiar la “habilidad” de los malos para ganarse a los otros. Son tan torpes que pierden lo que se les confió y entrampan la viña de su Señor. ¡Ojala cada vez reaccionen más como lo están haciendo! Pero hace falta valentía .
Hablando de obediencia en los sacerdotes, le quería pedir si algún día me pudiera aclarar cómo se aplica esto en las religiosas. Es decir: ha dicho algo el Papa relativo a las religiosas??
Creo que hoy en día estas mujeres, provocan serios abandonos de la fe entre la juventud,debido a su falta de fe y vocación, entre otras cosas.
Lanzo una pregunta no muy irónica: alguien conoce siquiera a una buena monja??
Pues si, aqui en la Argentina yo me trato con las Carmelitas de Vedruna; las españolas son mejores que las nacionales; carmelitas, carmelitas, de las de Santa Teresa, hay varios carmelos, uno mejor que otro. De las otras, de las “malas”, también conozco varias: las ideologizadas, teñidas de falsos indigenismos, de falsa opción por los pobres (de las que creen que un docente es rico, por ejemplo), brutas, etc. Pero no hay que olvidar que las “otras” pueden más (mientras las haya).
Estoy de acuerdo con Fernando y no discrepo de Juana de Arco. Efectivamente son muy de fiar los conventos y comunidades que, con enorme mérito y lucha contra sus enemigas, las modernas y deshinibidas, se mantienen en la regla antigua de su fundadora. El ataque ha sido muy fuerte pero se han estrellado los intentos de “modernización”; más tarde ha habido nuevos intentos más sutiles con la introducción de vocaciones procedentes del Opus Dei que desde dentro han metido la discusión de gobierno hacia los cambios y la “puesta al día”. El ataque del mal es muy grande y muy constante y en muchos casos sin apoyo ni protección de los obispos. Es agradable e instructivo visitarlas en sus horas de locutorio. Suelen tener en la puerta del mismo, o al lado del torno, unos versitos de la Santa que dicen así: “Una de dos / o no hablar / o hablar de DIos. / Que en la casa de Teresa / esta ciencia se profesa.” En España estas alegres monjas de Dios son casi todas de las fundaciones que realizó la Madre Maravillas de Jesús. Por eso las modernas las llaman “las maravillosas”, con retintín y su pizca de odio. Yo creo que Juana de Arco se refiere más a las monjas de San Vicente de Paul que manifiestan en las iglesias cierto regodeo en comulgar en la mano, de pie, no se arrodillan ante el sagrario, se sientan para hacer sus supuestas oraciones, llevan la toca enseñando el pelo y, algunas, con las piernas cruzadas… Pobres tontas que no saben donde están. Eso, y más, no se había conocido antes de los ensayos de las moderneces que Roma impulsó con el Concilio. Sobre todo las jóvenes pues que las mayores son menos disipadas. Es muy listo Fernando al conservar la amistad con las carmelitas fieles a la regla de Santa Teresa, mientras las haya, como bien dice. Además, son muy alegres e inteligentes, y saben mucho de Teología. Enhorabuena.
La obediencia del clero catòlico hacia el Papa de Roma sera efectiva en la medida que el Papa haga bien su oficio que le corresponde que es ejercer de cabeza visible, que es lo mismo que de “jefe”. Quien no manda no puede ser obedecido, y no pretendo criticar machaconamente al Papa actual, y solo pongo el ejemplo de Entevias que aquellos curas deberian haber ido al suspenso a divinis, y por parte de Rouco ni pio, los han dejado todavia más bien colocados que no estaban antes.