Pedro Rizo | La explotación de la pobreza (v)
Publicado el 8 Enero, 2008 Autor Pedro Rizo |
La multiplicación de los panes y los peces.- Mc 6, 34-44
La versión progresista de la religión católica nos lleva a conmovernos por lo inmanente de
nuestra condición e ignorar, para nuestra desgracia, su raíz ontológica. De ahí que los eclesiásticos modernistas consideren un arquetipo de filantropía el relato de la multiplicación de los panes y los peces. Entienden en él que a quien tiene hambre primero hay que darle de comer y, después, ya se le hablará de Dios… Peregrina deducción de lo que Cristo hizo justamente al revés hablándoles, primero, del reino de Dios y, después, dándoles - Él y solamente Él - de comer.
El Taco Calendario que editan los jesuitas desde hace muchos años nos dijo un 29 de agosto que el milagro de los panes y los peces implica el mandato de dar nosotros de comer a los pobres. A todos los pobres, sin distinción de pobreza, ni de culpa o inocencia. Está claro - dicen -, que así se nos mandó: «Dadles vosotros de comer.» (Lc 9, 13) Y, así, a partir de una acción subordinada nos tergiversan todo el relato y su mensaje fundamental. No se repara en la enseñanza de que lo que es físicamente imposible se hace posible gracias a la fe. Una fe que se palpa, que se contabiliza y que sacia el hambre. (Mt 6, 32-33; 14, 28-31; Lc 12, 29; Jn 3, 3) El milagro de los panes y los peces se produce porque los discípulos se fían de Jesús y le obedecen cerrando los ojos al cálculo. Recordemos, así de paso, que la multitud a que se destinó el alimento se sintió cautiva de la palabra de Jesús hasta olvidarse de la comida. (Jn 6, 1-14) Otra verdad que molesta.
Es aquí, en este momento registrado por los evangelistas, donde aparece el proletarismo y envenena la savia sobrenatural de todas las obras de la Iglesia. Por eso Jesús rompió todos los esquemas de entonces, y de hoy, cuando se quejó: «Me aclamáis porque habéis comido […]. Buscad, no el alimento perecedero sino el que permanece para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre…» (Jn 6, 26-27)
Desde luego, lo comprendemos, es muy halagador ser reyes de Jauja, aunque sea para deslavazar la fe en superficiales beneficencias… Por eso es extraordinario que, aún después de tan intensa y extensa manipulación, el relato evangélico guarde fuerza para fundirnos en valores sobrenaturales, colocándonos en la dimensión religiosa que nos da sentido, la que nos hace hombres.
El error de la Iglesia nueva, repetido en su historia, es cambiar el sentido del mensaje, de arriba a abajo y perderse de nuevo en que a Dios se le da cuerpo a través del hombre, y no al contrario. Pero sin caridad teologal - la Caridad -, la Iglesia pierde su personalidad y pasa a ser una macro empresa que nos habla de un amor inferior y terrestre desconectado del amor principal y celeste a que estamos prometidos. La enseñanza tradicional es que el alimento perecedero siempre estará a nuestro alcance, como los pobres (Jn 12, 6), pero el alimento ‘que permanece para la vida eterna’, ése es necesario pedirlo y gustarlo a través de una personal amistad con el Jesús profetizado, histórico, teológico y místico.
Comentarios
Un comentario a “Pedro Rizo | La explotación de la pobreza (v)”
Enviar un comentario






LE PREVENGO QUE PUEDE VD.SER BOICOTEADO. ESTA DANDO A CONOCER EL FONDO DE LA SUBVERSION RELIGIOSA Y PONIENDO EN EVIDENCIA A MUCHOS PROFETAS DE LA REVOLUCION MARXISTA ENVALENTONADOS DENTRO DE LA ESTRUCTURA DE UNA IGLESIA CLERICALISTA QUE DESPRECIA AL FIEL COMUN QUE LE DA SOPORTE. LEAVISO Y AL MISMO TIEMPO LE RUEGO SIGA EN SU LABOR, QUE CABEZAS COMO LA SUYA SE ECHAN EN FALTA CUANDO NI LOS OBISPOS, EL MIO POREJEMPL, SABEN OTRA COSA QUE LO POLITICAMENTE CORRECTO PARA ESTE TIEMPO DE PROSTITUCION CATOLICA. ME GUSTARIA TOCARA USTED AQUELLOS CAPITULOS QUE PARECEN INDICAR LA POBREZA DE LOS GRANDES PROTAGONISTAS DELEVANGELIO, COMO TALVEZ LA FIGURA DE SAN JUAN BAUTISTA. ESPERO CURIOSA TODOS SUS ARTICULOS PERO ME GUSTARA QUE ALGUNO TRATE SOBRELAPOBREZA DEL BAUTISTA. Y PERDONE POR EL RETO, PERO ES QUE NI EN MIS TIEMPOS SE NOS HABLABA CON CLARIDAD DEL PRECURSOR.